Luego de lo vivido en la muebler?a comenz? a rondarme la idea de separarme de mi novia. Sab?a que lo que hab?a pasado no ten?a vuelta atr?s y me hab?a dado cuenta que ella no pod?a reprimir por mucho tiempo ese incontrolable deseo que le produc?a mostrar ese precioso culito que tiene.
Cada vez la veía con mas necesidad de exhibirse y ya no le importaba si eran conocidos o si eran jovenes, al contrario me demostraba que, cuando estabamos juntos, y alguien le miraba la cola, cuanto más desconocido, viejo y asqueroso era más caliente la notaba y estoy seguro que si no la contengo en esas situaciones se desnudaría en cualquier lugar y pediría a gritos unas cuantas pijas en su culo.
Tengo que reconocer también que las situaciones con ella vividas me calentaron terriblemente y verla mostrar su colita de solo pensarlo me la pone dura. Esto hace que todavía no haya tomado la decisión de dejarla.
Mientras todo esto pasa por mi cabeza nuestra vida continua y hoy quiero contarles como siguieron nuestros días despues de la terrible cogida que le pegaron a mi novia en la mueblería.
Como les conte en el ultimo relato, nos fuimos a vivir a otro lugar y como es costumbre luego de habernos mudado les presentamos nuestra nueva casa a familiares y amigos.
Los que les voy a relatar sucedió el sábado pasado, cuando se me ocurrió invitar a mi jefe y algunos compañeros de oficina a cenar ya que todos los días me insistían para conocer mi nuevo hogar. Tanta insistencia por parte de ellos me hacia pensar que mas que conocer mi casa, tenían ganas de ver a Marcela, la cual ya conocían de los eventos que organizaba la empresa. A pesar de esto no pude negarme y la reunión se llevo acabo.
Fue así como fueron llegando uno a uno mis 6 compañeros entre los que estaban Eduardo y Leonardo que, como les conté en el primer relato, los escuche hablando del culito de mi novia y le tenían unas ganas bárbaras. Mi jefe de unos 65 años fue el último en llegar. Este era el único que no conocía a Marcela ya que era nuevo en el puesto y todavía no había asistido a ningún evento.
Todos se sentaron repartidos, algunos en los sillones del living y algunos a la mesa, mientras yo les servía unos tragos. Charlabamos amenamente cuando hizo su aparición Marcela, que, como toda mujer, se había retrasado en arreglarse. Pidiendo disculpas por la tardanza se acercó a cada uno de los invitados y los saludo con un beso en la mejilla, salvo a mi jefe que cuando se lo presenté le dio la mano.
No puedo explicarles como a medida que saludaba a uno los otros le clavaban disimuladamente los ojos en su cola, incluyendo a mi jefe. No era para menos, Marcela tenía puesta una pollerita de algodón blanca cortita y bastante ajustada, la cual dejaba adivinar la disminuta tanga que tenía.
Mi novia, luego de saludar se dirigió a la cocina y regreso con dos platos de sandwiches de miga, que apoyo en la mesa ratona del living, para lo cual, tuvo que agacharse un poco, lo que le provocó a mi jefe un excelente primer plano del culito, que ya sin disimular se lo miro descaradamente. Al darse cuenta de esto, Marcela, lo sacó un poco mas para afuera dándole un espectáculo que mi jefe, por la expresión de su cara, se notaba que no podía creer. Esto no pasó desapercibido para mis compañeros que se miraron entre sí con sonrisa complice.
- Sientese acá por favor, se dirigió mi jefe a Marcela, haciendole un lugar en el sillón.
- Que bonita mujer que tiene, continuó, dirigiendose a mi.
- Gracias, conteste, mientras mis compañeros la miraban de arriba abajo con cara de degenerados afirmando lo que mi jefe decía.
- Es que se pasa varias horas por semana en el gimnasio, continué, mientras Marcela se sonreía.
- ¿Se nota?, preguntó ella, al tiempo que se levantaba y daba una vueltita.
- Vaya si se nota, contesto Leonardo, desnudándola con la vista.
Todos rieron
- De otra vuelta por favor, le pidió mi jefe.
Ella así lo hizo, esta vez ya sacando más la cola para afuera y con cara de relajo.
Yo comencé a preocuparme por lo que podría pasar, pero no puedo dejar de reconocer que verla mostrarse delante de 7 tipos me había empezado a producir una erección.
- Me imagino que con esa colita parada las cosas que le deben decir en la calle, prosiguió mi jefe.
- Y, si, respondió Marcela, notándose ya excitada.
- ¿A su marido no le molesta que la miren? Continuó.
- No, a él le gusta, ¿no mi amor?, me pregunto ella, que seguía parada en el medio de todos.
Se hizo un total silencio y todas las caras giraron hacia mi esperando una respuesta. Yo a esta altura ya estaba bastante caliente, por lo que le conteste:
- Como yo se que a ella le gusta, para mi esta bien.
- ¿Así que le gusta que la miren?, pregunto mi jefe, a lo que Marcela asintió.
- ¿Y que es lo que mas te gusta que te miren?, pregunto Leonardo.
- La cola, dijo ella, parándola todavía más.
- Se ve que es muy linda, pero con la pollera no se ve muy bien, porque no se la levanta un poquito así podemos admirarla mejor, dijo mi jefe.
- ¿Me dejas mi amor que me levante la pollera delante de los señores? Me pregunto, notandosele que la situación la había calentado.
Automáticamente después de escuchar esto note como todos ya se estaban tocando disimuladamente la entrepierna.
- Si tenés ganas, conteste yo, con una erección que ya era imposible de disimular.
Marcela giro dándole la espalda a mi jefe y se levanto la pollera dejándole ver la mitad de los cachetes.
- ¿Le gusta señor? Preguntó, mirando a mis compañeros que estaban de frente.
Mi jefe no contestó. Miraba el culo de Marcela sin poder creerlo.
- Date vuelta que nosotros también te queremos ver, dijo Leonardo.
Marcela giró y apunto la colita a mis 6 compañeros, se levanto un poquito mas la pollera, dejando ver la disminuta tanguita blanca y mirando a mi jefe con cara de viciosa le preguntó:
- ¿Cuanto hace que no ve una colita tan linda?
- Hace mucho señora, le respondió, mientras se manoseaba el bulto a través del pantalón.
Leonardo no aguanto mas y me preguntó sin sacar la mirada del culo de Marcela:
- ¿Jorge te molesta si me bajo el pantalón?
Yo estaba esperando que alguien fuera el primero en decirlo porque con la erección que tenía tampoco aguantaba mas tener el pantalón puesto. Así que mi respuesta fue afirmativa. Todos nos desabrochamos los pantalones y en segundos estaban todos con sus miembros totalmente erectos en la mano.
Marcela los miro disimuladamente uno por uno y ponía cara de tonta. Cuando se dio vuelta y vio el de mi jefe se noto en su cara la sorpresa y no pudo disimular mas la calentura que le produjo ver tremendo pene. Era realmente impresionante media como 28 cm. Pero lo mas sorprendente era su grosor, no bajaba de los 5 cm.
- ¿Le gusta lo que ve? Le pregunto mi jefe mientras sacudía terrible pedazo de carne.
Marcela no dijo palabra, solamente asintió con la cabeza sin dejar de mirarlo.
- ¿Le gustaría tocarlo? pregúntele a su marido si la deja, continuo mi jefe.
- Mi amor ¿me dejar tocarle la pija al señor?, me preguntó, mientras se lamia los labios.
Yo, de lo caliente que estaba, me salió un si casi inaudible.
- Pero antes me tiene que dejar tocarle la colita, así que dese vuelta, bájese la bombachita hasta las rodillas y saque ese culito para afuera, le ordenó.
Marcela obedeció de inmediato, y en un segundo estaba mostrándole a mi jefe su colita toda desnuda y a mis compañeros le mostraba la conchita que ya a esta altura estaba toda húmeda.
Mi jefe estiro la mano y empezó a acariciarle suavemente los cachetes. Mientras esto pasaba mis compañeros se pajeaban freneticamente mientras Marcela los miraba y se lamia los labios con una cara de puta que solo tiene cuando esta con una calentura de aquellas, y hoy era ese momento.
- Agáchese un poquito, le pidió mi jefe. A lo que mi novia respondió de inmediato.
Así mi jefe con las dos manos le abrió los cachetes y dejo al descubierto su agujerito.
- Que lindo y abierto que tiene el culito señora, dijo mi jefe, ¿le gusta que se la metan por ahí?, siguió.
- Mucho, contestó Marcela dando vuelta la cara y mirándole la tremenda pija.
- ¿Tiene ganas de tocar este pedazo?
- Déjeme por favor, suplico ella. A lo que mi jefe le contestó.
- Aquí la tiene.
Marcela se dio vuelta , se puso en cuatro entregándoles una vista fabulosa a mis compañeros, agarro la pija de mi jefe y mientras la miraba con deseo, comenzó a pajearla.
- Como le gusta la pija a su mujer, me dijo mi jefe mientras me miraba.
Mientras tanto Leonardo se animó y le metía mano al culo de mi novia. Los otros se fueron sentando en el piso haciendo un circulo alrededor de ella y comenzaron a tocarla por todas partes.
- Te dije que era una putita, le dijo Eduardo a Leonardo, mira como le gusta que la toquetiemos.
- ¿Puedo darle un besito a su pene señor?, pregunto ella a mi jefe, que ya lo tenia totalmente parado y era de un tamaño antinatural.
- Si, pero antes sáquese toda la ropita así mientras se entretiene con mi verga, puedo mirarla mientras los muchachos le meten la lengua en todos lados.
Con solo escuchar eso, Marcela comenzó a gemir y a morderse el labio inferior, mientras se incorporaba y se sacaba el top y la pollera quedando solamente vestida con un par de medias cortitas de color rosa.
Volvió a ponerse en cuatro, tomo con las dos manos el pene de mi jefe y comenzó a darle besitos, comenzando por los testículos y subiendo hasta llegar a la cabeza. Ahí se detuvo, lo miro a los ojos a mi jefe, abrió al máximo la boca y comenzó a chuparlo con desesperación.
- Eso señora, muéstrele a su marido como le gusta comer pijas grandes, le decía mi jefe.
- Levanta bien el culito putita que te lo voy a ensartar, le ordenó Eduardo, que ya estaba de rodillas detrás de mi novia.
Marcela, sin sacarse el miembro de la boca, se arqueó lo mas que pudo y abrió más las piernas, ofreciéndole a Eduardo un primer plano de su hoyito abierto.
Eduardo me miró y me dijo:
- Mira como le voy a romper el culito a tu señora. Ahí nomás, le escupió el ano, le apoyo la punta de la pija y de un saque se la introdujo toda.
Mmmmmmmmsi, gritó Marcela, demostrando el placer que le estaba causando tener un pene en la cola.
Ver a mi mujer como seguía muy entretenida con la pija de mi jefe, mientras Eduardo le bombeaba con locura el culo y los otros la manoseaban por todos lados, esperando su turno, me hizo llegar a mi primer orgasmo.
Luego de un rato Eduardo le dejo el lugar a Leonardo y este a otro, y así uno a uno pasaron todos por el culito de mi novia.
De repente mi jefe la levantó de los pelos y la sentó sobre sus piernas de frente a él, la besaba en la boca y mientras la manoseaba toda le dijo:
- Ahora va a parar el culito para mi que es mi turno.
- No, eso no, la va a lastimar, dije yo.
- Dígale señora las ganas que tiene de tener este pedazo en su colita, dijo mi jefe.
- ¿No me va a doler?, le pregunto a mi jefe.
- Un poquito al principio pero después le va a encantar, se lo prometo, le contestó.
- Dejame probarla mi amor, nunca tuve algo así en mi colita y la verdad es que me muero de ganas que tu jefe me la rompa toda, me pidió.
- Arrodíllece y abra bien su culito, le ordenó.
A lo que Marcela le hizo caso inmediatamente. Todos los demás, incluso yo, hacíamos un circulo alrededor de ella, esperando ver como iba a entrar tremendo miembro en su culo.
Mi jefe se arrodillo atrás y le golpeaba la cola con la pija mientras le decía: - Pídame que le rompa el culito señora, a lo que Marcela le contestaba con voz de relajada: - Por favor señor destróceme la cola. Este dialogo los había puesto a todos a mil. Mis compañeros se masturbaban freneticamente.
- Antes quiero ver como se chupa una pija y se traga toda la lechita, continuó mi jefe.
Marcela levantó la cabeza y le manoteó el pedazo a Leonardo, que era el que tenía mas cerca, lo hizo agachar y se la metió en la boca. No aguanto mucho, enseguida la lleno de semen, que mi novia muy obediente tragó hasta la ultima gota.
- Muy bien señora, ahora va a gozar como nunca, le dijo. Apartó los cachetes con las manos y le comenzó a introducir la cabeza. Ella solo gemía y pedía mas.
- ¿La quiere toda adentro?
- Si, por favor, contestó, a lo que mi jefe embistió hasta que le pegaron los testículos en el culo.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiii, fue el grito de Marcela.
No podía creer que la pija de mi jefe había desaparecido en el culito de mi novia. De pronto mi jefe comenzó a bombearle, primero despacio, después le daba con todo. Marcela se arqueaba del placer que le causaba tener terrible pedazo de carne adentro.
La escena era tan caliente que muchos de mis compañeros no aguantaron más y acabaron sobre la espalda de mi novia.
Mi jefe estuvo cabalgando como diez minutos, tiempo en que Marcela por lo menos tuvo 5 orgasmos.
- Mire como le lleno el culo de leche a su señora, me dijo mi jefe, mientras le acababa adentro.
De pronto la saco y ella se dio vuelta y se la limpio toda con la lengua. La seguía mirando y tocando con deseo, como si se hubiera quedado con ganas.
Todos se cambiaron y se despidieron de mi novia con un beso en la boca; Ella seguía desnuda y chorriando semen por el culo. Mi jefe le agarro el culo con las dos manos mientras le metía un beso de lengua y dirigiéndose a mi me dijo:
- Me parece que su señora se quedó con ganas, así que, si no le molesta, pronto vuelvo a comerle la colita nuevamente.
- Ojalá sea pronto, respondió mi novia, acariciandole el bulto.
Yo me quede pensando como iba a regresar al trabajo.
Cada vez la ve?a con mas necesidad de exhibirse y ya no le importaba si eran conocidos o si eran jovenes, al contrario me demostraba que, cuando estabamos juntos, y alguien le miraba la cola, cuanto m?s desconocido, viejo y asqueroso era m?s caliente la notaba y estoy seguro que si no la contengo en esas situaciones se desnudar?a en cualquier lugar y pedir?a a gritos unas cuantas pijas en su culo.
Tengo que reconocer tambi?n que las situaciones con ella vividas me calentaron terriblemente y verla mostrar su colita de solo pensarlo me la pone dura. Esto hace que todav?a no haya tomado la decisi?n de dejarla.
Mientras todo esto pasa por mi cabeza nuestra vida continua y hoy quiero contarles como siguieron nuestros d?as despues de la terrible cogida que le pegaron a mi novia en la muebler?a.
Como les conte en el ultimo relato, nos fuimos a vivir a otro lugar y como es costumbre luego de habernos mudado les presentamos nuestra nueva casa a familiares y amigos.
Los que les voy a relatar sucedi? el s?bado pasado, cuando se me ocurri? invitar a mi jefe y algunos compa?eros de oficina a cenar ya que todos los d?as me insist?an para conocer mi nuevo hogar. Tanta insistencia por parte de ellos me hacia pensar que mas que conocer mi casa, ten?an ganas de ver a Marcela, la cual ya conoc?an de los eventos que organizaba la empresa. A pesar de esto no pude negarme y la reuni?n se llevo acabo.
Fue as? como fueron llegando uno a uno mis 6 compa?eros entre los que estaban Eduardo y Leonardo que, como les cont? en el primer relato, los escuche hablando del culito de mi novia y le ten?an unas ganas b?rbaras. Mi jefe de unos 65 a?os fue el ?ltimo en llegar. Este era el ?nico que no conoc?a a Marcela ya que era nuevo en el puesto y todav?a no hab?a asistido a ning?n evento.
Todos se sentaron repartidos, algunos en los sillones del living y algunos a la mesa, mientras yo les serv?a unos tragos. Charlabamos amenamente cuando hizo su aparici?n Marcela, que, como toda mujer, se hab?a retrasado en arreglarse. Pidiendo disculpas por la tardanza se acerc? a cada uno de los invitados y los saludo con un beso en la mejilla, salvo a mi jefe que cuando se lo present? le dio la mano.
No puedo explicarles como a medida que saludaba a uno los otros le clavaban disimuladamente los ojos en su cola, incluyendo a mi jefe. No era para menos, Marcela ten?a puesta una pollerita de algod?n blanca cortita y bastante ajustada, la cual dejaba adivinar la disminuta tanga que ten?a.
Mi novia, luego de saludar se dirigi? a la cocina y regreso con dos platos de sandwiches de miga, que apoyo en la mesa ratona del living, para lo cual, tuvo que agacharse un poco, lo que le provoc? a mi jefe un excelente primer plano del culito, que ya sin disimular se lo miro descaradamente. Al darse cuenta de esto, Marcela, lo sac? un poco mas para afuera d?ndole un espect?culo que mi jefe, por la expresi?n de su cara, se notaba que no pod?a creer. Esto no pas? desapercibido para mis compa?eros que se miraron entre s? con sonrisa complice.
- Sientese ac? por favor, se dirigi? mi jefe a Marcela, haciendole un lugar en el sill?n.
- Que bonita mujer que tiene, continu?, dirigiendose a mi.
- Gracias, conteste, mientras mis compa?eros la miraban de arriba abajo con cara de degenerados afirmando lo que mi jefe dec?a.
- Es que se pasa varias horas por semana en el gimnasio, continu?, mientras Marcela se sonre?a.
- ?Se nota?, pregunt? ella, al tiempo que se levantaba y daba una vueltita.
- Vaya si se nota, contesto Leonardo, desnud?ndola con la vista.
Todos rieron
- De otra vuelta por favor, le pidi? mi jefe.
Ella as? lo hizo, esta vez ya sacando m?s la cola para afuera y con cara de relajo.
Yo comenc? a preocuparme por lo que podr?a pasar, pero no puedo dejar de reconocer que verla mostrarse delante de 7 tipos me hab?a empezado a producir una erecci?n.
- Me imagino que con esa colita parada las cosas que le deben decir en la calle, prosigui? mi jefe.
- Y, si, respondi? Marcela, not?ndose ya excitada.
- ?A su marido no le molesta que la miren? Continu?.
- No, a ?l le gusta, ?no mi amor?, me pregunto ella, que segu?a parada en el medio de todos.
Se hizo un total silencio y todas las caras giraron hacia mi esperando una respuesta. Yo a esta altura ya estaba bastante caliente, por lo que le conteste:
- Como yo se que a ella le gusta, para mi esta bien.
- ?As? que le gusta que la miren?, pregunto mi jefe, a lo que Marcela asinti?.
- ?Y que es lo que mas te gusta que te miren?, pregunto Leonardo.
- La cola, dijo ella, par?ndola todav?a m?s.
- Se ve que es muy linda, pero con la pollera no se ve muy bien, porque no se la levanta un poquito as? podemos admirarla mejor, dijo mi jefe.
- ?Me dejas mi amor que me levante la pollera delante de los se?ores? Me pregunto, notandosele que la situaci?n la hab?a calentado.
Autom?ticamente despu?s de escuchar esto note como todos ya se estaban tocando disimuladamente la entrepierna.
- Si ten?s ganas, conteste yo, con una erecci?n que ya era imposible de disimular.
Marcela giro d?ndole la espalda a mi jefe y se levanto la pollera dej?ndole ver la mitad de los cachetes.
- ?Le gusta se?or? Pregunt?, mirando a mis compa?eros que estaban de frente.
Mi jefe no contest?. Miraba el culo de Marcela sin poder creerlo.
- Date vuelta que nosotros tambi?n te queremos ver, dijo Leonardo.
Marcela gir? y apunto la colita a mis 6 compa?eros, se levanto un poquito mas la pollera, dejando ver la disminuta tanguita blanca y mirando a mi jefe con cara de viciosa le pregunt?:
- ?Cuanto hace que no ve una colita tan linda?
- Hace mucho se?ora, le respondi?, mientras se manoseaba el bulto a trav?s del pantal?n.
Leonardo no aguanto mas y me pregunt? sin sacar la mirada del culo de Marcela:
- ?Jorge te molesta si me bajo el pantal?n?
Yo estaba esperando que alguien fuera el primero en decirlo porque con la erecci?n que ten?a tampoco aguantaba mas tener el pantal?n puesto. As? que mi respuesta fue afirmativa. Todos nos desabrochamos los pantalones y en segundos estaban todos con sus miembros totalmente erectos en la mano.
Marcela los miro disimuladamente uno por uno y pon?a cara de tonta. Cuando se dio vuelta y vio el de mi jefe se noto en su cara la sorpresa y no pudo disimular mas la calentura que le produjo ver tremendo pene. Era realmente impresionante media como 28 cm. Pero lo mas sorprendente era su grosor, no bajaba de los 5 cm.
- ?Le gusta lo que ve? Le pregunto mi jefe mientras sacud?a terrible pedazo de carne.
Marcela no dijo palabra, solamente asinti? con la cabeza sin dejar de mirarlo.
- ?Le gustar?a tocarlo? preg?ntele a su marido si la deja, continuo mi jefe.
- Mi amor ?me dejar tocarle la pija al se?or?, me pregunt?, mientras se lamia los labios.
Yo, de lo caliente que estaba, me sali? un si casi inaudible.
- Pero antes me tiene que dejar tocarle la colita, as? que dese vuelta, b?jese la bombachita hasta las rodillas y saque ese culito para afuera, le orden?.
Marcela obedeci? de inmediato, y en un segundo estaba mostr?ndole a mi jefe su colita toda desnuda y a mis compa?eros le mostraba la conchita que ya a esta altura estaba toda h?meda.
Mi jefe estiro la mano y empez? a acariciarle suavemente los cachetes. Mientras esto pasaba mis compa?eros se pajeaban freneticamente mientras Marcela los miraba y se lamia los labios con una cara de puta que solo tiene cuando esta con una calentura de aquellas, y hoy era ese momento.
- Ag?chese un poquito, le pidi? mi jefe. A lo que mi novia respondi? de inmediato.
As? mi jefe con las dos manos le abri? los cachetes y dejo al descubierto su agujerito.
- Que lindo y abierto que tiene el culito se?ora, dijo mi jefe, ?le gusta que se la metan por ah??, sigui?.
- Mucho, contest? Marcela dando vuelta la cara y mir?ndole la tremenda pija.
- ?Tiene ganas de tocar este pedazo?
- D?jeme por favor, suplico ella. A lo que mi jefe le contest?.
- Aqu? la tiene.
Marcela se dio vuelta , se puso en cuatro entreg?ndoles una vista fabulosa a mis compa?eros, agarro la pija de mi jefe y mientras la miraba con deseo, comenz? a pajearla.
- Como le gusta la pija a su mujer, me dijo mi jefe mientras me miraba.
Mientras tanto Leonardo se anim? y le met?a mano al culo de mi novia. Los otros se fueron sentando en el piso haciendo un circulo alrededor de ella y comenzaron a tocarla por todas partes.
- Te dije que era una putita, le dijo Eduardo a Leonardo, mira como le gusta que la toquetiemos.
- ?Puedo darle un besito a su pene se?or?, pregunto ella a mi jefe, que ya lo tenia totalmente parado y era de un tama?o antinatural.
- Si, pero antes s?quese toda la ropita as? mientras se entretiene con mi verga, puedo mirarla mientras los muchachos le meten la lengua en todos lados.
Con solo escuchar eso, Marcela comenz? a gemir y a morderse el labio inferior, mientras se incorporaba y se sacaba el top y la pollera quedando solamente vestida con un par de medias cortitas de color rosa.
Volvi? a ponerse en cuatro, tomo con las dos manos el pene de mi jefe y comenz? a darle besitos, comenzando por los test?culos y subiendo hasta llegar a la cabeza. Ah? se detuvo, lo miro a los ojos a mi jefe, abri? al m?ximo la boca y comenz? a chuparlo con desesperaci?n.
- Eso se?ora, mu?strele a su marido como le gusta comer pijas grandes, le dec?a mi jefe.
- Levanta bien el culito putita que te lo voy a ensartar, le orden? Eduardo, que ya estaba de rodillas detr?s de mi novia.
Marcela, sin sacarse el miembro de la boca, se arque? lo mas que pudo y abri? m?s las piernas, ofreci?ndole a Eduardo un primer plano de su hoyito abierto.
Eduardo me mir? y me dijo:
- Mira como le voy a romper el culito a tu se?ora. Ah? nom?s, le escupi? el ano, le apoyo la punta de la pija y de un saque se la introdujo toda.
Mmmmmmmmsi, grit? Marcela, demostrando el placer que le estaba causando tener un pene en la cola.
Ver a mi mujer como segu?a muy entretenida con la pija de mi jefe, mientras Eduardo le bombeaba con locura el culo y los otros la manoseaban por todos lados, esperando su turno, me hizo llegar a mi primer orgasmo.
Luego de un rato Eduardo le dejo el lugar a Leonardo y este a otro, y as? uno a uno pasaron todos por el culito de mi novia.
De repente mi jefe la levant? de los pelos y la sent? sobre sus piernas de frente a ?l, la besaba en la boca y mientras la manoseaba toda le dijo:
- Ahora va a parar el culito para mi que es mi turno.
- No, eso no, la va a lastimar, dije yo.
- D?gale se?ora las ganas que tiene de tener este pedazo en su colita, dijo mi jefe.
- ?No me va a doler?, le pregunto a mi jefe.
- Un poquito al principio pero despu?s le va a encantar, se lo prometo, le contest?.
- Dejame probarla mi amor, nunca tuve algo as? en mi colita y la verdad es que me muero de ganas que tu jefe me la rompa toda, me pidi?.
- Arrod?llece y abra bien su culito, le orden?.
A lo que Marcela le hizo caso inmediatamente. Todos los dem?s, incluso yo, hac?amos un circulo alrededor de ella, esperando ver como iba a entrar tremendo miembro en su culo.
Mi jefe se arrodillo atr?s y le golpeaba la cola con la pija mientras le dec?a: - P?dame que le rompa el culito se?ora, a lo que Marcela le contestaba con voz de relajada: - Por favor se?or destr?ceme la cola. Este dialogo los hab?a puesto a todos a mil. Mis compa?eros se masturbaban freneticamente.
- Antes quiero ver como se chupa una pija y se traga toda la lechita, continu? mi jefe.
Marcela levant? la cabeza y le manote? el pedazo a Leonardo, que era el que ten?a mas cerca, lo hizo agachar y se la meti? en la boca. No aguanto mucho, enseguida la lleno de semen, que mi novia muy obediente trag? hasta la ultima gota.
- Muy bien se?ora, ahora va a gozar como nunca, le dijo. Apart? los cachetes con las manos y le comenz? a introducir la cabeza. Ella solo gem?a y ped?a mas.
- ?La quiere toda adentro?
- Si, por favor, contest?, a lo que mi jefe embisti? hasta que le pegaron los test?culos en el culo.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiii, fue el grito de Marcela.
No pod?a creer que la pija de mi jefe hab?a desaparecido en el culito de mi novia. De pronto mi jefe comenz? a bombearle, primero despacio, despu?s le daba con todo. Marcela se arqueaba del placer que le causaba tener terrible pedazo de carne adentro.
La escena era tan caliente que muchos de mis compa?eros no aguantaron m?s y acabaron sobre la espalda de mi novia.
Mi jefe estuvo cabalgando como diez minutos, tiempo en que Marcela por lo menos tuvo 5 orgasmos.
- Mire como le lleno el culo de leche a su se?ora, me dijo mi jefe, mientras le acababa adentro.
De pronto la saco y ella se dio vuelta y se la limpio toda con la lengua. La segu?a mirando y tocando con deseo, como si se hubiera quedado con ganas.
Todos se cambiaron y se despidieron de mi novia con un beso en la boca; Ella segu?a desnuda y chorriando semen por el culo. Mi jefe le agarro el culo con las dos manos mientras le met?a un beso de lengua y dirigi?ndose a mi me dijo:
- Me parece que su se?ora se qued? con ganas, as? que, si no le molesta, pronto vuelvo a comerle la colita nuevamente.
- Ojal? sea pronto, respondi? mi novia, acariciandole el bulto.
Yo me quede pensando como iba a regresar al trabajo.