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Amor Filial: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO
Enviado el Domingo, 01 junio a las 04:29:55 por JuPo
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Forzo mi esfinter con su miembro, mi ano iba cediendo, su trozo de carne caliente entraba y salia de mi dolorido culo. Mas de veinte minutos de penetracion y recibi mi primera racion de semen
Vivía con mi madre en un pequeño apartamento de la ciudad. En aquellos momentos estaba volcada con todo mi amor por ayudar y complacerla, puesto que apenas contando con seis meses de vida, un trágico mes de junio se llevó a mi padre en un fatal accidente. Desde entonces, mi madre solo tenía el pensamiento de que yo creciera con todos los caprichos y necesidades cubiertos. Trabajaba en el turno de noche en una clínica cercana a nuestra casa. Ese turno había sido solicitado por ella, puesto que era económicamente más rentable, y nos permitían vivir más desahogadas.
Durante el tiempo que ella estaba en su trabajo, me cuidaba una señora que había sido una gran amiga de mi abuela y ahora nos tenía como su familia. Con vida, solo quedaba mi tío Roberto, 1 año mayor que mi madre, que según Micaela, mi cuidadora, había huido con un muchachito joven en una bacanal homosexual, y había logrado que ella odiara a mi tío con todas sus fuerzas.
En aquellos días, mi madre contaba con 34 años y a pesar de tener una figura muy atrayente, acompañada con un bello rostro, enmarcado por un pelo rojizo natural, no había consentido salir con nadie desde que su marido había desaparecido de este mundo. Yo también tenía el pelo de un color similar, pero mi cuerpo no estaba todo lo desarrollado que hubiera deseado.
Recuerdo aquellas noches de verano, cuando ella no trabajaba y por lo tanto quedaba en casa, paseando con poca ropa y exhibiendo el blanco de su piel, que dejaba a la vista hasta parte de sus venas. Yo la miraba hasta saciarme, deseando ser algún día tan bella como lo era ella.
En esos días de otro mes de junio, apareció por casa mi tío Roberto. Estaba enfermo. Un virus, apenas le permitía mover los tendones de brazos y piernas, lo justo. Vino suplicando que le dejáramos quedarse hasta que se hubiera recuperado y por supuesto, mi madre que tanto lo quería, y que en ningún momento había criticado o denostado su aventura, estuvo mucho más que encantada en que compartiera nuestra casa. Micaela, presa de furia, abandonó la casa y nos dijo que cuando desapareciera esa lacra en forma de ser humano, que le avisáramos y volvería, pero que ni un minuto iba a estar bajo el mismo techo que él.
Con esta situación, mi madre arregló las cosas en el escaso espacio que disponíamos, habilitando la habitación de matrimonio con una cama adicional que ocuparía mi tío. Era un poco más baja que la nuestra, pero era la única manera de atenderlo durante la noche. Pidió excedencia de seis meses en el trabajo, que le fue concedida y con ello se dedicó en cuerpo y alma al cuidado de su querido hermano.
Nada extraño pasó durante la primera semana, pero el siguiente domingo, a punto de empezar la última semana de colegio antes de las vacaciones, entré a recoger unos pantalones limpios y vi a mi madre que con todo el amor lavaba con una esponja el pene de mi tío. Casi pego un grito cuando lo vi, puesto que era cuanto menos muy grande. Estaba semi-fláccido, pero se veía enorme entre los dedos de mi madre.
Eso quedó en posición, mientras mi madre le acariciaba el cabello, y vi que en un rápido movimiento bajó sus bragas para así tocarlas en toda su desnuda esplendidez. No daba crédito a lo que veía y apenas podía apartar un segundo la vista de su acción. Mi tío le dijo en voz baja que estaba desesperado por poseerla y ella adujo que no tomaba ningún tipo de píldora, pero mi tío le dijo con voz temblorosa que lo que deseaba era su culo.
Se lavó ayudado por mi madre y ella le acompañó hasta su cama. Vino a comprobar que estaba dormida, cosa que fingí de maravilla y se fue a lavar ella. Vino con un bote de crema, y tras quitarse las bragas, depositó suavemente crema en su ano, hasta que se acostó de lado ofreciendo su preciado tesoro a su hermano, que enseguida comenzó a acariciar lo que sus manos permitían.
Enseguida guió su poderoso miembro a la pequeña entrada, y empujó lentamente hasta que milímetro a milímetro desapareció por completo en las entrañas de mi madre. Si había dolor mi madre no lo demostró, simplemente aceptó el envite, gimiendo bajo para no despertarme. El miembro ahora ya salía y entraba aunque con alguna dificultad, pero al cabo de unos minutos, empezó un mete y saca lo suficiente rápido para hacerla gemir y respirar entrecortadamente.
Yo estaba en mi cama inmovilizada, sin apenas parpadear, y tenía una visión espectacular de lo que ocurría en la pequeña cama de al lado. Ahora, mi tío estaba ensartado profundamente en mi madre, y sin moverla de su interior, la besaba en la boca, respirando cada uno hasta el último aliento del otro. Tras esos escarceos, la sacaba de manera lenta e interminable, hasta que quedaba justo en la salida, y volvía a meterse hasta el fondo, volviendo a las caricias y besos.
Esa operación, la repitió cada vez con menos intervalos, hasta que empezó una follada intensa, todo fuera todo dentro, que duró unos diez minutos, y que acabó con un orgasmo intenso de ambos, quedando los intestinos de mi madre inundado de su semen. Ambos quedaron exhaustos y enganchados durante un corto tiempo, hasta que mi madre, sacándose aquella serpiente, se dirigió a mi cama a ver si dormía. Tras mi nuevo fingimiento, se dirigió al baño a lavarse, tras lo cual vino con una esponja empapada en agua, para lavar el arma que la acababa de inmolar, y se acostó a mi lado.
Cuando me desperté, mi tío estaba durmiendo plácidamente. Mi madre no estaba, pero se le oía canturrear en la cocina. Me levanté y me dirigí hacía allí. No podía reprimir su estado de ánimo. Conservaba todavía el corto camisón que llevaba en el momento de su inmolación y por detrás se veían ciertas manchas de semen y alguna que otra de sus propios excrementos, pero aún así se veía resplandeciente. Me besaba continuamente mientras preparaba mi desayuno y varías veces estuve a punto de preguntar algo sobre el tema, pero no lo hice.
Esa misma noche, tras comprobar hasta la saciedad que estuviera dormida, mi madre se pasó silenciosamente a la cama de él, se puso en la misma posición que la noche anterior, y se restregó contra él, hasta que despertó. En unos segundos desaparecieron las bragas de mi madre y con el camisón levantado mi tío la penetró casi de un solo envite. Mi madre tuvo que morder la almohada para no gritar, pero todo fue momentáneo. Enseguida se amoldó a los movimientos de su hermano y ya si le dolía, no hubo apariencias de ello. Mi tío la penetraba casi salvajemente. La sacaba hasta el límite y profundizaba de un fuerte golpe de cadera se la ensartó toda, mi madre gozaba y gritaba cada vez que se corría, mi tío la llenó de su semen.
Hasta ese momento yo no estaba demasiado tiempo en casa, y mi tío se comportaba de manera natural. Pero una tarde, acababa de irse mi madre, cuando me dijo que iba a ver una película, y si quería verla con él. Me senté a su lado, vestida con un camisón que me llegaba hasta las rodillas. Al cabo de un rato me cogió de los hombros acurrucándome contra él.
Su mano se posó en mi muslo derecho, por encima del camisón y fue moviéndola poco a poco, hasta llegar a la rodilla y empezar a subir muslo arriba por debajo del camisón. Aquella sensación de su piel sobre mi piel, y el recuerdo de los asaltos nocturnos con mi madre, hizo nacer un pequeño océano entre mis piernas.
Poco a poco, fue subiendo hacia arriba y como estaba sentada de costado, con las piernas encima del sofá, llegó justamente a mis nalgas, objeto natural de su deseo. Al principio tocaba por encima de mis bragas, pero en un momento dado me susurró al oído que me las sacara, cosa que hice casi al instante. Una vez sin la barrera que formaban, levantó mi vestido, y ahora sí, me acariciaba las nalgas con pasión, pero suavemente, momento en el cual ya notaba mis flujos correr muslo abajo.
No se el rato que llevábamos así, cuando me dijo que le gustaría intentarlo. Yo me preguntaba que era lo que quería intentar, pero enseguida me mandó al cuarto de baño a coger el lubricante que tantas noches había visto a mi madre usar. Lo recogí, y casi temblando me situé en la misma posición al lado de él, Estaba ya desnudo y su maravillosa verga, era un mástil, repleto, enhiesto.
Suavemente me aplicó crema en mi ano, y poco a poco lo fue ablandando hasta que pensó que ya era momento de intentarlo. Me hizo subir encima de él, con las piernas abiertas sobre sus costados, y dirigió su polla hasta colocarla en la misma entrada de mi ano. Me presionó tirando de mí hacia abajo y más o menos la mitad del glande penetró forzando mi esfínter. Me quedé parada porque dolía como demonios. Me incorporé un poco y sujetada en sus dos manos retenía el peso de mi cuerpo para no empalarme. Notaba de vez en cuando como mi ano iba cediendo y en un momento dado todo el glande penetró, produciéndome otro momento de dolor.
Me soltó las manos y mi propio peso fue haciendo el resto. La sensación de sentirme totalmente llena, empezó a superar el dolor que todavía persistía. Enseguida empezó el movimiento, primero suave, y luego paulatinamente más rápido, hasta que parecía una centella entrando y saliendo de mi dolorido culo.
Más de veinte minutos de penetración y recibí mi primera ración de semen. Me quedé allí exhausta, abrazada a él y notando como su polla se iba haciendo más pequeña dentro de mí. Hubo un momento en el que pensé que cuando se saliera del todo iba a ocurrir un desastre, por lo que preferí salirme controladamente e ir corriendo al baño. Aquella noche lo repetimos 3 veces más, y lo mismo los siguientes días, hasta que llegó el sábado y con él los días festivos de mi madre.
Una profunda crisis de celos me embargó, mientras mi tío la sodomizaba con todas sus energías, aguantando muchísimo, dado la cantidad de veces que lo había hecho esa semana. Mi madre aguantaba con apariencia extrañada las furiosas embestidas, y por primera vez, quise notar en su cara un rictus de verdadero dolor.
Estoy en una encrucijada. Los días laborables, soy la muchacha más feliz del mundo. Lo hacemos en cada rincón de la casa y mi ano se abre como una flor nada más sentir su polla en la puerta de mi culo, pero los fines de semana son solo para mi madre, ¿es que deberé comerme los celos y seguir gozando como loca con la pija de mi tío en mi culo?...
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Domingo, 01 junio a las 23:39:51 | Porqué no intentas hacer un trio?
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Miércoles, 04 junio a las 15:17:28 | | debes contener tus celos y gozar la verga de tu tio en tu rico culo . aunque me gustaria serb tu tio para gozar ese rico culo que tienes . |
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Miércoles, 04 junio a las 15:17:28 | | debes contener tus celos y gozar la verga de tu tio en tu rico culo . aunque me gustaria serb tu tio para gozar ese rico culo que tienes . |
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Lunes, 09 junio a las 11:22:29 | | CREO QUE DEBES INTERTAR HACER UN TRIO YO ME FOLLO A MI MAMA Y MI HERMANA SOLAMENTE POR EL CULO |
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Miércoles, 11 junio a las 00:10:07 | | y que "virus " tiene tu tio? nosera el SIDA? |
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Domingo, 22 junio a las 00:33:32 | CREO QUE TU TIO NUNCA TUVO NINGUN VIRUS, SOLO DESEABA POSEERLAS A AMBAS.
APROVECHA LA VERGA DE TU TIO EN LOS DIAS QUE PUEDASM SI E FALTA LLAMAME AL CELULAR PERU LIMA 998104023 JC. |
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Re: MI MADRE Y YO SODOMIZADAS POR MI TIO (Puntuación 0) por Anonymous el Miércoles, 25 junio a las 15:42:53 | si mi amor aguata var y tu simplemente coge como la puta que eres, porque tu eres una verdadera puta hija de perra.
una verdadera puta que quisiera tener a mis servicios. Atentamente verga de burro. |
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