Portada - Top Relatos - Enviar Relato - Archivos

 

    CATEGORIAS

    Anteriores

Domingo, 16 noviembre
· EL PANADERO
· A MI TIA LE DI CREMA POR EL CULO
Viernes, 14 noviembre
· MUJER ARDIENTE
· MARGARITA, MI ARDIENTE MADURITA
· MI PADRASTRO Y LUIS
Jueves, 13 noviembre
· MIRANDO VIDEOS PORNO
· ME COMI TRES NEGROS
· SU FANTASIA LA HICE MIA
Miércoles, 12 noviembre
· RITA, ME CAUTIVO
· EN LA FINCA CON ANDRES
· MI PADRE, MI TIO Y YO
Martes, 11 noviembre
· EL GUARDIA DEL TRABAJO
· MADURA Y BIEN FORMADA
· TRIO CON UN DESCONOCIDO
Lunes, 10 noviembre
· SEIS MESES SIN RELACIONES
· CAI EN SUS REDES
· EL AGUA
Domingo, 09 noviembre
· NUESTRO LUJURIOSO MOMENTO
· QUE RICO SENTIRLA ADENTRO
· UN MANJAR PARA MI
Viernes, 07 noviembre
· TRAVESURAS DEL CHAT
· LA VIRGINIDAD TARDIA
· DESPEDIDA DE SOLTERA
Jueves, 06 noviembre
· MI TIO RICHARD
· EN MIS 20 AÑOS
· MADURA ARDIENTE
Miércoles, 05 noviembre
· LA INSACIABLE
· QUISIERA CONTAR DE MI
· AGUARDANDO EL MICROBUS
Martes, 04 noviembre
· MADURA, SU AFICION ERA EL SEXO

Artículos Viejos

Grandes Relatos: ADICTO: AL SEXO (III)
Enviado el Lunes, 29 noviembre a las 16:40:31 por full

 Org?a, infidelidad consentida, voyerismo. Observando como su esposa disfrutaba con otros hombres

Carolina salió de la piscina y se la estaba mamando a Camilo, quien tenía
una verga descomunal, la verdad medía erecta como 25 centímetros, nadie se
había imaginado que este muchacho joven guardaba esa tremenda herramienta
entre sus piernas, pero bueno, todos nos quedamos empalmados, yo, por
supuesto desde mi escondite, Carolina le comenzó a mordisquear suavemente el
glande y le recorría todo el falo con su lengua, el cerraba los ojos, la
verdad es que estaba como en éxtasis. Yo por mi parte me estaba masturbando
en la habitación, viendo lo que ocurría afuera, en la piscina.

Juan Carlos y Germán le acercaron sus respectivos penes, también grandes, y
se los pusieron en la boca, y ella se los comenzó a mamar por turnos, yo
hice algunos ruidos, como indicando que ya volvía para la piscina, lo que
provocó que ellos se lanzaran rápidamente a la piscina y que mi esposa, que
debía disimular un poco, se pusiera la tanguita diminuta como si no pasara
nada. Yo llegué haciéndome el guevón, ellos me miraban con los ojos en el
culo... tenían una mezcla de vergüenza y satisfacción por creer que me
estaban cuerniando con mi mujer y además burla, pues pensaban que mi mujer
era lo más puto que había y yo no lo sabía.

Yo les pregunté que como les había ido en el juego... ellos me dijeron que
muy divertido, que habían perdido la ropa... reímos al verlos desnudos y les
dije que la comida ya estaba servida, me encantaba verles la cara de lujuria
cuando mi mujer se paró dejando a su vista ese culito hermoso, cubierto por
nada, vestida solamente con la tanguita y sin importarle que pudieran verla,
ellos se la querían comer y yo en el fondo quería que se la gozaran, entre
todos o cada uno, no me importaba.

Serví la comida, y senté a Carolina entre Juan Carlos y Camilo, quienes
dejaron por debajo de la mesa sus manos, ya me imaginaba yo que le estarían
metiendo los dedos en sus agujeritos, pues ella estaba un poquitín
distraída. Terminamos de comer y yo invité a Carolina para que saliera
conmigo a dar un paseo por el condominio, esperando que ella no aceptara,
como en efecto no aceptó. Yo dije, bueno, me iré a fumar un cigarrillo y a
bajar la comida... ella me dijo que tenía ganas de dormir.... ya sabía yo
que de lo que tenía ganas era de tirar.

Una vez yo me fui, me escondí de suerte que pudiera ver hacia que lado de la
casa se dirigían. Bueno, Carolina efectivamente se dirigió a nuestra
habitación, los demás se dirigieron cada uno a sus respectivas alcobas. Yo
no me lo podía creer, estaba esperando que se comieran a esas dos
preciosuras, ahí mismo en el comedor, sin esperar nada, y en lugar de eso,
lo que veía era que efectivamente cada uno se iría a dormir. Iba a volver a
entrar, cuando vi que Carolina salía, totalmente desnuda, y entraba al
cuarto de Juan Carlos y Camilo, habían pasado como diez minutos.... Caminé
con sigilo y me ubiqué frente a la ventana de ellos, sin que ellos, por
supuesto, pudieran verme.

Carolina se paró en la puerta y se quedó mirándolos. Ellos le sonrieron y le
dijeron: Entonces qué preciosura, vienes por tus verguitas, quieres tu
lechecita calienta en tu chocha... no te da lastima con Eduardo ser tan
puta... te gusta ser puta, te gusta que te culien hombres distintos a tu
esposo... ella asentía a todo lo que le decían... de pronto dijo, bueno, se
van a quedar hablando, quiero que me culien.... pero cada uno... mientras
uno me culea el otro quiero ver como se hace la paja.

El primero fue Juan Carlos, que ya se la había culiado en el camino de
viaje, si recuerdan uno de los relatos pasados... ella se agachó y comenzó a
lamerle las guevas y el pene a todo lo largo.... se lo saboreaba, hacía que
entrara en su boquita... que parecía decir o, y entraba y
salía y quedaba brillante y lubricada por la saliva con la que era regada. A
decir verdad, nunca me imaginé que mis amigos estuvieran tan bien dotados,
creo que Carolina tampoco.... El se tumbó en la cama y en eso vi como
Carolina, sin dejar de chupar la verga de Juan Carlos un solo momento, se
daba la vuelta y le ponía su chocha abierta y bien mojada en su cara,
estaban haciendo un precioso 69 y ella se derretía de gusto al sentir como
la lengua de Juan Carlos entraba en sus cavidades más profundas y sorbía sus
jugos de excitación. Mientras tanto, en la otra cama, Camilo se pajiaba con
una fuerza descomunal, su verga, sin mentir era enorme, como ya les he
dicho era larguísima, y el con sus manos la recorría y la subía y la bajaba,
mientras Carolina no dejaba de succionar la verga que tenía entre su boca un
solo segundo.

Por fin ella dijo que no aguantaba más y se ensartó en el pene de Juan
Carlos y comenzó a cabalgarlo, yo no podía hacer otra cosa que imitar a
Camilo y darme un buen pajaso... Carolina, para exagerar más y calentarlos
más, gritaba, gemía, aullaba, sin importar que yo supuestamente pudiera
entrar en cualquier momento y pudiera oírla, e incluso sin importarle que
Lilian y Germán los escuchara. Bueno, en esto último sabía que ellos debían
estar culiando a toda marcha y que ninguno se fijaría en otros gemidos que
no fueran los propios.

El culo de Carolina se veía hermoso, se le marcaba el bronceado de sus
tangas diminutas y se veía como su chocha se comía esa verga que entraba y
salía de ella, lubricada y brillante. Sabía que Carolina lo estaba
disfrutando, tanto como yo, y lo demostraba. No tenía ningún pudor, quería
que se le comieran en ese momento, que no le dieran ningún respiro. La
chocha estaba muy abierta, roja, inflamada por toda la carga de sexo que
había tenido ese día y eso que yo hasta ese momento no había participado
directamente.

Juan Carlos eyaculó dentro de la chocha de Carolina dando un grito, se
arqueó tanto que casi tumba a Carolina que tuvo que agarrarse del cabezal de
la cama, quería meterle la leche hasta el fondo y lo hizo, quedaron
extenuados, en ese momento Camilo comenzó a eyacular entre espasmos de
placer y se derramó sobre las sabanas que hasta hace un momento estaban
limpias.

Bueno, ella se recostó sobre él, sin desprender su verga de dentro de su
chocha, veía yo como apretaba sus labios y como parecía que con su vagina
quisiera chupar lo que quedaba de semen dentro del pene de mi amigo. Su
chochita rasurada estaba sudorosa, deliciosa, me imaginaba yo lo lubricada
que debería estar. Carolina lo besaba, con apasionamiento, como queriendo
agradecerle el que le hubiera regalado ese día todo su sexo, y quería más.
Sin decir ninguna palabra, se levantó de la cama en donde estaba Juan
Carlos y se dirigió a la cama en la que estaba Camilo y sin decir ninguna
palabra, le comenzó de nuevo a lamer y succionar la enorme vergota que tenía
mi compañero de trabajo. Nuevamente la estaba poniendo en forma, y le dijo,
quiero que me limpies el semen de tu amigo.... Camilo la miró como si no
quisiera hacerlo, la verdad a mi me hubiera dado mucho asco, pero ella lo
exigía... hagamos un 69 y me limpias el semen que salga de chocha, dijo
ella.... el no contestó, pero antes de que pudiera hacerlo, ella ya estaba
dándose la vuelta, y sin soltar su presa, la verga de Camilo, le ponía su
chocha abierta y llena de semen en la cara de Camilo embadurnándolo de todo
tipo de jugos.... especialmente del semen con el que Juan Carlos desde
temprano había regado las cavidades suaves y profundas de mi esposa.

En un momento Camilo, según se veía, intentó apartar su cara, pero creo que
pudo más la excitación, pues de un momento a otro estaba comiendo y
mordisqueando suavemente el clítoris de Carolina y metiendo su lengua en el
huequito de la chocha y saboreando el ano... en fin, la estaba recorriendo
por sus partes más intimas, y se veía que a Carolina le encantaba pues
cerraba los ojos como sintiendo una pasión intensa. Se puso en cuatro patas
y le dijo, métemela toda.... el pensó que en el culo, pero a ella le dolió
muchísimo, así que con su mano dirigió la verga a su chocha y nuevamente fue
objeto un gran polvo, sus tetas se movían, ella se mordía los labios y
cerraba los ojos, el placer que le debían estar dando era inmenso, pues la
cara que hacía la delataba, entrecerraba los ojos, no podía controlar sus
gemidos, sus gritos mejor, le estaban dando con mucha fuerza, ella se
arqueaba más para que su culo quedara más paradito y su chochita, por
supuesto, pudiera ser penetrada más profundamente. De pronto, ella se separó
y le dijo a él que se sentara en el borde de la cama, y ella sin decir más,
se sentó metiendo la verga de Camilo hasta lo más profundo de su ser. Me
imaginaba yo que le estaría tocando las paredes superiores del utero, pues,
no me cansaré de repetir que el pene de Camilo era muy largo. Ella quería
dominar el ritmo, y este fue frenético, subía y bajaba y dejaba que sus
tetas libremente se movieran para un lado y para otro, le estaba dando la
espalda a Camilo, para que él le besara el cuello y le masajeara las tetas,
su chochita rasurada se veía hermosa, como una boca hambrienta que se abre
para engullir su mejor bocado. Camilo bajaba la mano y le tocaba con fuerza
el clítoris, haciendo que Carolina delirara del placer.

Por fin se vinieron ambos, ruidosamente, como le gusta a ella. El semen se
le salía a ella de la chocha, le caía a Camilo sobre su pierna, caía en el
piso, le caía por los muslos de ella. Nunca había visto yo esa chocha de la
cual salía por todas sus hendiduras el líquido blanco, ya endureciéndose.

Cuando terminaron de hacer el amor, yo sin esperar a que se vistieran, para
darle más emoción, hice los ruidos necesarios para que notaran que había
llegado de nuevo... Carolina sabía que yo nunca me había ido, pero ellos no
lo sabían... entré y me fui directamente a la habitación de mis amigos,
ellos se envolvían entre sabanas y Carolina también estaba envuelta en una
sabana, yo les dije que qué hacían y fue Juan Carlos quien se apresuró a
contestar que charlaban acerca de la casa, de la tierra caliente y cosas por
el estilo.... yo notaba que todavía tenían mucha excitación y lujuria. Pero
por hoy ya estaba bien...

Nos fuimos mi esposa y yo, y le comencé a relatar lo que había visto y ella
me confirmaba con sus palabras, nos desnudamos y volvimos a hacer el amor
con furia. Sentir que la chocha de mi esposa estaba llena del semen de mis
amigos me hizo excitar demasiado, como yo también me había venido, pude
durar más de la cuenta, bombeaba con fuerza a mi esposa, quien nuevamente
gritaba y gemía de placer. Yo sabía que mis amigos estaban oyéndonos, así
que no ahorré esfuerzos para que Carolina gimiera y gritara de placer y yo
hacía lo mismo.

Pensar que esto era solo el viernes, falta que les cuente el sabado... el
domingo fue un poco más tímido, pero esa otra historia que merece contarse y
que si no la hubiera vivido, me hubiera costado mucho inventarme.

He recibido muchos mails de personas que viven Bogotá y que quieren
conocernos, hay dos con los que especialmente me he carteado más que con los
otros (Gustavo y Carlos Eduardo), le he comentado a mi esposa, y ella está
calientísima de pensar en la orgía que podríamos organizar... por lo pronto
seguiré con mis relatos, en la próxima entrega comentaré el final del paseo
y después le comentaré el sexo con desconocidos.




relatos eroticos

 


 

    Enlaces Relacionados

    Votos del relato

Puntuación Promedio: 0
votos: 0

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

    Opciones


"Login" | Entrar/Crear Cuenta | 0 Cometarios
Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.
 

 

 

 

Fullrelatos.com relatos eroticos gratis a full © 2008

Resolución 800 x 600 pixeles