Lesbicos: Mi compañera y su hermana
Enviado el Jueves, 11 marzo a las 04:04:35 por nachox
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Como les contaba al otro día, después de tan linda noche con mi abuela, fui a mis estudios. Iba pensando que esto debía compartir con alguien muy cercana a mí. Entonces busqué a Anita, ella es una buenísima amiga mía, un poquito mayor que yo. Le pedí que habláramos a solas, tenía algo muy especial que contarle. Acordamos que tomaríamos el lunch juntas en un lugar apartado donde nadie nos moleste.
Así fue nos encontramos al medio día. Lo primero que me dijo, cuéntame todo que te ha pasado, ¿más problemas con tu padrastro o tu abuela? -No, Anita, no con mi padrastro, con mi abuela… No me interrumpas. Lo que sucedió es que yo soy miedolenta a los truenos y relámpagos. Entonces le pedí si me podía quedar a dormir con ella. La abuela aceptó.
Luego le narré, a Anita, todo, todo lo acontecido en la cama con la abuela. Luego le conté que esta mañana al ir a desayunar las dos no nos mirábamos a los ojos y casi no hablábamos. Solo al despedirnos me dio un fuerte beso en la frente. Le dije a Anita, que eso yo lo había interpretado como un acto de vergüenza entre las dos, o por lo menos de mi parte. Había tenido un lindo orgasmo y creo que también la abuela. Pero tenía un cierto remordimiento. Después de haberme oído todo. Me dijo, Anita:
-Mira Marlene, es posible que haya habido vergüenza entre las dos, era la primera vez que eso sucedía. Pero si me es claro que tu abuela quiso sentir tu cuerpo, tus caricias; se contagió de amor y sexo. Ella se sintió mujer, tal como es. Y, desde mi punto de vista, somos mujeres con deseos y sentimientos, no importa la edad ni el parentesco. Ese fue una falso tabú y una hipocresía el no responder a sus muestras de cariño. Tu abuela ha pasado algunos años sola, parece que tuve algunos pretendientes, así se habla en el pueblo. Y ella, como tú y yo tenemos necesidades: alimentación, vestido, seguridad y las sexuales. Marlene, tú debías corresponderle en los deseos de ella-
-Pero Anita, ella es mi abuela y hay recelos y miedos de mi parte.
-Debes dejarte de vainas, de esos falsos sentimientos. Eres mujer y ella es mujer y tú puedes darle lo que busca, o lo que te pide. Después de todo así hubieran culeado con ella de allí no sale hijo. Hay problemas cuando quedas preñada por un pariente, los genes y otras vainas más actúan y se habla de deformaciones en la criatura. Creo, sinceramente que tenías que darle cariño…
-¿Que? -¡Placer!… tonta. Hubo un poco de silencio, no dije nada, entre mi pensé que Anita posiblemente tenía razón y que yo había actuada egoístamente. Anita rompió el silencio, – no te parece…… que eso fue así….
- Si Anita, pero yo no sé, nunca tuve tal experiencia. Nunca me he acostado con una mujer. Una oye muchas cosas. En el instituto se habla de yola y vero se acuestan, pero nadie lo ha visto y ellas nunca dicen nada.
- Marlene, te voy a contar un secreto, porque las dos somos buenas amigas, se que tú no vas hablar. Hay cosas que una tiene que callar, vivirlas para sí misma. Nada ganas hablando a los cuatro vientos. El caso es que con mi hermana Claudia, que es dos años mayor que yo y tu la conociste bien. Compartimos, hasta cuando salió del pueblo, el mismo dormitorio con dos camas. La cama de ella era más grande que la mía.
Una noche linda de luna hablamos mucho de nuestras cosas juveniles, de nuestros enamorados, de las tonterías que nos han hecho, de las que nosotras les hemos hecho, pero siempre dentro del plano de lo sincero, sin tratar de hacernos daño. Aunque también reconocimos que algunos se quisieron pasar de avispados.
Pero, también las chicas tenemos nuestros pequeños recursos y armas para defendernos. Como hacía mucho calor decidimos bañarnos. Por primera vez fuimos juntas al baño y las dos desnudas. En el baño jugamos, nos tocamos y acariciamos, nos reímos. Me dio gran gusto tocarle sus tetitas, luego pasar el jabón por sus entrepiern
as, prácticamente sobar su vulva. Pero tratábamos de no hacer bulla, por nuestros padres. Salimos del baño, nos secamos ella me secó a mi y yo a ella. Claudia, me decía.: tienes unos bonitos senos, pero yo le decía que los de ella eran más grandes y con lindos pezones.
Luego, le dije, – Claudia y tú tienes más pelos por la vagina que yo. Me dijo que todo era por la diferencia de edad. -Pero se te ve lindo, Claudia! – Y eso que está despeinada, me dijo. Creo que vas a tener que peinarla a la moda – Y cómo es eso -Con los pelos de punta Jaajaajaa
Una vez que estuvimos sequitas, mi hermana fue al comedor y se trajo el resto de un Amareto. Nos tomamos y estábamos bastante alegrecitas. Mientras hablábamos me gustaba mirar a su vagina, a momentos me parecía que habría su boquita para decirme algo. Yo estaba bastante excitada. Fuimos a la cama de mi hermana, que como te dije era más grande.
- Me dijo, ¿Anita quieres peinarle a la conchita? – Le dijo que bueno…
Qué lindo fue ver a mi hermana acostada y contemplarla toda desnuda, luego abrió sus piernas que hermoso ver a su vagina en todo su esplendor. Yo le peinaba, más bien le sobaba el momento de Venus y la vagina, con el cepillo… De pronto le dije, – oye, hermana tu tienes un clítoris más grande que el mío. Se lo ve un lindo juguete, seguro que juegas mucho con él. Jajáaa… nos reímos. – Un poquito, hermanita de vez en cuando, cuando tu duermes y estás en silencio-
- Anita, déjame ver el tuyo – Me acomodé en la cama. Abrí mis piernas y mi hermana comenzó poéticamente hablar de mi vientre, del ombligo de mis pelitos, luego fue a la vagina y le abrió un poquito hasta encontrar el clítoris, Y me dijo que en realidad era pequeño, pero lindo. Está jugando a las escondidas… Te lo voy a besar Sin más ni más comenzó a besarlo, chuparlo. Era una linda sensación, nunca sentida antes. Le pedí que siguiera, con otra mano agarró una de mis tetas y le acariciaba a momentos duro, pero me gustaba.
Me acariciaba el vientre, las piernas y las nalgas. Con su mano levantaba mi culo y yo lo hacía más y más. Le pedí que no pareDale más hermanita, mmassss. No te detengas por favor sigue…Hasta que terminé, por primera vez un orgasmo completo, abierto sin miedos. Salieron jugos de mi vagina. Mi hermana decía – Qué ricos son! Mi hermana me acariciaba el culo y luego nos dimos unos besos de antología.
Claro que antes me hacía mis pajas, pero nunca tuve un orgasmo que este que mi hermana me estaba dando. Me quedé exhausta apretando con una mano mi vagina…. A poco me recuperé y le dije que me gustaría hacer lo mismo con ella. Ella me dijo que no necesitaba hacerlo – Pero si quieres está bien, Anita hazlo.
Entonces comencé acariciándole las tetitas, besándolas y que lindo cuando noté que los pezones crecían y se ponían duros, con su mano llevó mi boca a sus tetas y con desesperación las besaba y chupaba y chupaba esos pezones, sus bellos pezones, a momentos le daba pequeños mordiscones y se quejaba, pero me pedía que no pare.
Mi hermana subía y bajaba el culo, luego me fui al clítoris y trataba de hacer lo mismo que mi hermana, primero besar alrededor de su vagina, y de pronto apareció el clítoris, que lindo, como un pene de bebé. Lo comencé a besarlo. Luego a mamarlo, chuparlo, lo sacaba y metía de mi boca, que hermosa sensación. Le seguía masajeando las tetas y a veces duro sus pezones. Ella deliraba. Con una mano aplastaba mi cabeza contra su raja y metía mi lengua, Luego tomó mi mano y la llevó hasta su ano y me pidió que le meta un dedo en el culo. Y yo un poco tímida lo hacía apenitas.
Ella me dijo, mételo duro sin miedo, pero ponle un poco de saliva a los dedos. Lo hice, perdí el miedo y le metía y sacaba el dedo con facilidad, luego me dijo otro más que ya no aguantaba más esa tortura de la espera. Yo ni corta ni perezosa puse saliva en los dedos y le metí dos despacito hasta el tope, los sacaba y metía de golpe. Dijo ayyyyyyyy. Me haces doler, pero sigue, sigue, hermanita…..mételos y saca mmassssssssssss, masssss. Maas rápido.
Mientras aplastaba mi cabeza contra su raja, la cuca estaba roja y los labios vaginales los notaba hinchados, los jugos le salían abundantemente. Siempre tuve asco pera esta vez me dio gusto que chupaba sus jugos. Ella se tapaba la boca con la almohada y
chillaba desperada y me pedía culéame más hermanita, masssssssssssssssssssss, yaaaaaaaaaaaaaaaaaa- Asiiiiiiiiiiii. Luego nos besamos frenéticamente y con su lengua parecía que culeaba mi boca- ¡¡Qué rico!
Fue una noche memorable….Por cierto hubo unas noches más, para escribir una novela… Marlene, tuvimos noches de placer con mi hermana-. La extraño mucho. Nos hablamos por teléfono Como tú sabes, en las próximas navidades ella se va a casar. No creo que se haya hecho lesbiana o será bisexual, no sé. Algún momento me contará. Claro, me pregunto ¿¿¿qué problema es que dos hermanas puedan jugar y tener placer, sin hacerse daño???
-Anita, le dije, muchas gracias por contarme tu historia, sabes que estoy mojadita después de haberte escuchado, tengo un inmenso calor en mi cuerpo. Así quisiera tener una maestra. – Yo puedo darte unas clasecitas, sin costo alguno. Jajaja. Oye, a propósito este fin de semana, los Andrade tienen una fiesta de cumpleaños en su casa. Me han invitado. A mis papás les puedo decir que voy contigo y esa noche me quedo en tu casa, después de la fiesta, y allí conversamos más del tema, qué te parece.
-Magnífico, Anita, yo le cuento a mi abuela de la invitación y le pido permiso para que te quedes conmigo. No creo que se oponga, creo que ella estará contenta de tenerte en casaHecho- hecho y a todo pecho.
Nos despedimos con un beso hasta vernos el fin de semana, en la casa de los Andrade.
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