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Sexo con maduras: EL NEGOCIO CON MARA
Enviado el Jueves, 07 septiembre a las 17:58:21 por full

 Se acerc? a mi trabajo por unos temas de inversiones inmobiliarias, ella tenia xx a?os..

Por suerte gracias a mi trabajo tengo la posibilidad de conocer a se?oras con varios a?os encima, que por cierto son mi debilidad. Aunque no siempre tengo suerte, de vez en cuando se da la posibilidad de conocer m?s ?ntimamente a alguna. La mayor?a de estas se?oras son muy recatadas y piensan que todo lo relacionado a los placeres del sexo termin? para ellas. Casi todas est?s casadas con hombres mayores que ellas, los que suelen no tocarlas desde hace un buen tiempo. Yo agrego en mi razonamiento que muchos de ellos se deben hacer atender por chicas j?venes que les deben cobrar bastante bien por sus servicios.
Lo bueno de lo que contaba al principio es que cuando tengo la suerte de que alguna me haga caso, es que se entregan sin mayores miramientos y generalmente gozan del sexo mucho ya que en la mayor?a de los casos hace un buen tiempo que nadie las toca.
Este es el caso de Mara una se?ora de 73 a?os (si leyeron bien) quien se acerc? a mi trabajo por unos temas de inversiones inmobiliarias.
Desde el principio yo fui m?s que gentil con ella, en realidad lo soy con todas las mujeres mayores, y ella no se qued? atr?s. Algo me hizo pensar desde el primer momento en que empezamos a hablar que esta vez la cosa vendr?a de suerte.
Debo decir que no parece la edad que tiene, pasa perfectamente por una mujer de 60 o 65 a?os sin problemas. Ella es mas bien baja, medir? poco m?s de un metro y medio, tiene muy lindos ojos y lo que m?s resalta y a mi me encant? desde el principio fue el voluminoso par de tetas que tiene. Son realmente impresionantes, quiz? parezcan m?s grandes por el hecho de que ella es muy bajita. Tambi?n tiene un muy lindo par de piernas, que en su juventud deben de haber sido muy codiciadas.
Como siempre el primer d?a se dio una charla muy amena la cual sirvi? para conocernos un poco. Yo le hice varios halagos que no pas? por alto y que devolvi? sin cortarse ni por un segundo.
Luego pasamos a hablar de negocios. Ella y su marido estaban interesados en comprar un par de propiedades como forma de invertir un dinero que ten?an seg?n ella ?parado?.
Luego de ver algunas posibilidades qued? en volver otro d?a para estudiar alguna opcii?n m?s en profundidad.
As? fue que dos d?as despu?s estoy atendiendo a un cliente y la veo que entra a la oficina. Ven?a sencillamente espl?ndida. Vest?a una blusa oscura y una minifalda no muy corta negra. Completaba el conjunto un par de medias negras que daban unas formas m?s interesantes a?n a sus piernas. Cuando por fin me pude liberar del cliente, que por cierto estuvo bastante pesado, me encamin? hacia ella para atenderla.
Me recibi? con un beso en la mejilla y un ?sos malo, mir? todo lo que me hiciste esperar?
- No importa ahora soy todo suyo, por el tiempo que quiera. Contest? yo.
Ambos nos sonre?mos y fuimos para mi escritorio. Empezamos a hablar de algunos de los negocios que le hab?an interesado. Luego de un rato la conversaci?n se deriv? a otros temas m?s personales comos ser sobre su esposo, sus hijos y mis cosas.
Como forma de prolongar la conversaci?n le dije si le parec?a ir a visitar alguna de las propiedades y ella acepto gustosa.
Salimos en su coche y m?s que viaje de negocios fue un viaje de placer. Desde el primer momento cuando arrancamos comenc? a verle sin ning?n tipo de reparos las piernas que se ofrec?an m?s descubiertas debido a que la pollera se le hab?a corrido un poco y dejaba bastante para ver. Mis ojos alternaban entre sus piernas y sus tetas que luc?an a?n m?s grandes que la vez anterior. Me hubiera encantado tocarlas en ese momento, en medio del tr?fico y a la vista de todos. No me importaba ya que me dec?a a mi mismo que esa par de de bellezas no me lo pod?a perder.
Ella not? casi enseguida mis miradas y me dijo:
- Suerte que no ten?s que prestarle atenci?n al tr?fico, sino seguro que ya hubieras provocado varios accidentes.

- Es que me encanta ver las bellezas naturales de la zona. Contest? con ganas de ir a m?s.

- ?Esto es parte de la estrategia de ventas?
- No. Esto es parte de mis gustos personales.

- ?Te gustan las viejas?
- No. Me gustan las mujeres mayores que yo.

- ?Cu?nto m?s mayores?
- No s?.

La temperatura en el auto subi&oac

ute; como a 500 grados m?s o menos y de no ser porque ella cambi? de tema estoy seguro que le hubiera propuesto ir a alg?n hotel de la zona.
En pocos minutas m?s llegamos hasta un apartamento que le interesaba. Subimos a visitarlo y como buen caballero la dej? pasar adelante. De paso le mir? un poco el culo, que si bien es un poco chico no estaba mal de forma.
Ella lo not? enseguida, pero no dijo nada.
Luego de mostrarle el apartamento nos subimos al ascensor y fuimos hasta la azotea para que viera el paisaje desde all?. Cuando termin? de verla me dijo:
- Bueno, vamos. Ya vi lo que quer?a ver. ?Vos viste bien lo que te faltaba ver?
- Si y la verdad es que no desentona con el resto. Dije yo ya descaradamente. No me importaba nada m?s que poder cogerla. Y ella lo sab?a y se prestaba al juego.

Esa tarde vimos tres propiedades m?s antes de volver a la oficina. En el camino de vuelta me dijo:
- Hac?a mucho que nadie me miraba con tantas ganas como vos. Me hiciste sentir muy bien.

- Puedo hacerte sentir mejor si me dejas
- Hay mi amor. Sos un dulce, pero yo soy una se?ora mayor, casada y olvidada de lo que es todo esto. De todas formas te confieso que adem?s de todo me gust? que fueras tan amable. Y pensar que dicen que los j?venes nos son tan educados como antes!!!
- L?stima.

- ?L?stima qu??
- Que no te animes a liberarte un poco y a pasar un buen rato.

Mara sonri?, pos? su mano sobre la m?a y volvi? a agradecerme por mis atenciones. Casi enseguida llegamos hasta mi oficina. Nos despedimos con un beso y prometi? pasar nuevamente.
Yo qued? bastante caliente, no s?lo por el hecho de que Mara me gustaba bastante sino por mi mala suerte ya que si bien se notaba que estaba interesada, le faltaba un poco de audacia para lanzarse y pasar una tarde de primera.
El resto del d?a pas? pensando que era lo que hab?a hecho mal, como para que Mara no se animara. Quiz? me apresur? mucho, aunque ella parec?a seguir el tren desde el primer momento.

Volvieron a pasar un par de d?as hasta que volvi? a aparecer Mara por la oficina. Vino con la excusa de volver a ver un par de casas que le hab?an interesado. Otra vez estaba con la minifalda de la vez anterior y con las medias negras, s?lo que esta vez las acompa?aba con una blusa elastizada y con un buen escote que hac?an que el hermoso para de tetas pareciera a?n m?s grande. Volvimos a salir en su auto. Al principio yo estaba un poco cortado por lo que hab?a pasado la ?ltima vez. De todas formas no perd?a la oportunidad de mirarla por todos lados. Todo era bastante formal en la charla hasta que ella solt?:
- Qu? malo que sos !!! Hoy me prepar? para que puedas ver todo lo que quieras y vos no me dec?s nada!!!

En ese momento pens? que era una hist?rica que lo ?nico que quer?a era hacerme calentar y despu?s dejarme bien calentito. Pero de todas formas decid? seguirle el juego hasta ver a d?nde llegaba.


- Es que tengo miedo quedarme con las ganas como el otro d?a. Dije.

- ?Te quedaste con muchas ganas?
- Sigo con muchas ganas. Y todav?a vos te me ven?s as? vestida. No s? qu? voy a hacer para comportarme.

Ella se ri? y cambi? de tema. Tal como lo supon?a se trataba otra vez de uno de sus juegos. Casi una hora m?s tarde est?bamos recorriendo la segunda de las casas que le interesaban cuando nuevamente sac? el tema. Primero se sent? en un sof? que hab?a en una de las salas y luego de cruzarse un par de veces de piernas como para que le viera todo lo que pudiera comenz? a hablar del tema nuevamente.

- Pens? que todo lo que me dec?as era para concretar el negocio.

- Ya te lo dije el otro d?a que no se trata de hacer un negocio o no, sino de pasar un buen rato.

- ? Uno solo?
- Eso depende de vos.

Sin darle tiempo a nada le tom? una mano y se la bes?. Ella sonri? invit?ndome a m?s y entonces busqu? su boca. Creo que al principio se sorprendi? un poco, pero casi enseguida respondi? a mis besos. Pronto nuestras lenguas se entrelazaban y mis manos comenzaron a recorrer sus cuerpo hasta llegar al hermoso par de tetas que me ten?a loco desde hace varios d?as. Como era de esperar estaban un poco blandas, pero el tama?o que ten?an me volv?a loco. Ella se limitaba a dejarse hacer todo lo que quisiera. Pronto mis dos manos

recorr?an su cuerpo en busca de sus zonas m?s ?ntimas. Al meter mi mano debajo de su falda not? que ten?a un portaligas y unas prendas de encaje que pronto apart? de mi camino. Me encontr? con una concha bastante peluda y jugosa. MAra s?lo gem?a y besaba. Sin que le dijera nada se abri? de piernas para que mis dedos jugaran mejor en su interior. Pod?a sentir como se humedec?an m?s y m?s a medida que jugaba con su cl?toris y su concha. Apart? mi boca de la suya y me dirig? a sus pechos. Ella misma los sac? de su ropa, mostr?ndose enormes y deseosos de acci?n. Comenc? a besarlos, a morderlos y a chuparlos con devoci?n. Mara acariciaba mi cabeza invit?ndome a devorarlos a la vez que con su otra mano empujaba la m?a. Suspiraba y me ped?a m?s. Estuvimos unos minutos as? hasta que casi llorando me dijo ?me acabo mi amor, me acabo?. No tard? m?s que un par de segu8ndos en expulsar un torrente de l?quidos que empaparon mi mano. Yo segu? un poco m?s jugando con mi mano en su concha y con mi boca en sus pechos.
Ella de pronto se acomod? en el sof? y me dijo:
- Cojeme, por favor cojeme.

Me desnud? y la desnud? a ella. Ella me acarici? la pija y me volvi? a pedir que se la meta.
No quise hacerla esperar y me coloqu? sobre ella con mi verga en la entrada de su concha. Comenc? a jugar a rozarle el cl?toris con la cabeza de mi verga y ella a pedirme que se la metiera de una vez por todas. No la hice esperar m?s y ante su pedido se la met? de toda de una sola vez, hasta el fondo. Ella dio un gran suspiro y empez? a moverse y yo as bombear. Primero lentamente, haciendo que sienta como mi verga entraba y sal?a de su concha, luego fui aumentando el ritmo paulatinamente. Ella ped?a que no pare y que se la meta toda. Pude sentir como se acababa nuevamente y como sus l?quidos esta vez empapaban mi verga. La saqu? me acomod? y le ped? que se monte sobre mi. Ella obedeci? y con mucha habilidad se mont? sobre mi verga. Me cabalg? como si la vida se acabara al otro d?a y casi enseguida tuvo otro orgasmo no tan intenso como los anteriores, pero muy bien gozado por cierto. Yo no aguant? mucho m?s y un par de minutos m?s tarde vaci? toda mi leche dentro suyo. Quedamos en esa posici?n un rato, bes?ndonos y acarici?ndonos y sin sacar mi verga de su concha. Est?bamos en esos juegos previos a otra cogida como la anterior cuando son? su celular. Ella se sobresalt? y al ver que era el n?mero de la casa se puso muy nerviosa. Como si el marido hubiera entrado en ese momento a la casa.
Habl? unas pocas palabras y se visti? apurada. Yo no entend?a nada hasta que me cont? que era su esposo y que la estaba esperando en la casa, para ir a un t? por un beneficio.
Salimos pr?cticamente corriendo de la casa y me llev? hasta mi oficina. En el camino casi ni habl?. Se la notaba muy nerviosa. Le pregunt? que pasaba y me dijo:
- Es que lo que acabamos de hacer no est? nada bien.

- Lo que no est? bien es quedarse con las ganas, dije.

- Perdoname, es que nunca le hab?a metido los cuernos a mi esposo. Y la verdad es que me siento horrible.

- No pienses en eso. Pens? en lo bueno que estuvo. ?Te gust??
- No seas malo, no me preguntes eso.

Seguimos sin hablar hasta mi oficina. Al bajar nos dimos un beso y me dijo:
- No s? si es por el tiempo que hace que no hac?a nada, pero me parece que fue la mejor cogida de mi vida. Me encant?.

- Espero que no sea la ?ltima vez.

- No s?, no creo que me anime otra vez.

Pas? el resto de la tarde pensando en lo que hab?a sucedido y en lo bien que hab?a estado. Sobre la hora de salida llam? a Mara para ver como estaba. Me habl? poco y como queriendo sacarme de arriba lo mas r?pido posible.
Al d?a siguiente cerca de mediod?a apareci? nuevamente, s?lo que esta vez no ven?a sola. Ven?a con su esposo a quien me present? ni bien lleg?. El esposo era un hombre de unos ochenta a?os. Bastante m?s alto que ella y con pinta de ser bastante acaudalado.
Volvimos a revisar los posibles negocios durante un buen rato. En determinado momento el hombre me pregunt? por el ba?o, le indiqu? como encontrarlo y se fue. Casi enseguida ella me dijo:
- Disculpame es que si no ve?a con ?l estoy segura que termin?

bamos igual que ayer. No pude dejar de pensar en lo que hicimos ayer. Incluso ahora me cuesta mucho aguantarme y no comerte a besos como quisiera. Por eso lo traje, para aguantarme, para estar segura de que no iba a caer en la tentaci?n otra vez. Perdoname pero me gustas mucho y si no le pongo freno no s? en que terminamos.

- A mi tambi?n me gustar?a poder estar otra vez contigo. Pero m?s tranquilos si fuera posible. ?Cu?ndo te parece que sea posible?

En ese momento volvi? el esposo y continuamos con la reuni?n como si nada. Casi dos horas despu?s terminamos cerrando el negocio. El hombre muy agradecido me invit? a cenar a su casa. Al principio me negu?, pero ante su insistencia y a que Mara se sum? al pedico acced?.
Por la noche puntualmente como hab?a quedado fui a la casa de Mara La verdad es que no ten?a muchas ganas pero como lo hab?a acordado decid? ir. La cena transcurri? normalmente. Yo no perd?a de vista a Mara que estaba con un vestido negro apretado, ajustado y con un generoso escote que la hac?a verse por dem?s apetecible. Trataba de disimular para que el esposo no se diera cuenta. Luego de la cena tomamos un caf? y conversamos un rato. El esposo de Mara me dijo que ten?a otro negocio para proponerme. Quer?a vender un apartamento que ten?an en el centro y que hac?a un par de meses que se hab?an ido los inquilinos y no quer?a nuevos inquilinos. Me pidi? si le podia dar una idea del precio a lo que acept? gustosamente. Para mi sorpresa me pidi? de ir a verlo en ese momento. Mara le hizo notar que era un poco tarde y que no me hab?an invitado para hablar de negocios. El insisti? y volvi? a sorprenderme cuando me dijo que lo mejor era que fuera con Mara, que como ya hab?a paseado bastante por la ciudad mostr?ndole casas que paseara un poco m?s y de paso le hiciera el favor. Yo no le d? tiempo a nada y acept?. Mara qued? un poco desconcertada pero sigui? el juego, creo que m?s que nada para que su marido no sospeche nada.
Cinco minutos m?s tarde est?bamos rumbo al apartamento. Yo con mi cabeza a mil, con ganas de desviarme a alg?n hotel y volver a coger a Mara como el d?a anterior.

- Hoy si que no pod?s distraerte con las bellezas de la zona. Dijo ella.

- Espero que el apartamento tenga una buena vista, como para que no me lamente por no haber visto a las bellezas de la zona.

- Creo que te va a gustar lo que veas.

El apartamento estaba en un octavo piso. Subimos por el ascensor y yo la tom? de la mano para recorrer el pasillo que conduc?a desde ?ste al apartamento.
Entramos y casi enseguida est?bamos bes?ndonos. Sin decirnos nada fuimos hasta el dormitorio donde luego de sacarle la ropa pude comprobar que Mara llevaba un lindo conjunto de encaje un poco m?s peque?o que el del d?a anterior y que por supuesto dejaba una vista m?s amplia de sus hermosas tetas. Ella no se qued? atr?s y en pocos movimientos me desnud?. Comenz? a besarme el pecho y yo a manosearle todo su cuerpo. Pronto liber? sus tetas del suti?n que las aprisionaba y saltaron ante mi que comenc? a sobarlas a mi antojo. La tir? en la cama y le saqu? la bombachita. Comenc? a trabajarle su h?meda concha al igual que el d?a anterior. Ella comenz? a pajearme y cuando mi verga alcanz? un estado de rigidez comenz? a mamarla. Lo hac?a muy bien. Por momentos se la tragaba casi toda y la sacaba lentamente, por momentos me mordisqueaba la cabeza y me hac?a ver las estrellas con los movimientos de su lengua sobre mi pija. Pens? que iba a acabar en ese momento y entonces decid? prolongar m?s el momento. La acomod? en la cama y comenc? a comerme su sexo mientras con mis manos sobaba sus tetas. Ella no paraba de jadear y mov?a sus caderas para aumentar el placer. Comenc? a meterle un dedo mientras mi lengua trabajaba su cl?toris. No tard? casi nada en acabarse. Esta vez recib? con sumo placer sus jugos en mi boca. Sin parar de comerle la conchita empec? a meterle un dedo en el culo aprovechando la lubricaci?n que me daba su concha.
- Eso no que me vuelve loca mi amor!!!

Con sus palabras no hizo m?s que estimular mis deseos de seguir jugando con su culito. Ella gir? y volvi? a chuparme la pija, esta vez mientras lo hac?a, la pon?a entre sus tetas y me hac?a una rusa con sus dos tetazas.

- ?Te gusta amor?
- Si encanta.

Sigui? un poco m?s y luego se mont? sobre mi como el d?a anterior. La comodidad de la cama permiti? que se moviera con mayor libertad. Yo sent?a como mi pija recorr?a cada cent?metro de su concha que parec?a m?s caliente que el d?a anterior. En un momento mientras le chupaba las tetas, la apret? sobre mi y comenc? a bombear yo. Al quedar con el culito m?s para arriba aprovech? a meterle un dedo en el culo. Pod?a sentir como mi dedo rozaba contra la verga que bombeaba en la concha.

- No pares que me acabo mi amor. Segu? as? que me encanta ?!!!

Casi de inmediato nos acabamos los dos en un sonoro orgasmo que retumb? por todo el apartamento.
Descansamos un rato y ella comenz? a chuparme la pija nuevamente.
- Me encanta lo dura y caliente que se te pone. Dijo

Yo la dej? hacer un rato y luego me di vuelta para empezar a comerle la concha nuevamente. Quedamos en un sesenta y nueve de pel?cula. Ella volvi? a acabar y entonces la coloqu? en cuatro patas y la penetr? violentamente. Comenc? a bombearla y a decirle lo mucho que me gustaba cogerla y a apretarle los pechos que iban de un lado a otro a causa de mis embestidas. Ella s?lo ped?a m?s y m?s y que no parara.
Empec? a jugar con mi dedo nuevamente y pronto ten?a dos dedos en su culo. En ese momento ella me dijo:
- Si lo vas a hacer no tardes m?s. No me hagas desear m?s.

Y no la hice desear m?s. Comenc? a penetrarle el culo lentamente. Le met? la cabeza y ella peg? un gritito. Esper? un poco y continu? con el resto de la pija. Hasta tenerla toda dentro. Volv? a esperar un momento y comenc? a bombearla lentamente. Ella se quej? un par de veces y le pregunt? si le dol?a y si quer?a que se la sacara. Me dijo que si se la sacaba me mataba. As? que empec? a aumentar el ritmo de mis bombeadas, a la vez que le met?a un par de dedos en su concha. Mis dedos se encontraron con un par de dedos suyos y entre los cuatro lograron que tuviera un par de orgasmos m?s antes de que acabara yo. Volv? a vaciarme dentro de ella, solo que esta vez fue en el hermoso culo que ten?a.
Quedamos tendidos en la cama rendidos por el esfuerzo. Ella me dec?a que hac?a mucho que no cog?a de esta forma y que pensaba que no pod?a aguantar tanto como lo hizo.
Luego fuimos a darnos una ducha y entre manoseos y besos me pidi? que volvi?ramos a la cama que quer?a darse un gusto.
Me pidi? que me tendiera sobre la cama y comenz? a chuparme la pija. Me dijo que quer?a conocer el sabor de mi leche y que quer?a que me acabara en su boca. Fue una de las mejores chupadas de pija de mi vida. Me la besaba, se la tragaba toda y jugaba con su lengua como una experta mientras con sus tetas me hac?a otra rusa. As? estuvimos un rato hasta que me pregunt? si quer?a acabarme y lee dije que s?. As? que ella aument? el ritmo de la chupada. Yo no pensaba que tuviera mucha leche a esta altura, pero para mi sorpresa ten?a m?s de la que pensaba y pronto vi su boca con varios chorros de mi leche que recibi? gustosa.
Nos dimos otra ducha en la que le devolv? la chupada y la penetr? nuevamente por delante y por detr?s y cuando volvimos al cuarto eran casi las tres de la madrugada. Ella se visti? r?pido y me pidi? que la llevara a su casa. En el camino me dijo que esperaba que el marido estuviera durmiendo que si no, no sab?a que decirle. Tambi?n en el viaje me la volvi? a chupar y como mi verga respondi? casi cuando est?bamos llegando a la casa me termin? la mamada en la puerta de su casa. Se despidi? de apuro, me agradeci? por la noche y se meti? para su casa. Yo me fui para casa fundido y dorm? como no lo hac?a en meses. A la otra ma?ana la llam? y me dijo que estaba todo bien, que el marido estaba durmiendo cuando lleg? y que ella le dijo que hab?a llegado mucho m?s temprano de lo que lleg?.
Esa tarde volvimos al departamento y luego de una buena cogida le di la cotizaci?n del mismo. Desde ya quedamos que mi comisi?n aparte del 3% ser?n un par de noches y de tardes como las que tuvimos.
De todas formas le estoy cobrando por adelantado?.

 


 

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