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Ella me acariciaba los huevos y se tragaba toda mi verga. Yo estaba muy excitado, la tomé de los brazos y la subí a mi cuerpo, ella se metió mi verga de un solo movimiento y comenzó a moverse de arriba abajo, así que la tomé de las nalgas y le dije que se moviera de atrás para adelante. Ella se movía tan rico que no podía creerlo, en verdad me estaba cogiendo a mi suegra.
Hola amigos lectores. Les voy a platicar una fantasía que se mi hizo realidad un día que no me lo esperaba.
Soy casado desde hace más de 7 años, estoy en mis 32 años. Mi esposa, sinceramente, no es muy buena amante, además el embarazo no le sentó muy bien a su cuerpo que luce ahora una pancita que no se quiere ir. Es una mujer inteligente y ya saben lo que se dice “no se puede tener todo en la vida”. Ahora que lo veo en perspectiva, creo que hubiera preferido una mujer más sencilla y simple, apegada a su casa y con total devoción por su marido, eso me hubiera gustado.
Así es mi suegra, Vero se llama. Una mujer entrada en sus 50 años, con un marido que resultó ser un patán y un vago, mantenido, y muchos otros etcéteras.
Es una mujer muy dulce y noble, pero para estas alturas de su vida se cansó de aguantar los malos tratos de mi suegro y un día llegó a mi casa con su maleta, aduciendo que se había peleado con su esposo y que las diferencias a esa edad eran irreconciliables. Yo por supuesto no tuve problema en recibir a mi suegra en casa, ella siempre fue muy hospitalaria conmigo y realmente nos llevamos muy bien. Veo en ella las cosas que le faltan a mi esposa, humildad, sencillez, nobleza.
Desde que llegó a casa las cosas cambiaron, claro, mi mujer y yo no teníamos las mismas relaciones sexuales que antes y es obvio que se pierde algo de la privacidad a la que estábamos acostumbrados. Pero esto no es del todo malo, porque llegó el día en que “sin querer” abrí la puerta del baño cuando escuché la regadera, yo sabía que no podía ser mi esposa porque es la hora en que está trabajando. Me metí al baño y tras la nube de vapor y el cristal pude ver la figura de esa mujer, Vero. Me quedé atónito porque nunca la había visto desnuda y lo que vi me sorprendió. A esa edad, mi suegra conserva una hermosa figura y una piel firme, así que pude ver sus nalgas paraditas brillando con el agua, pero el conjunto me volvió loco porque tiene unas piernas hermosas.
Yo estaba decidido a hacerle saber que la veía, pero sentí un remordimiento que me hizo salir con sigilo del baño, sin que se diera cuenta; de cualquier forma dejé la puerta un poco abierta para que pudiera seguirla viendo sin que ella lo notara.
Salió del baño con su toalla puesta y me preguntó si yo había abierto la puerta, así que le tuve que en efecto, había sido yo quien había entrado por accidente, me disculpé, pero me sorprendió ver que su reacción fue bastante desinhibida, yo esperaba otra reacción.
Desde ese momento, Vero se volvió la dueña de mis pajas, cada vez que me hacia la paja recordaba su cuerpo entre la espuma y el vapor, mientras que los problemas con mi esposa crecían más y más.
Un día mi esposa salió de viaje desde un miércoles y regresaba hasta el viernes, por lo que con toda la alevosía compré lo necesario para hacer margaritas de mango, que sabía que le encantaban a mi suegra, no se podía rehusar. Era noche de futbol y dispuse todo para que pudiéramos ver el partido en la sala de la casa, Vero también me ayudó con el dip y palitos de verduras para botanear.
Vimos el partido completo y mi Vero ya tenía 3 margaritas encima, yo noté de inmediato que estaba algo pasada de copas porque tropezaba cada vez que se paraba. En una de esas veces que se paró al baño dejó la puerta un poco abierta, lo suficiente para que desde lejos pudiera asomarme para verla, así que eso me excitó muchísimo. Para cuando Vero regresó del baño yo estaba cambiando los canales a la TV. Mi esposa y yo contratamos los canales de adultos para nuestras sesiones de sexo en casa, lo disfrutamos mucho. Yo con toda la intención pasé por estos canales y había una chica a la que le estaban haciendo el sexo anal; la chica gritaba y se retorcía. Yo pasé de largo ese canal y seguí avanzando, cuando ella me comentó que nunca había tenido sexo anal.
Ese comentario me sacó completamente de mis casillas, me tomó por sorpresa, en serio no lo vi venir. Regresé al canal porno y ahí estaba yo en mi sala con mi suegra un poco borracha viendo pornografía. Comenzamos a platicar de cómo habían sido sus relaciones con su esposo, me platicaba lo aburrido que era el sexo para ella y no entendía cómo una mujer podía gritar de placer, entonces yo le pregunté directamente: “Nunca has tenido un orgasmo?”. Vero, un poco apenada me respondió que no, así que yo le dije que eso tenía que cambiar y que teníamos que trabajar en conjunto para que ella tomara el control de su vida sexual.
Primero le dije que su marido era un viejo zoquete y egoísta que no se preocupaba por ella, el sexo es de dos y tiene que disfrutarse por ambas partes. Ella me platicó que incluso tenía algunas batas de dormir muy sexis que nuca se pudo poner porque al pendejo de su marido le parecía muy puta (claro que el viejito se acostaba con sus secretarias), y según esto él no podía ver así a la madre de sus hijos. Pendejo, verdad?
Yo le dije que se pusiera una de sus batas y ella accedió, pero me dijo que era sólo porque estábamos en confianza y me hizo jurarle que nunca le diría esto a nadie, yo por supuesto acepté.
Lo que vieron mis ojos después no lo voy a olvidar nunca, ella salió de la recámara con un baby-doll puesto y una tanguita de seda debajo, sin brassiere. Yo por supuesto, salté del sillón por la sorpresa y supongo que ella vio mis ojos porque estaba sonriendo. Se tapaba el cuerpo con pena pero yo la convencí y le dije que tenía un cuerpo espectacular. Le dije que hacía mucho tiempo ya que deseaba verla así y ella me dijo que no esperaba que yo la viera con esos ojos, sobre todo porque estaba vieja y fea.
En ese momento no pensé en nada más que ponerle la mano encima, ella tomó mi mano y la puso en su pecho, así que yo sabía que tenía luz verde para actuar. Intenté no abalanzarme sobre ella, aunque ganas no me faltaban, pero si había accedido a tener sexo conmigo yo a cambio debía hacerla sentir como nunca antes. Así que la besé, la besé mucho en todas partes, tocaba su cuerpo por debajo de la bata y ella me subía su pierna. Yo estaba súper excitado y sabía que en cualquier momento podía venirme y eso no era lo que queríamos.
Bajé por su cuerpo y me encontré con un pequeño nudo que desaté con facilidad y lo que quedó en mi cara fue ese par de tetas que yo ya había podido ver en algunas ocasiones por la mañana cuando ella aún no se podía su brassiere. Pero eran mucho más bonitas de lo que imaginaba, era un par de tetas bien formadas, medianas, con pezones chicos y negros. Pasé mi lengua sobre ellos con delicadeza, con suavidad y ella lo agradecía frotándome las piernas en mi cuerpo. Después un rato jugando con ellas me dispuse a seguir bajando, pero ella me detuvo y pude ver en sus ojos que nunca había hecho algo así.
Yo le pregunté directamente: “Nunca te han hecho el sexo oral, ¿verdad?”. Ella asintió y le dije que se relajara, que yo sabía cómo hacerla sentir muy rico, así que seguí bajando por su abdomen. Saltaba de cosquillas, pero yo no dejaba de acariciar sus piernas y sus pies. Tomé su pie y comencé a acariciarlo, le daba besos pequeños para ir sintiendo sus reacciones y le gustaba, así que me metí su dedo gordo a la boca. Esto fue algo que me excitó mucho más y comencé a meterme en sus piernas.
Pasaba mi lengua por sus ingles y la parte interna de sus muslos, también le pasaba la lengua encima de su rica rajita aún con la tanga puesta. Sentí que estaba relajada y dispuesta, así que hice un poco de lado la tanga y comencé a lamer su clítoris que para ese momento ya estaba bien hinchado y rosa, ella me acariciaba el cabello y me apretaba contra su flor, mientras yo succionaba y con mi lengua frotaba su clítoris. Seguí concentrado en ella cuando sentí que se paraba y me pidió que me acostara en el piso, así que jalé una colchoneta y me acosté, pero ella apuntó su boca a mi pene y yo alcancé a voltearla para hacer un 69. Sentía como disfrutaba porque me la mamaba con tanta pasión, movía la cadera contra mi cara y sentí que se iba a venir, se quiso separar pero yo apreté con fuerza sus nalgas y empujaba su panocha contra mi cara cuando sentí que estaba terminando, su cuerpo se puso rígido y yo dejé de mover la lengua y sólo presionaba su clítoris.
Ella cayó rendida en la colchoneta y se quedó inmóvil un momento, yo no sabía que esperar, si estaba arrepentida o enojada, o triste. Abrió los ojos y me regaló una sonrisa divina, yo pude ver su cara de satisfacción y la abracé muy fuerte. Me dijo que yo era lo máximo y que me agradecía tanto el haberle enseñado tantas cosas. Quise cambiar el canal a otra cosa, pero ella no me dejó y comenzó a chuparme, un poco torpe, pero comprometida. Yo le dije cómo me debía agarrar y qué cosas nos gustan a los hombres, ella me acariciaba los huevos y se tragaba toda mi verga. Yo estaba muy excitado, pero no quería terminar así. La tomé de los brazos y la subí a mi cuerpo, ella se metió mi verga de un solo movimiento y comenzó a moverse de arriba abajo, así que la tomé de las nalgas y le dije que se moviera de atrás para adelante. Ella se movía tan rico que no podía creerlo, en verdad ¡me estaba cogiendo a mi suegra!
Me senté con ella aún encima y podía lamer sus tetas, la agarraba de las nalgas y las apretaba contra mí. Acariciaba sus piernas y sentí que iba a terminar, ella se agitaba más y me di cuenta que también ella iba a venirse, así que aguanté un poco más y me apretó fuerte en un abrazo y sentí como se movía su vagina, eso me hizo venirme de inmediato y terminé yo también.
Nos quedamos acostados, tranquilos y no platicamos del tema. Yo me levanté y le traje un vaso de agua, ese tipo de detalles nunca los había tenido el patán de su marido, así que me gané su cariño, aún más que antes.
Desde entonces, ella vive en mi casa y rara vez tengo algún problema con ella, yo trabajo en mi casa, así que de vez en cuando tenemos tiempo para hacernos el amor. Ambos disfrutamos mucho de lo que tenemos juntos, ella ahora es una experta en muchos sentidos y desperté su lado salvaje. Incluso se ha depilado la panocha para mí. De vez en cuando nos echamos un “mañanero”, muy rico porque su cuerpo aún está calientito cuando llego a su cama y me meto por debajo de las sábanas.
Chupo sus pies y sus piernas hasta que llego a su panocha y puedo oler ese aroma que sólo tienen por la mañana. Me subo y le hago el amor tan rico, ella me aprieta con sus piernas y siento sus pies en mi espalda, tiene una forma de apretarme que con el movimiento la hace llegar al orgasmo muy rápido. Algunas veces la pongo de lado, pero me encanta ponerla de “perrito” porque tiene unas nalgas divinas, el culo depilado y puedo tocar sus pantorrillas, no hay nada que no me guste de esa mujer. Ahora hemos comenzado a coger por el culo, a ella le gustó mucho y sinceramente, a mi me encanta venirme en su culo porque es otra sensación.
Cada vez que podemos nos hacemos cosas, si ella está cocinando yo llego por atrás y le bajo la lycra y su panty, la bajo un poquito y puedo chuparle el culo y su clítoris por atrás, a ella le encanta que haga eso y a mí también porque puedo acariciarle las tetas, las piernas y hasta los pies. Luego tomamos una silla y se sube en mí, se mueve como yo le enseñé y siempre me baña con sus jugos, luego se voltea y con sus mismos jugos me lubrico y se lo meto por el culo para terminar.
Yo sé que mucha gente escribe aquí sus fantasías, pero esta no lo es. Es real y quiero que sepas, Vero, que me encanta cómo me haces el amor. Siempre vas a tener un lugar muy especial en mi corazón y como me dijiste tú, yo siempre voy a ser tu hombre.
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Re: Vero, siempre serás mi mujer (Puntuación 0) por Anonymous el Sábado, 13 marzo a las 22:50:33 | | WUAUUU DE VERDAD ESTA TAN EXITANTE ME GUSTARIA CONOCR A TU SUEGRA EN FOTO FELICIDADES |
[ Responder a ésto ]
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