La mujer del Tren
Fecha Lunes, 21 julio a las 07:08:03
Tema


Mi excitación iba en aumento y cada vez erá más visible mi erección.
Nuestras piernas se estaban rozando y los dos estabamos humedeciendo y mordisqueando nuestros labios al notar esa adorable sensación, aunque ella seguí haciendo como si leia su libro.

Yo solía coger el tren todos los días para ir a trabajar. Casi siempre eramos la misma gente que solíamos viajar a la misma hora, con lo cual más o menos todos nos conocíamos de vista.

Tenía echado el ojo a una mujer que aunque no era muy espectacular, era realmente preciosa. Lo cierto es que tenía un cuerpo bastante bonito, con un culito bien firme y redondeado y unos pechos muy bien puestos para edad ( tenías unos 45 años). Lo cierto es que tenía una sonrisa muy agradable y hacía relucir toda su cara. Solía coincidir con ella todos los día a la misma hora y todo hay que decirlo nos habiamos cruzado bastantes veces las miradas. Muchas veces estas miradas eran seguidas (en la distancia) por unos humedecer de labios correspondidos y con una amplia sonrisa.
Un día de verano cogí el tren sobre las 3 de la tarde, para volver a casa, lo cierto es que no había practicamente nadie en la estación y menos aún cuando subí al tren.
Al subir al vagón del tren sólo pude ver que había una persona y era esta preciosa mujer. No pude resistir y me senté justo a su lado, y me recibió con una estupenda sonrisa y un "buneas tardes" con una voz deliciosa.
Al estar ya en verano, ella lleva una blusa, con varios botones desabrohcados, que dejaban entrever el comienzo de sus pechos y una faldita de tela muy ligera y amplia que al estar sentada le llagaba por encima de la rodilla.
Yo me senté enfrente suyo y nuestras piernas casí se tocaban.
El tren comenzó a andar y lo cierto es que yo no podía resistir de mirarle sus piernas. En un momento note como movía sus piernas y las habría ligeramente, dejando anticipar el interior de sus piernas aunque sin llegar a ver más allá. En ese momento empecé a notar como se aceleraban mis pulsaciones y como mi pene empezaba a aumentar su tamaño. Ella iba leyendo un libro y parecía totalmente inmersa en esa lectura. Yo acerque un poquito mi pierna a la suya y note como su pierna se apoyaba sobre la mia viendo al mismo tiempo una sonrisa en su cara junto con un mordisqueo de su labio inferior. Eso me dio pie a dar un pasito más y acercar mi pierna más a la suya, notando toda su pierna desde la rodilla al tobillo. Ella no apartó su pierna si no incluso se pego contra la mía notando un suave movimiento de arriba a abajo, acariciando su pierna con la mía, a la vez que al hacer este movimiento tus piernas se abrían un poquito más mostrandome cada vez más de su interior.
Mi excitación iba en aumento y cada vez erá más visible mi erección.
Nuestras piernas se estaban rozando y los dos estabamos humedeciendo y mordisqueando nuestros labios al notar esa adorable sensación, aunque ella seguí haciendo como si leia su libro. Me acerqué un poquito más y lleve mi mano izquierda desde mi pierna a su rodilla derecha, acariciando casi imperceptiblemente su piel. Aunque ella si que lo noto, y por un momento separó su pierna de mis dedos. Al instante su rodilla volvió a la altura de mis dedos deseando ser acariciada de nuevo. Mis dedos no la defraudaron y acariciaron de nuevo su rodilla, esta vez notando como su pierna se juntaba con la mía para sentir mejor mis caricias.
Era realmente excitante, no me lo podía creer, acariciando a esta mujer que hasta ahora sólo habíamos intercambiado sonrisas.
Mi mano se poso sobre toda su rodilla sintiendo la suavidad de su piel, y empece a bajar por el interior de su pierna. Estaba tan suave que mi mano deslizaba maravillosamente.LLegue casi hasta el tobillo, acariciando esa piel sedosa y viendo como cada vez era mayor su respiración, por la excitación que estaba sintiendo.
Al volver a subir por su pierna mi mano, llegue de nuevo hasta su rodilla y empece muy despacito a acariciar el interior de su muslo, en ese momento noté como sus piernas se cerraban prohibiendo el paso a mi mano. Yo pensé en ese momento que se había acabado el juego, pero noté como ella se levantaba un poquito del asiento para dar más amplitud a su faldita y poder abrir mejor las piernas.
Volví de nuevo a emprender mi camino por el interior de su muslo, mmmm que maravilloso era sentir su piel tan suave. En ese momento ella dejó su libro y me miró con la boca abierta expresando el placer que estaba sintiendo, se acomodó de nuevo esta vez levantando sus piernas y poniendolas a los lados de mi asiento. De esta forma se quedaba ante mí abierto todo el espacio para poder acariciarla. Yo lleve mis manos a sus tobillos, y las subi por sus rodillas de ahí pasarón a la parte de abajo de sus muslos. Mis dos manos se empezaron a deslizar por debajo de su faldita.
Los dos estabamos excitadisimos y nuestras respiraciones eran lo que más se oía ya que el vagón estaba vacío.
Mientras mis manos bajaban por el interior de sus muslos, vi como ella con su mano izquierda, desabrochaba un botón de su blusa, y metía su mano por ella para acariciarse un pecho. Al ver esto, mis manos aceleraron la bajada por sus pieranas, hasta llegar a sus nalgas. En ese momento la dije, acercate. Ella se agarró a mi cuello y yo metí las manos aun más debajo de su culito para traerla hacia mi, y sentarla sobre mis piernas.
Delante de mi se quedo esa blusa abierta con el sujetador a medio bajar, mientras mis manos pasaron a abrazar a su cintura.Le susurré que me mostrará sus senos, ella accedió y los mostró en todo su explendor. Yo no pude por más que acercar mis labios hasta ellos. Eran no muy grandes, y aunque no estaban demasiado firmes tenían atractivos especial, con una aureola sonrosada y unos maravillosos pezones que se habían puesto durisimos ya.
Empece a chupar sus pezones una y otra vez mientras la apretaba contra mí y mi pene cada vez se iba haciendo más grande bajo su delicioso sexo. Ella tenía agarrada mi cabeza y me la empujaba hacia sus pechos para que no dejara de lamerla una y otra vez.
Despues de un maravilloso rato saboreando sus senos, ella se levantó (en ese momento pensé que se había acabado de nuevo el juego), pero cual fue mi sorpresan cuando ella se puso en el asiento de mi izquierda arrodillada. Cogió mi pantalón desabrochó la cremallera y empezó a acariciar mi paquete, que delicia era sentir sus mano. Yo abría bien mi pantalón y me bajé el slip para dejar salir mi pene .... uffff que liberaciónnnnn. Ella lo cogío en sus manos tan prontó salío de su cautiverio y acercó sus labios hasta la puntita. Yo tenía ya mojado mi pene de la excitación de todo aquel momento y ella empezo a chuparlo.
Era delicioso sentir su lengua en cada una de las pasadas que le daba a mi pene, que tenía entre sus manos. Al verla a mi lado, de rodillas, con su cabeza hundida en mi pene y su culito en pompa, no pude resistir, pasar mi mano por su espalda, hasta llegar a su culito.
Le levante su faldita dejando a la vista sus braguitas. Bajé mi mano por su culito hasta llegar a la entrada de su vulva. Estaba totalmente mojada, sus braquitas estaban absorviendo todos los jugos que desprendia su coñito. Con mis dedos indice y anular frote suavemente su vulva, notando en ese momento como hacía más fuerte la mamada que me estaba realizando indicandome que le estaba gustando.
Cogís sus braquitas por su cintura para bajarselas, al poder con una mano, ella soltó rapidamente las manos de mi pene (aunque su boca seguía comiendome) y me ayudó aquitarle sus braquitas. Volví de nuevo a llevar mis dedos hasta su vulva y ahhhhhhhhhhhh que grandioso, notar su humeda entrada con mis dedos, que delicia. Ella abrió sus piernas en ese momento invitandome a entrar en su vagina. Muy despacio mis dedos entraron suavemente deslizandose por sus jugos, notando como ahora cerraba sus piernas para sentir mejor el contacto de los dedos en su coñito. Mis dedos no entraron del todo y volvieron a salir muy suavemente para sentir su humedo calor interior.
Ahora ya no se oían palmitar nuestros corazones, si no que eran gemidos constantes de los dos, por el placer que nos estabamo dando el uno al otro. Ella sacó su boca de mi pene y me cogió muy fuerte con una de sus manos y empezó a masturbarme lentamente mientras me miraba a los ojos. Al haberse incorporado yo había perdido mi entrada a su vagina, así que ahora por delante de ella metí mi dedo pulgar en su vagina, ella se acomodó sentada sobre mi mano mientras me masturbaba, movía su cuerpo para darse placer con mi dedo incrustado en su coñito.
Despues de un rato de movimiento dirigidos por ella, le quite su mano de mi pene y la invité a sentarse ahora si sobre mi pene (que estaba a punto de explotar). Se sento encima de mí, pero la indique que se pusiera de espaldas a mi. Ella se dio la vuelta abrió sus piernas y guió mi pene a la entrada de su mojado coño. Una vez puesto en la entrada, la agarré por la cintura y poquito a poco se fue sentando sobre el y yo notando como entraba en tal húmedo y placentero lugar.Una vez dentro, la tome por detras de sus pechos y la pegue contra mí. Nos empezamos a mover a un ritmo muy suvame pero a la vez muy intenso, soltando cada vez gemidos más fuertes. Ella se retorcia por cada penetración que llega hasta el final, mientras yo le agarraba sus pechos.
Empezamos a movernos cada vez con más ritmo y con más fuerza, nuestros cuerpos estaban totalmente unidos, por la respiración, por los gemidos. En ese momento ella soltó un gemido si se agarró con fuerza a mi al notar su fuerza ... yo empuje aun con más fuerza .... llegando a un orgasmo increible.
Durante un rato nos quedamos en esa posición con mi cabeza sobre su espalda y mis manos sobre sus pechos.

Lo cierto es que ese día casi ni hablamos, ya que nos vestimos y practicamente llegamos a la estación.

Pero otro día ya os contaré como siguieron las cosas con ella.






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