Vendí a mi mujer
Fecha Lunes, 21 julio a las 08:29:52
Tema


La azoté hasta que se desmayo, la descolgué exánime y la llevé hasta el sofá.

Vendí a mi mujer como esclava sexual



Algo que me agradaba mucho era la entrega total que Patty me proporcionaba en nuestras relaciones sexuales. Varias veces le dije que me agradaría venderla como una esclava y permitir que hicieran con ella lo que quisieran y ella me contestaba –puedes hacer lo que quieras conmigo, yo soy tuya.

En una ocasión la llevé a una reunión social y un fulano la sacó a bailar varias veces y la estrechaba cosa que a ella parecía no molestarle. Vi cuando cuando le bajaba la mano y prácticamente le cogía el culo. A mi me causó una fuerte sensación verla así en ese tono. En un momento que Patty estaba bailando entablé conversación con el fulano y hablamos de lo agradable que era mi mujer y lo bien que bailaba. También hablamos del

Juego de billar y quedamos de encontrarnos para una partida, cosa que realizamos al poco tiempo. Durante el juego hablamos de muchas cosas, entre ellas de mi mujer. El no ocultó su gusto por ella a lo que yo le dije ¡si tanto le gusta se la vendo! El tema, que al principio parecía chanza fue tomando fuerza y, después de mucho hablar llegamos a un acuerdo. Me dijo que le agradaría azotarla y hacer con ella lo que plazca y yo acepté.

Una tarde le pedí a Patty que se vistiera y perfumara como a mi me gustaba verla porque la había vendido e iba a entregarla. Ella no me creyó y pensó que yo estaba en una de mis tantas fantasías y accedió. Se había puesto una blusa y falda que le quedaban ajustadas al cuerpo, llevaba unas medias color piel y calzaba unas sandalias que resaltaban sus lindas piernas y la hacían ver más seductora y deseable. Durante el camino al apartamento de su comprador le hable de las condiciones que me habían puesto y ella creyendo que todo era un juego aceptó.

Cuando llegamos él salió y le lanzó una descarada mirada a mi mujer y ahí ella comprendió iba a realizar mis intensiones y se asusto mucho. Seguimos a una salita, nos sentamos y empezamos a hablar de varias cosas y tocamos el tema de mi mujer. Ella no se atrevía a decir ni una palabra, estaba pálida y aterrada pero no se negó. Nos ofreció un vino cosa que Patty y yo aceptamos de mucho agrado.

El se sentó al lado al lado de Patty, aspiró el perfume de mi mujer y le levantó el pelo y acercó su boca y la besó. Ella hizo un tímido ademán de rechazarlo y me miró par ver mi reacción. El tipo le acarició las piernas por encima de la falda e introdujo y le desabotonó un poco la blusa y le cogió las teticas. Se agachó hasta cogerle los pies y le quitó las sandalias, metió su mano por debajo de la falda y procedió a quitarle las medias. Le desabotonó por completo la blusa, le soltó el sujetador y se los quitó e hizo otro tanto con la falda y los calzoncitos. Mi mujer estaba completamente desnuda y temblando como una hoja. Le pasó las manos por todo el cuerpo y le besó las teticas. Sacó unas esposas de un cajoncito y se las mostró, ella juntó las manos y se las ofreció para que él las sujetara en una total obediencia cosa que le agradaba mucho. La hizo incorporar y la llevó hasta la parte central donde la sujetó a una cadena que pendía del techo, le separó un poco los pies y se los ató a unas armellas. Le recorrió todo el cuerpo con los labios deteniéndose en la vagina para chuparsela con fuerza.

Me pidió que le alcanzara un látigo que tenía en el mismo cajón donde tenía las esposas y obedecí. Le pasó el frío cabo, que era de metal, por la espalda y mi mujer se estremeció. Le dijo ¡quiero hacerte aullar! Se retiró un poco y agitó el látigo que dio un chasquido en el aire para enrollarse en la cintura haciéndola estremecer y arrancándole un grito de dolor. Volvió a sonar el látigo y se estrelló contra la espalda rodeándola hasta los senos. A cada azote mi mujer se retorcía y con muchos ruegos lloraba suplicaba que parara el castigo. El tipo soltó el fuete, se sacó la verga y empezó a restregársela por la comisura del culito buscándole el esfínter y se la introdujo toda haciendo caso omiso a las súplicas de mi mujer que rogaba para que no lo hiciera. Un rato después la descolgó y le soltó los pies de las ataduras, se sentó en el sofá con las piernas abiertas mostrándole la verga para que la mamara. Ella con lágrimas en los ojos aceptó sumisa. La cogió con las manos aún esposadas y se la metió en la boca lo más que pudo. La chupó como una golosina recorriéndole el tronco con la punta de la lengua. Le besó las güevas haciéndolo soltar quejidos de placer. Volvió a meterse la verga entre la boca mamándolo hasta que soltara la leche. Vi cuando el tipo descargó todo su jugo llenándole la completamente la boca. Patty la tragó toda a la vez que me miraba con la intención de causarme celos. Le pidió que le quitara toda la ropa y ella procedió. La tendió sobre la alfombra y la poseyó. Se sentó en el sofá y después de recuperarse un poco me pidió que la sujetara de nuevo al techo. Cuando hube terminado me dijo ¡quiero que la azotes bien fuerte! Cosa que acepté con mucho agrado pues quería cobrarle a mi mujer todo lo que había hecho. La azoté hasta que se desmayo, la descolgué exánime y la llevé hasta el sofá. El me alcanzó un abrigo para que se lo pusiera y me pidió que me la llevara. Acepte y tuve que alzar a Patty para llevarla hasta el taxi que nos esperaba y nos fuimos para nuestra casa.

Otro día les contaré de otras cosas que hice con ella.







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