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Intercambios: Mi negrita
Enviado el Jueves, 02 julio a las 07:01:42 por ramiro706

 Tanto mi negra como la doctora debieron alcanzar más de un orgasmo, mientras yo solté a la doctora y la dejé chupándosela a mi mujer mientras yo se lo fui metiendo por el culo a mi negra, hasta que al fin, luego de que la negra moviera las caderas como solo ella sabe hacerlo, me hizo acabar dentro de su negro y ancho culo.

Lo que les voy a contar, es algo que me pasa muy seguido con mi negrita, ella es una negra zalamera con la que vivo desde hace tres años más o menos, mi negrita es alta ancha de caderas y bien pechugona, es verdad que se alisa el pelo pero aun y así es tremenda mujer, cuando la conocí ella era la que cuidaba y le cocinaba a la madre del abogado para el cual trabajo como chofer y mandadero, cierto día me tocó ir a buscar a la casa de la madre del licenciado (hasta ese día yo juraba que los abogados no tenían madre) unos papeles de él, y esa negra bien puesta fue la que me atendió, desde ese mismo día me enamoré de la negrita y yo creo que ella de mi también, por lo que a las tres semanas ya vivíamos juntos.

Desde el principio de nuestra relación ella me hizo saber que había tenido otros maridos antes que yo, pero eso no fue impedimento para mi, hasta que me dijo que un par de ellos la continuaban viendo de vez en cuando, cosa que a mi desde luego no me agradó por lo que le puse como condición que terminase con ellos si quería seguir conmigo en serio, y la condenada negra aceptó.

La negra y yo nos pusimos a vivir juntos, ella continúo trabajando para la madre del licenciado y yo conduciéndole los autos cuando él así lo requería, en la noche cuando yo llegaba a nuestro apartamento, ella por lo general me esperaba solamente vestida con una bata transparente así que luego de llegar de inmediato nos metíamos en la cama, o lo hacíamos en la misma sala, y en ocasiones hasta en la cocina. La negra era insaciable y yo desde luego no me le quedaba atrás, ya que cuando ella no me buscaba yo la encontraba, es más hasta nos compramos varios libros en los que se le orienta al lector sobre distintas posiciones y diferentes técnicas, gracias a esas lecturas yo aprendí a mamársela a ella y ella a mi, como también me enseñó a darle por el culo cosa que yo no tenía costumbre de hacer, pero que la negra ya había disfrutado con sus anteriores maridos.

Todo fue de maravillas hasta que preñé a la negra por primera vez, yo pensé que al quedar embarazada tomaría las cosas con más calma, pero fue todo lo contrario, su apetito sexual como que se disparó, un buen día que yo llegué a la casa la encontré como siempre casi medio desnuda esperándome y me pidió que le diera por el culo, cosa que yo hacía con mucho gusto, pero para mi fue una sorpresa lo que encontré luego que se lo metí todo, al yo querer agarrarle el coño a mi negra me encontré que tenía un huevo de plástico metido dentro de su coño con el cual se estaba dando, como yo estaba en ese momento concentrado en mi culo, mejor dicho en el culo de mi mujer no le puse mucha atención pero al terminar le pregunté asombrado que ella hacía con eso dentro de su coño, ella me respondió que una amiga se lo había regalado hace tiempo y que le había provocado el usarlo esa tarde mientras yo le daba por el culo…

Bien, la cosa no se quedó así, ya que en la siguiente oportunidad en que los dos nos volvimos a acostar ella lo primero que hizo fue enchufarse esa cosa por el culo mientras yo se lo metía por el coño, para serles franco eso parece que la ponía a millón, la negra cada vez que nos acostábamos se inventaba algo nuevo y diferente para disfrutar del sexo conmigo, en una oportunidad se presentó a la casa con un aparato doble, ya ni siquiera me esperaba en la sala se encontraba en la cama cubierta con una sábana y a medida que yo me quitaba la ropa ella me agarró la verga con su boca, pero cuando yo más inspirado me encontraba le quité la sábana y la vi como se empujaba esa cosa doble por el culo y por su coño al mismo tiempo. Por suerte al día siguiente se fue al hospital en labor de parto.

Al ir ha visitarla a la maternidad, la encontré dándole pecho a nuestro hijo, gracias a mi jefe le dieron una habitación para ella sola, al verme la negra le sacó los gases al crio, lo colocó en su cuna y sin decir nada me agarró por la cabeza y me colocó a mi entre sus senos, por suerte la puerta la cerré al entrar ya que si no la enfermera nos hubiera agarrado a ella mamándome el huevo y yo chupándole sus sabrosas tetas. Cuando la dieron de alta de la maternidad las cosas cambiaron, al llegar a la casa se encontraba vestida, y no respondía a mis requerimientos sexuales, al principio yo lo atribuí a su condición pero comenzaron a pasar los días y las semanas y hasta dos meses después del parto y la negra nada que me la aflojaba, hasta que un día yo me encojoné y la agarré en la cama al acostarnos y después de que había dado de comer a nuestro hijo, la negra tenía casi toda la ropa puesta y se la arranqué, le rompí la bata de dormir como también su ropa íntima cosa que ella antes jamás usaba, hasta que la dejé semi desnuda…

Ella para huir de mi se acostó boca abajo, pero yo no me di por vencido y se lo metí en su coño pero entrándole por detrás, ella me gritaba que la dejarse quieta, pero eso lejos de calmarme me excitaba más y aunque la negra lloró como una Magdalena me la tiré, la verdad es que no fue un polvo del otro mundo, pero al final logré que moviera un poco el culo, a partir de ese día era un caso lograr metérselo a la negra, y no se diga de tratar de que me lo mamase o yo a ella, la negra desde el parto cambió, yo poco a poco me he ido haciendo a la idea de que ya no le gusta pero cada vez que tengo la oportunidad de clavarla por detrás le digo al oído que me la deje mamar y ella me responde un seco no, lo que me calienta más y enseguida me vengo.

Tan reciente como hace un mes, le comenté a mi jefe con el que tengo mucha confianza, lo que nos estaba pasando. El licenciado me dio la tarjeta de una psicóloga especializada en terapias sexuales, a la cual asistimos los dos, la negra y yo, y luego de la presentación de rigor, la doctora comenzó a entrevistarnos preguntándonos muchas cosas que yo entiendo que no tenían nada que ver con nuestro problema, pero luego si comenzó a preguntarnos como eran nuestras relaciones, yo dejé que la negra comenzara a hablar, pero fue muy pobre su descripción, cuando me tocó a mí la doctora a cada rato le pedía a mi negra que confirmara si lo que yo decía era cierto o una exageración, lo que desde luego la negra confirmaba, la cosa es que a mi me daba la impresión que la doctora lejos de curarnos o mejor dicho de curar a la negra se estaba enfermando, ya que a medida que yo hablaba ella se retorcía en la silla detrás del escritorio, luego su mano dejó de tomar notas y yo me sospecho que se la metió debajo de su falda, en la primera sesión y la doctora nos salió con que a partir de ese momento la terapia sería por separado, como ella era la doctora nosotros lo aceptamos.

En esa primera y única sesión le dijo a mi mujer que ella estaba falta de motivación debido al trauma del parto, pero que eso se le pasaría en par de semanas o de meses, pero para que el proceso se acelerase era necesario el que ella me viese manteniendo relaciones sexuales, con otra mujer desde luego. Por lo que luego de atenderla a ella me atendió a mí, lo primero que me dijo fue que le describiese de la manera más clara posible como eran nuestras relaciones sexuales normalmente antes del parto. Al principio yo me limité a ir diciendo lo que la negra y yo hacíamos en la cama, pero en eso la doctora se enojó mucho y me indicó que parecía que yo no quería que mi mujer se recuperase, yo le pedí disculpas y le solicité que me dijese como debía ser, a lo que la psicóloga se levantó detrás de su escritorio se me acercó y repitiendo lo que yo decía de como me comportaba yo en la cama, y quitándose la chaqueta de su traje como dije yo que me había quitado el saco de mi traje, luego me vio a los ojos y me repitió, tiene que ser bien descriptivo al punto que yo no me tenga que imaginar lo que usted dice, y que su esposa que se encuentra tras el espejo lo vea de forma clara y precisa.

Después de esa clara aclaración, ya no fue preciso más orientación por parte de la doctora, por lo primero que yo le dije que para que le pudiera explicar con suma claridad necesitaba que mi esposa me esperase dentro de la habitación tan sola vestida con una bata casi transparente, la doctora me ordenó salir de la habitación y que regresara luego que pasasen cinco minutos, al entrar a la oficina de nuevo me imaginaba que mi esposa se encontraría esperándome casi sin ropas, pero no fue así la que estaba tan sola vestida con una larga camisa de hombre era la doctora, al ver mi sorpresa en mi rostro me dijo entre dientes que continuase como que si ella fuese mi esposa, cosa que yo seguí al pie de la letra, y a medida que le iba diciendo lo que yo hacía se lo iba demostrando, me acerqué a ella, la tomaba por los brazos, la besaba, y cuando yo pensaba que eso era todo ella me ordenaba continuar, por lo que comencé a acariciar su desnudo y blanco cuerpo, y ella se daba a la tarea de ir soltándome los botones de mi camisa y la cremallera de mi pantalón.

La doctora en nada se parece a mi negra, de hecho ella es blanca como un papel, bajita de cabellos castaños que le caen suavemente sobre sus desnudos hombros, ojos azules, de nariz respingona, su piel es suave como nalgas de niño pequeño, sin un solo vello en todo su cuerpo, hasta su coño lo tiene completamente depilado, contrario a mi negra que ahí tiene una mata de pelo, en fin en nada se parecía a mi negra pensaba yo hasta esos momentos, hasta su aroma era bien distinto, olía a dulce, en cambio mi negra tiene un olor fuerte a mujer hecha y derecha ella no acostumbra a usar esas cosas como desodorantes y cuando suda yo la puedo localizar dentro de una habitación sin luz.

Yo por curar a mi mujer estaba dispuesto a todo, por lo que decidí continuar, ya los dos nos encontrábamos desnudos cuando la tomé por los hombros y la presioné hasta que su cara estuvo frente a mi verga, ella comenzó a tocarla con mucha delicadeza, fue cuando le dije que lo estaba haciendo mal que mi mujer se pegaba a mi pinga como si en eso le fuese la vida y de inmediato así lo hizo…

Cuando ya estaba yo a punto de acabar dentro de su boca se lo saqué, la tomé por las caderas y debido a que es mucho más pequeña y ligera que mi negra casi se me va de las manos, la levanté en vilo y la dejé caer sobre mi verga, al metérselo así de golpe la doctora dio un gran grito de dolor pero a pesar de ello, continuó con el tratamiento…

Cuando yo más inspirado me encontraba se abrió la puerta entrando mi negra, en sus ojos se podía ver ese antiguo brillo que tenía cuando se acostaba conmigo y hacíamos y deshacíamos el uno con el otro, en un dos por tres se arrancó la ropa quedando desnuda y abalanzándose sobre la doctora y yo, lo primero que hizo fue darme un tierno y largo beso de lengua, luego me colocó su aromático coño sobre mi boca, al tiempo que yo le continuaba dando a la doctora por su coño, la doctora por su parte trató de separarse de mi pero yo no la dejé, mi negra luego de una buena mamada se dio vuelta y le colocó su coño en la boca de la doctora, la cual diligentemente se dio a la tarea de mamársela.

Tanto mi negra como la doctora debieron alcanzar más de un orgasmo, mientras yo solté a la doctora y la dejé chupándosela a mi mujer mientras yo se lo fui metiendo por el culo a mi negra, hasta que al fin, luego de que la negra moviera las caderas como solo ella sabe hacerlo, me hizo acabar dentro de su negro y ancho culo.

Hoy en día ya mi negrita se encuentra recuperada, cada vez que llego a la casa por lo general me espera como antes y tenemos nuestros grandes encuentros. Con relación a la doctora les diré, esa tía no era doctora nada, resulta ser que era una paciente mental que decía ser doctora, y dio la casualidad que mi esposa y yo llegábamos justo cuando la verdadera doctora se encontraba buscando una ambulancia para llevar a la paciente a un hospital, miren como son las cosas, gracias a una loca mi mujer se curó.

 


 

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