CON EL TROFEO EN SUS ENTRAÑAS
Fecha Domingo, 01 junio a las 04:31:11
Tema


Mi cuerpo se apodero de su presa como una araña, mi miembro erecto fue acercandose a su culo el cual no opuso resistencia y permitio la entrada con suavidad y con mi saliva pronto estaba dentro

Hola amigos esta ocasión les narraré como recibí el mejor regalo de Navidad del año pasado donde además de recuerdos me trajo placer.

Si, el día 24 por la mañana, tenía que entregar unos papeles del trabajo a un cliente, por lo que tuve que salir a trabajar, andar por la gran ciudad de México sin pensar en lo que me tenía esperado ese día tan especial, así me dirigía de regreso a casa cuando al salir de la estación del metro y dirigirme al transporte, delante de mi, bajando las escaleras un hombre de 1.75 moreno claro, ojos claros (esto, por que los vi de cerca después) enfundado en unos vaqueros y chamarra de aviador, volteó a ver quien le seguía de cerca y pude ver su cara…

Mi mente al verle buscó entre los recuerdos y claro era él, digamos C. Un amigo de años atrás quizá más de diez, él no me recordó y siguió su camino, al menos de momento yo dude que fuera él, en eso su mirada regresó a mí, con la duda, seguía y volteaba, se detuvo y al momento también me detuve se acercó y si era él.

Con gusto lo saludé por su nombre, sorprendido le recordé quien era y parte de nuestra historia, cual sería nuestra sorpresa que el destino nos haría casi vecinos, así que tomamos el camión a nuestras colonias que para suerte fue el mismo, así entre recuerdos, seguimos la charla y no pudimos ocultar nuestra emoción y gusto de vernos nuevamente, cuando mi pierna sintió su mano, solo acerté a dar un brinco, y mirar al lado nuestro para ver si nuestro acompañante de viaje miraba, y no, la suerte era nuestra, mi cuerpo cubría sus acciones así que coloqué mi rodilla en el respaldo del asiento delantero para que su mano recorriera más arriba de mi muslo y así acariciar mi entrepierna.

Con pericia metió la mano entre mis ropas para acariciar mi miembro que solo atinaba a brincar de emoción, su mano cálida acariciaba y apretaba mi falo caliente mientras mi mano buscaba debajo de su cuerpo la oportunidad de aprisionar su trasero, pero como no todo es tan fácil más gente se apoderó del resto del sillón, así que tan solo seguimos charlando hasta su casa la cual estaba sola.

Ahí ya con calma y confianza comenzamos unas caricias y besos que encendieron nuestros cuerpos, ya que había sido un día pesado y caluroso, me sugirió darnos un baño rápido, en un momento ya estábamos en el baño y tan solo atinamos a desnudarnos presurosos, a quitar lo que estorba, y el agua comenzó a correr por su cuerpo mientras detrás suyo me deleitaba con su cuerpo húmedo, comienzo a meterme al agua hasta que nuestra piel se unió, hasta que su espalda estaba pegada a mi pecho y mis brazos le rodearon y mi boca solo atinó a buscar su cuello, ahí lo mordisqueé y fui recorriendo hasta voltearle y saboreé su mentón, subí hasta su boca que me recibió con una lengua juguetona y caliente.

Entre caricias tomamos el jabón para que este se deslizara por mis manos y le recorriera la espalda hasta que mis dedos solo atinaron a llegar a ese lugar único caliente y oscuro, deslicé mis dedos alrededor y con sutileza fueron rodeando, jugueteando, toqueteando la entrada, con un ligero esfuerzo ya entraba y él solo gemía suspiraba recordando el camino al placer, entre cada roce de mis manos en su cuerpo enjabonado y su estremecer al sentir mis dedos en su trasero ardiente y sediento de algo más que mis dedos que le acarician…

Pronto dejamos el agua que ya se comenzaba a enfriar o al menos era más fría que nuestros cuerpos, cerró el agua y me dio la espalda para tomar la toalla, en un momento le detuve y abracé, mi boca se deslizó por su espalda desde su nuca hasta donde mi lengua encontró su ano cálido y cerrado y que al sentir el calor de mi lengua, se retorció de placer, encorvándose más para que le penetrara con más gusto.- ¡Ahora recuerdo más de aquellos tiempos.

Ya en la cama nos permitimos besarnos y acariciar cada rincón olvidado por los años, se acomodó y me pidió le acercara a la cara mi cuerpo arrodillado a la altura de su pecho, gustoso se engulló mi miembro, sólo podía apoyar las manos en la pared mientras observaba como lo degustaba y en momentos me miraba como inocente niño glotón, me di la vuelta sin quitar el dulce y accedía a un clásico 69 donde solo pude aprisionar sus piernas y pasarlas por detrás de mis brazos para poder acercar mi boca a su trasero y así mordisquear su muslo y entrepierna, sus testículos y el espacio entre estos y el ano me recordó el ayer donde en mi cama le hice mío.

Hay un momento tan especial que le dije quería repetir, ¿y cual es?, me preguntó, bueno tú con el cuerpo hacia arriba, yo frente a ti, tus piernas hacia arriba, así le tomé los tobillos y subí lo más que pude e hice hacia atrás sus piernas, dejando su ano al descubierto, pronto mi boca le buscó y mi lengua sintió el placer del calor de su esfínter, aún nos faltaba el vino espumoso que en aquella ocasión derramé y que succioné de esa copa humana el cual escurría hasta su vientre así aún sin el líquido mi lengua recorrió palmo a palmo ese cuerpo, lentamente le volteé para que quedara de rodillas y mi cuerpo se apoderó de su presa como una araña, mi miembro erecto fue acercándose a su culito el cual no opuso resistencia y permitió la entrada con suavidad y con mi saliva pronto estaba dentro, así estuvimos por un rato.

En un momento de locura se retorció y ya estábamos de frente, él seguía con su trofeo en las entrañas y mis dientes mordisqueaban sus tetillas altas y morenas, mi boca succionaba y halaba, mi lengua se deslizaba desde la tetilla, hasta las axilas y el cuello, mientras mi cadera hacía el mete saca, ayudado con sus contracciones en un momento explotó en mi estómago, dejó escurrir un río de leche ardiente, yo me salí poniéndolo de frente y colocándome a la altura de su estómago, dejé escapar el torrente blanco de mi cuerpo, froté mi miembro por el charco hasta su pecho y de ahí a su boca que con desesperación limpió, hasta que mis piernas se doblaron y caí sobre él en un beso cálido.

Después de recuperar la respiración, seguimos con la charla de recuerdos y poniéndonos al tanto de nuestra vida hasta la hora de partir, para la cena de noche buena, con nuestras familias donde ya nos esperaban, así recibí mi mejor regalo de Navidad con una horas de antelación ahora solo esperaré unos días para hablarle o esperaré su llamada.





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