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Comenzo a penetrarme violentamente. Me hizo el culito. Me lo rompio todito. Me penetro muy fuerte. Y a mi me gusto. Una y otra vez me penetro, saco su pija de mi culo, y me eyaculo sobre los senos
EE. UU., Los Angeles, 2007.
Mi nombre es Pamela y tengo 18 años. Soy porrista (animadora / cheerleader) en un colegio secundario en la ciudad de Los Angeles, estado de California, Estados Unidos de América. Nunca he sido especialmente buena a ningún deporte, pero desde siempre me ha gustado el espíritu y la camaradería que genera el mismo. Cuando era algo más chica, solía practicar patín y también algo de danza, pero abandoné ambos deportes al comenzar la escuela secundaria (preparatoria / high school)
Sin embargo, esas prácticas deportivas dejaron huellas en mi cuerpo. Ya que el mismo es torneado y bien formado. Especialmente mi cola, que es la delicia de mis compañeros de clase. Ellos no pierden oportunidad alguna para mirarme de atrás. A veces se valen de las más tontas excusas. También tengo unos buenos senos. Para ser porrista no alcanza sólo con una buena cola, también hay que tener con que llenar una remera sexy y escotada como por lo general son las de los uniformes de animadoras.
En el colegio al que yo asisto, particularmente el uniforme es de zapatillas azules, medias blancas, pollera azul, tanguita a elección, blusa escotada azul y porras, una amarilla y la otra azul. En total somos unas 15 porristas y no a todas les queda bien el uniforme. A mí me han elegido (por votación escolar) siempre entre las 2 más lindas, no sólo entre las porristas, sino de todo el colegio en general.
A nivel deportes, el colegio era bueno en varios, pero se destacaba en baloncesto y en fútbol americano. A mí particularmente me habían designado como animadora del equipo de baloncesto junto a otras cuatro chicas. Las otras 10 se encargaban de alentar al equipo de fútbol americano.
Les he contado como es mi uniforme, pero no como soy yo. Ahí va mi descripción para que puedan imaginarme: Soy morocha, flaquita pero con muchas tetas, linda cola, ojos celestes, pelo levemente ondulado, pero sin rulos y de tez blanca.
Un día, luego del primer partido del campeonato de baloncesto, estábamos todas en el vestuario duchándonos. Obviamente estábamos completamente desnudas, cuando entró el Director del Colegio y el Entrenador del equipo de baloncesto.
Director: -“Chicas, quiero felicitarlas profundamente. Hoy han alentando de manera grandiosa al equipo. Creo que no habríamos ganado sin ustedes. Sigan así, con ese entusiasmo y alegría juvenil que tienen”.
Al tiempo que escuchábamos estas felicitaciones, no entendíamos muy bien, si eran sinceras o una treta para aprovechar la situación y vernos desnudas. Me inclino más por lo segundo. Mientras nos bañábamos el Director y el Entrenador no paraban de mirarnos, y no precisamente a la cara, sino a nuestras partes más íntimas y sexys.
Al lunes siguiente, el Director del Colegio me manda a llamar a través de un preceptor. Yo me dirijo hasta su despacho e ingreso. Ahí estaba él, hablando junto con él entrenador de baloncesto.
Director: -“Hola. Te hemos llamado por lo siguiente: Tú sabes que en este colegio no nos gusta dejar nada librado al azar, ¿No es cierto?” Pamela: -“Sí” asintió pasivamente. Director: -“Así como el entrenador, practica a fondo sus tácticas con sus jugadores, nos gustaría ver ¿Cómo vas a “animar” a nuestros muchachos? Ya que creemos que la coordinadora de porristas no está haciendo un buen trabajo.” Pamela: - “¿Qué quieren? ¿Qué baile aquí?” Director y Entrenador: -“Por favor.”
De casualidad estaba vestida de animadora, ya que en media hora comenzaba la práctica. Entonces empecé a bailar y a hacer algunas rutinas de animación que teníamos preparadas para ese año. Bailé un ratito, mostrándoles algunas coreografías que estábamos ensayando. Pero esto parecía no ser lo que querían ver y no conformarlos.
La oficina era bastante pequeña, para ser la de un Director de un colegio de semejante importancia. Tendría unos 3 metros por otros 3 metros. Con lo cuál el Director con unos pocos pasos se pudo acercar rápidamente hacia mí y me dijo: -“Las coreografías están muy bien. Pero lo que nosotros realmente queremos ver es ¿Qué más hay?”Pamela: - “Qué más hay. No entiendo ¿A que se refiere?”Director: -“Claro. Por ejemplo. Tú sabes que una de las cosas con las que más fantasean nuestros deportistas es con ¿Qué hay debajo de esas cortas y sexys polleritas de nuestras porristas?”Pamela: -“Sí, lo sé. ¿Y entonces?”.
Director: -“Tú, como capitana de las animadoras eres una buen representante del resto. Por favor muéstranos entonces, que hay debajo de esa pollerita”.
Yo no creía del todo lo que me decían y mi cerebro no terminaba de asimilar la idea de lo que me estaban pidiendo. Pero como siempre una tiene un momento en que no piensa lo que hace y se deja llevar por el fluir de los acontecimientos. Entonces tomé mi falda y la levanté hacia arriba, dejando bien visible para ellos la tanguita que traía puesta. Era blanca, especialmente minúscula, con puntillas y muy pequeña. Se perdía en mi culo.
Director: - “Permiso” dijo al tiempo que me tocaba el culo con una mano. Luego dijo: -“A ver, toque usted entrenador”. El entrenador imitó al Director y me tocó la cola. Entrenador: (con gesto de admiración) –“Ojalá todas fueran así. Tuvieran estos cuerpazos. Los jugadores estarían muy motivados y ganaríamos el campeonato sin problema”.
Luego me hicieron dar una vueltita con la pollera levantada para verme mejor. Yo comenzaba a entrar en conciencia de la situación y a ruborizarme. Una vez que di la vuelta dejé de sostener mi falda que volvió a su posición normal.
Director: -“Sabes que, también nos gustaría ver que hay debajo de esa apretada remerita.”Al Entrenador lo tenía casi detrás de mí y no tardó en acercárseme por detrás y “ayudarme” a sacarme a la remera. Pronto quedé en corpiño. El mismo me iba muy apretado y mis pulposos pechos, parecían querer librarse del mismo.
Entrenador: -“Pero mira esos pechos”. Le comentó al Director como si yo no estuviera presente o fuera un objeto inanimado. Director: -“Son muy, muy bellos. Aunque los veo algo como “aprisionados”. Por favor Entrenador “libérelos””. El entrenador lo que hizo ahí fue desabrocharme el corpiño y nuevamente “ayudarme” a sacármelo. Yo sólo atiné a taparme los dos pechos con las palmas de mis manos. Y mientras tenía las manos ocupadas, llenas con mis propios senos, el entrenador dijo: “Para visualizar la rutina mejor, esto vamos a quitarlo.” Haciendo referencia a mi faldita que no dudó en quitarme, dejándome prácticamente desnuda en la oficina del Director. Para evitar que nos vieran desde afuera, el Director cerró las persianas de su oficina. Director: -“Ahora sí, por favor, muéstranos las rutinas que nos mostraste antes”.
Yo empecé a bailar, a hacer las mismas rutinas de animación que había hecho antes, pero esta vez solo vestida con mi bombachita blanca. Los hombres comenzaron a excitarse. Y yo también. Me gustaba sentirme “deseada”, “admirada”. Hice para ellos todas las rutinas que habíamos preparado ese año. Con lo cuál la mini-exhibición duró un buen tiempo. Entre 15 minutos y media hora.
Mientras yo bailaba, una profesora, la de Matemática pasó cerca de la oficina del Director. Y vió u oyó algún movimiento raro dentro. Con lo cual golpeó, pero antes de esperar a que contestaran ingresó. Menuda sorpresa se llevó. Al ver una alumna del colegio desnuda.
Profesora de Matemática: -“¿Pero que está pasando aquí?”Director: -“Estamos evaluando al equipo de porristas”.
Profesora: -“Ahh. Ya veo, que están muy compenetrados con su trabajo”.
Contrariamente a lo que indica la lógica, la profesora me saludó con un “Hola Pamela” y ni se inmutó con mi desnudez. Permaneció un rato viendo como bailaba. Luego, se ve que de alguna forma disfrutaba la situación y lo que dijo acto seguido fue: -“Pamela, ya que está así, porque no se saca esa bombachita”.
Yo así lo hice. Y bailé mis rutinas, desnuda para los tres miembros del colegio allí presentes.
La profesora se quedó mirando no sólo la rutina, sino también todo mi cuerpo. Tal vez tuviera alguna inclinación hacia la bisexualidad. Cuando terminé, comentó: -“Muy lindo baile, a la gente le va a encantar. Especialmente si lo haces con una pollerita del largo adecuado, que deje ver a los hombres lo justo”. Yo no sabía que entendía ella, por “lo justo”, pero en este momento seguramente estaba mostrando mucho más que “lo justo”.
Profesora: -“Ese show que hiciste me gustaría que lo hagas para mí y para mí marido que hoy cumplimos 10 años de casados y quiero regalarle algo verdaderamente especial”.
Pamela: -“No, no sé. No me parece adecuado. Esta vez lo hice porque me lo pidió el Director en su facultad de controlador de las actividades escolares”. Profesora: -“Te pagaría U$S 500 si lo haces y te aprobaría Matemática por el resto del año”.
La verdad que la oferta era muy tentadora. No por el dinero, pero la verdad que yo no era demasiado buena en Matemática y esta posibilidad no era para desaprovechar. Además en el último año te pasan muchas cosas por la cabeza y aprobar Matemática de esta forma, me quitaría una preocupación de encima.
Terminadas de hacer mis rutinas de baile. La Profe de Matemática se fue de la Oficina del Director. El entrenador me alcanzó mis prendas íntimas y me ayudó a ponérmelas. De hecho el fue quien me puso la tanguita. Me la subió bien hasta arriba. Para que se me perdiera adentro del culo. Y también me abrochó el corpiño. Luego yo me puse la falda y la remera.
Director: -“Señorita, ya puede retirarse”. Y así lo hice.
Toda la tarde estuve pensando sobre que hacer esa noche. Pero el hecho de aprobar Matemática me hizo decidir. Tomé mi bolsito y me fui hacia la casa de la Profesora de Matemática. Ella estaba con su esposo. Se ve que habían tenido una cena romántica. Que ya se habían tomado unos tragos y que estaban por hacer el amor.
Profesora: -“Hola. Que sorpresa. Pensaba que no ibas a venir”. Pamela: -“Me costó decidirme, pero al final vine”. Profesora: -“Bueno me alegro”
Fuimos hacia la habitación de ellos. El marido al que me presentó ya estaba en calzoncillos. Ella con una bata de cama muy sexy y lencería debajo. Ellos se acostaron en la cama. Y me esperaron. Yo fui al baño y me vestí de porrista. Luego me aparecí en la pieza y comencé a hacer mis rutinas de baile. El marido comenzó a calentarse demasiado. Me dejó bailar un tiempo hasta que en un momento me dijo: -“Vení, acércate un poquito”. Cuando me acerqué, muy suavemente, tomó mi tanga por los elásticos y me la sacó por debajo de la falda. También me dijo: -“Sácate la remera. Déjame ver tus pechos”. Yo lo hice. Muy despacito. Y el me los estrujó. Luego me desabrochó el sostén. Y me dijo ahora seguí bailando.
Yo continué bailando, pero en tetas, con pollera, pero sin tanga. Con lo cuál al hacer algunos movimientos mi culito quedaba expuesto y mi vaginita también. Él miraba y mientras tanto su mujer le practicaba sexo oral. El tipo estaba realmente muy caliente. Su esposa lo mamaba como toda una perra experimentada, y hambrienta de pene. Cuando el tipo se dio cuenta que estaba por acabar, me pidió nuevamente que me acerque y me desabrochó la pollera, con lo cuál esta cayó al piso y yo quedé desnuda delante de ellos. “Vení a la camita, putita” me dijo. Y yo me subía a la cama.
Mientras su esposa lo seguía follando él me besaba a mi en la boca, y me tocaba el culo con una mano. Con la otra sostenía a su esposa por la cabeza, para que se metiera su verga bien adentro. Cuando no me besaba, me chupaba las tetas. Me las dejó todas llenas de saliva. Y mientas me chupaba las tetas, me estimulaba vaginalmente con los dedos de la mano que tenía libre. Yo fui saliendo de mi personaje de porrista, entrando en clima, y tomando mi papel de mujer caliente y sexual.
Finalmente acabó. Dentro de la boca de su mujer. Lo que su mujer no tragó me dijo: -“Toma un poquito para vos también”. Y me hizo limpiarle con la boca y la lengua el semen de su pene que su mujer no tragó. Como la mayoría de los hombres, una vez que eyaculó no quería saber más nada con nosotras y le ordenó a su esposa que le trajera un whisky inmediatamente. Yo me quedé a un costado. Desnudita. Su esposa también desnuda le trajo el whisky. Y encendió un cigarrillo. Yo bajé a la heladera y me serví un vaso de gaseosa, de Coca-Cola. Para sacarme el gusto a semen de la boca.
Todos se tomaron un buen descanso. El segundo polvo que se echó el tipo fue para su esposa. En posición de misionero. A mí no me hicieron participar. Lo único que me dijo él fue: “Vos, tócate mientras tanto”. Y yo me tocaba de manera muy sexy, pero no me daban mucha atención.
Una vez que el tipo acabó, su mujer se fumó otro cigarrillo. Conversaron un rato y luego su mujer se quedó dormida. Pero el tipo no. Descansó un poco y vio mi cuerpo joven y desnudo y tuvo ganas de más.
“Vení para acá” me dijo. Me hizo poner en cuatro y comenzó a penetrarme violentamente. Me hizo el culito. Me lo rompió todito. Me penetró muy fuerte. Y a mí me gustó. Una y otra vez me penetró. Mientras lo hacía me pegaba nalgadas en el culo muy fuertes. Y me hablaba sucio. Y me pedía que le hablara sucio yo también o las nalgadas incrementaban en fuerza y repetición. Yo le decía cosas como “Cógeme”, “Más fuerte”, “Metémela toda”, “Me encanta tu pija”,
Cuando estuvo por acabar sacó su pija de mi culo, me hizo dar vuelta y acostarme boca arriba en la cama y me eyaculó sobre los senos.
A los breves instantes el tipo se durmió yo me vestí y me fui. Eran como las 5 de la mañana. No sabía que iba a decir en casa acerca de mi ausencia. Pero ya me las arreglaría.
Volviendo a la vida escolar, van pasando las semanas y los meses y el equipo va jugando y ganando, y nosotras cumpliendo con nuestra función de animadoras. El equipo jugaba bien y ganaba muchos partidos, con lo cuál tenía muchas chances de pelear por el campeonato.
El equipo primero clasificó para los playoff y luego de pasar 3 rondas eliminatorias llegó a la gran final. Esa semana en el Colegio era todo expectativa. Todos confiaban en que el equipo ganaría. El Director, lo deseaba especialmente. Quería ser recordado como el Director que estaba a cargo del Colegio en el año en que este ganó el campeonato nacional. Sin embargo esa semana que como tantas otras comenzó un lunes, había dos problemas. El capitán del equipo estaba desmotivado, deprimido y por otro lado los contarios jugaban muy bien y tenían mucho mejor condición física que nuestro equipo. Incluso eran más grandotes y más musculosos.
El lunes, de la “Gran Semana”, como se la había denominado, el Director me llamó nuevamente a su despacho y me encomendó dos misiones. Por un lado motivar al capitán y por el otro lograr que los contrincantes llegaran muy cansados al partido. No me dijo exactamente cómo, pero obvio que quería que lo hiciera con sexo. Sino hubiera llamado a otra persona, a alguien que entendiera algo de baloncesto, de preparación física, o incluso algo de psicología.
Concretamente lo que el director me dijo en su despacho fue: -“Mirá, El capitán del equipo no está jugando bien y es nuestro mejor jugador. Está medio deprimido. Confío en vos. Vos tenés que motivarlo. Vos sabrás lo que tenés que hacer”.
Yo lo conocía al capitán del equipo cuyo nombre era Jake, pero no era amiga de él. Tampoco tenía mucho tiempo para hacerme amiga así que fui directamente al grano con algo radical. Me puse mi mejor tanga y mi mejor corpiño. Me puse un sobretodo encima y me fui hacia su casa. Estábamos a martes y el Gran Juego era el domingo. No me restaba mucho tiempo. Toqué el timbre de una gran y hermosa casa. Me atendió su madre. Le extraño mi vestimenta, pero a mí no me importó. Le dije:
-“Hola soy amiga de Jake. ¿Está él en casa?” Sí, pasá el está arriba en su cuarto”.
Pasé por la casa de Jake y me dirigí hacia su habitación. Golpeé y entré rápidamente sin esperar a que contestaran de adentro. Una vez dentro él se sorprendió ya que no teníamos una relación directa.
“Hola” me dijo y yo lo saludé.
Cuando me preguntó que hacia ahí. En lugar de intentar darle alguna explicación, la cuál ciertamente no había, me saqué el sobretodo y quedé en ropa interior delante de él. Era ropa interior blanca. Muy sexy. Me di vuelta mostrándole el culito. Y ahí entendió todo. En las nalgas me había escrito en una “Regalo del Director” y en otra “Jake debes ganar el campeonato”.
Él comenzó a reírse primero, pero luego, cerró la puerta de su habitación con llave y se acercó a mí. Empezó a besarme y a tocarme los senos. Se ve que el Director alguna vez ya le había mandado esta clase de incentivos o “regalitos”. Enseguida me sacó el corpiño. Yo quedé en tanguita, con un chico que no conocía y en una casa que no conocía. Él me tocaba toda.
Contra la puerta había un espejo. Yo estaba de espaldas al mismo. Y cada tanto giraba la cabeza para mirarme de atrás. Que lindo culo que tenía. Y que bien que me lo tocaba Jake. No se cansaba de jugar con él. Ni de jugar con mis senos. Poco a poco el me fue llevando y acercando hacia su cama. Me recostó y se me tiró encima. Ahí bajó y me quitó la bombachita.
Yo estaba desnuda y el casi vestido por completo. Se sacó apresuradamente la remera en primer lugar. Luego los pantalones y el calzoncillo. Quedó con su miembro al aire. Me gustó lo que vi. Era grande. Se me hizo agua la boca. Tenía ganas de introducírmelo ya mismo en alguno de mis orificios. Pero dejaría que él eligiera en cuál. Y él eligió mi vagina para comenzar. Me penetró acostada en su cama. Yo boca arriba, en la típica posición del misionero. Me penetraba y me besaba en la boca. Cada tanto paraba y bajaba hacia mis pechos para sobarlos. Los sobaba por largos intervalos de tiempo. Los tocaba, los estrujaba, los disfrutaba. Luego volvía a la penetración vaginal. Era muy linda su forma de moverse. Su forma de penetrarme. Llevaba un lindo ritmo. Lo disfruté mucho. Era un chico muy lindo y se movía muy bien. Estuvimos así por un largo tiempo hasta que finalmente el eyaculó. Lo hizo dentro mío, aunque tenía colocado un condón. Se lo quitó, lo tiró y luego los dos nos echamos en la cama desnudos. Charlamos un poco y nos reímos mucho. La verdad que la estábamos pasando muy bien.
Él me contó que no era la primera vez que el Director hacía una cosa así. Hace dos años el equipo había llegado a la final y había perdido. Y antes de la final el Director habría hecho algo similar para “motivarlo”.
Al ratito se siente un golpecito en la puerta. Era la madre de Jake: -“Jake, ¿Todo bien? ¿Necesitás algo hijo?” -“No gracias mamá”.
Y la madre se fue. Se sintieron los pasos bajar por la escalera.
Al rato hubo otros golpes nuevamente. Se escuchó la voz de la madre de Jake: -“Jake es tu novia ¿Qué le digo?” Jake: -“Espera 5 minutos y hacela pasar y no le digas que estoy con alguien”.
Madre de Jake: -“Ok. Ya entendí” Jake: -“Dale Pamela escondete rápido en ese placard”.
Estaba agarrando mis cosas, y no pude llegar a ponérmelas cuando Jake me fue empujando para que me escondiera en el placard. Me metí. Completamente desnuda y a oscuras. Vi por una minúscula rendija que tenía el placard como entraba la novia de Jake a la habitación. Como se saludaban y conversaban. Al rato pasó prácticamente lo que había pasado conmigo. Comenzaron a besarse, a manosearse y Jake le echó un polvo rápido. El cuál yo tuve que ver completo para no aburrirme como si fuera una película y yo la espectadora de lujo. Confieso que un poquito me excité y me toqué. Que iba a hacer. Estaba desnuda, sola y dentro de un placard viendo como dos personas gozaban.
Cuando terminaron ese polvo rápido, se vistieron, se saludaron y luego Jake despidió y acompañó a su novia a la puerta de calle. Jake enseguida volvió a la habitación.
Jake: -“Pam, ya podés salir. Disculpáme que hayas tenido que pasar por esto, pero no me quedó otra”.
Yo salí. Desnuda. No me vestí. El chico me había gustado. Y de alguna forma verlo con su novia, me encendió más. Lo tomé como un desafío personal. Sacarlo el chico a esa chica. Y por eso me quedé desnuda, para que Jake viera lo atrevido de mi actitud sexual. Pamela: -“¿Estás para un tercer intento?” le pregunté.
Jake: -“Siempre listo. Sólo dame 5 minutos”.
Pasaron 5 minutos y comenzamos a manosearnos y besuquearnos de nuevo. Yo me tiré en la cama. Estaba esperando que él se viniera sobre mí y me penetrara. Pero me dijo: -“Si querés la lechita, me la vas a tener que sacar con la boca”. El se sentó entonces en la cama y me hizo arrodillar delante de él. Me introdujo y me introduje su pene en la boca. Yo movía mi boca y mi lengua y el empujaba con su miembro. Es decir que yo le chupaba el pene y el me cogía la boca.
Jake: -“Mirame cuando me la chupas. ¿Te gusta?” Pamela: -“Me encanta”
Así estuvimos un largo rato. Yo de rodillas, chupándole el pito. Él sentando en la cama y disfrutando, pero haciendo fuerza para que su pene me entrara por la boca hasta el fondo. Casi me dan arcadas.
Jake: -“¿Donde querés la lechita?” Pamela: -“Me da lo mismo”. (Esto es algo que nunca hay que decirle a un hombre. Ya que si una les dice eso, lo más probable es que te acaben en la cara o en la boca).
Jake me siguió cogiendo la boca. En un momento me sacó su pene de la boca y me dijo: -“Ahora chupame los huevitos”. Y yo así lo hice. Le pasé bien la lengua por sus testículos. Esto lo puso a mil. Casi a punto. Mientras tanto, para no perder la erección lo pajeaba con mi mano derecha.
Volví a usar mi boca. Abré tragado 3 o 4 bombeadas más y él me acabó, parte en la boca (el primer chorro), parte en la cara, y parte en las tetas.
“Ahhhhhhhhhh” dijo aliviado cuando terminó. “Que linda mamada me diste pendeja. Sos una especialista”.
Enseguida me trajo una toalla como para que me limpiase. Me acompañó hasta la parada del autobús y ahí nos despedimos. En definitiva fue una muy linda tarde para mí, espero que para él también lo haya sido y que le haya servido para salir de su depresión y ganar el campeonato estatal para el Colegio.
A los dos días, de haber tenido sexo con Jake, voy al Colegio y el Director me manda a llamar a su despacho. Yo voy como siempre. Y él me dice que la primer parte de la misión iba muy bien, ahora faltaba la segunda y más importante. Que era ocuparme de que los rivales de nuestro equipo llegarán extremadamente cansados al partido. Cuando salgo de su oficina el Director me da una grosera palmadita en la cola y me dice: -“Buen trabajo”.
La verdad es que no tenía ni idea de cómo arrancar. De cómo empezar, de qué hacer. El Gran Partido era el domingo. Estuve pensando en mi casa el día que el Director me llamó a su despacho, que fue el jueves. Y si bien no se me ocurrió un plan brillante. Más o menos algo se me ocurrió.
Lo que hice fue mi siempre. El sábado salí de mi casa, vestida muy linda, muy provocativa y me fui a tomar el autobús. Destino: el campo de deportes del otro colegio. Voy al otro colegio, más precisamente al gimnasio y espero a que el equipo termine de entrenar. Lógicamente una vez que terminan de entrenar se van todos a bañar. Una vez que ya estaban todos dentro del vestuario bañándose, o por hacerlo, entré y con una sensual voz inocente digo: “No les molesta si me baño aquí, ya que en el baño de chicas el agua no sale muy caliente”. Todos se miraron sorprendidos, enmudecidos y luego algunos dijeron que no había problema.
Comencé a desvestirme. Una vez que me desnudé por completo rápidamente fui a las duchas con ellos. Comencé enjabonándome y haciéndome la que estaba concentrada en mi baño. Como si fuera algo perfectamente normal lo que estaba haciendo. Pero los 5 chicos que había ahí se quedaron atónitos. No podían creer lo que estaba pasando. Todos se erectaron. Estaban al palo. Tenían las vergas bien bien erectas. Debo confesar que me sentí orgullosa de mi misma. De lo que generaba en los hombres. Ahí estaba yo. Completamente desnudita. Tan frágil e indefensa delante de esos cinco sementales. Se acercaron a mi ducha (ya que las mismas estaban divididas por boxes) y primero me miraron toda.
Disfrutaron de lo que veían por un rato. Luego uno se acercó primero y comenzó a acariciarme el culo. Vieron que no me oponía y comenzó a manosearme un poco más. Siguió por las tetas y vió que yo no le decía nada. Los otros se fueron acercando cada vez más. Este primero siguió tocando cada vez más groseramente. Incluso no faltó mucho hasta que me tocó la vagina. Ahí otro dijo sarcásticamente: -“¿Necesitas ayuda?”. Y poco a poco los otros cuatro se fueron acercando y comenzaron a manosearme. Yo me quede quieta. Extendí mis brazos y dejé que ellos se ocuparan de bañarme. Tres me tocaban sólo con sus manos. Recorrían todo mi cuerpo. Y los otros dos uno usaba el jabón además de sus manos y el otro la esponja. Con lo cual puedo decir que cuando terminaron conmigo quedé limpita, limpita.
Sin embargo, no fue un momento breve. Me encantó. Como tocaban, apretaban, magreaban mis senos. Me gustó como tocaban mi culo como si se trataran de un tesoro y en contraste como tocaban mi sexo con el menor respeto, metían mano ahí sin ningún reparo. Y eso me hacía excitar mucho. Me introdujeron dedos. Varios distintas y en varias ocasiones. Y me excité muchísimo. Cuando terminaron de bañarme, enjabonarme y enjuagarme apagaron las duchas. Uno me dijo: -“No te vas a ir así. No nos vas a dejar con esta calentura”. Fueron haciendo que me arrodillara. Ahí sus vergas comenzaron a pasar por mi boca de una en una. Mientras chupaba una, masturbaba a otros dos. Siempre había dos esperando. Así se fueron turnando. El primero me acabó en la boca. Me la llenó de semen. Empezó el segundo, ya bastante masturbado y otro ocupó su lugar en mi mano.
El que seguía esperando se cansó y fue en búsqueda de mi ano. Sin preguntar, sin pedir permiso y lo peor, sin lubricarme adecuadamente comenzó a penetrarme analmente. Sentí dolor en los primeros empujones pero luego seguí concentrado en las mamadas y masturbaciones que estaba haciendo, me relajé y comencé a disfrutar la penetración anal que me estaban dando. El segundo acabó y también dejó sus líquidos masculinos en mi boca. Me quedó una mano vacía. Mi boca seguía ocupada. Ahora con una tercer verga, tenía una mano ocupada y el culo también. Pasaron unos quince minutos más en esa posición hasta que fueron acabando los tres. El de atrás acabó dentro de mi ano. El que tenía su verga en mi boca, me acabó en la cara, y el otro en las tetas.
Nos tomamos un respiro. Ellos no se imaginaban nada, pero hicieron comentarios como “¿De dónde saliste preciosa?”. Yo no contestaba y solo me reía y si insistían demasiado me acercaba los besaba o tocaba en sus partes sensibles y enseguida se olvidaban del tema y dejaban de hacer preguntas.
Luego me hicieron recostar boca arriba, con las piernas bien abiertas en un asiento que había en ese vestuario. Y ahí empezaron a pasar de a uno para penetrarme. En posición misionero. De costado me hacían follarlos también. A medida que uno iba acabando iba entrando otro. Estuvimos como una hora en esta posición. Mejor dicho, me tuvieron así como una hora. Yo sentía como entraban penes por mi vagina una y otra vez. Una y otra vez. Sentía esas vergas y las disfrutaba. Me gustaba tenerlas dentro de mí. Sin parar. Salía uno y entraba otro. Era el sexo total ya que tampoco me dejaban pensar, también me metían pija por boca permanentemente. Después de un largo rato dos eyacularon por coito vaginal y dos por sexo oral.
Ahí no terminó la cosa. Seguimos un rato largo más teniendo sexo grupal. Unas dos horas más aproximadamente. Al final del día o del momento, cada uno se había echado entre tres y cuatro polvos. Los dejé bien cansados. Y así sin más me vestí rápidamente, como hacen las putas dije un Chau general y desaparecí fugazmente de la misma forma de la que entré. Estaba cansada. Debo decir que sexualmente hablando terminé exhausta como nunca en mi vida. Había sido un día de mucho sexo.
El domingo fue el día del Gran Partido. La cancha estaba llena. La gente estaba expectante. Era un juego histórico (aunque sé que seguramente esto mucho no les interese), pero el equipo de mi colegio ganó muy fácilmente 105 a 73. Los rivales prácticamente no podían correr, ni saltar. Para evitar sospechas ese día no estuve de porristas, sino que vi el partido medio camuflada-disfrazada desde la platea.
Luego del partido se brindó una gran fiesta de celebración en el mismo salón principal del Colegio. La fiesta empezó bien muy formal. Se cenó y se hicieron las entregas de premios y trofeos correspondientes. Aunque ya para el final de la fiesta todo degeneró en sexo.
En un momento de la noche el Director me hizo subir a la pasarela. Me hizo una mención especial a mí y a los otras porristas y nos fue ofreciendo como trofeo. Director: -“Y este Trofeo es para: ....el gran capitán de este equipo y jugador más valioso de la temporada”. Y así el Director nos fue repartiendo entre los jugadores. A mí me tocó el capitán y otro más. Así que me fui a la casa de uno de ellos con ellos y les di todo el sexo que quisieron hasta que quedaron completamente saciados.
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