Una vez que ya estaba toda ella movía su culo contra mí mientras se frotaba su coñito y decía; me vas a reventar, ¿sabes que polla tienes? Me llena toda, metémela hasta el fondo de mi culo, empuja, no pude más, oírla y ver como se movía contra mí me puso a mil y terminé echándole toda mi leche en su culito, ella no paraba de correrse conmigo diciendo, más, dame toda la leche.
Hola, me llamo X, soy un chico del norte de España, tengo 35 años, soy moreno, ojos verdes, 1.70, un chico normal y os voy a contar lo que me sucedió hace una semana, una noche de juerga. Conocí a Blue gracias a una amiga que nos presentó, era rubita, 1.60, delgadita pero buen cuerpo, sobretodo unos bueno pechos paraditos y redonditos no muy grandes.
Estuvimos de copas hasta las 4 en que nuestra amiga dijo que le era tarde y se iba. Blue me preguntó si nos quedábamos un ratito más y le dije que sí. Una hora más tarde me dijo, nos vamos? Yo le dije: A donde? Y su respuesta fue: ¿No vives solo? Si, pues llévame a tu casa. Y esto fue lo que pasó después; Llegamos a mi casa, puse música suave, una botellita de champaña y empezamos a bailar. Ella estaba muy excitada y empezó a besarme como loca, no dejaba de besarme en la boca comiéndose mi lengua y luego mi cuello. Pronto me excitó pues ya me estaba sacando la camisa y pellizcándome los pezones.
La empecé a besar su cuello y oreja mientras le desabrochaba la camisa y el sujetador, tenía unos pechos muy lindos, no muy grandes y bien puestos, al rozar nuestros cuerpos ya desnudos por arriba creí que nos comíamos las lenguas, nuestras bocas no paraban, las lenguas se querían matar y la saliva pasaba de una boca a otra sin parar, nuestros cuerpos seguían rozándose, sus tetas en mi pecho las notaba cada vez más duras y nos rozábamos abajo como locos.
Me desabrochó los pantalones en 1 minuto y me tenía en ellos y los calzoncillos en los tobillos mientras no paraba de frotarse contra mí. A mi el roce de mi pene contra sus vaqueros me dolía un poco así que me senté en el sofá y empecé a chuparle sus tetas mientras desabrochaba sus pantalones, ella me las metía en la boca como loca, primero una y luego otra mientras me agarraba la cabeza fuerte contra ella del pelo. Le bajé los pantalones y empecé a tocarle su culito, llevaba tanga blanco(me encantan los tanga), mi cabeza fue bajando chupándole todo el camino hasta la tanga, que no tardé en bajar para poder empezar a jugar con mi lengua con sus pelos del coñito, que soltaba un olor indescriptible (sin duda estaba muy excitada) porque no paraba de mover la cintura contra mi cara, lo cual no me permitió jugar más con su coñito ya que en 1 minuto lo tenía todo metido en mi cara, comenzando a chuparlo como me gusta.
El clítoris estaba hinchado y ella no dejaba de soltar jugos y suspiros diciéndome si, si, si, si lo haces muy bien, cómemelo todo así, así. De pronto se bajó, me dio un beso juntando otra vez nuestras lenguas y compartiendo jugos, se sentó encima de mí y se la clavó sin más empezando una cabalgada loca.
El sofá hacía ruido contra la pared y eso me excitaba, saber que los vecinos podían estar oyendo nuestras palabras y gritos ( sisisisi, asi más, más, más) que polla tienes, como me gusta, me llenas toda con tu pollón. Mientras gritábamos más, el orgasmo estaba a punto de llegar, de repente estiró mi cabeza hacia atrás para que la mirase, la vi una mirada lasciva y me dijo, abre la boca y cométela, de repente dejó caer un poco de saliva en mi boca y me decía, cométela toda, toda, toda, toda, ahhhh.
Noté que acababa de tener un orgasmo por como se movía, mejor dicho, dejó de moverse de golpe mientras chillaba aaaaahhhh. Luego me dijo, te toca a ti, se salió de encima de mí, se arrodilló y me empezó a comer la polla como una loca diciéndome, quiero tu leche, damela toda. Así estuvo un buen rato y cuando ya no podía más le dije que me corría, a lo que aumentó sus lamidas, me corrí en toda su boca mientras ella decía si, si, rica, rica, que rica. Fue una maravilla, una gozada.
Luego nos abrazamos y fuimos para la cama. Una vez en la cama nos abrazamos y seguimos besándonos como si no hubiese pasado nada, estábamos otra vez súper excitados, tocándonos, nuestras lenguas se metían en todos los rincones de nuestros cuerpos. Ella empezó a besarme por el pecho, barriga, ombligo y de repente ya estaba otra vez comiéndome, rodeándola con la lengua y luchando con ella como en una pelea de espadachines, tan pronto la lamía como se la metía entera en la boca y la chupaba como loca, subiendo y bajando sus labios sin parar…
Yo como pude fui dándome vuelta hasta que su coñito quedó justo encima de mi boca, allí lo tenía todo abierto para mi, con su olorcito y sus jugos a medio palmo de mi cara, no lo dudé y empecé a comérsela, primero suave, recorriendo toda su rajita arriba y abajo y comiéndome esos juguitos ricos, me estaba poniendo a cien porque ella no dejaba de comerse mi polla y a la vez suspiraba, algo verdaderamente excitante.
Luego empecé a lamerle el clítoris, lo agarraba con mis labios y con mi lengua lo empujaba, jugaba con el de dcha. a izda., de arriba abajo, ella golpeaba sus nalgas contra mi cara y eso me excitaba, mi nariz estaba justo en su agujerito de atrás e intentaba metérsela por ahí, de pronto paró de comerme y me dijo, cómeme el culito.
No lo dudé y empecé a hacerle una comidita rica, mi lengua no paraba de abrirse camino mientras mis dedos no soltaban su coñito y su clítoris, Mi lengua abría ese agujerito cerrado y ella me decía: Si, si, si cómeme el culo, tómalo todo, quiero que me lo rompas y me folles por detrás, quiero ese pedazo de polla en mi culo.
Se puso a cuatro patas y me dijo, métemela, abriendo con sus manos el agujerito de su culo, cogí vaselina de la mesita y la unté en su culito y en mi polla, que por ese entonces parecía que iba a reventar de lo grande que la tenía.
Al principio costó un poquito, pero una vez que ya estaba toda ella movía su culo contra mí mientras se frotaba su coñito y decía; me vas a reventar, ¿tú sabes que polla tienes? Me llena toda, es enorme, metémela hasta el fondo de mi culo, empuja, empuja, empuja. Ya no pude más, oírla y ver como se movía contra mí me puso a mil y terminé echándole toda mi leche en su culito, ella no paraba de correrse conmigo diciendo, más, más, más, más, dame toda la leche, más, más, más.
Fue un orgasmo interminable, después del cual caímos rendidos sin importarnos el ruido y chillidos que habíamos dado y si hubiesen despertado a algún vecino.
Dormimos hasta las 12 de la mañana, y al despertar nos despedimos con una nueva sesión de sexo ya que sabíamos que seguramente fuese la última vez que nos viésemos. Fue una noche maravillosa. Mujeres que deseéis hacer algún comentario o contactar conmigo hacedlo.
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