|
Ultimos Relatos |
| Martes, 06 enero | | · | SEXO ANÓNIMO |
| · | LAS HERMANAS QUERÍAN CULEAR |
| Domingo, 04 enero | | · | La tengo mojada |
| · | Vendida en una fiesta |
| · | La Linda Mano de Kathy |
| Viernes, 02 enero | | · | Clase de natación |
| · | UN SUEÑO CUMPLIDO |
| · | Mi rica prima Vela |
| Jueves, 01 enero | | · | Cuestión de tamaño |
| · | Conociendo a Fede |
| · | MI CULITO FUE GOZADO |
| Martes, 30 diciembre | | · | LA AMBULANCIA |
| · | BORRACHAS DE LUJURIA |
| · | UN LARGO FIN DE SEMANA |
| Lunes, 29 diciembre | | · | FANATICA DEL FISTING |
| · | MI NOVIA ME DIO UNA SORPRESA |
| · | POR DESOBEDIENTE |
| Domingo, 28 diciembre | | · | ENTRE RISA Y RISA |
| · | NOCHE DE AMOR ENTRE HERMANAS |
| · | MIS HERMANAS Y YO, YANIRA |
| Viernes, 26 diciembre | | · | VI COMO VIOLARON A MI NOVIA, Y LO DISFRUTE |
| · | TU SEMEN EN MI VAGINA |
| · | ENCULADO SIN SABER |
| Jueves, 25 diciembre | | · | MORBO EN EL VIAJE DE ESTUDIOS |
| · | MI FIESTA MORBOSA |
| · | DESVELO |
| Martes, 23 diciembre | | · | SI ESTOY A TU PLENA DISPOSICION |
| · | MI MEJOR AMIGO |
| · | MI PRIMER POLVO POR WEB CAM |
| · | No pensé que sucedería con mi alumna |
Artículos Viejos
|
|
|
 |
El alarido de la hembra corto la tarde del barrio para señalarle al mundo que la virginidad tardia de una hembra madura cantaba su destruccion.
Era el comienzo de la tarde y ella esperaba el mensaje de Pedro.
Una extraña forma de esperar, porque era al mismo tiempo un deseo de huir de un encuentro que por algún motivo se le antojaba disparatado. Susana, no entendía la ansiedad que la invadía, simulaba mantenerse interesada en avanzar un trabajo que en realidad no era sino un inútil pretexto que le servía para ocultarse a si misma sus propias percepciones internas
Los minutos pasaban y, ella impaciente escribía borradores de mensajes que resultaban ser los mensajes de una mujer apasionada que desea entregarse a un hombre. Aterrada los borraba. Pues se daba cuenta que no podía escribir de esa forma, que desnudaba ante ella misma, en forma impúdica, una conmoción desmesurada en una mujer madura e inteligente. Debía esperar pasivamente
Cuando sonó el teléfono, la simplicidad del mensaje marcó aun con mayor nitidez la distancia sideral entre los deseos abrasadores de la mujer y la simplicidad de las circunstancias.
La voz del muchacho sonó en el auricular casi impersonal.
Sra. Susana, perdone Ud. pero el proceso era demasiado largo y complicado y recién he podido concluirlo todo, no se preocupe todo está bien, solo falta la firma de Toño… Solo falta la firma de Toño… repitió ella mentalmente sin soltar el aparato.
Si él supiera todo lo que en realidad falta... Si.
Falta verte, y saber que eres real como te imagino, falta que te diga lo que siento por ti, falta que te demuestre la conmoción infinita que tu sola evocación me produce, falta que mi cuerpo te cuente como es una mujer de verdad, falta que crezcas entre mis piernas como solo mi sabiduría podrá hacerte crecer, falta que te quemes conmigo en esta hoguera infernal que desataste con tu solo llamado... falta.
¿Aloooo?... sonó la voz del muchacho y solo entonces ella logró decir casi con la voz desfigurada. Pedro: Muchas gracias por todo, ¿dónde puedo pasar a recoger los documentos?, entiendo que es urgente la firma de Toño. No se preocupe Ud. Sra. dijo el muchacho...en este mismo momento voy saliendo a llevárselo a su casa.
Nada podría haber desatado mayor impacto en el cuerpo y la mente de esa mujer. Desde ese mismo momento el reloj de su deseo comenzó a desgranar un tiempo de gloria. Su anatomía completa comenzó a florecer como si hubiese rejuvenecido veinte años
Ella estaba enardecida de deseo. Su ropa interior no podía ya contener las rápidas emanaciones que su cuerpo había exhalado, vibraba entera, el pecho casi le dolía por la presión del brasier, corrió a retocarse el maquillaje, se miraba repetidas veces al espejo para convencerse que aquello estaba pasando en realidad y no era otro de esos sueños excitantes y tensos que la despertaban al amanecer, a menudo justo en el momento de ser penetrada por ese extraño que habitaba en sus sueños de mujer madura y sola.
Y de pronto la asaltaban las dudas acerca de lo que sucedería. Quizás el muchacho le entregaría los documentos y se marcharía en seguida y ella se derrumbaría muerta de desilusión tras la puerta cerrada.
Pedro, en cambio, estaba más sereno, su motocicleta parecía volar y el viento helado en la cara lo mantenía atento al tráfico endiablado a esa hora del atardecer. Recordaba la primera vez que la había visto el día del cumpleaños de Toño.
Mi tía Susana... había dicho su amigo y se había marchado, mientras él se había quedado paralizado frente a esa mujer morena, sonriente, que parecía querer dispararle con sus pechos diabólicamente erectos y sus ojos encendidos de un brillo que no pudo olvidar. Fue en una fotografía justamente de ese cumpleaños donde él había logrado rescatar su imagen y luego la había procesado en su computador hasta lograr el tamaño adecuado para desatar sobre ella todas sus fantasías masturbatorias casi todas sus noches.
La motocicleta se detuvo a la entrada de jardín.
El rítmico golpeteo del motor de un tiempo fue reemplazado ahora por los latidos en su pecho que aumentaban en intensidad a medida que se acercaba el momento de ese encuentro que tanto había soñado. Se sentía preparado para ello.
Dentro de la casa, la mujer había terminado de perturbarse.
Una extraña serenidad la había invadido cuando se dio la última mirada en la inmensa luna del espejo del vestíbulo y vio lo acertada que había sido la elección de esa bata roja tan simple en su corte, tan insinuante en la forma como le ceñía el cuerpo. Casi se sintió algo malvada por exponer de esa forma su belleza madura y guardada.
Sonó el timbre pulsado por el muchacho y ella esperó contando los latidos de su sexo uno tras otro hasta contar catorce y entonces abrió.
El muchacho la vio.
En ese mismo momento comenzó a apreciar la diferencia abismante que existe entre las fantasías y la realidad aplastante de una mujer concreta. Si sintió ridículo caminando con esos absurdos papeles en la mano. No podía separar la vista de ella y dejó de escuchar sus palabras que se suponía eran de saludo.
La mujer avanzó por el vestíbulo y él la siguió.
Fue un error, porque entonces vio a la mujer por detrás y su vista quedó clavada y oscilante en su trasero prodigioso que se movía al mismo cadencioso ritmo de sus caderas que parecían hablarle un lenguaje envolvente. Le dieron unos deseos atroces de ponerse de rodillas y abrazarla por la cintura, pero la rigidez de su miembro se lo habría impedido, le estaba doliendo esa erección descomunal.
Entonces ella se detuvo. Se dio cuenta que estaba vacía de ideas, y seca de palabras. Lo tenía allí, frente a ella, solos los dos, con eternas dos horas por delante en la tarde calurosa de diciembre.
Había gastado todas sus fantasías, se le había borrado todos su plan de ataque, se le perdieron cada una de sus estrategias eróticas, porque estaba invadida de la presencia del macho joven e inexperto que llenaba la habitación y allí estaban el uno frente al otro y así se habrían quedado hasta la eternidad, si ella no se hubiese acordado del lazo. Si, del bendito lazo del vestido rojo.
Entonces le volvió la seguridad de hembra en celo y levantó cadenciosamente su mano, la llevó al cuello y tiró del lazo y el vestido cayó pesadamente al suelo quedando completamente desnuda frente al muchacho.
El macho solo vaciló unos segundos y respondiendo al llamado de la selva la alzó en sus brazos y la extendió sobre la alfombra, Ambos cerraron los ojos y en medio de esa oscuridad el alarido de la hembra cortó la tarde del barrio para señalarle al mundo que la virginidad tardía de una hembra madura cantaba su destrucción.
Unos papeles a medio escribir fueron los únicos y mudos testigos.
|
| |
|
Votos del relato |
Puntuación Promedio: 4 votos: 1

|
|
|
| "Login" | Entrar/Crear Cuenta | 0 Cometarios |
|
| | Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido. |
|
|
|
|