Portada - Top Relatos - Enviar Relato - Archivos

 

    Categorias Relatos

    Ultimos Relatos

Sábado, 06 marzo
· Con este rudo si quise…
· Una semana en el balneario
Miércoles, 03 marzo
· Confesiones Eroticas
· Bukkake a pochi
· La amante de mi asaltante
Martes, 02 marzo
· El regalo de mi Comadre
· Aventuras en Caracas
· De fiesta en casa
Viernes, 26 febrero
· La mejor polla, la de mi papá
· Un ilustre desconocido
· Una entrevista de trabajo "Algo Inesperado"
Jueves, 25 febrero
· Aprendiendo en las duchas
· Mi sobrino y yo
· Alizita
Miércoles, 24 febrero
· El culo de tu mujer
· Con ella: la mejor experiencia sexual de mi vida
· Mi encuentro con el doctor
Lunes, 22 febrero
· Mi ultima exxxperincia
· Por fín sucedió
· La Primera
Viernes, 19 febrero
· Creer o reventar
· Una noche especial
· Martita: me encanta exhibirme
Lunes, 15 febrero
· Tarde solitaria en Cartagena
· Mi semana, día 2
· Después de la fiesta
Viernes, 12 febrero
· Destino Final Miserere
· Extraños en el autobús
· Con la encargada de un bar
Jueves, 11 febrero
· La velada

Artículos Viejos

Hetero: General: Una noche de copas en Barrancore
Enviado el Martes, 09 febrero a las 05:15:25 por nachox

 Hola, ¿Como están amigos? Aquí Juan Carlos desde Lima Perú (25 años ahora…) nuevamente saludando a toda la comunidad de Marqueze que han calificado de manera tan generosa mi primer relato donde les conté sobre mi primera experiencia de sexo en grupo. Me da mucho gusto que la hayan disfrutado, sobretodo porque no hay motivos para mentir sobre los acontecimientos pues a mi me gusta contar las cosas como son. La forma real en que se vive el sexo aquí en mi querido Perú.

Barranco, también conocido como “Barrancore” es la cuna de la vida bohemia en Lima, es el lugar donde se reúnen miles de bares y cafés “culturales” y epicentro de la movida musical alternativa en Perú. Su narrador, como aficionado a la cultura “under” no es ajeno a estos lares, como tampoco lo es la protagonista de esta aventura: Silvia.

A Silvia la conocí cuando todavía estábamos en el colegio, era mi compañera de clase, una amiga formidable, que también gustaba de la música punk y el rock pesado. Pasábamos horas en su casa de Miraflores escuchando a Green day y los Ramones, pronto la cercanía nos haría enamorados. A pesar de todo increíblemente nunca llegamos a tener relaciones más allá de la masturbación y una magnifica sesión de sexo oral que me regalaría por nuestros 6 meses juntos, lamentablemente poco después su familia se mudaría al extranjero separándonos por muchos años.

El tiempo pasó, deje de ser un niño y la vida me llevó a su antojo por sus caminos. Pero un buen día recibo una noticia que no podía creer, Silvia regresaba al Perú de vacaciones a visitar a sus abuelos. Un mensaje en mi correo concertaba una cita en un bar de Miraflores, mi corazón estallaba de emoción y mi mente se llenaba de incógnitas, ya no somos críos y hace mucho ya de nuestra relación (teníamos 24 los dos) ¿una cita de amigos o es algo más? Me vestí de la forma mas casual y despreocupada, una casaca, una camiseta negra que marcara mis músculos (en el colegio solía ser bastante delgado, y con los años he sabido cuidar de mi cuerpo), bien afeitado y varonil.

Al llegar al bar casi no pude reconocerla, sin duda era ella, pero ya no era una niña era toda una mujer, Había decorado sus labios con algunos piercings (aun recuerdo el primero que se hizo, el de su lengua y el lío que la llevo a la dirección), sobresalía un pequeño tatuaje en una de sus caderas, sus anchas caderas, aquel dibujo contrastaba con su piel blanca como la leche. Había una argolla en una de sus cejas y múltiples adornos, manera de trenzas en sus cabellos, los cuales me había contado eran recuerdo de los países en los que había estado. A pesar de todo mantenía esa belleza que la hacía única para mí, era esa mujer que no necesitaba toneladas de maquillaje para verse bonita. Había adelgazado, lo cual hacía sobresalir su busto y ese culo delicioso con el que había fantaseado tantas veces durante mi adolescencia. Finalmente me miró a través de sus lentes y luego de dirigirme una sonrisa corrió hacia mí para abrazarme. “¡Hola amigo, te había extrañado tanto!” Su aroma era como una droga, me hipnotizaba, yo la abrazaba fuerte en lo que parecían horas. Extrañaba el calor de su piel, el calor de alguien a quien para variar le importaba de verdad.

Nos sentamos en una de las tantas mesas de la calle de las pizzas, ordenamos algo de comer y unas cervezas con pisco sour. Conversábamos de todo y de nada, de sus ex novios en Estados Unidos, le contaba de mis ex acá en Perú, de como nos iba en nuestros respectivos trabajos, de nuestra adicción común, la música. Cigarrillo tras cigarrillo, cerveza tras cerveza, copa tras copa nos acercábamos más. Ella tuvo la idea, “¿Por que no vamos a Barrancore?¡¡Hoy tocan los Tturbopótamos en el Sargento!!”, no lo dude “¡Vamos!”

Tomamos un taxi y nos fastidiábamos, ella sabía de mi ex novia, supo los problemas que tuve con ella y no dudo en decir lo feliz que estaba de que todo ya hubiera terminado. “Tu no necesitas una flaca posera como ella”, “¿Y que? ¿Acaso tu me vas a dar bola?”"¡Tarado!” Nos destornillábamos de la risa. Nos bajamos en el bar y la banda aún no tocaba así que nos fuimos a un pequeño antro de sillones y mesas a pedir más cerveza y cigarrillos. La velocidad de la noche era vertiginosa, la música alta y estridente como nos gusta. Perdí la cuenta de la conversación pero tenía sus manos entre las mías, nos acercábamos cada vez más, de pronto me jala fuera del bar. El concierto había empezado. Turbopótamos saltaba a la escena con el sonido de sus trompetas y guitarras al ritmo de ska, nuestros cuerpos se movían frenéticos en la multitud. Nos mezclamos en ese mar humano de cuerpos que colisionaban entre sí en pleno del calor infernal, estábamos ebrios y no nos importaba, nos dejábamos llevar, como dos chiquillos nuevamente.

Suena la ultima nota y retumba la distorsión en el Sargento, “¡¡La pasamos de puta madre, gracias!!” dice el vocalista antes de terminar el recital, miles de aplausos y puños en el aire. Se disipa la multitud y ella se deja caer en mis brazos. “¡¡La mierda, que buen concierto!!”"¡¡Voy a lavarte esa boca sucia mujer!!”, me mira coqueta…”Quiero una cerveza”"Yo también” nos abrazamos y nos acercamos a la barra, pedimos una jarra, nos reíamos de todo, caminábamos en zig zag, dando tumbos, casi retando a la multitud. Damos tragos largos, era de madrugada y habíamos estado bebiendo toda la noche. Silvia ondulaba su cuerpo al ritmo de las canciones llamando la atención de mas de uno por los movimientos eróticos de su cabellera castaño ondulado. Sonaba “Caress me down” de sublime y me dice “baila”, “estas loca mujer, déjame aquí disfrutar de mi cerveza” “Entonces yo bailare para tí”. Continuando con el juego le di vuelta a mi silla y ella se movía alrededor mío como una de esas bailarinas exóticas, tocando sin tocar mi cuerpo acariciándome con su aliento. Muchos de los hombres del bar voltearon a mirar, dándose codazos entre ellos, levantando los dedos pulgares hacia mí. Era un rockstar, el tipo mas afortunado del bar, termina la canción y ella reposa su bello par de tetas en mi cara mientras se estira para coger su cerveza, la postura y el baile me habían excitado a mil, ella en su ebriedad no había reparado de la situación y apoyándose con una mano en mi entrepierna alcanza el vaso, se asusta al tocar mi pene erecto debajo del pantalón y me tira la cerveza encima. “Sorry, sorry Juanca sorry..esque”"Jajaja ¡¡Mira mujer, lo que me has hecho!!”"¿A cual de las dos cosas te refieres?” me dice sonriendo malevolamente y haciendo que la chica de la barra suelte una sonrisita cómplice. Hace ademán de secarme el resto de la cerveza con la mano y toca nuevamente mi verga dura. Acercándose a mi oído me dice en un susurro “yo creo que quieres meterme todo esto desde hace rato ¿no?” La mire fijamente a los ojos ya no como la niña de la que estuve enamorado, sino como la mujer ardiente que era ahora, la tome entre mis brazos y la bese, me dijo “llévame a donde tu quieras”.

Salimos del bar tambaleándonos, nos deteníamos de rato en rato para besarnos apasionadamente, más bien escandalosamente. De una forma tan salvaje que las señoras que vendían chicles se persignaban a nuestro paso, abrí mi billetera “puta madre, no tengo dinero, acompáñame al cajero un toque”, nos metimos los dos a la cabina, puse la clave y siento dos manos que me abrazan por detrás, era ella, sus manos sacan rápidamente mi pene del pantalón, “has engrosado amor” y me hace una paja con sus manos ahí, mientras sacaba yo los billetes de la maquina, era una cabina transparente asi que cualquier transeúnte podía ganarse con la escena, no me importaba, de hecho me excitaba mucho más, quería penetrarla ahí mismo, la aprisione contra la pared “no, aquí no, llévame a un telo”.

Tomamos un taxi rumbo a un hotel que conocía en la Av.Arequipa, pague la habitación y subimos casi arrastrándonos al cuarto, el celador se mataba de la risa. Abrimos la puerta y decidí tomar las cosas con algo de calma, me moje la cara, todo sucedía a una velocidad vertiginosa y yo casi ni podía mantenerme en pie. Me sacudo y despabilo un poco, al dar la vuelta me sorprende el espectáculo mas delicioso del año. Estaba parada frente a mi, completamente desnuda con la mano extendida y pronunciando la invitación más erótica de mi vida “¿vienes conmigo?” No tuve tiempo de pensarlo pues su mano se aferro a mi cinturón, jalándome hacia ella, me libere del polo y al ver mi torso desnudo ella se quedo mirándome, “esos músculos yo no los conocía”"Algunas cosas han cambiado”"así parece” dice sonriendo mientras pasa sus manos por mis pectorales y besa mi cuerpo, saca mi cinturón y baja de un golpe mis pantalones, saltando mi verga erecta hacia su cara, la pequeña cachetada que le da le provoca una risita. Con una mano la toma y con la otra seca el poco de lubricación que le quedó en la mejilla. “Tienes una verga riquísima amor, no es muy grande pero si es muy gruesa, es perfecta, me encanta” (creo que es la calificación perfecta a mis dotes hasta el día de hoy) “¿si te gusta tanto, por que no me la chupas?” para mi sorpresa ella mueve la cabeza de un lado a otro diciendo “nop, no quiero hacerlo hoy”"vamos, solo mámala un poquito”"¡No carajo, te he dicho que no! ¡Quiero que me la metas de una vez!” La tumbe en la cama con un poco de fuerza y empece a besar su cuello, sus tetas, su abdomen, sus piernas las cuales tome en mis manos y separe firmemente al agarrarla de los tobillos. “¿Que haces?” “Si tu no quieres comerte mi pinga, yo voy a comerme esa concha rica que tienes ahí”"NO Juanca por favor no….” pero era muy tarde mis labios ya se enterraban en su vagina separando sus labios mayores en internándose mi lengua dentro de su cuevita buscando su clítoris. Silvia forcejeaba al comienzo, pataleaba como queriendo librarse, pero luego cedió su cuerpo al placer, se agarraba de las sabanas y mordía la almohada, luego soltó un gemido tremendo “Dios mío que delicia Juanca, sigue así, mi amor”"Conchasumadre que ricoooooo” y se desesperaba, estiraba sus manos y me tomaba de los cabellos para que hundiera mas mi lengua dentro de su concha, para que rozara su clítoris haciéndola mojarse tanto que me embarraba la cara de sus jugos, luego se estiro violentamente cayendo rendida. “Dios mío, siento una electricidad que va desde mi concha hasta mi cerebro” Una loca definitivamente.

Casi inmediatamente se pone en cuatro patas y dice “clavamela, por favor”, me puse el preservativo (siempre pensando con cuidado amigos) y sin mayor dificultad se la meti toda hasta el fondo, hasta que mis huevos tocaron su pelvis, ella gemía como una gata en celo. “Ay, ay mi amor ay, así métemela toda…toda, que rico!!” Mientras la tomaba de las caderas y golpeaba su culo con mi abdomen, “te gusta que te cachen así, ¿no? Me habías resultado toda una perrita”"si, mi amor, soy una perrita, una puta, me gusta que me culeen así, me gusta tu pinga dentro de mi, no pares” Mientras la bombeaba frenéticamente, le daba de palmadas en las nalgas a lo que ella me miraba molesta pero yo la tomaba de los cabellos y jalándola un poco le decía “dijiste que eras una puta, así que se más obediente o te la saco”"No, Juanca papito, no me la saques, hazme lo que quieras pero no me la saques” Entonces lubrique uno de mis de dos en su boca y con el empece a jugar con los bordes de su ano que se descubría tierno y virgen ante mi. Ella gemía con mas fuerza, se quejaba incluso un poquito pero yo la silenciaba empujándole mi verga dentro con mas fuerza, continuaba con mi juego de estimular las paredes de su ano, jugaba a que se lo iba a meter, hasta que en uno de esos movimientos sentí mi pelvis mojarse entera y a ella temblar con la boca abierta y los ojos cerrados. Había tenido un orgasmo francamente brutal. Cayó rendida en la cama pero como una leona y una agilidad irreal se dio la vuelta,abrió las piernas y abrazándome con ellas se la clavó nuevamente, sabía que estaba a su mercer esta vez, hizo un nudo con sus pies detrás de mis caderas, “yo me he venido buenazo, así que ahora es tu turno cariño”, ella movía sus caderas de forma sensacional y serpenteante, encontró el ritmo justo para excitarme al punto de sacarme de control, yo me mentalizaba, y ella solo sonreía maliciosamente, “¿Te vienes no? Dámela ahora mi amor, dámela que ya no aguanto”, puse mis brazos entre sus piernas y de un golpe me libre de ellas, Silvia puso una cara de espanto pero se mojo como nunca antes, puse sus piernas sobre mis hombros y apoyándome en mis brazos empece a clavársela con todo mi peso. Silvia ya no gemía, gritaba, gritaba como si quisiera que todo el hotel se enterara que nuestra primera (y hasta ahora ultima) vez juntos era precisamente ahí, teníamos sexo salvaje, casi la violaba y ella lo disfrutaba mucho más. Me empujó fuera de ella se paró y apoyando ambas manos en la pared me paró su riquísimo culo ofreciéndome su vagina caliente, mojada, “culeame hasta que te vengas”, se la clave de un golpe, la empujaba con fuerza y de pronto sentí el semen brotando con fuerza, no pude mas y eyacule golpeando sus nalgas con mi vientre a lo que ella soltaba un grito que se iba ahogando lentamente.

Nos tiramos rendidos en la cama, cubiertos por completo de sudor, nos dimos un beso tierno, “wow, realmente eres todo un macho, ya no eres un niño como te conocí”"y tu eres una diosa del sexo” nos reímos, la cabeza me daba mil vueltas y me sentía fuera de mi. “ya casi amanece, mi viejo me va a matar” y se empieza a vestir, o tratar de vestir pues entre la embriaguez del alcohol y del sexo le es difícil coordinar sus movimientos. Tenia ya puesto ella el pantalón, su zapatillas, pero había dejado sus tetas libres al aire, blancas y redondas, lo cual despertó un instinto francamente salvaje en mi. Ella estaba agachada buscando su bra cuando la tomo de las muñecas y así arrodillada le apunto con mi verga nuevamente en la cara. “Chupala”"no, please” (pero veo que mira mi verga con atención) “he dicho que la chupes putita” y cerrando los ojos abrió su boquita para dar entrada a mi miembro en ella, recordé aquella vez en mi casa que en ausencia de mis padres me la había mamado por casi 30 minutos, estrenando ese magnifico piercing en la lengua, el mismo que hoy tenia y que había aprendido a utilizar con maestría. La succionaba con sensualidad, gimiendo de a poquitos, yo no la soltaba, de ratos se la sacaba de la boca y se la restregaba en la cara, “mmm que rica amor, dame tu leche en mi carita ya”, y la chupaba, la recorría de arriba a abajo, desde los huevos hasta la punta, la metía en su boca tibia, luego me miro a los ojos “dámela ahora”, no tuvo que pedirlo dos veces, le solté las manos e inmediatamente me masturbó de forma frenética y cogiendo mi miembro con fuerza logró que soltara nuevamente un potente chorro de semen que le embarró parte del mentón el cuello y ese precioso par de tetas, fue tan deliciosa la descarga que me sentí desmayar. Mientras me hundía en la distorsión de la noche escuchaba sus palabras “desde ahora soy tu puta y puedes hacer conmigo lo que se te antoje, siempre voy a ser tu puta no importa lo que pase”

Recuerdo poco después de eso, salimos del hotel, tomamos un taxi, recuerdo que en el taxi ella se subió el polo dejando sus tetas al aire y diciéndome “chupalas amor”, el taxista se quedó atónito y yo solo atine a decirle “maneje” mientras succionaba los hermosos pechos de Silvia. La deje en su casa y recuerdo vagamente como llegue a la mía. Pero al despertar encontré un mensaje de lo mas gracioso en mi celular “Juanca ¿Que hicimos anoche? No encuentro mi bra y tengo un sabor conocido tuyo en la boca jajaja” “¿Tienes algo que hacer esta noche? creo que hay bastante para conversar”.

Esa fue la historia de mi reencuentro con Silvia, ella volvió al extranjero con su familia y yo me fui a trabajar a otro departamento del país (Piura) durante algún tiempo. Aún nos comunicamos muy esporádicamente y de lo que paso esa noche, ha quedado como nuestro secreto (como dice la canción), espero hayan disfrutado de este relato, que al igual que el anterior es completamente real (para que vean como se vive el sexo de verdad en este país), espero saber de ustedes y sus comentarios, ¡Hasta la próxima!”.

 


 

    Enlaces Relacionados

· Más Acerca de
· Relatos de nachox


Relato mas leido sobre :
Jovencitas

    Votos del relato

Puntuación Promedio: 0
votos: 0

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

    Opciones


"Login" | Entrar/Crear Cuenta | 0 Cometarios
Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.
 

 

 

 

Fullrelatos.com relatos eroticos gratis a full © 2008

Resolución 800 x 600 pixeles