Portada - Top Relatos - Enviar Relato - Archivos

 

    Categorias Relatos

    Ultimos Relatos

Lunes, 09 agosto
· Viaje al Sur con la Mamá de un Colega
· En el camión
Sábado, 07 agosto
· El regalo para mi mujer
· María…
· Mi amante y un amigo de su hija
Miércoles, 04 agosto
· Una larga historia
· Cuando trabaje de hombre
· Del diario de Gabriela
Lunes, 02 agosto
· Aventura en el lago Calima
· Mi primo me comio por primera vez
· Me cogí a la hija de mi patrona
Sábado, 31 julio
· Cumpliendo mi fantasia
· Mi inicio al placer
· Mi cuñada es una autentica putita
Miércoles, 28 julio
· Todos viendo tu libertad
· Las putas solo pueden obedecer…
· Mi vecino macho heterosexual
Martes, 27 julio
· Esclava de juan
· La hija del Empresario
· Infieles vacaciones
Lunes, 19 julio
· Habitación 69
· Mi Primera vez Con el padre de mi mejor amiga
· El momento
Martes, 13 julio
· Cogiendo de forma espectacular
· De corazones rotos
· Uso y disfrute
Jueves, 08 julio
· Pasando la ITV
· Sexo en el boliche
· Fui Una Putita En Vacaciones
Martes, 06 julio
· Terapia anti-stress

Artículos Viejos

Confesiones: Ella
Enviado el Domingo, 14 septiembre a las 16:24:09 por JuPo

 Anonymous escribió "Huérfano de padre, mamá me envió a estudiar a un pueblo donde mi primo le ofreció apoyarme con los estudios.

Huérfano de padre, mamá me envió a estudiar a un pueblo donde mi primo le ofreció apoyarme con los estudios. Mi primo de 29 años estaba casado con una joven de 23 años.
Me recibieron como si se tratara de un hijo de ellos, yo tenía 12 años de edad y cursaba primer año de secundaria. Vivían en un departamento pequeño de tres habitaciones, uno era la sala y comedor, otro la cocina y uno el dormitorio; me preguntaron si deseaba dormir en el sofá en la sala o si tendría miedo; al quedarme callado, mi prima sugirió que por el momento durmiera con ellos; la cama que usaban era grande. Yo dormía en un extremo cerca de la pared, mi prima en el centro y mi primo en el otro extremo.
Todo era normal por varios días, hasta que un día…
Yo dormía pegado a la pared, en esa pared hay una ventana que comunica con la sala; mi primo, luego de mi llegada, pegó unos periódicos allí para que no se pueda ver desde el dormitorio hacia la sala, pro siempre quedaban unos espacios que permitían observar; no me interesó. Generalmente me acostaba primero porque al día siguiente tenía que asistir a la escuela.
Una noche me desperté creo que por las ganas de miccionar, sin embargo al tratar de incorporarme miré por uno de las ranuras y observé que mi primo le acariciaba los pechos a su esposa y ella tenía su mano bajo el pantalón de él tomándole su pene; luego de un momento los dos estaban casi desnudos, sólo ella tenía puesto un calzoncito rojo que deslizaba hacia un costado de su intimidad; a ella se le veía muy atractiva, precisamente este calzoncito resaltaba y excitaba con solo mirarla; realmente mi primo tenía buen gusto para las mujeres y sobretodo para elegir a la que sería su mujer y, también a la hora de tener sexo, sabía que con esa prenda su mujer era más apetitosa. El la penetraba en el sofá me erecté y empecé a tocarme, me agradó mucho; hacía esto mientras mis primos se revolcaban en la sala, gemían de placer, practicaron varias poses y todas me parecían excitantes; ella se ubicaba como él se lo pidiera, *****plía todos los caprichos de su marido que por cierto tenía una herramienta bien dotada; finalmente él le metió su pene en la boca y empezó a eyacular, ella con la mano le ayudaba para que arroje el semen y luego se lo tragaba; él le acarició su conchita hasta que ella se tapaba la boca para no gritar pero se notaba que estaba volando de placer. Después de un rato se vinieron a dormir y yo tuve que fingir que dormía; mi primo me despertó para orinar. Ufff, que alivio.
Era un viernes cuando me dijeron que asistirían a una reunión, para no sentir miedo alquilaron unas cintas y llevaron la tv al dormitorio, me ofrecieron que volverían temprano. En realidad me quedé dormido mirando la tele; desperté cuando ellos llegaron; estaban embriagados, ella comentó:
- Pobrecito, se quedó dormido mirando la tele.
- Mejor; dijo él. Sin embargo me despertó para orinar. Luego me acosté y supuestamente me quedé dormido nuevamente.
Luego se dirigieron a la sala donde estaba el hermano de mi primo y ellos decidieron seguir bebiendo, mi prima les acompañó con unos tragos y al cabo de 15 minutos más o menos decidió acostarse; su esposo y cuñado continuaron bebiendo. Ella encendió la lámpara de noche (para no despertarme) y así, la pude ver como se desvestía, casi perdía el equilibrio por lo embriagada que estaba, torpemente se deshizo de sus ropas y quedó con su sujetador y un fino calzoncito blanco, casi transparente; se apoyó en la cama para ponerse un camisón, pagó la lámpara y se cubrió las piernas con una sábana (hacía mucho calor) y se puso a dormir; yo estaba en posición fetal y mirándola, a los pocos minutos sentí su respiración de dormida.
Estábamos cubiertos por la misma sábana, de tal manera que su cuerpo estaba a menos de 10 centímetros del mío, de pronto ella giro y se colocó de costado, dándome la espalda; algunos pensamientos raros empezaron a rondar mi cabeza; entonces quise ver sus piernas, la luz que venía de la sala me facilitaría la tarea, no tendría que encender la luz.
Levante la sábana y miré hacia abajo, la vista era espectacular, sus nalgas sobresalían como dos montes preciosos, su calzoncito blanco era muy delgado por atrás y casi se introducía entre sus nalgas; me quedé mirando por unos instantes y noté que mi pene se ponía duro, empecé a temblar pero me acerqué a su cuerpo hasta que mi pene rozó la nalga inferior, no alcanzaba hasta la raja de poto; me levanté un poco hasta llegar donde deseaba, a pesar de mis nervios empecé a moverme y sentía un gusto muy agradable; me movía y me movía sintiendo que mi pene se ponía más duro cada vez, de pronto, su mano levantó su calzoncito y mi pene quedó en contacto con su piel, ella se hizo más atrás y no tuve que hacer ningún esfuerzo para penetrarla, sólo algunos movimientos y sentí que mi leche se salía para depositarse en su interior; casi de inmediato retiré mi pene y; casi me muero cuando sentí que ella se estiraba para coger una prenda del velador para limpiarse, se acomodó su calzón y siguió durmiendo.
Yo empecé a temblar más y quería desaparecer, ¿cómo iba a verla al día siguiente?, era sábado y no iría a clase, ella que es profesora tampoco iría trabajar, sólo mi primo trabaja los sábados y no podría ni siquiera mirarla, una idea alivió mi ansiedad al pensar que quizá ella haya pensado que era su marido, no podía dormir.
Casi a los 20 minutos entró mi primo, se acercó a su mujer y la acarició, tocó su cuerpo y le dijo:
- Ahorita vengo.
Salió sólo para despedir a su hermano, se dirigió al baño y, sin apagar la luz de la sala ingresó al dormitorio, rápidamente se despojó de sus ropas y se abalanzó a su mujer que estaba casi boca abajo; retiró la sábana y dijo:
- Huy qué rico.
Le quitó el calzón y se montó sobre ella; mi prima separó las piernas para facilitar la visita de su marido; la penetración fue muy facil porque:
- Qué rico, estás mojadita.
En realidad mi semen era lo que lubricaba a mi prima-
Luego ella giró, él puso las piernas de su mujer en el hombro y empezó un movimiento característico para la ocasión; finalmente la giró, la puso de a cuatro y como perrito la penetraba; ella apoyaba su cabeza en sus brazos y se movía de una lado a otro, así fue que se dejaba caer y dejaba levantadas sus nalgas y ambos jadeaban despacio y creo que él eyaculó por que se dejó caer sobre el cuerpo de ella y besaba su cabello.
- Ya mi amor, ahora puedes dormir.
- Hasta mañana. Contestó ella luego de limpiarse con la misma prenda que se limpió mi semen.
Al día siguiente desperté tarde porque por mucho rato no pude dormir con el temor de haber sido descubierto. Sólo estaba ella, mi primo se había ido a trabajar; serían como las nueve y media de la mañana. Ella me despertó:
- Levántate flojo, toma tu desayuno para que luego hagas tu tarea.
Así lo hice, me asee y con la mirada baja empecé a tomar el desayuno que ella me había servido.
- Voy al mercado, me dijo-
Cuando volvió, yo estaba en la sala haciendo mi tarea.
- Para que te bañes, me dijo.
Luego del baño de los sábados, ella acostumbraba a revisar mis oídos, las uñas las recortaba, también me peinaba y me ayuda a escoger la ropa de ese día. Yo rogaba que por ese día no fuera así, entraría pronto al dormitorio y me vestiría en un santiamén para luego hacer mi tarea.
Salí del baño como siempre, envuelto en una toalla, ella estaba ordenando el dormitorio.
- Ponte esa ropa.
- Ya.
- Haber tus orejas. Me puse a temblar.
- Tienes frío?
- Un poco.
Me revisó, también las uñas. Ella vestía un short azul y una blusa celeste, estaba sentada al borde de la cama-
- ¿Te dio miedo lo de anoche? Aunque ella se refería porque me quedé sólo, confundido le respondí
- Yo no lo quería hacer. Me puse a llorar-
Ella me abrazó, se quedó en silencio y besó mis lágrimas.
- No te asustes mi amor, nadie lo va a saber; a mí me gustó y a ti?
- También.
- Ya me probaste picarón. - Limpiaba mis lágrimas.
- Ven, siéntate, te voy a ayudar para que no tengas miedo. Cuando crezcas vas a tener que hacer lo mismo con tu enamorada y no te vas a poner así.
Me limpiaba las lágrimas y acarició mi cabello.
- Sin que nadie lo sepa, otro día me puedes probar otra vez, cuando estemos solos y nadie lo va a saber.
- Ya.
Me besó en la punta de la nariz.
- Tranquilo mi amor, ¿quieres probarme otra vez ahora?
- Silencio.
- Si ya no lloras y no te da miedo lo podemos hacer.
Tragué saliva para calmarme, respiré profundo y levanté la mirada.
- Te va a gustar chinito.
Me hizo echar en la cama mientras acariciaba mi pecho, pasaba sus dedos por mi piel y noté que frotaba sus labios; mi pene permanecía en actitud pasiva, sería por el temor que experimentaba; pero mi piel se puso como carne de gallina cuando ella sobretodo pasaba sus dedos por detrás de mi oreja; lo notó y:
- ¿te agrada esto verdad?
- Si.
Entonces se esmeró un poco más en eso y se atrevió a pasar su lengua por mi oreja; realmente me agradaba pero no me excitaba; por la misma posición, su pierna se deslizó por encima de una de las mías y con su rodilla empezó a elevar la toalla, de tal manera que sentí su piel con la mía; me agradó. De pronto se atrevió a más; su mano derecha ya no estaba sobre mi pecho, sino que se deslizaba hacia abajo buscando mi vientre; desató la toalla y la abrió; creo que me ruboricé pero no decía nada; su boca pasó de la oreja hacia la mejilla y bajaba por el cuello; ella sí se estaba excitando; de pronto sentí su mano en mi pene y se incorporó cuando lo sintió encogido:
- Está chiquito, parece que tiene frío; esto no fue lo que me probó anoche, lo de anoche estaba más grande. ¿Tienes miedo?
- Sí.
- Yo también un poco, pero esto puede ser nuestro secreto y nadie lo va a saber.
- Está bien.
- ¿Te sigo acariciando?
- Si.
Primero con su dedo empezó a circundar mi falo, luego con dos o tres dedos lo frotaba hasta lograr que se erecte; sin decir palabra alguna se fue deslizando hacia abajo hasta que llegó a tocarlo con su lengua; dejó escapar un gemido de excitación.
- Ahhmmm.
Apoyé mi nuca en mis manos y me incorporé un poco para observarla; ella no se percataba de mi posición y se dedicaba a poner más dura mi herramienta; se lo introdujo en la boca y succionaba despacio, se propuso hacerlo crecer y lo logró con efectividad; en menos de un minuto había logrado excitarme y poner mi pene a mil, para entonces ella estaba de rodillas fuera de la cama; logré ver que con una mano rozaba sus pechos, y desataba su blusa, logró levantar su sujetador y al quedar sus senos al aire, rozaba sus pezones; levantó la mirada y recién se percató que la observaba.
- Cierra los ojos. – Me ordenó.
Obedecí; ella había soltado mi pene y la curiosidad hizo que entreabriera un poco mi ojo derecho y pude observar que se sacaba el short y se quedaba con ese fino calzoncito rojo con el que le había visto ese día que ella y mi primo follaban en las sala: Eso aumentó mi excitación; creo que a partir de esa noche empecé a desearla y no lo había notado; recién empecé a notar que mi excitación se volvía agradable y cambiaba el temor por un deseo de poseerla, penetrarla con más pasión que la noche anterior; empecé a pensar ya no como el niño sino como el hombre que tenía la oportunidad de tocar a una mujer;, quise tocarla y deslizar su calzoncito como lo hizo mi primo y ponerla con los piernas al hombro y penetrarla (creo que desde entonces tengo preferencia por ver esta pose en las películas pornográficas que veo; practicarla me excita más que las otras poses).
Puso sus rodillas a los costados de mi cuerpo y acomodó su vagina a la altura de mi pene; aún sin apoyarse se echó sobre mi pecho y besó mis labios, me ayudo a abrirlos e introdujo su lengua entre la mía.
- Otra vez me vas a probar chinito.
Coloqué tímidamente mis manos sobre sus muslos. Al notarlo:
- Toca no más chinito, por ahora todo esto es tuyo. – y se estiró para poner uno de sus pezones en mi boca.
- Chupa. – Me ordenó.
Lamí ambos pezones mientras ella se ayuda con la otra mano.
Se incorporó y deslizó su rojizo calzoncito y al quedar descubierta su conchita la frotaba sobre mi glande; demás está decir que esto me agradó sobremanera. Volví a colocar mis manos tras la nuca a esperar que ella dé la iniciativa e introduzca mi pene en ese agujero que estaba mojado y deseando ser llenado por una pija; por supuesto que la mía no colmaba sus expectativas pero de algo serviría; el pene de su marido era más grande que el mío y no la cubriría pero a mi me agradaría mucho.
Empezó la estocada final, noté que cerró los ojos, se mordió el labio inferior, su tronco se enderezó, su cabeza la tiró hacia atrás y fue dejando caer su vientre mientras mi pene la penetraba, debí haber echo algún gesto de placer también porque realmente era excitante, si lo de la noche anterior fue agradable, esto era maravilloso, sentir que ingresaba a una chuchita lubricada y totalmente; con la plena aprobación de la dueña y la excitación adecuada para hacerme sentir importante, deseado y amado; mis manos estaban en sus blancos y carnosos muslos, su piel suave era una caricia para mis manos; también me mordí el labio inferior; ella abrió los ojos y cuando sus nalgas tocaron mi vientre empezó a moverse de atrás hacia delante para sentir mejor la penetración; arqueó su vientre, tirando sus nalgas hacia atrás, apoyó sus manos en mi pecho y su movimiento se hacia más de prisa; rápidamente, con fuerza, con desesperación.
- Aaaahhhhhaaaaammmhhmmmmaaammmmmm.
Logró su primer orgasmo, sus manos pellizcaban mi piel pero notó que podía hacerme daño y me soltó; luego su sonrisa se convirtió en una risa y unas lágrimas rodaron por sus mejillas; se tiró sobre mi pecho y continuó llorando, supongo que de vergüenza o arrepentimiento; se lanzó hacia un lado y se secaba las lágrimas.
- No llores, … me vas hacer llorar a mi también. – Le dije.
- No, no, no llores por favor, yo tengo la culpa; esto, esto, esto …
- Yo tengo la culpa por lo de de anoche.
- No chinito, mejor no hablemos de eso, ya se me va a pasar; me gustó mucho y por eso quería que tú también sientas lo mismo, quería que sea como ahora, despiertos los dos y sepas que me gustó que me probaras porque a mi me gustó probarte.
- (Silencio)
- .
- .
- Todavía no has botado tu leche. – Me hizo notar.
- No importa. – le dije.
- No, tienes que botar tu lechecita y yo te voy a ayudar.
Ya había dejado de llorar y se incorporó; limpió mi pene con sus manos y se lo introdujo en la boca; yo no podía lograr mi orgasmo, por más que ella lo frotaba y lo frotaba, lo succionaba y lo succionaba.
- Está caprichoso. – Me dijo; y rió.
- Quiero metértelo otra vez.
- Como digas chinito rico.
Se puso de pies y se sacó totalmente su calzón, recién pude ver a plenitud su intimidad; tenía sus bellos negritos, no afeitados pero si recortados; en el fondo su piel clara resaltaba divinamente, estaba tan lubricada que inclusive sus bellitos estaban mojados.
- Párate. – Me indicó.
Lo hice y ella se puso de cuatro patas en la cama, abrió sus piernas y me indicó que me acercara; para mi que era la primera vez que tenía semejante vista, me pareció un espectáculo maravilloso; sus nalgas grandes y redonditas a mi disposición; entre ellas se escondía una punto oscurito en forma de estrella; su diminuto culito parecía no haber sido explorado, más abajo aparecían los labios rosadito que anunciaban ese tesoro preciado que es la cuquita; me indicó con las manos que me acercará porque me quedé mirando por unos instantes; por debajo de sus piernas apareció una de sus manos y cogiendo mi pene lo acercó a su conchita colocándolo a la entrada y esperando que yo empujara; por mi tamaño no llegaba a esa altura; entonces bajó sus piernas y apoyó sus pies en el piso, la tomé de las nalgas y empecé a cacharla con lujuria; estaba sorprendido y excitado, esos momentos eran realmente maravillosos; tanto que impedían que yo lograra el orgasmo; luego de un momento se tendió hacia un costado; se puso de espaldas a mi, levantó su pierna y me pidió que me echara tras de ella, tirando su mano hacia atrás cogió mi pene y lo colocó en su vagina; por un momento pensé que la iba a penetrar por su anito pero no fue así; sus nalgas hacían de resorte cada que yo empujaba; ella se montaba cada vez más tratando de que mi pene no salga de su lugar; luego puso su mano en mi espalda y, pegándome a su cuerpo, se dejó caer quedando boca abajo y yo encima suyo, abrió las piernas y levantó sus nalguitas; me pareció una pose muy excitante; pero aún así no logré mi orgasmo.
Se levantó, se volvió a sentar sobre mí y con un rítmico movimiento se apoyó en mi pecho y volvió a tener otro orgasmo; lo disfrutó más que el primero según me pareció por la forma como me abrazaba y besaba; yo iba tomando más confianza.
Yo me sentía un poco incómodo porque no lograba tener un orgasmo; pero más adelante eso me resultaría muy positivo.
Se limpió su conchita y se lanzó a darme una mamada concentrada en lograr extraer mi semen; le frotaba la lengua, lo introducía en la boca y lo frotaba con ambas manos.
- Eres bravo y difícil chinito, pero no te vas a quedar así, yo te voy hacer gozar.
Mi pene no sólo estaba muy duro sino que se había puesto demasiado rojo y eso le atraía más a ella; cabe decir que mi primo era un poco trigueño y por supuesto que su pene no era tan blanco como el mío.
Una de sus manos la volvió a frotar por sus pezones y:
- Ya me estoy calentando otra vez; ¿me monto otra vez?
- Claro.
- Te va a gustar mucho chinito.
- Ya.
Ensalivó mi pene, lo frotó, se lo metió a la boca y rápidamente se sentó sobre él; sus movimientos eran como si estuviera cabalgando a un potro, se cogió el cabello, frotaba sus pezones, apoyó sus manos en mi pecho y, recién sentí que yo estaba a punto de culminar; apreté mis labios, hice un esfuerzo por contener la respiración, ella lo notó y:
- Así chinito; ya viene, dame, dame tu leche.
- Ahmmmmm. – dije
Y exploté en un orgasmo que no me había imaginado ni en sueños; ella deliraba también, estaba logrando un tercer orgasmo el mismo día; sus manos apretaron mi piel hasta lastimarme pero yo no sentía dolor; cogí sus muslos con fuerza, y dejé salir mi respiración; la inundación de sus entrañas era total.
- Cuanta leche chiquito; hasta que salió mi amor.
- siiiii.
Se quedó quieta, extrajo mi pene con cuidado, se hizo hacia atrás y pasó su lengua por mi glande tratando de recibir los residuos de mi semen, un poco lo puso en sus pezones y se metió mi pene en la boca para succionar y extraer toda la leche; no sé si lo hacía porque le gustaba o porque no quería dejarme nada, realmente nada.
Posteriormente nos duchamos juntos, caminando desnudos en la casa, verla era muy agradable, su cuerpo desnudo era muy hermoso.
Convenlos que a partir de la fecha seguiría durmiendo en la misma cama pero me proporcionaría otra sábana para no levantar sospechas por si me atreviera a tocarla.
Pasadas unas semanas me compraron una cama personal que la ubicaron en el mismo dormitorio. Todos los sábados se convirtieron en los días que nos encontrábamos y devorábamos teniendo sexo, aprovechando que mi primo trabajaba todo el día sábado.
Viví con ellos hasta los 17 años cuando terminé mi secundaria. Actualmente tengo 30 años, ella 41 y tuvo 3 hijos, en secreto me confesó que el primero es mío, como mi primo tiene el mismo apellido que yo, el bebé lleva también mi apellido; eso es posible porque por esa fecha, como eran recién casados, mi primo aún no deseaba tener niños y usaba condón, pero cree que un día se le escapó el tiro.
Actualmente eso a quedado como un maravilloso recuerdo, ambos sabemos que ella fue mi primera mujer y yo su segundo hombre por su conchita pero el primero por su anito; no hacemos nada para volver a tener sexo por lo riesgoso que sería, ella tiene esposo e hijos, igual yo, tengo esposa y un hijo.
Me casé con su hermana menor.
"

 


 

    Enlaces Relacionados

· Más Acerca de
· Relatos de JuPo


Relato mas leido sobre :
Jovencitas

    Votos del relato

Puntuación Promedio: 0
votos: 0

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

    Opciones


"Login" | Entrar/Crear Cuenta | 1 Comentario
Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.


Re: Ella (Puntuación 0)
por Anonymous el Miércoles, 24 septiembre a las 07:22:05
soy alex de ecuador escribeme


[ Responder a ésto ]

 

 

 

 

Fullrelatos.com relatos eroticos gratis a full © 2008

Resolución 800 x 600 pixeles