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Orgias: ME COMI TRES NEGROS
Enviado el Jueves, 13 noviembre a las 13:06:59 por nachox

 Me clave la verga de Francis, Joao me la metio por el culo, me queria morir. Tenia dos pijas dentro mio y una tercera, la de Gilberto que habia acabado recien en mi boca, llena de semen.

Esta historia que les voy a contar es absolutamente cierta y ocurrió el verano pasado, en Buenos Aires.

Antes les cuento que soy una típica morocha argentina, mido 1,60, tengo buenas tetas, no muy grandes pero bastante firmes para mis 38 años, pelo enrulado negro como la noche, y una buena cola, en fin mis medidas son 92, 63, 97, lo que hacen que cuando camino más de uno me mire.

Soy divorciada hace cinco años y desde esa época después de haber pasado casi 14 meses sin estar con ningún hombre decidí, si vivir mi vida libremente, sin por eso descuidar a mis tres hijos.

Como les decía estaba yo paseando por el centro de la capital, vivo en Lujan, paseando cuando decidí entrar a un bar a tomar alguna gaseosa ya que hacía mucho calor. En el bar ubicado en el bajo a las tres de la tarde no había casi nadie, así que me senté a una mesa de un rincón, pedí una coca Light y me dispuse a descansar...

En eso noté como desde una mesa un hombre de raza negra me miraba con insistencia.

Primero no hice caso, pero después como me resultó por un lado algo atractivo y por otro divertida la situación comencé a provocarlo.

Así fue como dejé caer las llaves de mi casa y al agacharme a recogerlas puse atención en que pudiera ver mis senos debajo de la musculosa sin corpiño, cosa que dejaba ver casi hasta mis oscuros y grandes pezones.

También comencé a cruzar las piernas dejando ver también mi tanga blanca a través de la pollera, no muy larga que llevaba. Para esto el morocho en cuestión, tenia los ojos fijos en mí todo el tiempo, así que solo bastó una sonrisa para que decidiera acercarse hasta mi mesa.

Que sorpresa me llevé cuando al saludarme lo hizo en portugués. Era un turista carioca, de Río de Janeiro. Así mitad en castellano mitad en portugués charlamos animadamente como hasta las cinco de la tarde y la verdad yo ya me había puesto algo cachonda, como dicen los Españoles, así que cuando me invitó a ir a su hotel, la verdad no lo dudé, quería comprobar si es verdad eso que dicen de los negros, en cuanto al tamaño de su pija.

Caminamos unas pocas cuadras y llegamos a donde estaba parando, que no era precisamente un hotel, sino un complejo de departamentos muy lindo, de esos que se alquilan por semana a turistas. Era una suerte de loft, muy amplio y luminoso. El negro, que se llamaba Jhoao, puso algo de música y no tardó cinco segundos en estar a mi lado y comenzar a besarme.

Me abrazó por detrás y empezó a besarme el cuello y las orejas, cosa que me vuelve loca, mientras me apoyaba. Yo notaba como su bulto iba creciendo así que al poco tiempo empecé a fregarme en el a la vez que separaba un poco las piernas y arqueaba la espalda para sentirlo mejor. El negro, se dirigió decididamente a mis tetas y empezó a masajearlas desde atrás mientras no dejaba de comerme el cuello, las orejas y apoyarme, con su pija que ya estaba al palo.

Así como estaba me llevó a un sillón, me puso delicada pero decididamente en cuatro, levantó mi pollera, corrió mi cola less y sin más sacó su pija y empezó a metérmela en la concha que para este momento ya estaba hecha sopa.

Al principio no la vi, pero sentí que me entraba todo ese trozo caliente y duro y acabé en el momento. El negro me tomó con dulzura por las caderas y empezó a bombear, sin prisa, pero hasta el fondo, sentía sus huevos contra mis nalgas cuando la pija entraba toda en mi concha que ya chorreaba. La sacaba casi toda, y otra vez hasta el fondo, lo que hacía que yo goce como una perra y empiece a gemir a más no poder. En eso estábamos cuando se abre la puerta del depto. y entran otros dos morochos que al ver la escena sonríen y siguen su camino hacia la habitación. Eran dos amigos de Joao, que venían con él desde Brasil.-

Yo intenté, levantarme, pero Jhoao no me dejó, me puso una mano en la espalda me dijo "tuddo bem" y siguió bombeándome. Cuando empecé a notar estaba por acabar, la sacó, me dio vuelta y allí pude ver esa pija y comprobar que es verdad lo que dicen. Medía unos 21 cm x 6, toda negra, casi bordó. El negro no tardó en pajearse unos segundos y descargar su leche sobre mi cara y pecho.-

Tras esto me fui a lavar. En eso estaba sentada en el bidet, cuando Jhoao entra otra vez y me pone la pija en la cara con la obvia intención que se la limpie con la lengua, cosa que hice con gusto, mientras el agua tibia del bidet, me daba en la concha, cosa que me empezó a calentar. En eso estaba cuando entraron al baño, ya desnudos los dos amigos de Jhoao, tenia una pija corta y muy gruesa, unos 16x7 o más, en verdad muy cabezona muy gruesa. El otro muy delgado y tenia una pija casi igual a una banana de curva. Los dos estaban al palo y venían pajeándose.-

Se pusieron los dos junto a Jhoao y los tres empezaron a pasarme la pija por la cara. Yo no sabía que hacer, tenía por un lado miedo de lo que fuera a pasar y por otro estaba excitada otra vez con estos tres sementales. Así que empecé a lamer una por una esas vergas negras, gruesas, curvas.-

Con toda dulzura Jhoao me ayudó a levantarme y fuimos al dormitorio. Allí me tendieron sobre la cama, y mientras Gilberto (el de la verga gruesa) se dedicaba a chuparme la concha como si en ello le fuera la vida, Jhoao me chupaba las tetas y Francis, el que la tiene como una banana, me la daba para que la chupe.-

Jhoao me amasaba las lolas, Gilberto me metía dedos en la concha y el culo mientras me chupaba y Francis me daba pija que yo chupaba con frenesí, toda la cabeza morada pelada para mí. En un momento Gilberto dejó de chuparme, levantó mis piernas y me clavó.

Sentí entrar ese trozo duro, corto pero gruesísimo y casi me muero de placer, las paredes de mi concha se estiraban ante la entrada de algo tan grueso. A su vez, Francis acabó en mi boca fue muchísimo, algo tragué y algo comenzó a correr por mis labios, mientras Gilberto, jugaba desde abajo con mi culo.

Cuando Gilberto estaba por acabar, la sacó y se corrió encima de mi pecho. No había terminado de hacer esto cuando Francis se acuesta y me pide que me ponga encima de él, acostada de frente. Así me la clavé esa pija curva, larga, fina.

Y detrás vino Joao quien me la metió por el culo, me quería morir. Tenia dos pijas dentro mío.- y una tercera, la de Gilberto que había acabado recién en mi boca, llena de semen, que yo seguí limpiando.-

Francis y Jhoao, bombearon un ratito, pero mis gritos de placer los excitaron mucho y me llenaron de leche. Yo estaba exhausta. Me tiré sobre la cama, muerta... Y los tres negros se acercaron y muy dulcemente comenzaron a acariciarme, con ternura, pero metían sus dedos por todos lados.

Al rato sus pijas estaban nuevamente duras, ayudadas por una buena paja que se hicieron y que disfruté ver. Así que otra vez, fui cogida. Esta vez fue el turno de hacerme la cola de Gilberto, quien casi me abre en dos.

Creí que me iba a desmayar cuando comenzó a intentar meter unos 16 cm de carne gruesa como un pepino de esos verdes, en mi colita, que si bien no es virgen, tampoco da para tanto. La cosa es que el negro me la metió y yo creía que una montaña me entraba en el orto. Mientras eso ocurría, Francis me chupaba las tetas y Jhoao me daba pija para que coma.-

A los pocos minutos los tres se alejaron, me pidieron que me acueste otra vez, así lo hice, se pusieron cerca de mí y en una breve paja me acabaron los tres casi a la vez, la leche inundó mi cara, mi boca, mi cabello, en fin todo.- Recibir tanta leche junta me excitó al máximo así que comencé a masturbarme, a pasar mis dedos en busca del semen y metérmelos en la concha hasta que acabé yo una vez más.-

Tras esto, descansé unos minutos mientras ellos se bañaban. Yo hice lo mismo y alegremente me fui, con Jhoao a tomar una cervecita, en un bar cercano. Nunca olvidaré el tamaño de esas vergas y la hermosa sensación de sentirme muy puta, cogida por tres sementales mi primera y única vez, por ahora.

 


 

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