Exhibicionismo, org?a. Carolina plantea ir a la piscina de la comunidad y all? su marido propone jugar todos juntos a verdad o te atreves.
Continuación del relato erótico " Adicto al sexo (V)" publicado en "El Rincón de Marqueze.net" el día 24 de marzo de 2002.
Hola amigos, gracias por los mensajes recibidos, eso no sólo hace que
disfrute contándoles las experiencias que hemos tenido con mi mujer, sino
que adicionalmente, me da nuevos alicientes para lograr que tengamos nuevas
experiencias.
Bueno, voy a tratar de terminar el largo relato de mi viaje a Melgar con
unos amigos, pues quiero pasar a otros relatos.
Una vez yo salí, observé que Germán no sabía que hacer, yo me senté al borde
de la piscina y les pregunté que qué les pasaba.... les dije que cómo podían
creer que no me diera cuenta de lo que estaban haciendo, que ni que la casa
fuera un palacio, que realmente me había dado cuenta de todo, y que lo mejor
era que lo disfrutaba muchísimo... les dije que mi esposa también disfrutaba
mis andanzas... así que le propiné un beso apasionado a Lilian que me lo
devolvió con gusto. Mi esposa entonces tomó la iniciativa de nuevo con
Germán y me dijo que por qué no hacíamos un trenesito, en donde a ella se la
culeaba Germán, mientras ella me la chupaba a mi y yo le chupaba la vagina a
Lilian. Accedí de inmediato pues me pareció de lo más sexual. Germán que ya
la tenía parada de nuevo, no dudo en poner a Carolina en cuatro patas y
metersela hasta el fondo, yo me tumbé boca arriba y Carolina se abalanzó
sobre mi verga y la entraba y la sacaba de la boca, mientras que Lilian se
cuadró a horcajadas sobre mi cara para que mi lengua pudiera taladrarle esa
chochita dulce.
Estábamos en ese frenesí, cuando aparecieron nuestros otros amigos ( Camilo
y Juan Carlos) quienes no podían creer lo que estaba pasando.... les dije
simplemente, porque no se unen a la fiesta... Camilo ya había sacado su
descomunal verga y se pajeaba, mientras que Juan Carlos se paró enfrente de
la cara de Lilian y dejó que esta se la chupara. Germán se vino dentro de
Carolina, lo que la empujó hacia delante haciendo que ella se metiera más mi
verga en su boca, y por esas cosas de la vida, yo me vine en ese mismo
momento dejándole a mi esposa toda mi carga de semen, lo que sé que a ella
le encanta y que yo disfruto mucho.
En ese momento, Carolina sintió que Camilo entró a la función y también se
la clavó en la chochita, en la misma posición, pero yo dije que quería
clavarme a Lilian, así que mientras ella siguió siendo bombeada por Camilo,
Juan Carlos pasó a ocupar mi lugar y yo procedí a culearme a Lilian, quien
tenía una chocha generosa, sus paredes vaginales me acogieron de inmediato y
como me acababa de venir, pude hacerle el amor con fuerza, sabiendo que iba
a aguantar mucho más en mi culeada.
Después Juan Carlos se culeó a Lilian y a Carolina... bueno, ya repuestos,
ellos me preguntaban que si no me jodía que se culearan a mi esposa en mis
narices.... la verdad me molestó un poco, pues me sentía extravagante, pero
supe responder a todo y en mi condición de abogado, utilizo una lógica
aristotélica que desbarata cualquier argumento, y esa misma lógica la
utilice para defender que me gustaba que se culearan a mi esposa en mis
narices.
Bueno... no ha terminado el día. Hasta ese momento estábamos en la piscina
privada de la casa, pero nos faltaba exhibirnos en la piscina comunal del
condominio. Carolina que las piensa todas antes que ninguno, nos propuso que
nos fuéramos a la otra piscina para dar de que hablar.
Llegamos a allá, Carolina iba vestida solamente con su tanguita y su
brasier, unas sandalias y gafas oscuras. Por el tamaño de su tanga, se
pueden imaginar la cara que hicieron muchos de los que estaban en la
piscina, Lilian se cubría la parte de abajo con un pareo.
Yo les propuse que nuevamente jugáramos a la verdad o se atreve. Bueno, los
cuatro hombres hacíamos de todo para que ellas perdieran y a ellas no les
importaban nuestras evidentes trampas.
En una de las penitencias yo le dije a Carolina que le pidiera a un señor ya
de años, que le pusiera en el culo un stiker que había salido en un paquete
de papas fritas, lo más cerca de la línea de su culo... ella ni corta ni
perezosa, ante la vista atónita tanto de la esposa del señor, como de él
mismo, ella se fue acercando y le preguntó si podía pegarle en la
colita ese stiker, le explicó que era una penitencia... el
señor tomó el stiker muy nervioso, y se lo pegó... ella dijo, pero hágale un
poco de fuerza para que no se despegue.
Bueno, me falta comentar quienes estaban en la piscina... estaba la pareja
entrada en años de la que acabo de hablar. Había dos parejas jóvenes,
un grupo de muchachos y muchachas, que miraban a
Carolina y a Lilian como si fueran unas verdaderas putas, las mujeres por
rabia y los hombres por deseo. Estaban en otra esquina los jóvenes que
espiaron a Carolina mientras se la culeaba Miguelito... Dos mujeres
jóvenes, de esas que se las dan de muy decentes y que a pesar de su juventud
y de tener buen cuerpo lo cubren con unos vestidos de baño pavorosos, que
miraban a Carolina y a Lilian como queriéndoles lanzar rayos y centellas,
tres hombres que podían estar entre los treinta y cinco a cuarenta años,
después llegó un matrimonio que no dejó de admirar a Carolina.
Cuando Carolina se devolvió entre nuestras risas y sus propias risas, lo
hizo por el lado más lejano de la piscina, de manera que pudiera exhibirse
más. La señora del señor que le pegó el stiker, dijo en voz alta que era el
colmo de esa mujer con ese vestidito de baño, que estaba mas bien desnuda,
que se iba a quejar en la administración.... ese fue su grave error, pues
provocó mucho más a Carolina, para quien un desafío es su mejor droga para
atreverse a hacer cosas prohibidas.
Pues volvió a perder, pero nos dijo que ella misma quería ponerse la
penitencia.... le dijimos que depende de cual fuera se la aceptábamos....
nos dijo que se besaría con cada uno de los muchachos que estaban en la
parte lejana de la piscina.... sin decir nada.... a mi se me paró la verga
de solamente pensar que pudiera hacerlo, creo que a los demás les pasó lo
mismo. De inmediato se la aceptamos. Ella de un clavado se metió en la
piscina y con una natación perfecta, llegó hasta donde estaban los muchachos
y tomo a uno del cuello, y sin decir nada, le plantó un beso en la boca
dejando entreabierta su boca, para que la lengua de él pudiera entrar a su
boca, después hizo lo mismo con cada uno de los tres, dejando que la tocaran
por donde quisieran.... las demás personas de la piscina se daban cruces por
el escándalo. Los muchachos la retuvieron un rato más y se veían que le
acariciaron todo el cuerpo.... ella se zafó de ellos y se devolvió nadando,
se salió de la piscina dejando su tanguita desacomodada, lo que hacía que su
chochita rasurada su pudiera apreciar, lo mismo que sus tetas.
Se sentó y seguimos jugando... ella nos dijo, quiero perder siempre...
quiero hacer algo loco.... Camilo fue el que lanzó la primera propuesta...
Por qué no organizas una orgía? .... Germán le dijo: Y por qué no los
escandalizas a todos y te quitas la ropa para broncearte? .... Camilo
continuó: Listo.... te quitas la ropa, los excitas y luego hacemos una
orgía... te imaginas? Lilian intervino diciendo: Y yo que hago mientras...
Yo le dije, tu mientras te pierdes conmigo en uno de los vestieres y lo
hacemos, ruidosamente, que todo el mundo se de cuenta que lo estamos
haciendo, casi en público.
Carolina en un primer momento nos dijo que prefería que no hiciéramos nada,
pues le daba miedo que se formara un escándalo y todo esto llegara a oídos
de su hermano. Yo la tranquilicé diciéndole: Pujes bien, si se dan cuenta de
nuestro estilo de matrimonio, que importa, es nuestro problema, ellos ni nos
dan plata ni nosotros les damos a ellos, lo mas grave que puede pasar es que
no nos vuelvan a prestar la casa.
Bueno, ella aceptó.... se recostó al borde de la piscina, se quitó el sostén
del bikini, dejando al aire y a la vista de todos sus formidables tetas,
nadie podía creer lo que veía.... prácticamente estaba desnuda, todo el
mundo murmuraba y se veía que las mujeres estaban muy a disgusto, mientras
los hombres disfrutaban del topless de mi querida esposa. Yo me fui con
Lilian, besándola con una pasión inmensa, era obvio que íbamos a culear. Nos
metimos en uno de los vestieres de hombres, habían dos hombres jóvenes que
estaban cambiándose para ponerse los vestidos de baño, al verla no hicieron
nada para taparse, a pesar de que estaban desnudos, por el contrario,
dejaron sus vergas al aire, para que Lilian las pudiera contemplar... yo les
dije que si querían podía compartir con ellos ese bocado.... Lilian sonrió
como solo las zorras saben hacerlo, con lujuria. Ellos dijeron que volverían
luego, que sus novias estaban esperándoles y no demorarían en llamarlos...
yo les dije: Bueno, ustedes se lo pierden.... Casi al mismo tiempo oimos que
una de las novias de uno de los muchachos le decía desde afuera: Felipe,
apúrate para que veas esto, hay una vieja desnuda en la piscina y todos los
tipos están manoseándola por todos lados... que vieja tan puta.... de
solamente oír esto se me paro la verga y sin decir nada más, le quite la
tanguita a Lilian y se la metí en la chocha, que seguía lubricada,
deliciosamente húmeda después de la culeada de la mañana. La tenía en contra
de un mesón de cemento, al frente había un espejo y ella, podía ver que
gozaba de mis embestidas, yo mientras tanto gozaba viendo como mi verga
salía de su chocha, todo esto enmarcado en su arma más poderosa: Su culo.
Bueno, una vez nos vinimos ambos, salimos, le dije que a propósito no se
limpiara, que quería ver como los hombres la observaban, dejando las
muestras de que recién se la habían culeado y que si no le importaba, me
encantaría espiarla mientras lo hacía con algún desconocido, me dijo que le
encantaría.
Al llegar a la piscina, pude ver como Juan Carlos, Camilo y Germán le
aplicaban bronceador por todo el cuerpo, y ella se retorcía sexualmente.
Todo el mundo estaba escandalizado... la tanguita, que era lo único que
cubría su cuerpo, estaba desacomodada, lo que daba indicios de que le habían
metido la mano en chocha, a la vista de todo el mundo. Al verme me sonrió y
me dijo, no quieres ayudarlos, o prefieres echarle bronceador a Lilian? Yo
dije que les echaría bronceador a las dos. Así lo hice.
Los tres muchachos que había espiado a Carolina se nos acercaron, un poco
con timidez y nos dijeron que si podían unirse a nuestra diversión. Yo les
dije que claro. Carolina se levantó, dejó de lado su tanguita, y así
desnuda, nos dijo a todos en voz alta, vamos a la casa, que allá podemos
culear como queramos y nadie nos va a juzgar. Camino como cinco metros y se
puso la tanga, sin brasier salió del área de la piscina, y unos metros más
allá se puso el brasier. Nunca pensé que mi esposa fuera tan osada.
Bueno, lo demás se lo pueden imaginar. Se culearon a Carolina en todas las
formas posibles, lo mismo que a Lilian, no las dejamos descansar ni un solo
instante, a veces, mientras ellas estaban ensartadas en alguna verga, los
hombres que nos quedamos por fuera nos dedicábamos a hablar de cosas como
las carreras de Juan Pablo Montoya, para volver, al poco tiempo, a
recargarlas de semen.
En un momento en que Carolina estaba viniéndose entre gritos y gemidos,
llegó el administrador del condominio, un hombre bastante agrio que detuvo
la fiesta, dijo que estábamos provocando un escándalo público en todo el
condominio, lo cual era cierto, y nos pidió que abandonáramos el lugar.
Carolina se enfadó, y así desnuda y con el cuerpo cubierto de sudor y semen
le dijo que ella era prácticamente propietaria.... nos ordenó a todos que
nos metiéramos en la casa, y le dijo al hombre que el domingo, temprano, nos
iríamos, pero que por lo pronto, las viejas mojigatas se podían ir para la
mierda.
Adentro, a puerta cerrada, seguimos en nuestra loca fiesta de amor y sexo.
Al otro día cumplimos.
Nunca supimos si le avisaron a mi cuñado, pero estoy seguro que no, pues ya
nos hubiera dicho algo. Mis compañeros de oficina siguen visitando de vez en
cuando nuestra casa, y siempre Carolina termina entrelazada entre los brazos
de algunos de ellos. Ya no me importa, ellos han sabido guardar el secreto
en la oficina y la verdad es que me gusta mucho. Carolina como siempre,
sigue dando de que hablar.