
ME ENAMORE DE MIS HIJOS
Fecha Domingo, 01 junio a las 04:38:44 Tema
Metio su mastil en mi cueva y empezo a empujar, se sentia divino en ese momento no pensaba en que eramos madre e hijo sino en lo divino que se sentia, yo gemia levemente y el besaba mis senos
Desde que me separé de mi esposo, hace ya siete años, supe que no todo sería fácil para mí, sobretodo porque mis dos hijos, Marcia y Facundo, en ese entonces tenían 13 y 11años respectivamente y sabía que tenía que ser padre y madre para ambos cuando estaban por ingresar a una etapa adolescente, llena de cuestionamientos y comportamientos difíciles.
Soy de una provincia del norte del Perú, lugar donde el clima es cálido todo el año, por lo que las vestimentas siempre son frescas, normalmente usamos pantalones cortos y una camiseta. Cuando recién me separé algunas veces dormía con mis dos hijos en mi cama, pero ya cuando fueron creciendo les preparé una habitación para cada uno.
Pero la historia de lo que hoy les cuento, comenzó cuando hace dos años (para año nuevo del 2000), compré una computadora que era una necesidad para mis hijos y de paso una distracción para mí; soy lo que se podría llamar una ama de casa, vivo de las rentas de unas propiedades inmobiliarias que es mi herencia por ser hija única y bueno, eso sumado a la mensualidad que pasa mi ex esposo para sus hijos, nos da cierta comodidad. Actualmente tengo 37 años, soy piel canela, ojos pardos marrones y cabello castaño oscuro; mi físico trato de mantenerlo bien, a mis hijos los tuve muy jovencita: Marcia nació cuando yo tenía19, ahora ella tiene 20 y Facundo tiene 18 años.
La computadora inicialmente se compró por la necesidad que tenía mi hija para hacer sus trabajos universitarios que ya empezaba, así que lo más lógico era instalarlo en la habitación de ella. A mediados del año 2000 nos conectamos a internet, que por sugerencia de mi hija era una necesidad para encontrar temas referidos a sus trabajos universitarios. El problema se suscitó cuando el año pasado, mi hijo también empezó sus estudios universitarios y se quejó que la computadora esté en la habitación de su hermana; entonces para evitar problemas hice trasladar la computadora a mi habitación, así ellos podrían usarla en el momento que quieran y finalmente yo no tendría ninguna queja, de paso le pedí a mi hija que me enseñara a manejarla sobre todo en internet para poder distraerme cuando ellos no estaban en casa.
Fue así que aprendí algunas cosas: buscar temas, chatear, etc. Un día me llevé una sorpresa, mi hija estaba por salir y me dejó la computadora prendida y conectada a internet, había olvidado salir de su correo electrónico, por curiosidad me puse a leer las cartas que le enviaban, ahí encontré la de una de sus amigas quien le contaba que en las noches le gustaba masturbarse leyendo historias en una web cuya dirección la escribía. Fue así que llegué a entrar a esta página, nunca imaginé todo lo que iba a encontrar.
Al principio me sorprendí y pensé que no volvería a visitarla, pero como dicen la curiosidades a veces tan grande que empecé a visitarla cuando mis hijos no estaban y volví después de mucho tiempo a mis juegos de masturbación quela verdad me ponían más relajada ya que no tenía relaciones sexuales hace un tiempo. Una noche de diciembre del año pasado, mi hija me dijo que tenía que terminar un trabajo urgente, por lo que se quedaría hasta la madrugada en mi habitación. Esa noche traté de dormirme, pero de rato en rato despertaba por el ruido del teclado. La computadora está instalada a un costado de mi cama, a unos dos metros y cuando despertaba la única visión que tenía era por debajo de la mesa a mi hija que estaba sentada. Su cara era tapada por la pantalla de la computadora.
Ella estaba ya con su ropa de dormir: una camiseta hasta los muslos y debajo sólo su calzón, al principio la visión que tenía era normal, veía su calzón al estar ella con las piernas entreabiertas. Pero en otro momento que desperté, me quedé helada, Marcia estaba con la camiseta levantada, ya no tenía su calzón puesto y jugaba con sus dedos en su conchita, quise dejar de ver, pero la verdad es que a pesar que me puse un poco nerviosa, la visión me empezó a excitar, además que me sorprendió que ella tenga su conchita totalmente depilada. Se sentaba hacia adelante, poniendo su culito al borde de la silla, quizá para facilitar su masturbación y movía las caderas levemente de rato en rato.
Evidentemente, estaba viendo o leyendo algo en la pantalla para que esté haciendo eso. No la interrumpí, cuando terminó apagó el computador y se fue a dormir. Al día siguiente, no pude dejar de pensar en lo que vi, hasta ese momento jamás había pensado que mi hija. No sé si fue un error, pero al que se lo comenté fue a mi hijo, que se quedó sorprendido, pero me dijo que no había porqué alarmarse que eso es normal en hombres y en mujeres.
Después de esa conversación, fue mi hijo el que con cualquier pretexto se quedaba en la computadora hasta muy tarde y sabiendo lo que le comenté en un momento determinado se bajaba su ropa de dormir y empezaba a masturbarse sabiendo que desde mi cama yo podía verlo, tiene un pene muy grande que la verdad me sorprendió porque su padre no era tan bien dotado. Yo me quedaba en silencio pero tampoco dejaba de observar, como con sus movimientos de mano, primero lentos y después muy rápidos llegaba a eyacular, para lo que ya venía preparado con unas servilletas para limpiarse y evitar que cayera al piso o al teclado o no sé.
Una noche de enero de este año que mi hijo se quedó hasta tarde, en un momento se me acercó y me despertó, me dijo: mamita me dio flojera ir hasta mi cuarto, puedo dormir aquí a tu lado y bueno... como mi cama es de dos plazas pensé que podría quedarse, la verdad es que no me imaginé a dónde quería llegar, pero le dije: claro Facu, quédate si quieres, pero me dejas dormir que tengo mucho sueño. Se acostó a mi lado y yo me pude de costado dándole la espalda. Duermo igual que mi hija, con una camiseta hasta los muslos y debajo sólo calzón.
En un momento me desperté y me di cuenta que se me había subido la camiseta, al principio pensé que fue por algún movimiento, pero sentí que Facu acariciaba mis nalgas de una manera muy suave como para no despertarme, me quedé sin reacción y simplemente me quedé quieta y despierta y dejé que él continuara. Me había metido el calzón entre las nalgas por las tenía a su merced para acariciarlas, sentí que algo me mojaba las nalgas y haciéndomela dormida llevé una de mis manos hacia atrás. Facu se quedó quieto pero lo que pude agarrar era lo que él me estaba pasando por las nalgas que no era otra cosa que su tremendo pene, primero sólo lo toqué, pero ya me había calentado por lo que lo agarré y empecé a menearlo, él se dio cuenta que yo ya estaba despierta, pero igual ninguno de los dos pronunció palabra alguna.
Él empezó a acariciarme los muslos y luego se animó a meter sus manos debajo de la camiseta hasta tocar mis senos que valgan verdades es mi mayor atributo, tenía ya los pezones duritos y mi Facu me los apretaba de una forma queme hacía estremecer. Se animó y me bajó el calzón, yo levanté un poco mi cuerpo para facilitar la tarea, seguíamos de costado, me los bajó solo hasta un poco más abajo de las rodillas, pasó su pene por el medio de mi culito hasta llegar a la vagina que ya estaba muy mojada, metió una de sus manos para levantar levemente uno de mis muslos y se acomodó de tal manera que empezó a entrar su mástil en mi cueva, lo hacía despacio y con cuidado.
Primero entró sólo la cabeza y luego empezó a empujar, se sentía divino y ya en ese momento no pensaba en que éramos madre e hijo, sino en lo divino que se sentía, yo gemía levemente y él besaba mis senos, cuando volvía a poner una de mis manos para atrás me di cuenta que él estaba totalmente desnudo, siguió así hasta que en un momento aceleró, sacó su pene y manchó mis nalgas, parte de mi espalda y las sábanas, y no me di la vuelta para mirarlo, él se paró, se acercó a mí, yo cerré mis ojos y me dio un beso en la mejilla.
No dijo ni una sola palabra y se fue a su habitación. En los días siguientes todo siguió como siempre, nunca me dijo nada ni yo a él. Pero ya estoy con el bichito, y la verdad ahora que leo estas experiencias en esta página, quisiera volver a sentirlo, pero no sé que hacer. También ahora veo a mi hija y aprecio más su cuerpo, no sé si me estoy enamorando de mis hijos.
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