
LA DESPEDIDA DE SOLTERA
Fecha Jueves, 27 marzo a las 07:29:04 Tema
Se la meti sin condon, el placer era mayor que las ganas de quitarme de dentro, seguimos follando hasta que ella se corrio, le dije que me la chupara, la chupo hasta que me corri en sus tetas y su cara
Hola amigos, la historia que os voy a contar me ocurrió la semana pasada, y aunque parezca mentira es totalmente real.
Ocurrió en Madrid, donde yo me encontraba por cuestiones de trabajo. Llegué el jueves por la mañana y estaría en Madrid hasta el viernes a media tarde. Tras un largo día de trabajo visitando a unos clientes me encontré a las 9 de la noche en el hotel, solo y sin nada que hacer hasta el día siguiente a las 11 de la mañana, que tenía que visitar a otro cliente. Así que decidí salir a cenar por ahí, para que no se me hiciese la noche demasiado larga.
Me fui a dar una vuelta por el centro, y a eso de las 11 me fui a cenar. Acabé en el Gino’s de Gran Vía, uno de los muchos restaurantes de una cadena de comida italiana en el que se come decentemente a buen precio. Me dieron mesa justo al lado de una mesa ocupada por cinco mujeres, de distintas edades. Había un par de jovencitas (de unos veintipocos) una más mayor, que supuse pasaría los treinta y otras dos maduritas (alrededor de los 40).
Mientras cenaba solo en mi mesa podía prestar atención a su conversación, y enseguida comprendí que se trataba de una cena despedida de soltera de compañeras de trabajo. Las cinco mujeres reían y bebían sin parar, haciéndole bromas a la futura esposa, y comentándole un sinfín de cosas que se encontraría en el matrimonio, y como no, dándole consejos para la noche de bodas. El tono de la charla era cada vez más desenfadado y elevado, y las risas y pequeños gritos se sucedían cada vez más a menudo.
Al final de la cena, ya durante los cafés alguien puso encima de la mesa una bolsa con varios paquetes que eran para la novia. Antes de que los abriese, una de las chicas sacó una cámara de fotos, y dijo, este chico tan guapo nos hará una foto, y dirigiéndose a mí me dijo: -Perdona, ¿te importaría hacernos un foto? -Claro, no es ninguna molestia, y cogiendo la cámara les hice un par de fotos.
Me dieron las gracias y le dieron permiso a la novia para que abriese los paquetes, que resultaron ser un camisón de seda muy sexy, un consolador (lo típico), y una pajitas para beber con forma de polla en la punta, en la parte que se lleva a la boca.
Pidieron champán, y como no, cada una bebía con la pajita, entre risas y algún gesto muy obsceno. Pero faltaba un recuerdo para la ocasión.
Alicia era la que parecía más modosita, se le notaba más tímida y más serena que sus amigas. Debía tener treinta y pocos años, guapilla de cara y unos pechos más bien pequeños, al igual que su cuerpo, era pequeñita. Llevaba anillo de casada. Las dos más mayores eran Maria y Ana. Maria era rubia de bote, de ojos marrones tetas grandes que dejaban asomar el principio del canalillo a través del escote, y muy simpática y habladora, y más con la cantidad de alcohol que llevaba encima. Por último Ana era la que llevaba la voz cantante, y era un poco la líder del grupo.
Fue ella quien me pidió que les hiciera las fotos y me invitó a sentarme con ellas. Era rubia o más bien castaño muy claro, con ojos marrones, pelo corto y liso (aunque no a lo chico), un par de tetas muy bien puestas que dejaba asomar a través de una blusa con varios botones abiertos. No estaba delgada pero tampoco estaba gorda. Más bien se puede decir que es una mujer con curvas, y que en conjunto estaba muy bien, era muy exuberante. También iba chispada por el alcohol, y era muy habladora y simpática. Además también llevaba anillo de casada.
Estuvimos un buen rato de charla, en el que corrió el champán, que ellas bebían a través de la pajita-polla y yo con una copa. Así, entre risas y champán me enteré que todas eran compañeras de trabajo en una tienda de ropa. La boda se celebraba dentro de dos días y al día siguiente tenían que trabajar todas excepto la novia. También me enteré que la novia tenía 25 años y su amiga Vanessa 24 y no tenía novio.
Esto último lo dijeron con sorna y haciéndole bromas acerca de que yo podría ser su novio. También me contaron que María estaba separada desde hacia 3 años debido a problemas de bebida de su marido. Que vivía sola y tenía 41 años, aunque muy bien llevados. De Alicia tan solo supe que estaba felizmente casada, que era madre de una niña y que era la encargada de la tienda.
Por último Ana también estaba casada y tenía dos hijos, tenía 43 años y como ya he dicho antes me pareció atractiva. Además iba muy sexy, con blusa blanca de la que llevaba los primeros botones desabrochados, mostrando el inicio de los pechos, y una falda negra con medias de rejilla. Era la más veterana en la tienda, ya que trabajaba allí desde hacía más de 20 años. Yo por mi parte les conté que estaba en Madrid por negocios, que soy valenciano, tengo 29 años y también tengo novia.
Seguimos charlando y bebiendo hasta que Ana dijo que era hora de irse a tomar algo. Yo medio en broma les dije:
- Si si, a tomar algo, seguro que vais a los boys, a ver un buen strip-tease. -Que gran idea, dijo Ana, y María enseguida la apoyó. -Si, a mi me apetece también, dijo Vanesa- y Ángela dijo riendo picaronamente que no le importaba, que si las otras querían ella también iba. Un poco más les costó convencer a Alicia, aunque al final aceptó.
Yo les dije que no las podría acompañar, ya que no creía que aceptasen hombres en esos sitios, pero que me gustaría verlas en esa situación y ver como se comportan en un sitio así. Entonces Ana dijo que no me podían hacer eso, que había estado con ellas un buen rato y que no me podía quedar sin ir a la casa de María, y me preguntaron que si les iba a fallar ahora.
-Está bien. Solo pongo una condición. Nada de cámaras de foto ni video. El resto sobre la marcha según lo estemos pasando -De acuerdo, dijo María, secundada por todas. -Vamos a comprar algo de bebida -dijo Ana.
Mientras fuimos a por la bebida yo no me podía creer que todo fuese en serio, y que yo lo hubiese aceptado. Mientras comprábamos en el Vips del restaurante, María dijo que ella se iba ya a su casa. Al final se fueron Ángela, Vanesa, Maria y Alicia, que era quien conducía, y quedamos que Ana y yo iríamos en taxi una vez comprado todo, ya que Ana sabía la dirección de María.
Cuando salimos con la compra paramos un taxi, y tras darle la dirección nos encaminamos hacia allí con tres botellas de champán y una de tequila. Ya dentro del taxi le dije a Ana: -No me puedo creer que vaya a hacer esto -Yo tampoco, dijo ella- pero seguro que resulta más divertido que ir a un espectáculo profesional. Espero que te muevas bien y que tengas un cuerpo duro y fuerte, dijo mientras me pasaba la mano por el pecho y el brazo.
-Huy que miedo me dais, todas para mi, y yo allí indefenso. -Jajaja, no te preocupes que te trataremos bien. Por cierto, ¿el strip-tease será integral? -No se, depende, si os lo ganáis, jajaja. Y así más o menos siguió la conversación hasta llegar a casa de María.
Llamamos a la puerta y nos abrieron enseguida. Subimos por el ascensor y llegamos a su piso que era el último de un edificio de 6 plantas. Afortunadamente, los vecinos de al lado no estaban, ya que se habían mudado a otro piso y tenían ese pendiente de alquilar, mientras que el piso de abajo se utilizaba como oficinas de una consultora, por lo que un jueves por la noche esta desocupado. Así se entiende que nadie se quejara por el jaleo que había montado en el piso cuando llegamos.
Me llevaron al comedor, en el que habían movido los muebles dejando un espacio amplio donde se supone que yo tenía que hacer el show y habían puesto el sofá y unas sillas delante, a modo de patio de butacas.
Abrimos la botella de tequila y nos tomamos un chupito cada uno, tras esto brindamos con el champán y dejaron una botella abierta en una cubitera para ir sirviéndose. Entonces todas las chicas se sentaron y me pidieron, entre risas y gritos, que empezase el show.
Llegados a este punto yo iba lo suficientemente alegre como para no tener ningún tipo de vergüenza o reparo, así que a ritmo de la música empecé a bailar e imitar los movimientos de los stripers que yo había visto en la tele o en alguna disco. Poco a poco me quité la camisa, los zapatos, la camiseta, me acercaba a las chicas, que estaban totalmente locas. Me pasaban la mano por el pecho, sobándome descaradamente, e incluso alguna me tocó el culo cuando estaba de espaldas. La única que no me sobó fue Alicia, pero el resto, las 4 me tocaron. En este punto yo estaba bastante caliente, así que mi polla abultaba mi pantalón, que las chicas gritaban que me quitara.
Me puse de espaldas a ellas, y lentamente me fui quitando el vaquero, hasta quedarme solo con el calzoncillo, que eran unos bóxer blancos de CK, que se ajustan muy bien. Mi polla estaba muy grande, yo estaba excitadísimo, y se marcaba totalmente a través del bóxer. Así que cuando me di la vuelta y quedé frente a ellas, mi paquete estaba enorme, frente a 5 tías bebidas con ganas de fiesta, y que la visión de esto las hizo gritar.
Yo me encontraba a gusto con la situación. Me veía como el objeto de deseo de 5 mujeres distintas, estaba súper excitado, y solo oía sus frases como, sigue, fuera esperáis y luego os tocará…
Ángela me miró a los ojos muy picarona y cogiendo el bóxer por la parte de abajo con una mano en cada pierna, comenzó a tirar hacia abajo muy lentamente. Yo miraba la cara de Ángela y miraba mi polla, que poco a poco empezaba a asomar.
Primero el vello del pubis, después el principio del tallo poco a poco. Yo estaba cardiaco, alternaba las miradas a Ángela y a mi polla y ella igual. Me miraba a los ojos y a lo que iba descubriendo, pero con una cara de vicio increíble. Me olvidé incluso de las demás.
Al fin el bóxer bajó lo suficiente como para dejar que mi polla saliese por completo, y como un resorte quedó erecta en dirección a la cara de Ángela, que abrió muchísimo los ojos y se mordió el labio. Siguió bajando el bóxer, asomando ya por debajo de la toalla, lo que provocó un fuerte griterío en las otras mujeres. Y en ese momento, Ángela agachándose un poco para llevar el bóxer hasta el suelo se acercó a mi polla y ante mi sorpresa le dio un beso en la punta. Uffffffff, por poco me corro.
Entonces levanté los pies del suelo y ella cogió mi bóxer que se guardó diciendo, este será mi recuerdo de una noche inolvidable. Entonces se levantó y se sentó nuevamente en el sofá. Las demás le preguntaron por mi aparato, que como era, etc. y ella les animó a que lo comprobaran. Yo seguía totalmente desnudo, con una erección de caballo y solo cubierto por una toalla atada a la cintura que evidenciaba una gran tienda de campaña.
Ángela, y enseguida todas las otras, comenzaron a animar a Alicia a salir y sentarse en la silla, le decían que aprovechase la ocasión, que nadie se enteraría, etc. pero como ya he dicho era muy tímida, y además alguna hizo un comentario fuera de lugar sobre su marido que provocó que se enfadara y se marchó. Dijo que estaban todas locas por lo que estaban haciendo, y viendo que ninguna quería seguirla se largó.
Entonces fue María, la dueña de la casa la que dijo que a ella también le apetecía ver lo que había debajo de la toalla. Salió y cuando iba asentarse la cogí de las manos y no le dejé hacerlo. Pedí que pusiesen música más lenta y me abracé a ella para bailar. La sensación era espectacular. Yo solo cono una toalla y bailando con una mujer de más de 40 años que había conocido unas horas antes. Ufffffff, solo pensarlo me pone la polla durísima. Las demás chicas animaban a María a arrimarse, y la verdad es que terminamos bastante pegados.
Ella podía sentir mi polla sobre su ropa, y yo le cogía sus manos y las pasaba sobre mi cuerpo, por mi pecho y mi espalda, hasta llegar al culo, y le puse sus manos sobre mi culo por encima de la toalla. Entonces y lentamente, llevé mis manos a su culo, y aunque ella se hacía como que no quería no ofreció mayor resistencia a que la sobará todo el culo. Las otras chicas no paraban de animarla a que me quitase la toalla, cosa que finalmente hizo. ¡Estaba en pelotas delante de 4 tías que se lo estaban pasando en grande con mi número!
Entonces estaba muy pegado a María, de manera que la polla aún no me la podían ver el resto, pero ante su insistencia y la falta de cualquier tipo de vergüenza o pudor, tanto por mi parte como por la suya, me separé de ella y quedé en pelotas, con mi polla más tiesa que una estaca delante de 4 tias cachondas, bebidas, y con todo lo que yo había bebido me parecían las 4 tías más buenas del mundo. Empecé a hacer una serie de movimientos que hacían que estuviera a punto de correrme, y se los dije, ellas respondieron, que se corra, - gritaron todas.
-Pero necesitaría algo más de estimulación, para correrme bien, contesté yo-
Entonces Ángela me miró a los ojos y mirando a sus compañeras dijo, espero que esto nunca salga de aquí, y acercando mi polla a su boca comenzó a darle lengüetazos, primero sobre el capullo, luego por el tronco de la polla, hasta llegar a los huevos, que también me los chupó un poco y después subió con la lengua por todo el tronco de la polla hasta llegar a la cabezota, que se tragó empezando a mamármela.
Era increíble, una chavala de 25, que había conocido hacía 4 horas y que se casaba dentro de un par de días me estaba comiendo la polla delante de sus compañeras de trabajo, y lo hacía muy bien, se le notaba experiencia en la tarea.
A estas alturas ya no me corté y me puse a sobarle las tetas por encima del jersey, a lo que ella respondió mirándome y sonriendo, dando su aprobación. Sus tres amigas aprovechaban para sobarme, e incluso María se levantó y se puso detrás de mi, restregando su cuerpo por mi espalda y acariciándome los huevos, el culo, y besándome en el cuello. Tiré levemente mi cabeza hacia atrás y nos fundimos en un morreo con mucho morbo. Aunque a todo esto yo seguía sin soltar las tetas de Ángela.
Estaba haciendo verdaderos esfuerzos para no correrme, y saqué la polla de la boca de Ángela, y tiré de su suéter hacia arriba, hasta quitárselo. Ante mi aparecieron dos tetas preciosas, una 100 supongo, bien puestas y con pezones marroncitos muy duros. Estaban cubiertas por un sujetador de encaje, al que bajé los tirantes, dejando las tetas al aire.
Nuevamente le arrimé la polla a la boca, y comenzó a chupar de nuevo mientras yo le pellizcaba los pezones y seguía sobándole las tetas. Entonces ella sacándose la polla de la boca y juntando las tetas con las manos me dijo:
-Ponla aquí, quiero sentirla entre las tetas -Está bien, toma, dije poniendo mi polla entre sus tetas y empezando a moverme como si las estuviese follando en una magnifica cubana. Ella por su parte se apretaba los pechos para hacer presión sobre mi polla, y de vez en cuando le daba un lengüetazos cuando asomaba por arriba.
-Que culito más rico, dije mientras ponía mis manos sobre el culo de María, que seguía detrás de mi, y que se limitó a apretarse más a mi.
Poco a poco mis manos fueron levantando la falda de María hasta que dejé su culo al aire tocándolo directamente sobre las bragas, y de ahí pasé la mano hacia delante, tocando su coño sobre las bragas empapadas. Las aparté a un lado y toqué su coño, peludo y muy húmedo, directamente, provocándole un gemido de placer increíble. Esto, junto al tratamiento que Ángela le daba a mi polla hizo que no aguantase más.
-Ángela, me voy a correr, mientras mis dedos entraban en el encharcado coño de María -Hazlo, vamos córrete en mis tetas, contestó Ángela a la vez me cogió la polla con al mano y me pajeaba muy rápido. -Yo también meeee corro, dijo entrecortadamente y gimiendo María, mientras mis dedos frotaban su clítoris y se movían por su coño. -Ahhhhhh toma, toma mi leche -Eso es cielo, córrete en mis tetas, decía Ángela sin parar de pajear mi polla y mientras oíamos gemir acaloradamente a María. -Ohhhhh siiiiiii, toma, toma decía yo mientras la leche continuaba saliendo de mi polla
María se retiró de detrás de mi, yo caí sentado sobre la alfombra, rendido, mientras Ángela me miraba. Ana tomó un chándal, y enseguida tras ella Ángela ya arreglada y vestida, como si ella no hubiese hecho nada. Ambas pidieron a sus compañeras que por favor nada de lo que había ocurrido allí se supiese, ya que podría destrozarles la vida, sobre todo a Ángela. Y tras esto María nos dijo que prefería que nos marchásemos, que quería dormir ya que tenía un fuerte sentimiento de culpa y vergüenza por lo que acababa de hacer. Esto no parecía notarse en Ángela, que se la veía sonriente, y que creo yo que no era la primera vez, ni la última que ponía los cuernos a su pareja.
Así pues yo me limpié un poco en el baño, me vestí y al salir aún estaban allí las cuatro. Nos despedimos de María, yo con un beso en la mejilla y una sonrisa, y bajamos al portal. Una vez abajo, y antes de salir a la calle, Ángela me dio un morreo de campeonato y me dijo: -Gracias por una noche que nunca olvidaré, ha sido lo más morboso que he hecho nunca -Yo también lo he pasado genial.
-Vanesa y yo nos vamos a una disco, que aún es pronto y hemos quedado con unos amigos. Chao.
Y así, a las dos y cuarto de la mañana, con dos besos de Vanesa a modo de despedida y otro morreo de Ángela, cogieron un taxi y se marcharon. Ana, que quedaba conmigo me dijo que podíamos compartir el taxi, que la dejaría a ella en su casa y luego a mí en el hotel. Así lo hicimos. Subimos al taxi y ella le dio una dirección. Mientras nos llevaba me dijo: -En mi vida había visto nada igual. Cuando te propuse lo del strip-tease lo hice de broma, pero con al alcohol que llevábamos todos nos hemos lanzado y lo hemos pasado muy bien -La verdad es que si. Aunque tú no te has lanzado demasiado. -Es porque me he reservado- dijo mientras el taxi paraba- -Espere aquí por favor, le dijo Ana al taxista-
Ella bajó y entró en una farmacia. Salió enseguida y subió de nuevo al taxi, diciéndome: Dale la dirección de tu hotel. Yo alucinaba. Delante de sus amigas se limitó a seguir la juerga, pero sin pasarse, y ahora, me dice que se ha reservado, va a una farmacia (a por condones imagino) y me pide que la lleve al hotel. Increíble. Le di la dirección al taxista, que nos miraba con disimulo.
-Así que te has reservado, ¿y para qué? le pregunté mientras le acariciaba lentamente el muslo -Para ti, respondió dándome un morreo y llevando su mano a mi paquete -¿Y qué es lo que has comprado? -Ya lo verás.
Seguimos hasta el hotel dándonos el lote. Ella no se cortó para nada en sobarme la polla por encima de pantalón, que ya estaba durísima, y como no llevaba calzoncillos ya que Ángela se los había quedado, se marcaba descaradamente, Yo le toqué un poco las tetas por encima de la ropa, pero dentro del taxi no me atrevía a más. El taxista nos miraba con mala cara, ya que dábamos mucho el cante. Ana tenía 43 años, bien llevados, pero se notaba su edad. Yo en cambio a mis 29 aparento algún menos, así que la diferencia de edad entre ambos se notaba mucho. Además ella llevaba su anillo de casada y era evidente que yo no era su marido. Era una situación muy morbosa.
Llegamos rápido al hotel, y entramos besándonos y abrazados. Saludamos a la recepcionista, y la niña (porque era una niña, de apenas 20 años que supongo estaría de becaria en prácticas) nos dio la buenas noches tímidamente y enrojeciendo.
Subimos por el ascensor morreándonos mientras nos sobábamos, yo le levanté la falda y le toqué el culo por encima de sus bragas. Era un culo grande, blandito, pero muy apetecible.
Yo le besaba el cuello, la nuca, le chupaba la oreja y de vez en cuando buscaba su boca. Desabroché el sujetador que rápidamente tiré al suelo, y pude acariciar esas tetas al natural. Como digo estaban un poco caídas, debido a la edad pero también a su tamaño. Aún así eran unas tetas muy apetecibles, sobre todo en una señora como Ana. Tan apetecibles que quise chuparlas en ese mismo momento, por lo que dándole la vuelta comencé a comerle las tetas.
Ella empezó a dar pequeños gemidos de placer mientras me cogía la cabeza y me la acariciaba pasándomela de una teta a la otra. Yo daba pequeños mordisquitos a sus pezones cada vez más duros, y Ana, que cada vez respiraba agitadamente comenzó a decirme cosas como: Pedro, sigue, me vuelves loca, que bien, que gusto, cómetelas enteras, chúpalas mi amor, cosas que a mi me ponían a mil. Cuando empezó a presionar mi cabeza pidiéndome que bajara lo hice, aunque decidí hacerla sufrir un poco.
Le rompí las bragas para quitárselas porque me hacía ilusión, es algo que nunca había hecho, y además me ponía mucho pensar que le diría a su marido si este la veía llegar a casa sin bragas. Entonces comencé a besar su vientre, sus muslos, sus ingles, me acercaba a su chochito, que llevaba bien arreglado, pero sin llegar a tocarlo. Ella me pedía que me lo comiese, que la chupase, pero yo la hacía sufrir. Entonces la cogí por las piernas, y llevándola sobre el hombro la dejé encima de la cama.
Me quité los zapatos y me acabé de quitar los pantalones, pero a ella le pedí que no se quitase los zapatos ni las medias, y que se dejase la falda enrollada en la cintura. Verla así era una imagen muy morbosa y sexy, como sacada de una película porno. Una tía madura, con zapatos y medias, abierta de piernas para mi y pidiéndome que la folle. Era un sueño.
Me senté sobre ella, poniendo mi polla entre sus grandes tetas, y dejando caer mi saliva sobre sus tetas y mi polla, empecé a moverme así, haciéndome una cubana, mientras, ahora si, llevé una de mis manos a su coño y empecé a jugar con su clítoris. Ella se sujetaba las tetas con las manos para hacer presión sobre mi polla, y cada vez que la cabeza de mi rabo asomaba entre sus tetas sacaba la lengua para lamerla.
-Me encanta como lo haces, esta cubana me gusta más que con Ángela -¿Te gusta lo que te hago, mi tesoro? -Me encanta, tú si que sabes, y no esa niñata de antes. Lo he pasado bien con ella pero a quien he deseado toda la noche es a ti. Me imaginaba que serías buena en la cama.
-Ahora te lo demostraré, pero tú no dejes de mover esa mano, dijo refiriéndose a mi mano en su coño. -No te preocupes cariño, que vas a pasar la mejor noche de tu vida. Te haré disfrutar de verdad, como se merece toda una hembra como tú. -Eso espero, que valga la pena la locura que estoy haciendo. -Te aseguro que si. Te voy a follar hasta que me pidas que deje de hacerlo, y mucho mejor que tu maridito. -Si por favor, fóllame ya, quiero tenerte dentro. Coge un condón del bolso y métemela.
Me levanté de encima de ella, abrí su bolso y saqué una caja de condones. Me puse uno y me coloqué entre sus piernas, empezando a pasar la polla por su chocho, acariciando su clítoris, pero sin meterla.
-Métemela ya Pedro, por favor, te necesito. -Pídemelo otra vez, con deseo, pon cara de viciosa y pídeme que te folle. -Fóllame Pedro, métemela, no aguanto más -¿Quieres que te folle? ¿Deseas mi polla? ¿Me estás pidiendo que te folle como si fuese tu marido? – Nooo, como mi marido no, como mi macho, mi amante.
Tomé mi polla, la froté en su concha, que estaba más que mojada y de una se la ensarté hasta las bolas, le cogía las tetas y le pellizcaba los pezones. Era increíble ver como se movía sus tetas a cada embestida que le daba. Tenía entre mis manos a un pedazo de mujer que sabía disfrutar del sexo, y hacer disfrutar a su amante. Finalmente, me tumbé en la cama y le dije me cabalgara.
-Ponte encima de mí. Móntame y cabalga como si fueses una amazona montando a caballo. -Ahhhhhh, que bueno, dijo mientras se sentaba lentamente sobre mi polla, sintiéndose penetrada hasta el fondo. -Eso es, muévete despacio, siente mi polla en tu chocho, y mírame, quiero ver esos ojos de viciosa que pones -Ummm, me encanta me está llegando otro orgasmo, dijo empezando a moverse más rápido -Así me gusta, acelera el ritmo, decía mientras le sobaba las tetas.
Ana se movía cada vez más rápido, y yo acompañaba con golpes de cadera que hacían que la penetración fuese muy profunda. Le pellizcaba ligeramente los pezones, que los tenía durísimos, y nos mirábamos a los ojos, disfrutando cada segundo de la follada. Su respiración se hacía cada vez más fuerte y sus movimientos más rápidos. Yo también estaba llegando al orgasmo. Me faltaba poco. Le puse un dedo en la boca que ella chupó como si fuese una polla.
-Me voy a correr, me viene otra vez -Muévete mas rápido, yo casi estoy. -Ahhhhhh, ya viene, ya, ya... -Me queda muy poco, no pares Ana. -Ahhhhhh, me corrooooo Pedro, me corro, -Yo también, toma, toma mi leche, ahhhh -Ohhhhh, que gusto, ahhhh -Ahhhhhh, toma Ana toma mi leche, toda para ti…
Ella quedó rendida sobre mi abrazándome, con mi polla aún dentro de su encharcado coño. Le dije que había sido uno de los mejores polvos de mi vida, y ella me contestó que de la suya había sido el mejor sin duda.
Nos besamos durante unos minutos, acariciándonos y mirándonos muy acarameladamente. Entonces me dijo que era muy tarde y que tenía que irse (eran la 3:45). Yo le dije que se quedase esa noche conmigo, pero me contestó que era imposible, que su marido y sus hijos estaban en casa. Me dijo que se sentía algo culpable por haberle puesto cuernos a su marido, aunque lo había hecho dos veces más, pero que había merecido la pena.
También me dijo que yo le gusté desde el principio pero que jamás creía que pudiese acabar con ella, mucho más mayor que yo, y más después de lo que pasó en casa de María donde -me dijo- si hubiese insistido me hubiese follado a Ángela, de la cual me dijo que sabe cierto que no es la primera vez que le pone cuernos al imbécil del novio.
Le dije que a mi me encantan las mujeres mayores que yo, y si están tan buenas como ella más.
Iba a irse, así que le dije que al menos se diese una ducha, y la acompañé al baño. Nos metimos ambos en la bañera y con el agua caliente chorreando sobre nuestros cuerpos nos enjabonamos mutuamente. Yo puse mucho esmero en su chochito, y conseguí calentarla otra vez.
Me puse detrás de ella y con mi polla bien enjabonada, al igual que su culo intenté metérsela por el culo, aunque se resbaló, y ella me impidió volverlo a intentar. La apoyé contra la pared, le levanté una pierna y se la metí así, sin condón ni nada. Me dijo que no podía ser que la sacara, pero el placer que sentía era mayor que las ganas de quitarme de dentro, así que seguimos así follando en la bañera hasta que ella se corrió. Entonces le dije que me la chupara, y arrodillándose me la chupó hasta que me corrí en sus tetas y su cara.
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