Transexuales: QUISIERA CONTAR DE MI
Enviado el Miércoles, 05 noviembre a las 16:11:25 por nachox
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Empezo a moverse, paso el dolor y comenzo el placer de sentir esa verga como un fierro duro y candente que abria mi culo, que se mojaba solo, lo sentia mas rico en cada metida.
Yo cuando empecé a desarrollar, me encantaba hacerme la paja (masturbarme), pero me di cuenta que cuando me ponía calzones el éxtasis era mayor, pero siempre fue pensando en que una mujer se me entregara de esa forma.
Hasta que un día, se me ocurrió usar el calzón de mi tía, uno negro que me gustaba, porque era el más sexy, claro que ella al ser señora no usaba tanga ni nada, peor hilo, pero igual lo estiraba un poco y me quedaba bien ceñido, como decía, salí así con ese calzón puesto, caminando no me di cuenta que se me veía atrás porque la camiseta se me había subido, y un hombre, mayor a mi dos años, me lo vio.
Me quedé parada en una vitrina viendo un conjunto de lencería, pensaba que bien rico seria masturbarme con ese calzón, pero de repente oí, eso te quedaría mejor que el que tienes puesto, me hice el molesto y no sabía que hacer pero me fui.
Regresé, al cabo de una hora por ahí mismo, cuando de repente él estaba allí otra vez, me dio un papel con un número, me fui y a los días sentí un deseo de llamar, al cabo de cinco días lo llamé, hola Diego, soy quien viste el otro día. Me citó en su casa yo un chavo (luego pasé a ser una chava), fui me presentó a la familia "Un amigo de peloteo" no pasaba nada, siempre iba a su casa, hasta que un día no había nadie en su casa.
Me enseñó el cuarto de su hermana, y "justo" el cajón de los interiores estaba abierto, ya en la sala me dijo si quería ver una porno, yo acepté, viendo y hablando de todo un poco me empecé a calentar, hasta que quise hacerme un pajazo, él se había dado cuenta y me dijo si quieres te traigo un calzón de mi hermana, me pareció un poco mal, pero más la calentura pudo en mi.
Yo acepté, me dijo "sabes, mejor anda al cuarto de mi hermana y escoge el que te guste, fui corriendo pero según yo solo para hacerme un pajazo, después vi tanta ropa linda y me vestí completamente, era la primera vez que me vestía con ropa juvenil y sexy, me puse una tanga rosada con filos blancos y una rosa en el lado de la vagina que me ceñía muy bien arreglé mi pene para atrás y no se notaba, me puse un sostén blanco con filos de encaje que me lucía yo tenía un pecho pequeño, pero con ese sostén no se si era mi imaginación y un poco real me resaltaba.
Vi una minifalda azul a la cadera que dejaba ver parte de mis nalgas bien bonitas, una blusa negra de amarre atrás linda, como tenía mi pelo un poco largo con el paro de que estaba a la moda, me lo solté me vi en el espejo y era toda una nena.
Quería pajearme rápido, estaba que ardía no me di cuenta que él me estaba viendo, cuando me dice "Eres preciosa, toda una nena, quisiera tocarte solo para excitarme", me pareció que no debía, primero dudé, no era lo que esperaba, pero pensé nada saca con tocarme, yo acepté, me empezó a tocar por todos lados, pero delicadamente, me dijo que me ponga en la mejor posición que yo hacía para masturbarme.
Era en cuatro con el culo en punta hacia el cielo, y me pajeaba con mi pene hacia atrás, y yo no me di cuenta que ya estaba arrecha, tan caliente, que me fijé en su pene que estaba duro, de ahí lo toqué, él me dijo, quieta nena, si quieres lo saco pero lo tratas con cariño, él se lo sacó, y vi un pene grande, más grande que el mío, pensé en que sabor tendría si lo mamara, él me dijo, si quieres lo hacemos, porque yo si lo deseo.
Me senté en el filo de la cama, él se empezó a sacar el pene y lo agarré con mis manos, acaricié las bolas, cerré los ojos. era mi primer pene, era mi primer hombre, sentí que estaba en el filo de mis labios, me dijo, primero lame todo, empecé como gata en celo hasta babearlo todo, era un sabor saladito pero rico, luego me dijo, abre la boca y me lo metió tan lentamente que disfruté cada milímetro de ese rico pene.
Lo que más me gusta es que me mamen el culo, y mamar la verga hasta que acaben en mi boca, pero me encanta que se rieguen un poco sobre su propio pene para luego limpiarlo con mi lengua.
Como decía que era mi primera vez que mamaba una verga, pero no me di cuenta de lo caliente que estaba, que ya la estaba mamando, el sabor era rico, saladita, luego él me levantó y me abrazó, sus manos tocaban mis pequeños pechos, y luego se iban hasta mis nalgas paraditas, en ese momento mi culito estaba mojadito, luego él me dio vuelta me pidió que me ponga en cuatro como antes, y me empezó a acariciar las nalgas, tocaba mi culito con la punta de los dedos, nunca nadie lo había hecho, si yo a veces me lo tocaba un poco.
Luego sentí que me empezó a lamer mis nalgas, hasta que se encaminó hacia mi hoyito, cuando sentí su lengua fue una sensación muy grande que me di cuenta que mi pene botaba un poco de leche, pero la sensación más grande estaba en mi culo que soportaba la lengua húmeda y juguetona de ese hombre, yo empecé a gemir, movió mis caderas hacia su lengua, luego se incorporó, cuando de repente sentí su mano en mi nuca y la otra en mi cadera, él iba a empezar su metida, y mi culito sabía lo que venía porque se mojaba más.
La punta de su verga hincaba la entrada de mi culito, él empezó a empujar lentamente, yo empecé a sentir una daga que me estaba partiendo, al principio quise renunciar, pero él me afianzó con sus manos, luego empujó más, quise gritar, me dolía, sudaba, sentía que mi culo se estiraba con el ingreso de esa verga, él seguía empujando hasta que se quedó inmóvil, me acarició las nalgas y me dijo "que rico culito de mi nena, de verdad que es de niña este culo", yo le dije era de niña ahora es de mujer, tu mujer".
Él me volvió a tomar duro con las manos en la posición anterior y me dijo, aun eres medio niña, falta la mitad de la verga, me asusté un poco, empezó a retroceder y yo sentía como su verga empezó a salir de mi culito que estaba dilatado, pero cuando sentía su cabeza, tomó fuerza y se abalanzó hacia adelante con tanta fuerza que pensé me partió con su verga, no podía respirar del dolor, pero cuando me dijo, “ahora eres toda una mujer, mi mujer”, me alivié un poco, él puso sus manos en mi caderas y empezó a moverse lentamente, pero yo aun un poco adolorida, luego pasó el dolor y comenzó el placer de sentir esa verga como un fierro duro y candente que abría mi culo, que se mojaba solo, lo sentía más rico en cada metida.
Yo empecé a gemir, y pedir más de esa verga rica, "más mi amor, duro párteme el culo, muévete" él se movía duro, en tres minutos de estar así, sentí que yo me regaba, mi leche mojaba el calzón que lo tenía corrido a un lado para dar paso a la entrada de esa verga de mi macho, caí rendida, cuando él sacó su verga, aun tiesa y roja que parecía iba a explotar, le pedí que la dejara un momento más.
"Tranquila mi nena quiero que pruebes la leche de tu marido" me excitó esas palabras y me arrodillé en el piso, yo sabía lo que mi hombre quería, y yo lo iba a cumplir, además yo lo deseaba, luego me lancé directo con mi boca a su pene duro que apenas entraba en mi boca, pero igual, cuando sentí que su leche caliente rica y sabrosa llenaba toda mi boca, primero la probé tanto y luego la tragué toda como niña buena sin regar una gota, lo poco que se regó encima de su verga lo limpié con mi lengua hasta que su pene se puso flácido.
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