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Hetero: General: Mi amiga Rosario
Enviado el Viernes, 05 febrero a las 04:48:32 por nachox

 Lo que voy a relatar sucedió hace apenas unos días. Trabajo en una oficina, tengo 51 años y siempre estoy bastante ocupado por motivos de mi trabajo, por lo cual dependo en mucho de la atención que recibo de la señora Rosario, que es la que atiende el pantry en la oficina, constantemente me lleva café, te, que si una empanada, etc.

Con el tiempo nos hicimos excelentes amigos y nunca pensé que esa amistad pudiera ser algo más cercano, ya que en primer lugar es una dama de familia, amante esposa, devota católica y mujer muy responsable de sus actos. Además su belleza física no es nada del otro mundo siendo una mujer ya de 54 años, rellenita y sin un rostro de anuncio de cosméticos. Eso si el conjunto completo no es de mal ver y se le dibujaban por debajo de sus blusas unos senos excelentes, nada caídos y que denotaban ser poco acariciados y necesitados de un poco de ternura. Digo esto pues en muchas ocasiones solo de rozarla sin querer en la cocina o un pasillo sus pezones se endurecían y se marcaban mucho aun debajo del sostenedor y la blusa, de lo cual me percate, iniciándose mi lujuriosa intención por este detalle.

Pues hace ya un tiempecito que decidí lanzarme tratando de que esto no afectara la amistad y cual no seria mi sorpresa cuando al decirle una mañana al oído que me gustaba mucho, no hizo ningún rechazo y solo se sonrío con malicia. Después de esta primera vez, casi todos los días le decía algo cada vez más lujurioso y provocador, tratando de que sintiera excitada. En los últimos días hasta me permitió algún besito en el cuello, estando de espaldas a mi, sin protestar, solo decía que estaba mal que nos podían ver. El otro preámbulo de la situación definitiva fue hace la semana pasada en que en un arranque de calentura le pase la mano por debajo de su delantal y le acaricie un seno, me largo un manotazo y su cara enrojeció, pero con una sonrisa que decía que le gustaba.

Ahí mismo aproveche para invitarla a mi hotel, diciéndome ella que ese día no pues acababa de regresar de sus vacaciones y tenia que hacer algunas gestiones domesticas.

Al día siguiente en cuanto la vi en la mañana le dije: “¿Hoy si nos vemos después del trabajo? Su respuesta fue solo un asentimiento con la cabeza y su carita más roja que nunca. Realmente no pude trabajar en toda la mañana.

Al comenzar la gente a salir, mis compañeros me invitaron a irme con el auto del departamento igual que todos los días, pero me excuse, diciendo que tenía que hacer unas compras. Espere a que saliera mi amiga Rosario y salimos juntos de la Empresa, nos fuimos caminando, son unas 12 cuadras hasta mi hotel, y en el trayecto hablamos de muchas cosas, de las infidelidades y el pecado que significa, de lo débil que es la carne y de lo cercanos que éramos nosotros, de los deseos que yo sentía de abrazarla fuertemente y tenerla muy cerca de mi, ella también sentía lo mismo. De la proximidad del termino de mi contrato con lo cual podría dejar de verla o para siempre o por mucho tiempo y de la oportunidad única que se nos ofrecía ese día para hacer realidad nuestros deseos y fantasías. Cuando llegamos al hotel ya estaba completamente convencida de que lo que íbamos a hacer, era lo que debíamos hacer como dos seres humanos adultos y con tanta afinidad.

Entramos al hotel por el estacionamiento para evitar curiosos, y subimos en el ascensor hasta mi habitación, que yo había arreglado de antemano con ricas fragancias y un ramo de azucenas.

Cuando entramos enseguida la abracé, en el vestíbulo de la habitación, la abracé fuerte frente a frente y busque sus labios con desespero, ella movió la cabeza al lado pero después la retorno buscando los míos, y nos dimos un beso húmedo muy caliente, lleno de deseo y lujuria. Pase mi lengua por su cuello y le di la vuelta, comenzando a besar su cuello, por detrás de su cabeza debajo de su corto cabello rubio. Mientras tanto mis manos buscaban sus senos, hasta que los hallaron y comencé a masajear aquellas tetas que me tenían la cabeza desbordada. Primero sobre la blusa, y luego se la abrí con una mano mientras con la otra zafaba el cierre del sostenedor. Que rico cuando aquellos pezones fueros tocados por mis dedos, eran rosados como unas pequeñas rosas encima de aquellas voluptuosas tetas que me pedían que las chupara. Rosario jadeaba y me decía: si, si chupamelas, bésamelas así rico. Comencé una mamada de tetas increíble en el medio del recibidor pero la arrastre hacia la habitación suavemente y seguimos de pie al lado de la cama. Rosario cerraba los ojos y se dejaba hacer, pidiéndome mas amor que era lo que más le faltaba.

Me quite la camisa y ella comenzó a pasar sus manos por mi piel reconociendo mi cuerpo, hasta llegar a mis tetillas hacia donde dirigió su boca quitándome a mi el placer de sus senos, comenzó a comerme las tetillas como si estuviera atormentada, hasta me las mordía suavemente. Ahí comenzó mi verdadera erección. La pinga se puso a mil en ese mismo instante, mis escasos 12 cm con 30 mm de diámetro se multiplicaron y yo estimo que ya era un buen trozo de verga. Termine de quitarle la blusa y volví a abrazarla ya los dos con el torso desnudo, el calor que despedía su cuerpo era muy intenso y su piel como la de una jovencita, tenia sus cauchitos pero eran divinos, estaban esperando a que me los comiera y les diera un masaje. Fui bajando por su cuello y besándola entre los dos senos, buscando su ombligo que era grande y rico para meter mi lengua, lo bese y lo penetre con la lengua dándole placer a mi querida Rosario. Ella solo atinaba entonces a decir: ¡rico, que rico, sigue papito!

Comencé a zafar los botones de su falda y no me puso reparos, la baje completa y vi sus pantaletas de señora con una humedad extraordinaria entre las dos piernas. ¡Estaba bien caliente y mojadita mi divina Rosario! Me arrodille frente a ella y comencé a besar su cuca por encima de la tela, sus gemidos iban en aumento, le baje la pantaleta y ante mi cara apareció aquella fruta divina, totalmente depilada, con gruesos labios y entreabierta pidiéndome a gritos que me la comiera. Comencé a besarla directamente en la raja teniendo cuidado de chupar su clítoris en cada lenguetazo y ella iba abriendo cada vez mas las piernas, hasta quedar casi a horcajadas.

-Vamos a la cama- le dije y Rosario me zafo el pantalón, bajando mis calzones y a la vista de mi pinga totalmente erecta y dura no se cohibió en besarla dulcemente en el hoyito tratando de meter su lengua por el pequeño agujerito. Me acosté junto a ella y al contacto de su piel con mi verga a la altura de los muslos musito: - Hay que rica esta, es maravillosa y la quiero entera dentro de mí - Es tuya Charito, es tuya y vamos a comernos mutuamente

Di la vuelta y puse mi boca a la altura de su maravillosa y jugosa cuca y mi pene en sus labios. Comenzó a metérsela despacio en la boca tratando de adaptarla a su diámetro y chupaba despacio, hasta tragarse la cabeza y parte del tronco, tosió y volvió a tragársela esta vez entera, que boca mas tibia y mojadita, comencé a bombear en su boca y su saliva a correr por los bordes, empapando mi verga. En tanto mi lengua jugaba a entrar y salir de su caverna de carne, que también destilaba jugos agridulces, ya estábamos totalmente locos, seguí bombeando y ella destilando saliva de su boquita. La introduje hasta el fondo de nuevo y la saque de pronto y le dije:

-Voy a entrar dentro de ti. -Si papi por favor métete dentro de mi y hazme gozar mucho.

Me enderecé y teniéndola acostada, y abriéndole mucho las piernas aquella cuca rosadita bien abierta y mojada, comencé a pasarle la cabeza de arriba abajo, a lo largo de toda su raja, la cabeza se sumergía poco a poco hasta que de un tiron se la metí completa:

-¡Aaaaaayyyyyyy, me rompes papi! -¡Si mamita ya estoy completamente dentro de ti! Eres un sueño, que cuca más caliente y rica. -Si papito métemela duro y bombéame que me quiero correr muchas veces.

La bombeaba suavemente, se la sacaba casi toda y luego se la metía hasta que mis bolas tocaban su culito y ella entraba en trance de tener toda mi carne dentro, seguí bombeando mas rápido y pellizcando sus pezones que estaban bien duros, la abrace con ambas manos y ella me aprisiono entre sus piernas, metiéndome hasta el fondo en Rosario.

Sentí que ella empezaba a temblar de placer y que le faltaba poco para correrse, y le dije ¿donde quieres mi lechita? Dentro Papi, dentro quiero que me inundes toda para sentirte mío completamente. Su cuca chorreaba jugos, que mujer tan especial y caliente.

-Papi dámela ya, dámela todaaaaaaaa! Y comenzó a correrse -Ahí va mami mira que calentita esta te estoy inundando y mi chorro de leche espesa y pegajosa comenzó a entrarle hasta el fondo de su vagina caliente. Mucha, mucha leche le eche en lo más profundo a mi querida Rosario, que me agradecía con algunas lagrimitas en sus ojitos hermosos.

- Que rico, papi, que rico, nunca había cojido así. -Gracias a ti mami que eres una mujer maravillosa y muy ardiente, quiero seguir abrazándote todo el tiempo y dándote todas mis caricias y mimándote, ojala mi semen pudiera embarazarte para quedarme toda la vida contigo y tener un hijo de este amor que nos ha envuelto tan apasionadamente.

- No se si me podré embarazar, pero tu semen es delicioso y la próxima vez quiero tragármelo.

- así será.

Y así fue, pero se lo cuento en mi próximo relato.

 


 

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