Gays: Mi primer contacto con otro hombre
Enviado el Jueves, 02 julio a las 06:52:32 por ramiro706
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Me pidió que me dejara chupar mi pija y se tragó mi pija, dándome una mamada que me puso re loco, mientras con las manos en mis nalgas me balanceaba haciendo entrar mi pija en su boca, me acariciaba cada vez más cerca de mi agujerito, hasta que sentí algo que entraba y salía, al comienzo molestaba, pero al rato me volvió loco, me puso cada vez más adentro su dedo.
Les quiero aclarar que no soy gay, y no lo digo por machismo, sino que leyendo los relatos de esta página, se me ocurrió contar esta experiencia que la tengo sepultada en el olvido, porque por largo tiempo fue un episodio que me daba vergüenza tan sólo recordarlo. Hoy ya verdaderamente superado lo recuerdo y lo asumo como una experiencia más, (mi experiencia homosexual), única he irrepetible hasta estos días.
Tenía aproximadamente 18 años y llegó de visita un amigo de mi padre de la capital de Argentina, Bs. As., no recuerdo por qué razón estrechó amistad conmigo, y le gustó el lugar el pueblo donde yo residía por lo cual decidió afincarse y así eran las visitas de don Roberto cada vez más habituales.
Por esos días estaba yo cursando secundaria, y por supuesto andaba muy mal en matemáticas, por lo cual mi padre estaba retándome en el momento que don Roberto estaba llegando de visita y le dijo a mi padre que no era para tanto que ya me iba a poner al día con la materia y se ofreció a prepararme o sea darme clases de refuerzo. Mi padre aceptó y así comienza la historia que les quiero compartir.
Se hizo una costumbre que 2 horas de las visitas a mi casa eran clases de matemática, y la verdad que comencé a levantar el puntaje en la materia porque don Roberto me enseñaba con mucha paciencia y dedicación, todo normalmente hasta que un día pasó por casa y le dijo a nuestra empleada que no se podía mover de su casa y que me esperaba para realizar la clase de costumbre.
Llego de estudiar y me pasan el mensaje y me dirigí sin más a lo de don Roberto, llego a la casa, golpeé y nadie contestaba. La puerta estaba entreabierta, por lo que me decidí a entrar y efectivamente no había nadie, recorrí el lugar, no muy grande, y sobre la mesa encontré un montón de revistas con mujeres follando, tetas, culos y mucho rouge, de inmediato tomé el material y me puse a mirar, cada vez que volteaba una página se me ponía más dura la polla, hasta que ya estaba transpirando y de golpe entró don Roberto.
Tal era la sorpresa que tenía que me quedé quieto, duro de cuerpo y de polla haciendo carpa, esperando la reprimenda por la situación entrometida que por insolencia había causado, en eso don Roberto me echó una mirada pícara y me dijo: ¿te gusta lo que miras? y dio un paso quedándose casi frente a mí, yo helado, estiró su mano, la pasó suavemente por mi polla dura como un palo, yo no dije nada, no se si de la calentura o de la situación en la que sólo me había metido, y continuó acariciando muy suavemente.
Cuando me quise mover me retuvo dulcemente diciéndome que me quedara tranquilo que no se lo iba a contar a nadie y que si no me molestaba podíamos jugar toda la hora y no tener clases (que era bastante aburrido), yo tenía un susto de aquellos, pero a decir verdad don Roberto nunca me había tratado mal, es más me consentía como un tío, así que me quedé, estaba todo transpirado por el momento y porque era una tarde calurosa…
Me invitó al baño y me dijo que me pegara una refrescada si quería, me fui, me lavé la cara y cuando estaba en el lavatorio, entró don Roberto totalmente desnudo y se paró bajo la ducha, tenía una pija gorda y corta semi parada, un físico no trabajado, pero musculoso, y la cabeza de la polla colorada y muy brillante, sácate la ropa y pégate una ducha conmigo te va hacer bien y luego charlamos, no tengas miedo, dale, me dijo como ordenándome y avanzó para ayudarme a sacar la ropa, sin violencia alguna.
Cuando me quise acordar estaba todo mojado y don Roberto enjabonándome como si fuera un bebé, me llenó de jabón y me pajeó de tal manera que la verga me estallaba en mil pedazos, me agarró mi mano, la condujo a su pijota re reparada, y muy gruesa, parecía una botellita de coca cola en su parte más ancha, le comencé a pajear igual que él a mí, y cuando me di cuenta tenía esa cabeza adentro de mi boca y lo chupaba como si fuera un cucurucho de helado, como si me hubiera pasado toda la vida mamando pijas…
Tan bien le mamé esa hermosa y reluciente pija que de repente me largó un chorro de leche, un litro por lo menos, me apretó la cabeza con las dos manos hasta que me tragué hasta la última gota de su semen, luego me levantó y me besó dulcemente, me metió la lengua y me volvió a repetir que no me haga problemas que esto quedaba entre nosotros.
Yo estaba acabado y no se cuantos polvos largué en medio de esa mamada, pero él no estaba conforme y me pidió que me dejara chupar mi pija, me volvió a enjabonar y se tragó mi pija, dándome una mamada que me puso re loco, mientras con las manos en mis nalgas me balanceaba haciendo entrar mi pija en su boca constantemente, me acariciaba cada vez más cerca de mi agujerito, hasta que en un momento dado sentí algo que entraba lentamente y salía, al comienzo molestaba, pero al rato me volvió loco, me puso cada vez más adentro su dedo, hasta que me quedé flotando en el aire y sentía un sopor.
Había acabado tanto adentro de su boca, que mi culito estaba re pajeado con su dedo, terminó me alzó y me llevó a la cama, me pegó una apretada como si fuera una mina, no me disgustó, con el tiempo comprendí que fue una buena experiencia, sin ninguna violencia, sin nada que parezca un abuso o violación, no nada de eso, fue dulce mi experiencia homosexual, nunca más lo hice con otra persona del mismo sexo, soy casado y me gustan las mujeres con locura, pero siempre me acuerdo de don Roberto, las clases siguieron y las cosas se fueron poniendo más calientes, pero esa es otra historia que en otra oportunidad les relato.
Con afecto a todos los que compartimos este vicio de visitar esta página.
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