Gays: EL PANADERO
Enviado el Domingo, 16 noviembre a las 16:10:41 por nachox
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Le meti mi pija hasta el fondo, mis bolas chocaban con su culo. Lo bombee hasta que me corri en su interior. El jadeaba de placer igual que yo, y apretaba su ano por lo que me excitaba muchisimo.
Vivo en una ciudad al norte de México, D. F., y desde hace tiempo se hablaba de que el dueño de una panadería que fabrica todo tipo de productos naturistas, era gay. El simple hecho de oír este rumor me hacía excitarme.
Hace unos días, fui a dicha panadería porque tenía que comprar varias cosas, pero yo iba con la esperanza de que él (Miguel) estuviera ahí. Llegué y lo vi. Es un tipo como de 30 años, relativamente alto (1.80m), moreno, de ojos claros (creo que son verdes), y musculoso. Es un perfecto monumento. Me dijo: "¿qué se te ofrece?" y yo, nervioso, le respondí.
Cuando me iba a dar lo que le había pedido, se agachó para tomarlo del estante en el que estaba y yo, por supuesto, con mi vista clavada en su hermoso culo; lo tiene perfectamente redondo y delgado, muy atlético, y eso es algo que me encanta. Después observé su paquete y creo que tampoco está nada mal. Después ya me fui de la panadería. Sueño con verlo otra vez y poder compartir algo más que una relación de cliente/vendedor.
Sueño con llegar a la panadería preguntando por él y decirle que voy a proponerle un negocio, que me reciba en su privado y empezar a insinuarme.
Llegué a la panadería y pregunté por él, me dijeron que estaba con unas personas en su privado, pero que lo esperara. Eso hice. Pensando en todo lo que iba a hacer y decir. Al cabo de un rato, salieron dichas personas y entré yo.
Ahí lo vi, un monumento viviente; me saludó con su mano fuerte; yo, nervioso, empecé a decirle que le tenía una propuesta y él, imaginándose que le diría algo sobre un negocio, se sorprendió al oír mi petición: "me muero por mamártela hasta vaciarte los huevos".
Aquí fue donde me aventuré a saber si realmente era gay o no, pero parece no haberle molestado nada mi propuesta, aunque no se mostraba muy confiado, pues, prácticamente, no me conocía, por lo que empecé a decirle que soñaba con él cada que me masturbaba.
Después de un rato, decidí dar un paso adelante, me paré de la silla donde estaba sentado y fui a sentarme a la suya, los dos frente a frente, yo sobre sus musculosos y hermosos muslos. Fue así como comencé a besarlo apasionadamente, esperando su respuesta.
Abrió la boca y nuestras lenguas se juntaron, mientras yo sentía cómo sus manos me sobaban la espalda y bajaban hasta mi culo, que no es nada malo; sobándolo y acariciándolo me hizo ponerme a 1000. Yo acariciaba su pecho fornido y bajé mis manos por su abdomen perfecto hasta su paquete. Empecé a trabajarlo por arriba del pantalón que llevaba puesto.
Él empezó a desabrocharme el pantalón para que sus manos entraran mejor a tocar mi culo. Empezó a acariciarlo y sus manos calientes me pusieron muy cachondo. Después, empiezo a sentir un dedo en mi ano, después dos y luego tres. Esto me sorprendió mucho, pues yo era virgen. Empecé a culear y a susurrarle en el oído, empecé a lamer su oreja y esto parecía ponerlo muy caliente.
Después de un rato, empecé a desabrochar su pantalón y masajearle la verga, que estaba ya bastante crecida por la excitación. Le quité la camisa y, ante mis ojos, quedó un pecho impresionante; no era muy grande, pero si atlético; justo como me gusta.
Lo lamía desesperadamente. No aguante más y me bajé de la silla, quedando su pantalón desabrochado justo frente a mi cara. Le bajé el pantalón hasta los tobillos y vi aquel paquete impresionante. No era muy grande, pero era maravilloso. Empecé a lamer sus muslos, la parte interior de ellos, y esto me excitaba muchísimo. Después pasé a sus ingles velludas, hermosas.
Finalmente empecé a lamerle la cabeza y, con cada lengüetazo, él daba un respingo. Por atrás, empecé a acariciarle el culo y el ano, mientras él me tomaba por la nuca para follarme por la boca. Con mi mano derecha, tomaba su miembro, y con la izquierda, jugaba con sus bolas hermosas.
Él se bajó de la silla y, sin que yo me sacara su herramienta de la boca, se acostó boca arriba, entonces, con sus manos, guió mi miembro hasta su boca, mientras me bajaba los pantalones hasta donde podía. Hicimos un maravilloso 69. Era lo más cachondo que había hecho en mi vida.
Era tal nuestra excitación que los dos nos corrimos casi al unísono y, sin tragar nuestras respectivas leches calientes, nos unimos en un apasionado beso, para compartir nuestros sabores, que eran deliciosos. Sin dejar de besarnos, y aprovechando su erección, abrí mi culo y me senté sobre su herramienta, y, poco a poco, empecé a metérmela. Era maravilloso. Era el primer objeto que me perforaba. Al principio sentí dolor, que luego se convirtió en placer.
Empecé a culear y fue una experiencia indescriptible. Yo brincaba como un caballo, hasta que él se volvió a correr, ahora dentro de mí. Sentí su leche caliente en mi interior y era una sensación increíble. Después me pidió que lo penetrara, por lo que levanté sus piernas hasta ponerlas en mis hombros, y, sin pensarlo dos veces.
Le metí mi pija que estaba dura otra vez, hasta el fondo, hasta que mis bolas chocaban con su culo. Lo bombeé por un rato hasta que me corrí por segunda vez, ahora en su interior. Él jadeaba de placer, al igual que yo, y apretaba su ano cada vez, por lo que me excitaba muchísimo más.
Finalmente, salí de él y nos enredamos en un apasionado beso que duró varios minutos, mientras nos acariciábamos nuestros culos maravillosos.
Después volvimos a hacer el amor varias veces, pero no tantas para que no nos descubrieran. Desde entonces, somos amantes y nos vemos en su oficina para "discutir sobre negocios". Cada vez es más apasionante.
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