Transexuales: EL LIMPIA ZAPATOS Y YO
Enviado el Lunes, 03 noviembre a las 15:02:11 por nachox
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Senti la cabeza de su verga en la entrada de mi arito, este se puso a palpitar de emocion y de deseo, yo misma me la clavaba subiendo y bajando por esa maravillosa tranca que me estaba penetrando.
Hola a todos, espero que no se hayan olvidado de mí, en esta ocasión les voy a narrar mis vivencias con un limpia zapatos (bolero) que me enseñó lo sabroso de el sexo.
Mi primer encuentro con él fue una tarde en que estaba yo tendiendo la ropa de la familia en la azotea de la casa, vestía yo un short muy corto y una playera de color naranja y mis tenis, cuando de pronto escucho un pequeño silbido que provenía de unos matorrales que estaban en el terreno baldío de frente a la casa, me acerqué a la orilla para poder ver con detenimiento quien era el que silbaba, por fin lo encontré, era un hombre de unos treinta y ocho años de edad, moreno, delgado, tal vez de 1;75 de estatura, junto a él estaba un cajón de los que se usan para limpiar zapatos, me hizo señas llamándome a que bajara a la puerta de la casa, me tomé unos segundos para aclarar mis ideas y le hice la seña de que esperara un poquito.
Cuando al fin terminé de tender la ropa, avisé a mi madre que estaría en mi cuarto haciendo tarea, lo que aproveché para salir a la calle pues ella no tenía interés en saber si lo que le decía era verdad o no, en cuanto abrí la puerta de la casa, el hombre ya se había colocado en la esquina, muy cerca de la puerta. Le hice seña para preguntar ¿qué quería? Me ofreció el servicio de limpiar los zapatos de alguien de la casa, yo rápido busqué dos pares que estuvieran sucios, encontré una zapatillas de mi hermana y se las llevé, cuando terminó el primer par me dijo “¿No hay modo de que te las pongas para ver como se ven puestas y si están bien?, Aquí en la calle no puedo ponérmelas, pero en mi cuarto si; Bueno pues si quieres pasamos a tu cuarto y ahí vemos cómo se ven.
No se por que acepté, lo llevé a mi cuarto, me quité los tenis y me puse las zapatillas, él me observaba con mucho detenimiento, eso me empezó a calentar, cuando terminó el segundo par me dijo, estas te las tienes que probar con medias porque así lucen mejor, busqué entre mis cajones y pude encontrar las medias que antes había usado, me las puse, me calcé las zapatillas y empecé a caminar para modelarle a este hombre que ni conocía, pero me agradó sentir una vez más la sensación de las medias en mis piernas.
Tienes unas piernas muy bonitas y las zapatillas te lucen bien, me dijo con una sonrisa en sus labios; yo me sentí soñada, de pronto me cruzó por la mente la idea de hacer algo atrevido con este hombre. ¿Crees que con una minifaldita se vean mejor las zapatillas?, le pregunté, Claro que si, me imagino que si tú te la pones te vas a ver muy coqueta. Empecé a buscar una entre mis cajones y la encontré, me metí al baño y me la puse, cuando salí para que él me viera su cara se iluminó y dio un silbido de aceptación, caminé frente a él, me jaló de la mano atrayéndome hacia él y me sentó en sus piernas, me tomó del rostro y me dijo:
Te ves preciosa morenita, yo le sonreí, y cuando menos lo pensé él me dio un beso en la boca, fue un beso entre tierno y apasionado, su lengua se abrió paso por entre mis labios, y pude sentir su hombría, sus manos se habían colocado sobre mis piernas, y las acariciaban con mucha ternura, alzó la minifaldita y empezó a acariciar mis nalgas, las recorría con ansia, las apretaba, las estrujaba, yo empecé a gemir despacito de placer, mi culito empezó a palpitarme, sentí de pronto que algo se estaba poniendo duro debajo de su pantalón, y que palpitaba muy cerca de mi línea divisoria.
Busqué con mi mano el bulto que sentía, cuando lo encontré y pasé mi mano sobre el, la respuesta fue tremenda, el hombre me estrujo entre sus brazos, y me dijo al oído, Hace días que te estoy observando morenita y no sabes cuantas veces me la he chaqueteado solo pensando en tenerte junto a mí, si tú quieres te hago el amor mamacita linda, yo medio pude contestar que ssssiiii, mi calentura estaba subiendo muy rápido y había que aprovechar este encuentro.
Me levanté de sus piernas y me hinqué frente a él, bajé el zíper de su pantalón y saqué con mis manos lo que tanto estaba deseando salir, una tremenda verga, morena, larga, gruesa pero no mucho, y de unos 17 centímetros de largo, observé como salía de ella ese líquido preseminal saladito que hacía brillar su maravillosa cabeza, la llevé a mis labios y le estampé un beso muy tierno, luego recorrí con mi lengua todo lo largo de ella desde su base, cuando llegué a la punta me la empecé a tragar poco a poco, empecé a darle un ritmo sensual a mis mamadas, él empezó a gemir, tomó mi cabeza entre sus manos y me dirigía en los movimientos de mete saca de mi boquita mamadora, le encantaba que se la mamara.
Caray morena, mamas como una diosa, te encanta la verga verdad, ¿Cómo te llamas? Me llamo Paty, y tú, Efraín. Mmmmm Efraín me gusta tu nombre, y a mi me gustas tú Paty. Ven siéntate en mi verga para que la pruebe tu culito también ¿quieres? No dudé ni un segundo en ponerme de pie y acomodarme para poder sentir ese tremendo pedazo de carne entre mis nalgas, él me puso un poco de saliva en el ano y luego me acomodó, cuando sentí la cabeza de su verga en la entrada de mi arito este se puso a palpitar de emoción y de deseo, yo misma me la fui clavando, al principio no quería entrar, pero cuando logré que su cabeza traspasara mi esfínter, con algo de dolor, él me tomó de las caderas y me empujó hacia abajo logrando mi total empalamiento.
Me quedé quieta por unos segundos, luego me empecé a mover subiendo y bajando por esa maravillosa tranca que me estaba penetrando de manera espectacular, sus huevos golpeaban en mis nalgas y gemíamos los dos de placer, sus manos recorrían con morbo y lujuria mis piernas, nos olvidamos el por qué habíamos llegado a mi cuarto, el mete saca era rico, dulce, rico, y me sentía en las nubes; Eres fantástica morenita, te voy a hacer mi putita particular, serás solo para mí. Si Efraín si todo lo que tú digas eso haré papacito lindo, de pronto sentí estallar su verga dentro de mí llenando mi culo de su caliente semen, después del tercer chorro que me echó me saqué la verga del culo y rápido me arrodillé para podérsela mamar, le propine una mamada limpiadora, no deje nada de leche en su verga, la que había salido después de mi empalamiento me la tragué.
Nos vestimos y a escondidas salimos a la calle, ahí nos despedimos quedando de volvernos a ver lo más pronto posible, a él le encantó mi culito y a mi me fascinó su rica verga.
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