Cuando llegaron las vacaciones pens? que dejar?a de verla y me ser?a dif?cil volver a contactar de igual forma que hasta entonces.
Ella me había dicho que normalmente se marchaba con su madre los tres meses de verano. Por mi parte también saldría de vacaciones durante Agosto.
Pero lo planes cambiaron. Mi mujer tenía trabajo durante los tres meses y no podría salir de la ciudad. Le pregunté a Ale si ella se iría. Para mi sorpresa me dijo que estaba tratando de no marcharse con su mama. "¿Porqué? Prefiero estar contigo estos meses", me contestó. Me alegró eso, si bien tendríamos que ser muy cautos para no levantar sospechas a sus abuelos.
Normalmente ella acudía a la piscina cada mañana, regresando a comer a su casa y, a las 5 me esperaba en mi piso de soltero, donde seguí con su instrucción.
Realmente esta espléndida, había madurado, sus pechos se hicieron mas grandes y me miraban apuntando hacia arriba, cuando yo le quitaba el sujetador. Su cadera maduró y se parecía a la de una chica de 18 años, pese a los 15 que tenía Ale. De su coñito solo puedo decir que le creció un poco de pelito, pero era un primor mirárselo detenidamente. Yo la hacía tumbarse en la cama y le observaba el coñíto. sus labios mayores eran mas obscuros y guardaban una entrada, mas ancha que cuando la conocí, que tenía el aspecto de una mujer. no en balde habíamos follado unas 100 veces, desde que lo hicimos la primera vez.
Ahora era una experta, me rodeaba con sus piernas y no dejaba que me separase de ella, hasta que terminábamos los dos.
Su culito se había abierto y era posible meterle el pene con un mínimo esfuerzo. Cada día estábamos follando o jugando con sus órganos sexuales, hasta las 8 de la noche, o más.
En algunas ocasiones, sobre todo los sábados que mi mujer trabajaba, salíamos en el coche y lo paraba en los bosques que había en las carreteras comarcales. Allí se ponía sobre mí, con sus piernas apoyadas en el respaldo del asiento y follábamos como posesos. Le encantaba el riesgo. Una vez, la acompañé a su casa, vive en la última plante del edificio, subimos hasta la puerta de la azotea y allí le baje las bragas y la penetré apoyándola en la pared.
A todo esto, un amigo mío, que vive fuera de España me anunció su llegada. Hacía dos años que no nos veíamos. El tiene 44 años y nos habíamos corrido grandes juergas en la facultad.
Cuando se presentó en casa, charlamos largo y tendido y nos vimos, después varias veces. Un día, no pude contenerme y le conté mi aventura con Ale. La verdad es que me pidió conocerla, pero yo le dije que no sabía como reaccionaría. Me acordé que la polla de mi amigo era una de las mas largas y gruesas que había conocido (Cuando íbamos de juerga solíamos desnudarnos delante de las chicas, estando en el piso de soltero, las que se escandalizaban se iban, las que se quedaban follaban). Pensé que no pasaría nada si se presentaba un día en mi piso, cuando yo estaba con Ale y repetíamos el numerito. Se lo propuse y acepto encantado, la condición era que, si ella se asustaba o se negaba, él se marchaba de inmediato.
Quedamos en el día siguiente. Yo, cuando llegué a la casa, desnudé a Ale y, desnudo también, nos fuimos a la cama, donde la penetré varias veces, sin dejar que se corriera mas que un par de ella. Habitualmente Ale tenía cinco orgasmos por sesión, cuando no eran mas. Había ocasiones que se corría con solo tocarla y mi intención era que estuviera así cuando llegara Daniel. A eso de las 6 llamaron al timbre, le dije a Ale que se quedara en la cama, mientras salía a ver quien era. Era Daniel "Hombre que alegría, no esperaba verte" y cosas por el estilo. Mientras decía esto le lleve a la habitación donde Ale, que estaba desnuda sobre la cama trató de cubrirse con la sábana. "Daniel, te presento a Ale, que es pequeña colegiala (yo le decía a ella que me gustaba follar con una colegiala)". Ella se quedó cortada y sin saber que decir. "Hola, no sabía que fueras tan guapa, dijo Daniel" "¿Qué hacéis?. Como ves estábamos en la cama. Me gustaría acompañaos, dijo él y se desnudó con gran celeridad.
Ale me miró con cara de sorpresa, pero no de miedo. Y, cuando se fijo en su tremendo pene abrió los ojos sorprendida. "Lo tiene grande verdad?", le pregunté y ella asintió con la cabeza.
Daniel propuso jugar a un juego de prendas y yo acepté en nombre de los dos. La verdad es que Ale me dejo decidir por los dos.
Nuestra idea era que , la pequeña, llegara a follar con Daniel, mientras yo la penetraba por el culo, o viceversa. Una de las veces que ella perdió le ordenamos que se pusiera a mirar de cerca el pene de Daniel, sin tocarlo. él se sentó en la mesa y ella se acercó a escasos centímetros de su pene que estaba totalmente erecto, mediría como 25 centímetro de largo y, como luego vimos la mano de la chiquilla no alcanzaba a rodeardo de gordo que era. Cuando estaba ella de pies , pero ligeramente inclinada cumpliendo lo ordenado, y o me acerqué por detrás y rodee su cuerpo, comenzando a acariciar sus tetitas con una mano, mientras puse mi polla en la ranura de su culito y, con li mano libre le introduje dos dedos en la vagina. Cuando me pareció que estaba dispuesta le dije "¡Chupasela!", lo hizo sin rechistar, estaba susy y le chupó el pene hasta que le hizo correrse. En ese momento Daniel dijo que quería follarsela. Le contesté que solo si Ale quería. Ella no sabía que decir, creo que estaba deseándolo, pero se asustaba por el tamaño del miembro. Yo le dije al oído que estaría con ella y le pondríamos una toalla al rededor de la polla, para que no la lastimase.
Sin que llegara a decir nada la llevamos a la cama y la tendimos con las piernas separada, dispuesta para se follada. Daniel se rodeó el pene con una toalla. Yo no quería que le hiciera daño. Le pregunté a Ale que por que hacía eso y me dijo que por que yo se lo pedía. Le bese en la boca y seguí haciendo mientras Daniel levantaba sus piernas y enfocaba su polla frente al pequeño coñito. La penetró suavemente, pero ella le hacía daño, era demasiado gorda. Decidí penetrarla con mi dedo por el culito, para que se relajara y así ocurrió, cuando bajo su tensión el pene de él entró hasta el límite de la toalla. Pregunté a Ale si le hacía daño y dijo "Ahora no", esto fue la señal para Daniel, comenzó a entrar y salir, mientras subía su excitación y la de Ale. Finalmente se corrió dentro de ella, ríos de semen salían del pequeño coñito cuando se retiró. ¿Cuanto hacía que no follabas?, con una pequeña como esta mucho"
Me fije en Ale, se había quedado llena y relajada, como asimilando lo que había hecho. Le besé y la puse a cuatro patas sobre la cama, unté mi pene con aceite y se lo introduje por el culito.
Cuando se corrió de nuevo, lloró. Me asusté y le pregunté que le pasaba "Me ha puesto muy nerviosa, me ha gustado mucho, con Daniel y contigo" ¿Pero no te hemos hecho daño? No".
Mire a Daniel y le guiñe el ojo , tendríamos folladora para toda su estancia en Valladolid, como así fue. Hasta el 31 de Agosto nos follamos a Ale, al menos cuatro veces al día, incluso una vez ella se puso sobre mí, que la penetraba por el coñito, mientras Daniel la enculaba, con cuidado para no desgarrarla. Menos mal que fue en casa de él, un chalet apartado, de otro modo los gritos de pasión de los tres, sobre todo de ella (que gritaba cuando se corría) hubieran alertado a los vecinos.
Cuando Daniel se marchó prometió volver en Navidades. Cuando le dejamos en el aeropuerto volvimos a mi casa, la penetré y me quedé dentro de ella, sentados uno frente a otro, en una silla, hasta que se corrió de nuevo y se durmió en mis brazos. La noche anterior había pedido permiso a sus abuelos para dormir en casa de una amiga. La pasó con Daniel que se la tiró en todas las posturas y posiciones que se le ocurrieron. Cuando él llegó a su destino me llamó y me dijo que la conservara. "Es un tesoro, cuando crezca no habrá tío que la satisfaga, salvo que se los monte muy bien".
Mi relación con Ale ha continuado hasta ahora. Hemos seguido viendonos y he mejorado sus conocimientos sobre la relaciones sexuales.
En los últimos meses me he empeñado en que se meta en la boca toda mi polla. Poco a poco lo ha ido consiguiendo. Ahora se la mete entera, de forma que, su naricita cuando hacemos el 69, toca mis cojones y me hace cosquillas. Le cabe el pene entero en su boca. Qué nos depara el futuro es algo que os seguiré contando si me es posible.FIN