
Mi familia lo hace todo junta y no necesitamos de más…
Fecha Miércoles, 25 junio a las 20:23:49 Tema
El sexo era para nosotros grandioso, ver a mi hermana, mama, tía, primo y prima junto a mi era loco, y mas para tener catorce años…
Éramos una familia disfuncional como las que hoy en día abundan, mi padre se fue de la casa cuando mi hermana y yo éramos muy pequeños, eso creo que es una de las cosas que mas nos unió; nos apoyábamos en todo y siempre jugábamos juntos; vivíamos en una gran hacienda donde lamentablemente mi mama se tubo que hacer cargo de todo, esta hacienda queda muy alejada de otras y de la ciudad pero así nos gusta a nosotros, vivir en nuestro mundo.
no se como paso pero paso, los tiempos comenzaron a cambiar, mi hermana tenia como diez años y yo ocho, no teníamos contacto habitual con otros niños de nuestra edad, para nosotros éramos solo nosotros, claro que ella estudiaba en un colegio únicamente de mujeres y yo en uno de varones, pero siempre éramos nosotros primero.
Mi excitación se comenzó a hacer presente por esa época, y creo que la de ella también, me encantaba jugar con ella a las luchas y de ese modo quedar sobre ella con mi pene a la altura de su conchita, era delicioso esa posición, ella forzaba para soltarse lo cual producía un sabaneo que lo hacia mas excitante; podíamos pasar horas jugando así, ambos lo disfrutábamos.
Un día que llegue del colegio le levante la falda a mi hermana, ella lo tomo a juego, así que a jugar se dijo, ella corría mientras yo la perseguía para levantarle la falda y así darle de palmadas en su lindo culito, el juego era lo que lo hacia mas interesante, ninguno de los dos lo hacia por malicia solo era la edad.
poco a poco los juegos se tornaban mas calientes, los juegos de las muñecas con barbi y ken siempre terminaban en sexo total, aun no sabíamos mucho de ello pero ambos nos mirábamos a los ojos con cierta vergüenza y cada quien aportaba y compartía en el juego sus conocimientos.
Éramos un par de niños rodeados de mayores, siempre escuchábamos a la gente mayor, parientes, hablar y comentar de sexo, relaciones y otras cosas con la mayor normalidad, creo que eso fue lo que nos llevo a ver esto como algo normal, pero en el fondo sabíamos que era algo privado de dos personas, y el hecho que éramos hermanos lo hacia mas clandestino.
Un día sin querer vi una película algo erótica, el sexo aunque era implícito vi como era, la información televisiva hacia de mi un experto o bueno eso creía, pero aun la vergüenza me hacia dudar si hacerlo o no.
un día vinieron parientes a visitarnos, para ir a un paseo, yo no quería ir así que me dejaron al cuidado de mi prima de cinco años de edad, vimos dibujos animados cuando de repente ella quería ir al baño, la lleve sin el mas mínimo morbo pero fue al estar ahí que salto todo, me excite sin querer y al bajarle el calzón para que orine la rozaba, espere a que termine mientras la miraba, estaba loco, tanto juego me estaba volviendo loco; ella me aviso que acabo, le volví a rozar todo al subirle el calzón, la lleve a seguir viendo televisión, ella se hecho delante de mi, no pude mas y le baje el buzo y el calzón, ella lo tomo a juego, se lo subía y yo se lo bajaba, así estuvimos un rato, asta que sin mas yo me baje el pantalón, le baje a ella y me eche sobre ella para rozarla con mi pene desnudo todo su culito.
El placer fue enorme, ella se sacudía para soltarse jugando, estuvimos un rato así hasta que sabiendo que llegarían los demás la deje, claro que este juego se repetía cada vez que estábamos juntos y solos, a ella le gustaba y por eso también me buscaba.
Las cosas ya no podían seguir así, el vivir en casa con dos mujeres y verlas a veces desnudas y no poder hacer nada era realmente tonto así que decidido tome las riendas de todo, no aguantaba mas.
Para ello comencé con mi estrategia, mi hermana sentía curiosidad de las cosas que hablábamos los hombres a solas, le contaba cosas sanas cuando mi mama escuchaba pero al estar a solas le metía los cuentos eróticos que a esa edad se me ocurrían, a ella le encantaba escucharlos, por eso dormíamos juntos para seguir contándonos, ella también contaba algunos; una de esas noches le comencé a bajar el calzón, la manoseaba a mi gusto y ella se despertó, pero no me llamo la atención, solamente se vistió y siguió durmiendo, eso me daba cada vez mas confianza.
Jugando y jugando comencé a pervertirme mas con los juegos, le tocaba el culo y ella ni se inmutaba, pero el día oportuno llego, justo se quedo un primo de seis años con nosotros, pues mi mama y su mama tenían que ir a una reunión en el colegio y por la distancia de las casas demoraría bastante.
Todo era normal, no jugábamos tan fresco por la presencia de mi primo, el caso es que a la hora de jugar a la familia, sin morbo claro, salio el tema de los enamorados, mi hermana se hacia de la experta, y yo no trataba de quedarme atrás, pero de repente comenzamos a hablar de los besos y el sexo, mi primo salio con que el sabia besar, como todo niño mi hermana y yo no nos quedamos atrás, mi primo burlonamente se nos reto y ahí comenzó todo.
Mi hermana y yo nos vimos a los ojos y sin mas por primera vez nos besamos como adultos, fue delicioso, jamás había tenido un sentimiento así, el beso duro un buen rato, ninguno de los dos quería separarse, pero llego a suceder, nos miramos y sin mas mi primo también quiso hacerlo, así fue se comenzaron a besar; yo reaccione y comencé a meterle la mano por debajo de la faldita de mi hermana, ella le gustaba, dejo de besar a mi primo y se levanto la falda, yo rápidamente le baje el calzón, le chupábamos la concha a mi hermana por turnos ella nos apretaba con sus piernas como pidiendo que entremos en su cuevita.
Al rato ella se doblaba y doblaba como si se fuera a despedazar, era que había llegado al orgasmo, se paro y avergonzada se fue al baño, eso es normal a esa edad, con mi primo nos quedamos como locos, pero no hicimos nada mas; al rato salio ella del baño y no quiso seguir, pero los besos no pararon, nos tenia como esclavos a merced de besarla y tal vez poder desnudarse.
A la semana mi primo volvió, pero esta vez mi hermana se fue con mi mama y mi tía, la cosa era desastrosa, desde que supe que mi hermana, mi primo y yo nos reuniríamos y que mi casa quedaría sola, pensé que la escena se volvería a repetir; lamentablemente no fue así, pero jugamos a la guerra con mi primo, llego un rato en el que nos pusimos a recordar lo sucedido, cuando estábamos en un lago cercano a mi casa, y me excito, me quite la ropa y me metí al lago, mi primo hizo lo mismo; nos bañamos y al salir nos recostamos en el campo desnudos, después de un rato, al ver a mi primo desnudo me volví a excitar, lo voltee y me eche sobre el, mi pene rozaba con su culo, no era mujer pero la perversión era buena, jugábamos a luchas, de repente la postura se volteo, el sentir su pene en mi culito fue agradable, soy bien hombre pero también bien pervertido.
Jugamos así, nos abrazábamos y nos gustaba, pero era hora de regresar a casa y así lo hicimos, después en casa todo era santo por la presencia de la familia, que aunque era liberal, no se podíamos jugar así.
Los días pasaron y mi hermana se comenzó a alejar un poco de mi, nos bañábamos separados y se avergonzaba que yo la viera, pero un día la volví a ver, su conchita tenia unos cuantos bellitos, fue ahí que note que también estaba cambiando su cuerpo, ahora tenia senos pequeñitos, no le decía nada para no incomodarla, ya que comenzó a tener mal genio conmigo; mientras tanto yo seguía jugando con mi primo y sus visitas eran cada vez mas frecuentes, ya que no había mujer, jugábamos entre nosotros o tirábamos ovejas y perras, claro siempre viendo una buena película porno.
Fue un día que mi hermana y yo nos volvimos a quedar solos, esa vez el no pudo ir con mi mama y se quedo, nos tendimos a ver televisión, ella estaba con un short corto y un polo, tenia yo ya como once años y ella trece, pero su cuerpo parecía de mas, ya no me odiaba tanto y la relación entre nosotros se mejoro notablemente, su cuerpo estaba delante mió y yo estaba loco, me excite mucho, sabia que ya no quería jugar conmigo de ninguna manera pero que podía hacer, la locura me invadió y me le abalance como cuando jugábamos a las luchas, ella se molesto al comienzo pero siguió con el juego al ver que yo no le hacia caso, le rozaba todo el cuerpo y la manoseaba desacatadamente, tocaba por enzima de su ropa sus senos, y tocaba sus piernas desnudas.
Llego un momento en el que quedamos frente a frente, yo estaba sobre ella y la tenia dominada, mi pene estaba a la altura de su concha, y ninguno se movía, nos miramos a los ojos y sin decirle nada la bese en la boca, como en aquella vez, ella no se resistió, sin querer comenzaron los movimientos cóitales, sonajeaba mi pene aun cubierto sobre ella, después de un rato de ello le bese el cuello, ella se desespero, comenzó a jadear, le solté las manos para pasar a tocarle los senos, ella me agarro y me quito el polo, metí la mano por debajo de su polo y le desabroche el sujetador, me hice a un lado y le baje el short junto con el calzón mientras ella se quitaba el polo, ahí quedo desnuda ante mi, y para que no se sienta mal, me quite toda la ropa; me eche sobre ella besándole cada parte de su trigueño cuerpo, era la locura, ella me abrazaba con fuerza y acariciaba la espalda y el culo, mi pene no la penetraba, solo rozaba su concha como pidiendo permiso de entrar, después de tanta caricia volví a aquella pose de nuestra primera vez, le chupaba la concha mientras ella me apretaba entre sus piernas, no quería que se fuera, así que deje de comerle la concha coloque mi pene a la altura de su concha y sin mas cuidadosamente se la metí, se quejo un poco pero mas fuerte fue el orgasmo que le produjo.
Me movía dentro de ella mientras se retorcía y temblaba, esa vez sentí por primera vez un orgasmo, pues ni bien me moví un poco, comencé a temblar como ella y junto a ella; nos quedamos ahí sin decir nada por un buen rato acariciándonos con la ternura de hermanos.
Nos asustamos al pararnos pues la cama estaba ensangrentada, pero lo solucionamos al toque con una buena lavada, sabíamos que las cosas no volverían a ser iguales, serian mejores.
El tiempo pasaba mejor dormíamos en la misma cama después que mi mama se iba a dormir a su cuarto, no todo era sexo, compartíamos algo mas, era amor, pero siempre que queríamos y era a cada rato lo hacíamos en cualquier sitio, experimentábamos nuevas cosas, así que ambos decidimos de invitar a nuestro primo al juego, un día que mi mama y mi tía se fueron nuevamente nos quedamos solos, mi primo de diez años aun se acordaba de lo sucedido pero por Lemos no decía nada, era mas su temor por lo que únicamente jugaba conmigo, jugando así lo lleve a el cuarto, ahí nos quitamos la ropa y comenzamos a manosearnos, de repente mi hermana entro, así habíamos quedado para que mi primo pierda la vergüenza, mi primo se asusto y se tapo, ella lo asusto mas cuando dijo que diría todo, casi se pone a llorar el, mas mi hermana dijo que no diría nada si hacíamos lo que quería, sádicamente mi hermana, le ordeno ponerse en cuatro, mi primo obedeció, me dijo que se lo metiera, lo pensé, si decirle la verdad o hacerlo, pero el hecho me excito, puse mi pene en el culo de mi primo y lentamente se lo metí, el quería llorar, pero mi hermana se comenzó a desnudar y eso lo tranquilizo.
Yo me movía mientras mi hermana lo masturbaba, luego con gran arte mi hermana se puso debajo de mi primo he hizo que se recostara, agarro su pene y se lo metió en la concha, era una gran escena la que se veía en el espejo, uno sobre otro moviéndose, abrazados, mas que herméticamente.
Los orgasmos por la escena no tardaron en llegar, pero después se repitió la escena conmigo al medio, penetrando a mi hermana y siendo penetrado por mi primo, se sentía hermoso, era amor, mi hermana abajo besándome y con su calor de concha y mi primo moviéndose encima mió con su pene dentro, el orgasmo fue magistral, mi hermana boto su jugo y a la vez mi primo inundaba mi culo con su movimiento, los tres temblábamos a mas.
Los juegos entre los tres se hicieron costumbre, pero un día a mi hermana y a mi nos descubrió mi mama, entro de repente al cuarto en la noche justo cuando manteníamos relaciones, nos asustamos, ella solamente cerro la puerta y se fue; al día siguiente no queríamos ni verle la cara de susto, pero ello era inevitable; en el desayuno mi mama se sentó, rostros bajamos y ahí estaba, nos sentamos y ella solo pregunto si nos amábamos, nos quedamos asustados pero respondimos que si, entonces mi mama dijo solamente cuídense; no se hablo mas del problema, parecía que contábamos con su aprobación para tener sexo, era raro pero bueno.
Una noche mi mama volvió a nuestro cuarto en la noche, esta vez no estábamos haciendo nada, prendió la luz nos despertó y pregunto si la amábamos; ella no había tenido a ningún hombre desde la partida de mi padre, le dijimos que claro que si, mas que a nadie; mi mama se paro y se quito el camisón que llevaba puesto, quedo desnuda ante los dos, jamás vi un cuerpo así, el de mi hermana era bueno, pero el de mi mama era de toda una mujer, con la concha rapadita y unos senos buenos a pesar de los años; ella tenia treinta y dos años en ese tiempo, yo saque mi pene y sin mas la penetre, mientras mi hermana se desnudo y la besaba como loca, después mi mama se puso en cuatro y se la metí por el culo, mi hermana le comía la concha y mi mama se la comía a ella; llegue a mi orgasmo sin mas, al igual que ellas, esa fue la orgía mas candente de toda mi vida.
Dormimos juntos y al día siguiente hablamos mucho, le contamos que también jugábamos con nuestro primo y ella nos confeso que jugaba con mi tía hermana de mi padre, mama de nuestro primo también abandonada, entonces decidimos una gran locura que vivimos hasta ahora.
En mi casa todos dormimos juntos, cada noche se convierte en una orgía, ahí vivimos mi hermana de veinte cuatro años, mi mama de cuarenta y tres años, mi tía de cuarenta años, mi primo de diez y nueve años, mi prima, a la que la manosee de pequeña, de diecisiete años, yo de veintidós años; dos hijas de mi mama de cuatro y seis, un hijo y una hija de mi tía de cinco y dos, dos hijos y una hija de mi hermana de seis, cuatro y dos y una hija de mi prima de tres años; no sabemos quien es el padre y a ciencia cierta es mejor así, todos somos una gran familia; los niños duermen en otro cuarto, pero de acuerdo familiar entraran a nuestro cuarto a la mayoría de edad, habrá que ver que harán en su cuarto hasta esa edad.
Todos somos felices así, la gran finca la trabajamos todos y de eso vivimos, la familia no se disgrega por agentes externos y nadie se va de la casa, ni se abandona a nadie en la soledad de la vejes.
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