
Mi Alumna de 9
Fecha Lunes, 09 junio a las 06:56:49 Tema
Era de estas niñas muy inquietas y difíciles de controlar, tal vez era eso lo que me ponía cachondo.
Uno de esos días amanecí caliente y decidí intentar algo con ella, aunque nunca había hecho algo así.
El siguiente relato es completamente real por lo que voy a alterar los nombres... Trabajo dando clases vacacionales a niños en mi ciudad, tengo 23 años y soy simpático sin llegar a ser un modelito.
Siempre me han excitado las niñas pero siempre he respetado mi trabajo.
El verano pasado todo cambió, entró a mis clases una niña de 9 años que, no sé por qué, me excitaba mucho.
No es linda ni fea, aunque si tiene un culito rico para su edad. Era de estas niñas muy inquietas y difíciles de controlar, tal vez era eso lo que me ponía cachondo.
Uno de esos días amanecí caliente y decidí intentar algo con ella, aunque nunca había hecho algo así.
Tal como esperaba ese día ella no prestó atención a mis instrucciones y no me hizo caso, así que le dije que al día siguiente le haría una prueba especial de concentración.
Ese día lleve una venda de ojos y varios frascos con salsas y diferentes sabores, al llegar dejé a los demás niños en el salón principal y la llevé a uno de los cuartos de baño y lo cerré.
Le dije: éste es tu castigo. Ella no dijo nada y solo me miraba con curiosidad.
Le vendé los ojos y le dije que colocara las manos atrás, acto seguido tomé primero la salsa de tomate, me saqué la verga y me llené la punta de salsa. Le dije que abriera la boca y que probara con la lengua.
Al principio ella sintió asco y me dijo que sabia horrible, que la salsa que le di estaba dañada.
La hice probarla de nuevo y al parecer esta vez se acostumbró al sabor.
Repetí la acción con varios sabores y logré que lentamente me estuviera dando una mamada.
Cuando coloqué chocolate ella intentó meterlo más de la cuenta en la boca y casi se ahoga. Solo dijo: que dedo tan grande.
Yo no decía nada ya que estaba loco de excitación; me masturbaba mientras preparaba más sabores hasta que me corrí y le metí la cabeza llena de leche en la boca, ella no adivinó el sabor pero me dijo que no le había desagradado, yo le inventé que era salsa tártara.
Yo sabía que ella sospechaba de lo que había pasado ya que, al unirse al grupo, decía que se había hecho su sueño realidad, esto me dejó pensando e intenté algo más agresivo la semana siguiente...
Se me terminó ocurriendo una idea.
Ese día llegué diciéndole a todos que contaríamos historias de terror para que les perdieran el miedo. Preparé previamente el salón tapando con tela negra todas las ventanas para que al apagar la luz estuviera totalmente oscuro.
Ese día me puse un pantalón de tela muy fina y con cierre y un boxer de botones porque eso me haría las cosas más fáciles.
Los coloqué a todos en posición de ajedrez y a ella la puse más atrás que a todos y sin nadie cerca, le dije que era para que no se estuviera distrayendo con los demás.
Apagué la luz y efectivamente no se veía nada esto me excitó de sobremanera y me baje el cierre y me saqué la verga, era increíble iba caminando entre todos mis alumnos con el palo a millón y afuera, me lo tocaba mientras les iba contando una historia de miedo, la sensación era indescriptible.
Luego de terminar todos estaban muy asustados así que me guardé la verga en el pantalón pero dejé el boxer a un lado, así con lo fino de la tela del pantalón trataría de recostárselo a más de una.
Ese día estuve de suerte, ella fue con una de esas falditas amplias que se están usando y eso me excitó aún más.
Comencé a tranquilizarlos mientras les hablaba y los iba masajeando en los hombros uno a uno, siempre con la luz apagada.
A las chicas cuando las masajeaba les pegaba el paquete que estaba a mil, ellas no decían nada, una que otra se movió un poco incómoda pero nadie dijo nada, se sentía muy bien porque la tela era tan finita que casi las sentía en mí.
A ella la dejé de última y la comencé a masajear mientras comenzaba otra historia, le pregunté si le daban miedo las historias y me dijo que sí, que mucho.
Comencé con la historia y con el masaje, con ella decidí arriesgarme mucho más, también ayudado por la excitación.
Fui pegándole cada vez mas mi paquete a la parte baja de su espalda, ella no decía absolutamente nada. Quise arriesgar más.
Así que poco a poco baje mis manos y la comencé a masajear en la espalda, y luego en el pecho, además seguía con la historia, ella estaba un poco nerviosa y sólo decía que la historia le daba miedo.
Yo estaba loco de placer tocando por encima e la ropa a esta traviesa chiquilla. Quise arriesgar más y acaricié primero lentamente su vientre hasta que el masaje era más descarado, al ver que ella no ponía resistencia pasé a sus nalgas, ella simplemente no hablaba, pero no me atreví a meterle las manos bajo la falda, la tela era tan finita que sentía todo con detalle, hasta su pantaletica..
Me excitaba saber que la estaba tocando y aún más saber que era prácticamente frente a todos los demás. Le acariciaba las nalgas descaradamente, se las apretaba, las unía y las separaba, con una mano me saqué la verga y me empecé a masturbar, al poco rato sentí que iba a acabar así que paré, me levante y me volví a subir el cierre sin abrochar el boxer para pegársela de nuevo.
Mi sorpresa fue mucha cuando al hacerlo ella pasó sus brazos hacia mí, abrazándome, yo de frente a ella y ella de espaldas a mí, pegando de esta manera mi verga a su cuerpo aún más. Yo le correspondí el abrazo y hacía que mi verga latiera para que ella lo sintiera.
Ella sólo decía: "Abráceme profe que tengo mucho miedo". Me desconcentraba pero tenía que seguir con la historia de terror, alargándola lo más que podía.
Quise separarme un poco para sacarme la verga del pantalón porque estaba loco de excitación, pero apenas intenté separarme ella se dió media vuelta y quedó abrazándome de frente, eso me excitaba aún más.
Mi palo estaba durísimo y quedó en medio del pecho de esta niña que me estaba volviendo loco, yo lo hacía latir y ella seguía pegándome hacia su cuerpo.
Puse más fuerza al rato y me separé de ella, esta vez si bajé el cierre y me pude sacar la verga, la volví a abrazar de frente y ella sólo decía que la historia le daba mucho miedo.
Yo estaba demasiado excitado, por momentos me quedaba callado disfrutando y los demás preguntaban que seguía en la historia, recordar que ellos estaban ahí me calentaba aún más.
Traté de elevarme para que mi verga quedara a la altura de su cara pero ella inmediatamente se volvió a un lado así que supe que ni lo mamaría ni lo besaría (y menos sin poder hablarle directamente por estar contando la historia) así que decidí hacer otra cosa, estaba demasiado caliente y tenía que buscar la manera de descargarme.
Me dijo que aún estaba asustada así que un poco a la fuerza la volteé, me agaché un poco y se la puse justo en medio de las nalgas y la hacía latir, le pregunté: "¿crees que así te puedas quedar más tranquila?". Ella dijo en voz muy bajita: "Creo que sí".
Comencé el vaivén que ella poco a poco comenzó a corresponder, a los segundos mientras con una mano la apretaba hacia mí y con la otra sin pensarlo la metí bajo su falda acariciando su conchita por encima del panty, pude sentir su calor y adiviné que estaba excitada.
Levanté la falda y le pegué la verga directo en su pantaletica, al ratico con la mano que tenía adelante le jalé la panty de manera que le metiera entre sus nalgas, yo terminé la historia anterior y comencé otra ahí mismo, dos niñas comenzaron a llorar diciendo que tenían miedo pero les dije que ya íbamos a terminar.
Estaba a punto de explotar, sentir la rayita de ese culito virginal, traté de meter mi mano debajo de su panty pero sentí que se asustó, así que me despegué y le dije: "Esto te va a calmar, hazlo y luego prendo la luz". Tomé su mano y la puse en mi verga que estaba húmeda y a punto de estallar, y comencé a moverle la mano para que me masturbara, no aguanté hasta el segundo minuto y me corrí, la separé de ella para que no hubiera rastros de ningún tipo.
Me la guardé empapada en semen y terminé la historia, encendí la luz y los calmé a todos con una canción.
Me había pasado 10 minutos de la hora de salida y los padres estaban afuera esperando, les dí la orden de que se fueran y me despedí de ella con un guiño que ella me respondió y bajó la mirada a mi paquete con una sonrisa y se fue... Era increíble cómo me ponía, ya lo había sentido, tocado, masturbado y mamado y aún no lo había visto... tenía que terminar con ese cachondeo...
Espero sus comentarios a mi correo tomototon@hotmail.com y luego les escribo la última parte...
|
|