Me corri en su culo, la leche salio de golpe de su agujero apenas retire mi polla, luego me hice una paja con sus tetas y acabe en su boca.
La historia que voy ha contar sucedió hace un tiempo, aunque se remonta a más tiempo atrás. Mi nombre es Alberto, tengo 32 años y estoy casado hace 8 años, en mi matrimonio soy muy feliz aunque siempre me ha gustado mucho las emociones, los retos y lo prohibido, es esta mi afición a lo prohibido lo que me traerá algún día un disgusto.
No se muy bien como empezó, pero un día empecé a sentir una atracción física hacia mi suegra, es una mujer normal, pero hay que tener en cuenta que para su edad casi 60 años se conserva de escándalo, una figura delgada, con un buen culo y unas tetas gorditas y muy bien formadas, marcando los pezones quizás por aquello de los trastornos hormonales de las mujeres maduras.
Lo típico, empecé a hacerme el encontradizo con ella más de lo habitual e intentar rozarme con cualquier excusa lo que la incomodaba bastante, algunas veces apoyaba mi mano en su cintura intentando rozar gran parte de su culazo con el pretexto de apartarla para coger algo, alguna vez incluso me atreví a apoyarme descaradamente con mi bulto en su culo, ella se puso muy colorada y se apartó, nunca me comentó nada al respecto, aunque yo veía que no le hacía ninguna gracia y presentía que iba a ir con el cuento a mi mujer lo que no quería que pasara pues mi relación con ella era muy buena y esto eran solo calenturas momentáneas.
Un día un amigo presumía en una reunión de haber tenido a chicas a su disposición con cierto producto milagroso que las adormilaba y las dejaba dispuestas a hacer lo que él quisiera con ellas, y se me ocurrió entonces una locura, iba a usar este producto con mi suegra, al principio le puse una cantidad pequeña para ver su reacción y pude comprobar como se sentía mareada y con los movimientos muy lentos, lo que aproveché para meterle mano más descaradamente, incluso le di una palmetada en las nalgas a través del pantalón, no pude nada más porque mi mujer y mi suegro estaban en habitaciones cercanas.
Llegando al hecho que tuvo lugar hace 10 meses he de decir que, en esa época a mi suegro lo ingresaron para hacerles unas pruebas en el hospital, nada serio por lo que no era necesario que mi suegra se quedara allí, llego la noche vino a cenar a nuestra casa y luego iba a marcharse sola a dormir a su casa, le insistimos que se quedara a dormir lo que no aceptó, dijo que en su casa estaba mejor, empecé mi plan en la cena, en el postre que era una compota de fruta puse bastante cantidad del mágico producto, tras la cena me ofrecí a acompañarla a su casa, mi mujer dijo que hacía frío y que mejor se quedaba lo que me puso todo a mi favor.
La llevé al coche y casi se tropezó varias veces por el camino, costándole incluso hablar, Alberto no se que me pasa estoy muy mareada, será la cerveza que se bebió en la cena que le sentó mal suegra, al llegar a su casa la tuve que bajar casi en peso pues no podía ni movers abrí la puerta y la senté en el sofá quedándose dormida allí mismo, empecé a sobarla por todos lados estaba muy ansioso llevaba mucho tiempo esperando una oportunidad así y ahora se me presentaba en bandeja, la llevé a la cama y le saqué la blusa y los pantalones, dejándola en bragas y sujetador, me desnudé por completo y tenia la polla que me estallaba, incluso tenía liquidillo en la punta, me estaba corriendo nada más con la idea de hacérmelo con mi suegra.
Le metí el rabo en la boca y a la vez le quitaba el sujetador y las bragas, tenía unas tetas mucho mejor de lo que yo esperaba, unos pezones duros y una aureolas grandes, su piel oscura y pigmentada por la edad, aunque sus tetas duras y grandes que hermosura, la cogí y me la follé de golpe, no me pude aguantar y le llené el coño de leche, apenas le metí dos meneos la saqué y estaba más dura que cuando la metí, era increíble estaba como un toro en celo, le di la vuelta y le empecé a chupar el agujero del culo, era virgen por ahí, se le notaba, tuve que echarle un pegote de mantequilla de la nevera y meterle los dedos poco a poco, no quería lastimarla y que luego se pudiera dar cuenta.
Cuando se dilató empecé a bombearla por el culo con mucho ímpetu y ella gimió dos o tres veces aunque seguía profundamente dormida, se ve que a la guarra le gustaba esto más que lo que le hacía mi suegro si le hacía ya algo, me corrí en su culo con tal ímpetu que la leche salió de golpe de su agujero apenas retiré mi polla del mismo, luego me hice un pajote con sus tetas y acabé en su boca para que se lo tragara todo, traga guarra, traga todo, luego la lavé con cuidado, la sequé, le puse el pijama y la arropé.
A la mañana siguiente estaba esperando a ver lo que pasaba, no se acordaba de nada, solo que estaba bastante condolida por todo el cuerpo y que las almorranas le estaban fastidiando otra vez... almorranas ja, ja, ja, ja. No he querido arriesgarme otra vez, tampoco se me ha dado la oportunidad, quizás si se me da lo vuelva a hacer otra vez, nunca follé con tantas ganas como aquella noche.
|
| |
|
Votos del relato |
Puntuación Promedio: 5 votos: 1

|
|
|