Gays: EL GUARDIA DEL TRABAJO
Enviado el Martes, 11 noviembre a las 13:42:32 por nachox
|
|
Me puso de perrito y comenzo a gemir y a metermela mas profundo, senti como en mis entrañas algo caliente, era la leche de ese hermoso hombre que me habia dado una cogida de antologia.
Hola me presento, soy Alberto y tengo 31 años, soy casado y me considero hetero, bueno hasta la semana pasada. Esa semana mis ocupaciones fueron tales que todos los días salí tarde (casi anocheciendo). El sábado tuve que ir a trabajar, cabe mencionar que solo algunas personas van, la mayoría de las personas descansan. Poco a poco mis compañeros se fueron retirando comentándome de sus planes de embriagarse y divertirse. Yo desesperado solo quería terminar mi trabajo e irme a mi casa a descansar, pero no sería tan temprano como ellos.
Era ya la tarde y tenía hambre, como sabía que no tenía para cuando terminar encargué comida, llamé al restaurante más cercano e hice mi orden, me dirigí a la entrada para avisarles a los guardias que vendrían a dejar mi comida y a dejarles dinero para que la pagaran, al entrar los sorprendí viendo una película porno en un DVD portátil de alguno de los dos que se encontraban en el cuarto, se sorprendieron y Roberto al que más le hablo salió rápidamente y me saludó, era difícil no darse cuenta de la tremenda erección que tenía, una carpa tremenda, casi a punto de romper las costuras del pantalón.
Le comenté que me iban a traer de comer que le pagara y guardara el cambio, se me acercó y como nunca su olor me pareció raro, embriagante, olía a macho. Me quedé pensando algún momento hasta que él mismo me despertó para decirme si era todo, yo me puse nervioso le dije que si y me alejé a la oficina.
Llegando a mi escritorio no me pude concentrar, solo pensaba en ese pecho con pelos que me hizo soñar, estaba soñando cuando escuché a alguien que corría en el patio, me asomé por la ventana y era él, estaba haciendo ejercicio, se había puesto un short y nada arriba, me quedé un rato viéndolo sabiendo que él no podía verme ya que los vidrios son polarizados (no se ve desde afuera), llegó mi comida y él subió a las oficinas para entregármela, cuando lo vi entrar no podía creerlo, venía caminando con su short y sin playera, pude notar que no traía nada debajo de ese short blanco, la verga se le marcaba perfectamente tambaleando de un lado a otro con cada paso, pude notar que tenía buen tamaño.
Realmente me quedé de a seis y me quedé soñando nuevamente, pero ahora viéndole directamente al bulto, él supo que lo estaba haciendo, dejó mi comida a un lado y se tocó ligeramente el paquete delineando perfectamente donde comenzaba y donde terminaba, eso me calentó como no tiene idea, mi mente voló y se calentó en exceso.
Él notó mi nerviosismo y se sentó cerca de mi, tenía la computadora encendida y me dijo si tenía imágenes de mujeres, yo rápidamente abrí esta página donde están las imágenes pornográficas, de mujeres siendo penetradas, entre ojo pude ver que tenía la verga más que parada, era una enorme carpa –¿como crees que sientan ellas cuando les meten semejante verga?-Me dijo Roberto -En el cielo respondí-
Se me quedó viendo y siguió viendo las imágenes, se comenzó a tocar el pito por encima del short yo no perdía movimiento alguno lo hacía de forma descarada, sabía que él me estaba viendo, de pronto sacó del short esa enorme y cabezona verga.
Me tomó de la mano y la puso encima, pude sentir como latía, ya no me pude resistir bajé rápidamente primero la olí, olía a macho, me lo puse en la boca y lo saboreé, pero era mi primera vez y no sabía mucho como hacerlo, me tomó de la cabeza y comenzó con un mete y saca, se estaba literalmente masturbando con mi boca, lo sacaba completamente y me volteaba a ver, yo luchaba por metérmelo nuevamente a la boca, se paró de repente, pensé que alguien había entrado y me asusté, falsa alarma, solo quería quitarse el short, se lo quitó y pude verlo desnudo totalmente, tenía fuertes músculos ya que había estado en el ejército, un par de piernas velludas y ese enorme mástil que colgaba, porque aunque estaba erecto su peso lo llevaba hacia abajo.
Me tomó de la cintura, supe como se sentían mis novias, cuando las apretaba hacia mi cuerpo con la intención de que notaran la erección de mi pito, eso las enloquecía, tal vez eso lo realizó con alguna mujer, cuando me lo hizo me alejé de este mundo, me fui. Violentamente también me quitó la ropa (ese hombre es experto en hacerlo) en un segundo ya estaba desnudo, me volteó y me recargó en el escritorio, cerré los ojos y sentí que algo húmedo estaba en mi culo y sentí como ese algo se movía de manera enloquecida, era su lengua la cual se introdujo dentro de mi haciéndome lanzar un enorme gemido de placer, pensé si así se siente cuando te meten la verga quiero sentirla de una vez.
– Meteeeeeeeeeemeeeeeeeeela. Le dije.
Sacó su lengua y sentí como dirigió su verga a la entrada de mi culo, cerré nuevamente los ojos, sentí como se iba deslizando dentro de mí y un enorme dolor me hizo despertar. Lo empujé y le dije que me había dolido mucho. – ¿Es tu primera vez? -Si - . Contesté, no te preocupes solo duele cuando te entra la primera vez, después, puro placer. Vamos a intentarlo nuevamente. Acomodó su verga en la entrada de mi culo.
Empezó a hacer presión, cuando está entrando nuevamente el dolor me invadió y me zafé. –Duele mucho le comenté, no me cabe, mejor lo dejamos para otra ocasión. –me abrazó y me dijo, no te preocupes- me tomó del hombro y sentí como con fuerza me dio la vuelta y de recargó en el escritorio, me asusté porque me sentí como forzado, todo pasó en un segundo, me abrió las nalgas, apuntó y me la metió de un solo golpe, ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhggggggg!
Intenté zafarme pero él es más alto y fuerte que yo, se me salieron unas lágrimas de dolor, -tranquilo ya pasa- me dijo, sentía el culo muy adolorido y caliente, me dolía, si que me dolía. Empecé a sentir como se movía, -nooooooooooooooo- por favor espera, pero no me hizo caso, me empezó a coger rápidamente, -para, por favor, para- no se detenía entre más le decía que no más rápido lo hacia, el dolor se empezó a convertir en gozo.
Ahora no quería que me la sacara sino que me la metiera más adentro. Sus embestidas violentas me tenían en las nubes, entraba y salía, algunas veces lo hacía totalmente para dejármela ir de un solo golpe y sacarme un gemido que pensé que el otro guardia escucharía. Me cambió de posición, ahora él sentado en la silla permitiría que yo me ensartara con la fuerza que quisiera.
Me senté de un solo golpe y solté un nuevo grito de placer, sabía que dolía meterlo de un solo golpe pero me encantaba sentir ese dolor, me enloquecía. Se paró de la silla y sin sacarla me puso de “perrito en el piso” y acelerando él comenzó a gemir y a metérmela más profundo, sentí como en mis entrañas algo caliente fluía, era la leche de ese hermoso hombre, que me había puesto una cogida de antología.
Terminó y se dirigió al baño de la oficina totalmente desnudo y sudoroso, yo no pude pararme, las piernas me temblaban, vi cuando regresaba y como le colgaba aquel hermoso falo, me abrazó y se puso el short dio la media vuelta y se marchó, como pude me paré, me limpié el culo (me preocupé al ver sangre) me vestí, acomodé las cosas de mi escritorio, las cuales se cayeron con aquel violento encuentro sexual que acababa de tener.
Me dispuse a comer y meditar lo que había sucedido, pensé que tal vez Robert me iba a delatar, que tal vez le comentaría a todos que me había puesto una cogida, ya no pude trabajar, guardé mis cosas, me subí al carro y me estuve un rato dentro de el pensando que iba a hacer cuando lo viera, me daría pena.
Arranqué mi carro del estacionamiento y me puse mis lentes obscuros, toqué el claxon, salió él sin camisa nuevamente pero ahora con pantalón, abrió el portón no me dirigió la mirada, no me dijo nada.
|
| |
|
Votos del relato |
Puntuación Promedio: 4.33 votos: 3

|
|
|