
EL TALLER MECANICO
Fecha Jueves, 15 mayo a las 13:27:13 Tema
Me levanto las piernas y me la clavo. Los movimientos eran violentos. Los huevos golpeaban mi culo, la pija entro hasta el fondo. Ahora vas a saber lo que es una pija en el culo, me vas a rogar que acabe
Fui al taller donde tengo el auto, desde hace más de un mes. A raíz de un accidente quedó para una reparación que, me habían dicho que tardaría unos 15 días. Pero para asegurarme de que ese término no se extendería mucho tiempo más me entrevisté oportunamente con el jefe del taller, el señor Antonio.
Él me recibió en su oficina, ubicada en un primer piso, desde donde se veía todo el movimiento del taller y así él controla que sus mecánicos están en sus tareas. Y todo cuanto sucede ahí dentro.
Yo miré desde ahí el enorme galpón lleno de autos, donde trabajan aproximadamente unos 25 hombres en distintas especialidades. Vi que la mayoría son hombres jóvenes (no más de 40 años) aunque vi algunos señores canosos. Pero casi todos de muy buen físico, seguramente por trabajo pesado que realizan (pensé).
Lo cierto es que mi mente estaba en el estado en que estaba mi auto y solo quería llevármelo arreglado y pronto.
Don Antonio, me tranquilizó diciendo que su interés principal es terminar de arreglar todos los autos que están ahí y que el mío por ser un modelo cero km, deberá pasar todas las inspecciones, tanto del seguro como del taller mismo para ser entregado. Aún así no puede tardar mucho más de 20 días.
Me retiré, asegurándole que vendría pronto a ver como siguen los arreglos. Y así lo hice durante estos días. Fui 3 veces. Y así tuve la oportunidad de hablar con varias de las personas que están comprometidas con los arreglos. Pero el que me atendió más veces fue Christian. Él tiene la responsabilidad de todo lo que tenga que ver con el ensamblaje de todas las partes que se van colocando. Todo tiene que ser colocado perfectamente.
Como dije antes, me dijeron que tardarían 20 días y ya van más 40. Yo cada vez estoy más molesto y se lo hice notar a Christian, diciéndole los problemas que tengo por no tener movilización propia. Él se detuvo a hablar conmigo mucho tiempo. Eran las 6 y 30 de la tarde y todo el personal se comienza a retirar porque trabajan horario corrido desde las 9 de la mañana.
Christian se quedó conmigo en la oficina de don Antonio, que ya se había retirado. Me invitó un café. Me fue dando todas las explicaciones de esta demora. Yo lo escuchaba atentamente y también observaba todos sus movimientos. Y no podía sacar mi vista de su cuerpo.
Como todos los mecánicos estaba vestido con un conjunto de pantalón y camisa gris clara. Que como ya se tenía que retirar, se habían desprendido los botones de la camisa lo suficiente como para dejar ver gran parte de su pecho cubierto de mucho vello. El pantalón dejaba ver la forma de su cuerpo a la perfección. Durante la charla muchas veces se acercó bastante a mí y podía sentir el olor a mezcla de combustibles, pintura, etc.
La charla con Christian había calmado mi enojo, él se había encargado de dejarme conforme, pero igualmente seguimos ahí hablando de otras cosas. Él me dijo que tenía que hacer tiempo, aunque no me dijo por qué. Yo, ya me había olvidado del auto, y le seguí el juego de hablar de todo, (de política, de economía, del humo de buenos Aires, y no podía quedar afuera el tema del sexo)
En relación a eso, él dijo, probablemente vos extrañas mucho tu auto porque no podés salir por ahí a buscar oportunidades. Yo le contesté que no, las oportunidades aparecen cuando uno menos lo imagina y lo miré significativamente, a los ojos.
Christian parecía que había notado que yo lo miraba con interés muy particular y de a poco se fue desprendiendo toda la camisa y la dejó suelta fuera del pantalón, con lo cual comprobé que su cuerpo era mucho más lindo de lo que se ve con ropa. Me ofreció otra cafecito. Le acepté, lo preparó y me lo acercó al sofá donde yo estaba. Yo tomé el café pero no podía dejar de mirarle el pecho desnudo y le dije, hoy hace mucho calor, ¿no te molesta esa camisa? Me dijo que sí y se la sacó, y se sentó frente a mi. Instintivamente se llevó sus manos a las tetillas y yo no pude evitar decirle, qué buen lomo que tenés. Él se rió y dijo, no es para tanto. Entonces me paré y le toqué los brazos y se halagué la dureza de sus músculos.
Miré hacia el taller y ya no había nadie. Él me dijo ya se fueron todos. Solo queda el vigilante al otro lado. Pero no se acerca por acá.
Eso que me dijo me dio pie para que sigamos con el juego. Le dije, si no hay nadie puedo ver tus piernas que parecen hacer muy buen juego con el tórax y los brazo. Christian con una sonrisa, se puso de pie y me dijo, la verdad es que esta ropa ya me estaba cansando, hizo mucho calor hoy… y se acercó a mi desprendiéndose el cinturón. Yo le dije, te ayudo. Y le desprendí los botones, él se cruzó de brazos, yo lo miré y me dijo, seguí. Así lo hice, le bajé el pantalón y se los saqué. Quedó con un bóxer azul, muy ajustado, le marcaba el culo redondo y duro. Yo lo acaricié por encima del bóxer. Tenía la pija para un costado, se notaba una pija larga, no muy gorda, pero el glande muy hinchado. Obviamente, la tenía al palo.
Yo sentado, él parado frente a mi, solo vestido con el bóxer, casi acabo de solo verlo y percibir los olores que desprendían de su cuerpo de macho. Lo di vueltas y le acaricié el culo, le di unos mordisquitos. Y le bajé el bóxer. Tenía ese culo espectacular ante mí, Nalgas velludas. Le di unos besos en las nalgas y hundí la lengua en el culo, mientras por entre las piernas le acariciaba la pija y las bolas que me sorprendieron por el tamaño. Él se agachó un poco y me ofreció el culo para que continúe. Le puse mi lengua en el orificio y largó un quejido de placer.
Yo seguía vestido, y él me dijo, sacate toda la ropa, te quiero coger. Una vez más yo obedecí y me saqué todo. Me dijo, acostate en el piso boca arriba, así lo hice y se puso a caballo encima de mí y metió la pija en mi boca. Me decía, esto te va a gustar mucho más. Después estiró sus piernas y los brazos quedando yo debajo. Y me empezó a coger la boca. La pija me entraba y me salía. Lo hacía despacio, te voy a llenar la boca de leche y se movía con un dominio del cuerpo que era asombroso. No sé cuanto tiempo estuvo así pero duró poco porque la calentura que tenía era mucha y me largó leche con fuertes chorros. Cada vez que venía un chorro metía la pija bien adentro y así no se me escapó nada.
Quedamos tendidos uno al lado del otro. Yo, como estaba todavía muy caliente, lo acaricié por todos lados. Me embriagaba el olor de su cuerpo. Le chupé las tetillas, pasé la lengua por las axilas, por todo el abdomen, seguí para abajo hasta llegar a los pies. Le encantó que le pase la lengua por los pies y se tocaba la pija que se estaba recuperando. Entonces me fui hasta las bolas y me las metí en la boca de a una, y le dediqué especial cuidado a la pija. Ya la tenía dura de nuevo y le dije, me voy a sentar acá, dale,” me dijo.
Me la fui metiendo lentamente ayudado por los empujoncitos que Christian daba con su pelvis. Eso fue la mejor parte. Tener la pija en elculo, sentir las arremetidas que él daba y verle la cara de placer que ponía. No me dejó darle un beso en la boca. Lo intenté pero me esquivó, así que le besé en cuello. Todo el rostro, y él seguía culeando cada vez con más fuerza.
Cambiamos de posición a pedido de él, me puso de espaldas, me levantó las piernas y me la clavó. Los movimientos en esa posición eran más violentos. Los huevos me golpeaban el culo, mientras la pija entraba hasta el fondo. Ahora vas a saber lo que es una pija en el culo, me vas a rogar que acabe, y seguía bombeando, estaba rojo y traspirado. Yo no hablaba, disfrutaba como nunca. Cuando acabó lo hizo emitiendo un sonido como rebuzno. En cada acabada metía la pija al fondo.
Me la sacó y quedó tendido boca arriba a mi lado. Cuando nos tranquilizamos, le saqué el forro y le limpié la pija con la lengua.
Christian se rió y dijo, te mandaste un trabajito completo. Yo iba a juntarme con unos amigos para ir a jugar futbol, pero lo voy a dejar a para otro día. Se levantó e hizo un llamado.
Nos vestimos, salimos juntos y en su auto me acercó hasta mi casa. Cuando llegamos me dijo, gracias Daniel, tu auto va a estar pronto, yo le contesté, el que tiene que agradecer soy yo. Te veré en el taller la semana que viene. Y él sonriendo dice, a la misma hora, jajaja. Me dio la mano y se fue.
Ya veré que pasa en una semana, y si la ocasión lo merece, se los contaré.
|
|