Gays: CON MI MEJOR AMIGO
Enviado el Jueves, 16 octubre a las 16:27:23 por nachox
|
|
Comenzo a meterla y sacarla con furia; yo sentia sus pelos chocando con mi ano y sus huevos, me masturbo, nuestro orgasmo fue al mismo tiempo, senti como su leche salia a chorros.
Hola, mi nombre es Jordi y pues siempre que leo sus relatos me acuerdo de la primera vez que tuve sexo, fue con alguien muy especial, así que he decidido contárselo
Actualmente tengo 20 años, y esto pasó a mis 18 años, en esa época terminaba la secundaria cuando el alcohol y el sexo estaban en todo momento. Mi mejor amigo se llamaba Luis; he de decirles que desde el primer momento que lo vi me encantó, era muy fuerte y alto para su edad, moreno, con unos músculos que se iban apenas marcando y muy firmes, y un poco peludito, pero lo que más me encantaba era su sonrisa, una fila de dientes blancos que contrastaban con su color de piel, una sonrisa amplia y radiante.
Yo por mi parte tampoco estaba mal, tenía menos músculo que él, pero aun así estaba firme y era muy bien parecido. Él y yo nos conocimos desde el primer grado de secundaria y nos hicimos los mejores amigos, íbamos a todos lados juntos y hablábamos de nuestras aventuras con las mujeres (eso fue lo único que nunca le conté, que era gay).
Un día me propuso que fuésemos al gym juntos, para que estuviéramos “buenos” para las vacaciones, ya que planeábamos irnos a una playa con unos amigos; yo por supuesto que acepté, y pues ya imaginaran mi emoción cuando le vi con su ropa de gimnasio: unos shorts ajustados, que marcaban sus lindas piernas, y una playera de licra; ahí comprobé que tenía unos abdominales muy bien marcados y un pecho muy lindo. Hacíamos ejercicio tres días a la semana, lo cual era un placer, al observar como se le marcaban los músculos cada vez que levantaba una pesa, era como un placer prohibido para mi.
Yo jamás pude decirle que era gay, porque él es algo así como un machito en miniatura, le encantaba demostrar lo fuerte que era y mostrárselo a las chicas, y a la menor insinuación de algo gay, se molestaba. Pero yo había fingido bien, él nuca dudó que yo era “normal” tal vez por eso llegué a conocerlo fondo. El problema era que yo era virgen, dado que no quería perder mi virginidad con nadie más que no fuera él, creía que me había condenado al celibato para siempre, hasta que un buen día las cosas dieron un giro de 360 grados.
Estábamos en las vacaciones de verano, mucho sol y nosotros en la playa, arena, mar y lo mejor del mundo: al fin pude observar su torso desnudo y bronceado, mi erección fue instantánea, pero lo disimulé sentándome y colocándome la toalla encima. Los demás se habían ido al apartamento porque querían dormir, pero mi “bro” (él y yo siempre nos decíamos que éramos hermanos) y yo, nos quedamos un poco más. Ya cuando obscurecía le mencioné que fuésemos por unas cervezas porque el calor era insoportable. Y así fue, un cartón, dos cartones, y ya cuando el se había tomado su séptima cerveza, estaba peor que una cuba, yo por mi parte había cuidado de no emborracharme, derramando poco a poco las cervezas en la arena para que no sospechase.
Ya un poco más relajados, le mencione-oye bro, si sigues tomando así, vas a perder tus abdominales, ninguna chava se va a querer acostar contigo. Comenzó a reírse y contestó:
-Jajaja, no manches bro, si por eso las complazco bien. -Jaja, ¿que les das? -Ps ¿tú que crees bro? no por nada les gusta acostarse conmigo.
Eso me puso a cien, quería ver su verga por primera vez, quería sentirla, acariciarla, comérmela.
-Jaja, si claro bro, no me mientas, la tienes súper chica. -Jajaja, nunca se la he mostrado a un amigo, pero tú eres mi bro y quiero demostrarte que no es cierto, para que veas que somos de buena familia, Jajaja.
Y ni lerdo ni perezoso, se bajó el slip del traje. Ahí estaba, su verga, dormida en lo más profundo, sin circuncidar (ninguno de los dos la tenemos circuncidada) morena y grande, como de unos 15 cm, con unos huevos peludos y antojables, muy bien dotado estaba mi bro.
-No, pues si bro, la tienes grande, pero pues está dormida, así ni como comprobar cuanto crece. -Jaja, lo siento bro, pero tengo que excitarme para que veas, y pues ahora no veo ninguna vieja. -Jajaja, pues déjame a mi bro, para eso somos los mejores amigos ¿no? -No pues si bro, pero pues yo no soy puto, y pues tú tampoco o ¿si? -Ps no bro, pero esto es algo así como para reafirmar nuestra amistad, mostrándonos que somos capaces de compartirlo todo.
Y antes de que me pudiera replicar de nuevo, mi deseo me venció; me acerqué a él, quería moverse, pero pues estaba muy borracho para hacerlo, y le besé en la boca; un beso profundo, prohibido, quería irse, pero no se movió, me dejó degustar su lengua y sentirme suyo, mientras tanto, deslizaba mis manos por sus brazos, por su pecho, mientras él comenzaba a sudar de emoción; su olor a macho, fuerte y penetrante, me pusieron a mil, deslicé mi boca por sus tetillas, a morderlas y apretarlas, negras y erectas, punzantes y deliciosas; deslice mi boca sobre su abdomen, pero no llegué hasta su verga, sin embargo, la tomé entre mis manos.
Comencé a deslizar el prepucio de arriba a abajo y solita comenzó a erectarse, se notaba que le gustaba jugar. Cuando llegó al punto máximo, la puntita del glande se asomo por debajo; mi bro me decía que ya la había visto, que ya lo dejáramos así, pero yo no quería, no podía frenar. Así que bajé su prepucio y la metí a mi boca, sentí su glande un poco acidito y baboso, brillante y deseoso que lo exprimieran, y comencé a mamarlo, lo metía hasta el fondo, sintiendo como mis pequeños bigotes chocaban contra su mata de pelo; disfrutando cada instante.
Él comenzó a gemir despacito, ya no me reclamaba, solo gemía y respiraba agitadamente, mientras yo veía como crecía y se hacia más gorda, que deleite, me encantaba saber que le estaba dando a mi bro un placer que nadie le había dado. Después de un rato, decidí que era hora de que me penetrasen por primera vez. Así que me bajé el short y abrí mi culo lo más que pude (no quise usar lubricante, quería que me desvirginaran completamente, que me rompieran) y así fue, me senté sobre él de golpe.
Sentí como si se me saliera su verga por la boca, grité de dolor, grité y mi sangre sirvió como lubricante; mi bro estaba más consiente, y a pesar de que estaba enojado, no se salió de mi, solo me dijo que no podía creer que su mejor amigo fuera un puto, pero que si así era él iba a ser el único en disfrutarlo, y así fue; comenzó a meterla y sacarla con furia; yo sentía sus pelos chocando con mi ano y sus huevos, podía oírlo gemir, bufar, como si fuese la primera vez que cogía; pero decidió recompensarme…
Con una mano tomó mi polla y comenzó a masturbarme; fue demasiado para los dos; nuestro orgasmo fue al mismo tiempo, sentí como su leche salía a chorros tratando de aliviar el dolor de mi ano, como mi leche marcaba en la arena el lugar donde había perdido mi virginidad con el mejor de todos, mi “bro”
Nos quedamos dormidos sobre la arena, él nunca recordó lo que pasó, cuando despertó, solo le dije que nos emborrachamos y nos quedamos ahí a dormir, creo que nunca podré contárselo, pero a veces creo que si lo sabe, porque me dice: Hay que regresar a esa playa, creo que la dejaste marcada con algo ¿no? a lo que yo solo me río tímidamente.
|
| |
|
Votos del relato |
Puntuación Promedio: 3.5 votos: 2

|
|
|