Transexuales: AMANTE DE UN BOLERO
Enviado el Lunes, 03 noviembre a las 14:57:38 por nachox
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El me empujo la mitad de la verga, luego la saco casi toda, y en el tercer movimiento entre un rugido mio y un empujon de el me la dejo ir toditita. Y empezo un mete saca fenomenal.
Hola, ¿me recuerdan?, soy Paty Dulce Mamada, en esta ocasión te narraré como me hice amante de este bolero con el que tuve mi primer encuentro en la pasada narrativa.
Efraín me empezó a frecuentar en la casa, a veces llegaba por la noche y con su típico silbido hacía que yo me pusiera nerviosa por nuestro encuentro, y es que siempre había alguien en la casa que nos podía descubrir, cosa que nunca pasó.
En cuanto escuchaba el silbido me apuraba con mi quehacer y corría al cuarto para preparar todo, mi ropa, la cama, el espejo, la luz tenue, todo debía estar en su lugar, luego subía a la azotea para hacer la señal acordada y que él pudiera entrar a la casa.
Lograba meterlo a mi cuarto y ya adentro me cambiaba de ropa y me ponía lo más coqueta posible para él, me encantaba tener un espejo grande en mi cuarto porque cuando tenía la oportunidad, buscaba la manera de ver como su verga se introducía en mi culito, enloquecía yo al observar su manera tan especial de metérmela y sacármela, y me encendía ver como de mi culo escurrían los mecos por entre mis nalgas.
Efraín era un tipo solterón, siempre tenía las manos manchadas por la tintura que usaba para limpiar zapatos, morboso a más no poder, lujurioso y lascivico, le encantaban las películas pornográficas y me contaba lo que veía hacer a la gente en los cines, todo con sumo detalle. Eso a mi me calentaba mucho, y en cuanto yo veía que él se sobaba la verga por encima del pantalón, eso me indicaba que estaba listo para que se la sacara y me dedicara a mamársela hasta que se venía en mi boquita traviesa.
Una noche me pidió que nos viéramos fuera de mi casa, me dijo que conocía un terreno baldío rodeado de una barda muy alta y que de las casas que estaban pegadas a el no se podía ver nada, yo no tardé en dar mi afirmativa respuesta, y quedamos pues de vernos al tercer día a las cuatro de la tarde a un lado de dicho terreno.
Me quede emocionada, quería saber que sucedería esa tarde, los siguientes días la pase inquieta y deseosa de que llegara el momento esperado. El día que este llegó, me puse unos pans y una playera blanca, debajo de los pans llevaba puestas mis medias sostenidas por mi liguero negro, en una bolsa llevaba mi minifaldita de colegiala, y mis zapatillas altas, por supuesto que no podía faltar mi tanga de color negro.
Cuando di con el terreno él ya estaba esperándome a un lado de un portón muy alto, me tomó de la mano y me llevó a un costado del terreno, ahí estaba un pequeño agujero por donde nos introdujimos, adentro pude ver como un mundo de matas grandes cubrían gran parte del terreno, y efectivamente era imposible que alguien de otra casa nos pudiera ver, le pedí que me dejara cambiarme, me quité el pants y la playera y en su lugar me puse la minifaldita de colegiala y una blusita blanca con moño en el cuello, arreglé mis medias y me puse las zapatillas altas, fue entonces que salí para que él disfrutara de mi nueva imagen, coqueta, linda y muy putita…
Sus ojos lujuriosos recorrieron cada centímetro de mi persona, de cabeza a pies, silbó y me dijo, Paty, morenita linda, te ves tan rica y tan putita que hoy te voy a dar hasta por las orejas lo que tanto te gusta mamacita linda, yo sonriendo y muy coqueta le respondí, haz conmigo lo que tanto has deseado papacito lindo que para eso estoy aquí, me tomó entre sus brazos, me abrazó y me estampó un beso en mi boquita sedienta de él, sus manos recorrieron con ansia mis nalgas por sobre la minifaldita, pero no por mucho tiempo, en cuanto pudo me la levantó y empezó a acariciarlas, me las estrujaba, recorría con sus dedos la rayita que las dividía, luego llevó su dedo medio a mi boca, se lo lamí y en cuanto lo sintió húmedo, lo dirigió a la entrada de mi culo, este estaba palpitando al máximo deseando ser penetrado, pero él solo acaricio la entrada…
- ¿Estás calentita verdad mi Paty?, siento como tu arito palpita cuando lo toco mamacita linda, me encanta lo apretadito que lo tienes, me dijo al oído, yo respondí con un pequeño gemidito, ssssssiiii mi amor estoy ardiendo por ti.
Bajó su mano y se bajó el zíper del pantalón, inmediatamente saltó a la vista su espectacular verga, morena, llena de venas, dura y larga, sus líquidos fluían en abundancia, la tomé entre mis manos y la empecé a acariciar y a chaquetear con un ritmo semilento, él me besaba el cuello la cara y la boca, por fin me pidió lo que tanto quería yo hacer, Mamámela Paty, mamámela como sólo tú sabes hacerlo, me arrodillé frente a él y me introduje primero solo la punta de su verga, con mi lengua recorría toda la cabeza, escuchaba su gemir y sus manos se acomodaron sobre mi cabeza, luego bajé para mamarle los huevos, los chupé y los besé hasta que estuvo a punto de venirse, pero se contuvo, luego con mi lengua recorrí a todo lo largo su falo bien parado, cuando llegué a la punta decidí introducírmela toda y empezar a mamársela como nunca lo había hecho…
Me encantaba su sabor, su olor pero sobre la manera tan especial de echarme los chorros de semen en el interior de mi boquita, le gustaba que le mostrara todo lo que había yo acumulado en el hueco por debajo de mi lengua, y luego ponía todo su semen en mi lengua y me los tragaba, sabían a gloria.
Luego de que se vino no permití que se bajara la verga, sino que lo dejé descansar pero al mismo tiempo le procuré unas mamaditas fortalecedoras, cuando la tuvo de nuevo tiesa como un palo me dijo, ponte en cuatro Patito, te voy a encular como a una perrita en brama, yo le obedecí de inmediato, puse mi pans abajo junto con sus pantalones para que mi ropa no se ensuciara, me levantó la minifaldita, hizo a un lado el hilo de la tanga, me puso algo de saliva en la entrada de mi arito, acomodó la punta de su falo y me empezó a abrir el culito con algo de dificultad, pues lo tengo bastante apretadito…
Entre empujón y empujón por fin logró que se introdujera su cabezota, se detuvo un momento, se movía lentamente para que me yo acostumbrara y mi culito terminara de dilatarse, cuando lo creyó prudente me empujó la mitad de la verga, luego la sacó casi toda, y en el tercer movimiento entre un rugido mío y un empujón de él me la dejó ir toditita. Y entonces empezó un mete saca fenomenal, me acariciaba las nalgas, me habría el culo con las manos, se tocaba la verga con la mano mientras me la metía, sus huevos se estrellaban con fuerza en mi trasero, luego me pidió que me parara, él se acostó boca arriba y me invitó a que me diera yo misma mi dosis de verga sentándome en su palo duro y caliente, me acomodé y tomándolo con mis dos manos me lo acomodé en la entrada…
Me empecé a sentar sobre tronco palpitante, sentía como mi culito se iba llenando poco a poco, cuando palpé con mi mano que solo sus huevos estaban afuera, empecé a subir y bajar por ese falo encantador a un ritmo endemoniado y a la vez angelical, él clavaba su mirada en mi rostro que estaba maquillado especialmente para esta ocasión, eres mi puta, eres toda mía Paty, y esta verga es sólo para ti morenita hermosa, estás más buena que nunca, que culito tan apretadito tienes y es mío Paty. Sólo mío.
No se cuanto tiempo pasó, pero él me pidió que me sacara la verga del culo y se la mamara, no vacilé ni un segundo en obedecerlo, le propiné semejante mamada que por poco se vuelve a venir en mi boca, pero haciéndome a un lado se contuvo, yo quería más, estaba ardiendo en calentura y pasión, me jaló a su lado, me acosté boca arriba, él abriendo mis piernas me dijo, ahora viene lo bueno mi putita linda, levantó ambas piernas y las colocó por encima de sus hombros, acomodó su verga que para este momento estaba más dura que un bat de beis, acomodó la punta y me la dejó ir de un solo empujón, yo gemí como puta, sentí como su verga me llegó hasta el fondo de mis entrañas.
Él arremetió con todo, entraba y salía con un ímpetu espectacular, podía yo ver el movimiento de mis piernas por encima de sus hombros, yo balbuceaba entre pujidos, dame mi amor, dame más, soy tuya Efraín soy tuya papacito lindo, penétrame más duro, rómpeme el culo si es necesario pero no me dejes.
Te lo voy a llenar de semen perra caliente, tu culo me pertenece y tú serás mi amante por siempre, me decía mientras su verga entraba y salía con mayor fuerza, de pronto su mirada se clavó en la mía con tanta lujuria, morbo y lascivia juntas, se tensó todo su cuerpo, y me dijo, tenlos mi puta adorada aquí están mis chorros de semen, y sentí como en lo más profundo de mis entrañas su verga palpitante soltaba su carga caliente de leche en chorros de lujuria y amor…
Fueron aproximadamente cinco o seis chorros lo que depositó en mi interior, yo gimiendo de placer y de calentura decía, dámelos papito, dámelos todos mi nene, y hacía que mi culito se apretara a lo más que podía para exprimir toda la carga que su verga contenía, cuando sacó de mi interior su maravillosa verga me dediqué con cariño y dedicación a limpiársela con mi lengua.
Cansados los dos nos recostamos un rato abrazados, él me acariciaba el cabello, yo su verga en reposo, luego de unos minutos me acomodé para darle una última mamada, mi culito estaba empapado de su semen, y mi boquita ansiosamente buscó su premio, luego de un rato de chupar y mamar su rica verga logré que me diera un último deleite de lechita caliente en el interior de mi boquita mamona.
Nos vestimos, yo me volví a poner el pants y la playera y ambos salimos de ese terreno que por un momento se había convertido en un edén, nos despedimos con un profundo beso y cuando llegué a la casa mi culito estaba adolorido, si pero lleno y chorreando aún de la leche de mi amado Efraín, y mi corazón de travestí feliz de haber pasado una tarde maravillosa. Espero les haya gustado este relato y me escriban sus comentarios.
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