|
Anteriores |
| Sábado, 29 noviembre | | · | MI CUÑADA CADA VEZ MEJOR |
| · | INCESTO, MI MADRE Y MI HERMANO |
| Viernes, 28 noviembre | | · | LE PROPUSE SER PUTA |
| · | NOCHE DE ORGIA CALIENTE |
| · | QUERIA ROMPERLE EL CULO |
| · | DESCUBRI A MI ESPOSA |
| · | DE REGRESO A CASA |
| · | CEPILLANDO A MI PROFE |
| · | SALIDA CON UN FUTBOLISTA |
| · | ESAS TETAS SE MOVIAN Y SE MOVIAN |
| · | LOS FLOOGERS |
| Viernes, 21 noviembre | | · | MI RELATO DE MI QUERIDA PRIMA |
| · | VIAJE CANDENTE |
| · | ME DESVIRGO UN ARGENTINO |
| Jueves, 20 noviembre | | · | ME VISITA EL POLICIA BISEXUAL |
| · | ESPOSA CON IMAGINACION |
| · | CON UN PAR DE NEGROS |
| Miércoles, 19 noviembre | | · | MI FOGOSA CONCUÑA |
| · | POR CULPA DE UN CALENTON |
| · | AFICION POR LO PROHIBIDO |
| Lunes, 17 noviembre | | · | FOLLANDO EN EL CINE PORNO |
| · | UN PAR DE CUERNOS |
| · | PAGO POR LAS DOS |
| Domingo, 16 noviembre | | · | UNA MADURITA MUY CALIENTE |
| · | EL PANADERO |
| · | A MI TIA LE DI CREMA POR EL CULO |
| Viernes, 14 noviembre | | · | MUJER ARDIENTE |
| · | MARGARITA, MI ARDIENTE MADURITA |
| · | MI PADRASTRO Y LUIS |
| Jueves, 13 noviembre | | · | MIRANDO VIDEOS PORNO |
Artículos Viejos
|
|
|
 |
Su copiosa eyaculacion fue celebrada por mi vagina agradecida con profusas contracciones, que me permitian dimensionar cuan larga y ancha es esa verga descomunal que me habia tomado por asalto.
Llegaba el final de la temporada de vacaciones de verano y mi esposo debía partir una semana antes de lo previsto, pues su jefe lo requería con urgencia para atender asuntos de trabajo.
A falta de mejores planes, aquel verano lo había dedicado por completo al cuidado de mi cuerpo: ocho y más horas de sueño al día; ejercicio y frutas en las mañanas; mucho sol en las tardes; y mariscos, vino y vodka en las noches. Esta rutina además de distensionada me mantenía reconfortada con mi aspecto físico. Aunque ya no soy una jovencita pertenezco al rango de las cuarentonas bien conservadas - debo reconocer sin falsas modestias sigo siendo una mujer bastante atractiva. No solo me lo dice el espejo. Me lo dicen las miradas masculinas, pues la verdad es que no paso desapercibida cuando cruzo las calles, cuando salgo de compras o entro a un restaurante.
Durante estas vacaciones me lo han confirmado los hombres de esta isla, quienes nunca se contienen, y en cuanto pasas cerca invariablemente te dirigen por igual un piropo cargado de lasciva, que una alusión directa sobre su gusto por tus tetas, por el ritmo de tus caderas o su deseo de comerte por tu culo. A fuerza de no hacer otra cosa, son verdaderos maestros en manosear con la palabra y en desvestir con la mirada a cuanta turista les pasa por el frente. Este verano, debo confesarlo, he descubierto que disfruto ser mirada como hembra, y no hago ningún esfuerzo por evitar el paso por en medio de los muchos corrillos de hombres que en las tardes se forman en torno a una botella de ron. Cuando caminas por las calles debes estar preparada para oír de todo: desde tiernas promesas de amor eterno a cambio de una mirada, hasta las más obscenas propuestas.
La partida adelantada de mi esposo coincidió con la llegada imprevista de su sobrino Mateo quien vino acompañado de una pareja con la que comparte su afición por el buceo y las aventuras submarinas. Mateo es un chico estupendo a quien he visto crecer pues es el primo preferido de mis hijas y siempre venía con nosotros a pasar las vacaciones. Pero el tiempo ha pasado y ya no es un chico. Sus rutinas deportivas lo han convertido en un hombre de espalda ancha y hombros fuertes. Sus brazos gruesos y bien torneados terminan en unas manos grandes, delgadas y traviesas, y sus cabellos negros y siempre despeinados, contrastan con su piel tostada por el sol. Al verlo en traje de baño - el cual se ha puesto en cuanto ha llegado, fue imposible dejar de reparar en que además de ser muy guapo, todo indica que está muy bien dotado.
En cuanto llegaron mis inesperados huéspedes les indiqué las habitaciones disponibles y luego me retiré a mi habitación y subí a mi bicicleta fija a por mis ejercicios. La verdad sea dicha, desde el momento mismo en que vi a Mateo algo se desordenó dentro de mí. Sentía un gusto insuperable que fue interrumpido por la entrada inesperada de Mateo en mi habitación en busca de un poco de crema para el cuerpo. Bajé apresurada de la bicicleta. En ese instante quise que se abriera la tierra y me tragara pues tomé conciencia de que mis bragas estaban empapadas. No lograba controlarme. Mi respiración era agitada, las piernas me temblaban y sentía las pupilas dilatadas. Mateo gratamente sorprendido me recorría de cuerpo entero con su mirada.
Visiblemente ofuscada traté de resolver el impase lo más rápido posible dirigiéndome hacia el baño en donde no atiné a otra cosa que a poner a correr el agua de la ducha. Salí del baño y me dirigí nerviosa al vestier sabiendo de antemano que ahí no encontraría ninguna crema. Mateo entró detrás de mí. Con visible nerviosismo abrí primero un cajón, luego otro, luego el siguiente. El corazón se me salía. En cuanto oí que las puertas del vestier se cerraron mi respiración se detuvo. Sin darme tiempo a nada Mateo me tomó desde atrás por la cintura y ajustó mi cuerpo contra el suyo. Traté de apartarlo, pero sus brazos me rodearon con firmeza y sus manos me tomaron por el vientre.
A mi segundo intento por soltarme Mateo respondió con firmeza y sin darme tregua alguna una de sus manos se deslizó por debajo de mi sostén mientras con su otra mano me presionaba el vientre para luego deslizarse por dentro del encaje de mis bragas buscando acomodo entre mis piernas. Estaba atrapada. No atendía mis falsos ruegos para que me soltara, pues mis débiles súplicas, se entrecortaban con pequeños gemidos contenidos. Además era un hecho que la humedad de mis bragas me delataba.
Cuando sus labios húmedos merodearon por mi cuello, mi espalda se arqueó de manera incontrolada y mis caderas retrocedieron haciendo que mis nalgas percibieran que una columna firme y gruesa se acomodaba en medio de ellas. Mis rodillas flaquearon lo cual fue aprovechado por su mano invasora para encajarse a todo lo largo de mi sexo, mientras su otra mano manoseaba sin pudor mis senos y pezones. Mi respiración antes detenida, de nuevo se agitó. Ante el abandono de la fuerza de mis piernas, ahora me encontraba sostenida por esa mano encajada en la abertura de mi coño húmedo e hirviente.
Su mano diestra hizo saltar el broche de mi sostén y ahora mis tetas al aire se batían de manera magistral al ritmo que desde atrás le imprimían las caderas de Mateo pegadas a las mías, con unos movimientos circulares centrados en su miembro a punto de estallar. Luego de manosearme a su gusto me suplicó al oído que me pusiera de rodillas. Obedecí inmersa en una densa nube de lujuria. Me puse de rodillas y apoyé mis dos manos en el suelo, él se colocó detrás de mí. Metió su mano de canto por debajo de mis bragas e inició un lento recorrido descendiendo por la comisura de mis nalgas, abriéndose paso con su dedo pulgar por en medio de mis labios, pasando por encima de mi clítoris, para de ahí ascender por mi vientre en busca de mis pezones los cuales amasaba suavemente con la yemas de sus dedos.
El brazo conectado a esa mano traviesa reptaba por en medio de mis piernas y presionaba hacia arriba la curvatura de mi sexo. Con gran resolución se deshizo de mis bragas y bajó su bañador dejando en libertad su miembro erecto el cual tomó por la raíz en una de sus manos para esparcir con su congestionado glande, los líquidos tibios y profusos emanados de mis entrañas ardientes, a todo lo largo de ese territorio de placer que se extendía desde el apretado orificio de mi ano hasta mi clítoris enardecido.
Con frecuencia se desataba en mí una oleada ascendente del más auténtico placer. Era un placer profundo y renovado que luego de llegar muy alto derivó de forma lenta y deliciosa en una cascada de orgasmos espaciados que alcanzaron su clímax cuando ese miembro invasor de mis entrañas, descargó dentro de mí un torrente de semen tibio y pegajoso que alivió todo rastro de dolor.
La momentánea inmovilidad que siguió a su copiosa eyaculación fue celebrada por mi vagina agradecida con profusas contracciones, que me permitían dimensionar cuan larga y ancha es esa verga descomunal que me había tomado por asalto. Muy lentamente, aún con mis cavidades invadidas, curvó su cuerpo sobre el mío y nos fuimos deslizando hasta quedar tendidos en el suelo del vestier.
El agua de la ducha seguía corriendo pues no era mi interés desconectarme de aquel ángel caído del cielo, que tuvo la buena idea irrumpir en mi habitación sin anunciarse, y que sin dejar de mantenerme atravesada, ahora me acunaba entre sus brazos.
|
| |
|
Votos del relato |
Puntuación Promedio: 3 votos: 6

|
|
|
| "Login" | Entrar/Crear Cuenta | 2 Cometarios |
|
| | Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido. |
|
|
|
Re: LA DESCOMUNAL VERGA DE MATEO (Puntuación 0) por Anonymous el Lunes, 14 julio a las 09:45:20 | | Muy bien escrito, da sensación de realidad, muy bueno. MaRIANO |
[ Responder a ésto ]
|
|
|
Re: LA DESCOMUNAL VERGA DE MATEO (Puntuación 0) por Anonymous el Martes, 28 octubre a las 10:27:22 | | SI NO VAS A TERMINAR UN RELATO MEJOR NO ESCRIBAS NADA, Y SI ESO ES TODO; PUF, QUE FEO FINAL |
[ Responder a ésto ]
|
|
|
|