MI CUÑADA MI OBSESION
Fecha Martes, 08 abril a las 14:03:01
Tema


Comenzo a mamarmelo, pero esta vez con mas destreza, yo la bombeaba como si fuera en su sexo, le dije que queria que la hiciese desaparecer dentro de su boca y no sin dificultad se la mando a guardar

La obsesión con mi cuñada aumenta con el paso de los años y se convierte en una embriagante realidad.

Mi señora, tiene una hermana menor de 30 años, médica, soltera y de muy buena figura.

Luego de nuestros primeros años de casados, le fuimos agregando algunos ingredientes a nuestra relación, en ese entonces su hermana menor tendría unos 18 años y había cambiado para bien su fisonomía.

Uno de los primeros juegos, fue fantasear que le hacia el amor a su hermana, de nombre Cecilia. Esta es muy recatada, estudiosa y sin muchas relaciones aspecto que me calentaba sobremanera pensando todo lo que se perdía y los placeres que uno podría llegar a darle.

Es así que convencí como primera medida a mi señora para que cuando estuviésemos en la casa de mis suegros donde ella vivía, consiguiera una prenda intima de mi cuñadita, pretextando que me iba a calentar mucho que ella hubiera corrido el riesgo de ser sorprendida por su hermana en esta acción.

A los pocos días concurrimos a lo de mi suegros y luego de haber pasado un par de horas nos fuimos a hacer unas compras, en una de las paradas, mi señora me dijo, "a que no sabes que tengo acá", señalando uno de sus bolsillos, para mi sorpresa extrajo unas diminutas bragas de color blanco con encaje, de ahí fui aumentando de temperatura, imaginándome la fiestita que se me avecinaba a la noche con mi mujer vistiendo la bombachita de su hermana.

Por la noche mi señora, se puso un camisón transparente, sin corpiño y las braguitas de mi cuñadita, Alejandra es de conformación más robusta que su hermana, comencé a besarla, la bombachita era cavada, en Alejandra parecía más diminuta aún, me dio ganas de comerle el chochito por sobre la prenda íntima y me imaginaba, que en ese lugar había apoyado su conchita Cecilia, cuando la di vuelta el espectáculo fue fascinante, le corrí la misma y de una se la introduje en su mojada vagina, mi señora recibió un flor de polvo y quedó más que satisfecha.

A partir de ese momento y pese a que mi señora se ponía un poco celosa empecé a preguntarle más cosas respecto de su hermana, ahí me dijo que tenía tetas chicas y que como las de ella, que son grandes, apuntaba un pezón para cada lado, me dijo que su conchita era muy peluda, cosa que me empezó a calentar ya que mi señora y las mujeres que he andado diría eran normales y que tenía una colita plana.

Me enteré que había tenido un noviecito y que se le había entregado siendo virgen, pero que su experiencia no había sido muy buena y que este la trataba de puta o ligera, pese a lo recatada que en realidad era. Yo me la empecé a imaginar igual que a mi señora que son de esas personas que cuesta hacerles prender la mecha, pero que una vez que uno lo logra no sabe donde est que no hablábamos en casa de mi cuñada ya que mi señora se chivaba, creo que yo demostraba demasiado mi calentura para convertir mi fantasía en realidad.

Mi obsesión crecía y crecía..., nos encontrábamos viviendo por razones de trabajo en el interior y me mandaron a la capital a hacer unos cursos, debía permanecer unos quince días, mi cuñada ya tenía unos 27 años en esa oportunidad y estaba muy buena, una de las particularidades que mantenía y más me calentaba era que tenía unas buenas piernas y usaba unas minifaldas increíbles y cada vez que se sentaba uno podía observar tranquilamente su bombacha de turno y el trapecio que formaban sus piernas con lo que yo imaginaba bien peluda conchita, obviamente este espectáculo eran tema de pensamiento en mis consabidas pajas.

En esta oportunidad me comentó que se había ido a Estados Unidos para un Congreso Médico y que se había puesto de novia con un Estadounidense de mi edad, la diferencia con ella es de 16 años. Como ambos estábamos, ella con su novio en EEUU y yo con mi señora a varios kilómetros de la capital, la invité a ir al cine cosa que aceptó.

El tenerla sentado junto a mí, sintiendo su rítmica respiración y viendo entre penumbras sus piernas, ella iba de minifalda, me hizo perder toda concentración y empecé a pensar de qué manera podía empezar a atacar a mi presa. Lo único que puede hacer fue tomarla de las manos y empezar a acariciar las mismas y luego a abrazarla tiernamente, pero ella no acusó recibo y me dejaba hacer tranquilamente, al término de la velada nos despedimos con un cálido beso en las mejillas y quedamos en juntarnos nuevamente.

La experiencia se repitió días más tarde, con el mismo resultado, ese día me invitó a subir a la casa de mis suegros, ellos habían salido, y me invitó a ver TV en la cama de ellos, mi calentura iba en aumento, la veía junto a mí en esa cama matrimonial y por mi mente corrían mil fantasías, jugando en un momento dado nos fundimos en un abrazo y nos pegamos dos o tres revolcones, pero ella la cortó y se levantó presurosa de la cama y se dirigió a la cocina.

Dos días más tarde me llamó a la casa de mis padres donde yo estaba parando y me invitó a salir, fuimos a un bar y luego nuevamente al cine, sentía junto a mi su respiración entrecortada y yo en vez de ver la película, me la hacía, le puse una mano en su muslo, a la altura de sus rodillas y ella no dijo nada, lentamente comencé a subírselas, pero al llegar a la altura de sus muslos ella agarró mi mano y la retuvo, a la salida del cine la abracé y caminamos por la calle como si fuéramos un par de enamorados, al llegar a una esquina quedamos frente a frente, a pocos centímetros de distancia y le di mi primer beso, ella se sintió turbada y me dijo que no se esperaba eso de mi y que creía que todas las caricias y afectos habían sido por lo cariñoso que yo era, por más que trate de hacerle el verso y declararle todo lo que me gustaba como si fuese un colegial, la cosa no pasó a mayores y terminé dejándola en su casa.

Cuando llegué al lugar donde estaba parando mi calentura era tal que no pude menos que hacerme una buena paja en honor a la calienta braguetas de mi cuñadita.

El tiempo pasó y volvimos a la ciudad, en esa época, mi cuñadita quería independizarse y había comprado un departamento, pero no podía mudarse por falta de divisas para amueblarlo. Las relaciones hacia mí, se habían enfriado y no era tan comunicativa como en épocas anteriores, quizás pIniciamos nuestras tareas y yo me dediqué a arreglarle unos estantes en su pieza, mientras realizaba esta tarea, en uno de los cajones se encontraba su ropa interior, así que pude observar unas tanguitas de color negras y otras de color roja y me empecé a dar manija con el recuerdo de épocas pasadas, tomé unas bragas bordó que estaban a pocos centímetros de mi mano y olí donde ella apoya su conchita esperando encontrar el más exquisito de los elixires, por otro lado estaba a mil no fuese cosa que me encontrase mi señora o mi cuñada que se encontraban a pocos metros de allí realizando otras tareas, me dieron ganas de echarle un buen polvo a esos calzones pero me contuve y seguí trabajando.

Luego del mediodía mi señora, cosa que yo sabía, me dijo que se tenía que ir a hacer una tarea a la casa de una de sus compañeras de trabajo, yo le dije si quería que la llevase, pero ella me dijo que me quedará y que la siguiese ayudando a Cecilia, como mi cuñada no puso reparos me quede a solas con ella, por poco más de una hora, el ambiente se cortaba con una gillette, cada uno realizaba una actividad y el diálogo se limitaba a unos pocos monosílabos. En un momento dado, me llamó al baño y me pidió ayuda para que le sostuviese la escalera, ya que quería ponerle un foco a la lámpara, yo me ofrecí a subirme, pero ella me dijo, que ella lo hacía.

Cuando comenzó a subir pude apreciar sin ningún pudor sus piernas y luego una diminuta tanga blanca de encaje que se le metía entre sus dos cachetes, como era verano, no tenía medias así que podía observar el espectáculo en todo su esplendor. Mi verga, se puso al palo y me dolía, no se si por desesperación, impulso o vaya saber porqué comencé a tocarle sus piernas por detrás, ella continuo la tarea como si nada ocurriese, mi mano fue subiendo por detrás, llegué al borde de sus cachetes, como ella no decía nada y viendo que la escalera permanecía firme, puse un pie en la misma para aumentar el alcance y depositar mi mano derecha ya sin ningún descaro sobre su nalga derecha, ya que tenía incrustada la bombacha en su canal trasero.

Comencé a masajearle las nalgas, ella seguía como si nada, ahora limpiando la lámpara, la situación me calentaba más, tenía a mi obsesión en el baño montada a una escalera y yo viendo y jugando con sus nalgas a todo placer, la situación cambió cuando le pude meter un dedo por debajo de la fina tela de su bombachita y el peludo coño me recibió en su interior muy lubricado y sin resistencia, ella largó todo lo que estaba haciendo y sentía sus muslos buscando abrirse cada vez más ahí le pude ensartar mi segundo dedo que se empapó de inmediato, mi cuñadita permanecía arriba con sus ojos cerrados y una cara de goce que me predecía todo lo que íbamos a disfrutar en los próximos minutos.

Mi pene parecía estallar y querer romper la tela del pantalón y en eso pronunció sus primeras palabras, que la deje bajar, pero que no le saqué los deditos de su concha, su pieza y la cama, estaban a escasos metros, pero como su casa es alfombrada y no quería perder ni un segundo no fuese cosa que se arrepintiese, ni bien bajó de la escalera nos fundimos en un beso de lengua que le exploré hasta los más profundo de su ser, cumpliendo en todo momento su pedido, entonces le dije que se pusiese en cuatro sobre la alfombra, me bajé el cierre del pantalón, yo me encontraba a mil, le subí la pollera para observar y tener en vivo el motivo de mis desvelos, corrí levemente su tanguita y sin contemplaciones, quizás por entusiasmo, en un momento dado me dijo que nunca le habían dado lechita...

Yo le dije mejor "así yo te hago debutar", minutos después empezó a saltar el semen en su boca, en un primer momento la quiso retirar pero yo le retuve la cabeza con mis dos manos y le dije que como una nena obediente iba a seguir mamando hasta dejarla bien chiquita, cosa que hizo. Las actividades ese día y otros posteriores siguieron...

Ese día en su casa luego de lo relatado, ella me dijo que había disfrutado mucho, pero que se encontraba muy confundida y turbada, pero yo le dije que ahora iba a ser mi hembra y que no se tenía que enloquecer y que su boquita era mía, ya que según ella se la había desvirgado con semen, entre nosotros creo que alguna verga en su boca se había tragado, así que había concluido su tiempo de abstinencia, ya que según ella hacia un año que no mantenía relaciones sexuales.

Pasaron varios días sin vernos hasta que mis suegros nos invitaron a cenar, en la casa se encontraba toda su familia, incluso se encontraba su hermano, cuando ella llegó la miré embobado, se había ido con un vestidito amarillo sin mangas, cosa que dejaba ver o mejor dicho imaginar que no se había puesto corpiño, además que se observaban sus lolas muy libres. Me dio un efusivo beso en la mejilla, en realidad sentí que sus labios rozaban los míos. Durante la comida se sentó al lado mío y yo quedé en el medio entre mi señora y mi cuñadita, esta me rozó como al pasar una de las piernas y la situación me puso al mango, podía observar las piernas bronceadas y me imaginaba esa peluda conchita empapando sus bombachas como en nuestro primer encuentro.

En un momento dado, mi suegra requirió un voluntario para ir a la cocina a buscar la comida y mi cuñada, que era la más cerca de la puerta, se ofreció como voluntaria, yo haciéndome el distraído, me ofrecí a ayudarla, esto fue bastante natural, ya que normalmente lo hago, ni bien cruzó ella la puerta, mi vista venía clavada en su trasero, y la puerta se entorno le puso una mano en el medio de su culo, ella se dio vuelta y le di un beso bien caliente, mientras deslizaba mis manos por debajo del vestido y comprobaba que la muy turra estaba calentita, ya que tal me lo imaginaba, su bombacha estaba empapada de sus propios jugos, ella me dijo que la cortemos, que se iban a apiolar que algo pasaba, pero yo le dije que quería saborear mejor la comida así, que con un dedo le corrí las bragas y se lo introduje en la conchita hasta el fondo, luego se lo retiré, me lo llevé a la nariz, lo olí y le dije que estaba muy sabroso.

Mientras tomábamos las cosas en la cocina le pregunté que color de bombachita tenía, me dijo que rosa, yo mentí y le dije que era mi color preferido y que se la tenía que sacar y dar así podía oler todas las veces que quisiese ese olor a hembra, ella me dijo que estaba loco!!, que no se iba a quedar, sin bombacha y que el vestido era demasiado corto y que se podían dar cuenta de que ella estaba en bolas,... yo haciéndome el ofendido le dije "parece que no te importo ya que no querés correr ningún riesgo por mí y yo soy el que se está jugando todo por vos", agarré una bandeja y me fui.

Dejé la bandeja sobre la mesa y me senté...al rato apareció ella, en verdad estaba radiante y para colmo me venía de la mano un vaho embriagador de sus flujos o hablando mal y pronto un fuerte olor a hembra, tal es así que temí que mi mujer se diese cuenta. Ella dejó la bandeja y se excusó de la tardanza diciendo que el horno estaba un poco bajo así que había tenido que esperar un poco más. Habían pasado un par de minutos, cuando rozó mi brazo derecho e imperceptiblemente tiró mi mano en su dirección, me di cuenta que quería darme algo, y ante mi sorpresa puso un bollito en mi mano derecha, yo miré disimuladamente y vi que había una diminuta tela de color rosa entre mis manos, esto me puso al palo, tenía la bombacha de mi cuñadita en mi mano derecha y a mi mujer sentada a mi izquierda, lo más disimuladamente que pude deposité su ropa interior dentro del bolsillo de mi jeans, mi instrumento estaba por explotar, imaginándome a mi cuñadita en bolas a pocos centímetros míos.

Cuando mi señora fue a llevar los platos y a preparar el postre, deslicé mi mano en forma accidental por el muslo de mi cuñada y le llegué a su peludita, me gustaba la situación, en la mesa delante de su familia y yo metiéndole y resolviéndole su coñito a gusto y mirando la cara de ella que sufría por no demostrar lo que estaba pasando y tratando de mantener una situación normal, cuando apareció mi señora fue su salvación pues ya tenía las piernas abiertas al mango y yo temía que en algún momento soltase algún gemido así que le afloje la presión, quedó con la cara roja, tal es así que mi suegra le preguntó si se sentía bien, yo me reía y disfrutaba por dentro, incluso pensando "si mi suegra supiese porqué está así la nena". Luego de los postres, mis suegros dijeron que se iban a ir a descansar un rato y se retiraron a su cuarto, el resto de la familia, excepto mi cuñada partió hacia la plaza y yo permanecí en el living pretextando que me quedaba leyendo el diario.

Esperé unos minutos, no sea que se le ocurriese venir a buscar algo y luego me dirigí al sofá, en donde se encontraba el objeto de mis deseos, mi cuñadita, le di un beso de lengua y le exploré hasta su gargantilla, enseguida encendió los motores, le puse una mano en su muslo y la subí rápidamente hacia su sexo, ella como un acto reflejo abrió sus piernas y me facilitó que le introduzca un dedo en su mojado sexo,...al rato ya estaba empapada, bajeé lentamente y me arrodillé entre sus piernas a esa altura ya estaba despatarrada y con la pollera por su cintura, comencé a olerle su sexo, cosa que la excitó mucho, pues lanzó un agudo gemidito, entonces le dije "Tené cuidado que vas a despertar a tus viejos", era un placer tenerla en esa situación al mango de calentura y tenerse que controlar para que no nos sorprendan.

Metí mi lengua en su clítoris y comencé a movérsela lentamente abrevando de ese néctar de abajo hacia arriba y en círculos, veía su cara de goce y calentura y más me excitaba...al rato le pregunté si estaba muy caliente y me dijo que sí, entonces le dije que ahora me iba a mostrar como se hacía una buena paja para mí, ella contestó que no sabía que hacer y yo le dije no importa ya te vas a dar cuenta, buscá tu placer, y ahí a pocos centímetros de mi vista tenía el chocho de mi cuñada y ella jugando con sus deditos primero tímidamente y luego casi desesperada...tal es así que ante sus gemidos y por miedo ha ser descubiertos le tuve que estampar un fuerte beso de lengua para disimular los mismos y me perdí el momento de su acabada, eso sí cuando fui hasta su sexo, lo tenía empapado, entonces le dije que lo probara y se llevó un par de dedos en forma muy sensual hasta su boca y los saboreo...

Esto me puso el palo a mil, me incorporé y le ordené que me bajara el cierre del pantalón, el pene salió de la bragueta buscando liberarse y sin que tuviese tiempo a reaccionar la tomé de la cabeza, ella comprendió el gesto y comenzó a mamármelo, pero esta vez con más destreza, yo la bombeaba como si fuera en su sexo, le dije que quería que la hiciese desaparecer dentro de su boca y no sin dificultad se la mandó a guardar, realmente estaba para cualquier cosa, en ese momento me saltó la lechita en su boca...., cuando sentimos un ruido en la puerta de entrada.

Ella salió corriendo hacia el baño con unas gotas de semen en la comisura de sus labios y toda desarreglada y yo me subí la bragueta y traté de arreglarme lo mejor posible...era mi señora que regresaba de la plaza, cuando la puerta se terminó de abrir yo ya estaba leyendo un diario, pero con un olor a concha de su hermanita que mataba, afortunadamente ella no se dio cuenta de nada y nos cruzamos en el pasillo con Cecilia que volvía del baño.

En el camino le metí una mano en sus nalgas y le dije "no tomes compromisos el próximo fin de semana que las vas a pasar conmigo, incluso cama adentro", pero esto es parte de otra historia.





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