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Sexo con maduras: CON LAURA MUCHA LECHITA DE POSTRE
Enviado el Jueves, 15 mayo a las 13:29:25 por JuPo

 Si cogerla por su concha habia estado rico, el cogerla por el culo, estaba mucho mejor. Ella comenzo a acompañar mis vaivenes para que cuando fuera al fondo, entrara realmente hasta los huevos

Esto que les cuento me sucedió ayer. Al cumplir mis 18 años comencé a trabajar en la cocina de una gran empresa, junto a otros seis compañeros.

Desde que entré hace ya unos meses, siempre he tenido el turno de la mañana y siempre había sentido comentarios sobre los guiseros que es el apodo de las personas (mayormente mujeres) que vienen a la noche a pedir lo que haya sobrado de comida para su sustento.

Ahora bien ayer tuve que pedir un cambio de turno y por lo tanto trabajé para la cena. Luego de terminar de servir nos reunimos los tres compañeros que estábamos en el turno para cenar tranquilamente y en eso estábamos cuando llega una señora a pedirnos un poco de comida. El jefe de cocina Juan la saludó con un beso y me llamó la atención que se sonreían muy pícaramente.

Entonces presté atención en la recién llegada y vi que era rubia, de pelo corto, de muy baja estatura y pasados ya los 50 añitos. Vestía una solera amplia la cual no dejaba ver su estado físico, apreciándose solamente que no era gorda.

Juan le sirvió comida en su vianda y me llamó la atención de que en vez de despedirla la acompañó al pequeño depósito de víveres, donde entraron con muchas risitas. Mi compañero Luis entonces me dijo algo así como aprontate que ahora vamos a tener el postre. Sólo un momento después oí un grito apagado desde la despensa y Luis se quitó su delantal y se dirigió al mismo.

Pasaron unos instantes y comencé a oír un sonido que me llamó la atención. Fui hasta la despensa despreocupadamente y al asomarme en la puerta me encontré con un espectáculo maravilloso: Juan estaba sentado en una silla con sus pantalones bajos y sentado encima de él estaba esta señora, dándome la espalda totalmente desnuda, con sus piernas enlazadas en el cuerpo de Juan y dejándose mecer totalmente ensartada hasta el fondo, sólo los testículos de Juan quedaban a la vista.

El culo de esta señora era redondito, bien formado de muy amplias caderas y parecía el de una chiquilina ya que su piel bien blanca no tenía absolutamente ninguna arruga.

Mientras tanto Luis estaba parado al costado con sus pantalones en los tobillos y esta señora le hacía una paja con su mano izquierda envuelta en el tronco de su verga y como la cabezota quedaba libre de su mano, le estaba pasando la lengua y se sonreía. Ahí me di cuenta del ruidito que estaba sintiendo era el de su conchita que debía estar muy mojada y con cada arremetida de la verga de Juan hacía un chuiki, chuik, chuiki, chuik….

Luis que me vio entrar me dijo vení que acá tenemos el postre, Laurita te presentamos a Leonel, ella sin soltar la verga que sostenía en su mano, giró su cara, me sonrió y pasando su lengua por sus labios me dijo es verdad que donde comen dos, pueden comer tres… mi culito te está esperando bebé… cogeme vos también que quiero mucha, mucha lechita de postre.

Yo la verdad que no lo podía creer, ya que desde que había dejado con mi novia hacía un par de semanas, estaba haciéndome una paja cada noche y esa noche no iba a tener esa necesidad. Por lo tanto no dudé un instante y me bajé los pantalones. No se me había parado aún, quizás por la gran sorpresa, inesperada de ver tremendo espectáculo en lo que siempre fue solamente un lugar de trabajo. Así que mientras me acerqué y le comencé a besar su nuca, me empecé a pajear.

La verdad que tenía un aroma de perfume que me volvió loco enseguida y también enseguida mi verga se puso como un hierro. Mientras tanto seguía el chuiki, chuik y en un momento sentí unos jadeos de Juan que se había mandado una acabada brutal y cesaron los movimientos.

Yo ya estaba a mil y quería cogerme a la veterana Laura como fuera, seguí lamiendo su nuca y sus orejitas, mientras ella se seguía dando una buena mamada de verga a Juan quien ya estaba tirado con su cabeza hacia atrás y se acabaría en cualquier momento.

Como Luis ya se había acabado y su miembro se había salido de la conchita de Laura de la cual goteaba un poquito de leche, nos reacomodamos para dejarlo irse a lavar. Entonces Laurita me agarró la pija que ya estaba súper parada y dura y me pidió que me sentara mientras decía, bebito te voy a sacar hasta la última gota de leche a vos también, no te apures bebote que no hay prisa.

Siempre con la verga de Juan en la mano, se abrió de piernas permitiéndome entonces ver su conchita totalmente pelada y totalmente mojada, un hilito de leche le caía a cada lado se sus muslos.

Se sentó suavemente sobre mi verga a la cual guió con su mano derecha para que entrara en su concha bien caliente y bien mojadita. Sentí el agradable calorcito de su concha que se trasmitía a mi pija y se dejó caer para sentirla toda, que placer que sentí al hallar el tope de mis testículos en la base de su culito, se la había tragado toda de un golpe.

Como es tan pequeña de estatura y livianita, tiene gran agilidad y apoyándose no se donde empezó un subibaja infartante, mientras retomaba la mamada de verga de Juan, pero fueron dos chupetazos y éste le llenó la boca de leche con un gran suspiro. Ella se tragó toda la leche y le lamió bien la verga para que no quedara ni una gota sin que se la tomara. Yo pensé que menos mal que no la había besado en ningún momento.

Después de tomarse toda la leche de mi amigo, me dijo ahora si papito, haceme la cola, ponémela por detrás y partirme en dos, que quiero sentirla toda en mi culito. Se incorporó de golpe y se puso inclinada con sus manos en sus rodillas, arqueada, con las piernas bien abiertas y manteniendo esa posición llevó sus manos hacia atrás, abriéndose lo más que pudo sus nalgas.

La vista era maravillosa, su culito apretadito y listo para ser abierto, su conchita rosadita y brillante de tanta leche, esos hilitos de leche que habían corrido por sus muslos hasta la base de sus nalgas, divino, todo un espectáculo que para alguien que suele hacerse la paja a menudo como yo, seguramente me va a dar inspiración por largo tiempo.

Como yo ya tenía la verga chorreando de los juguitos de su concha, le apoyé la punta en su culito y mientras la agarraba de sus caderas a ambos costados para poder afirmarme en mis embestidas, con un pequeño empujón sentí que le entraba despacito, muy despacito empecé un vaivén en el cual cada vez se la iba metiendo un poquito más adentro, hasta que le entró todita.

Más placer, mucho más placer el sentir su culito bien apretado sobre mi pija, si cogerla por su concha había estado rico, el cogerla por el culo, estaba mucho, pero mucho mejor. En seguida ella comenzó a acompañar mis vaivenes para que cuando fuera al fondo, entrara realmente hasta los huevos, me empezó a pedir dame la lechita papito, apagame con tu lechita el fuego que tengo en mi culo, dame, dame, dame…

No me pude negar a los deseos de esta dama y me dejé ir, dos, tres bombazos y sentí que se aflojaban las piernas y que me acababa, llenándole de leche su culito. Ella increíblemente me daba las gracias, por haberle apagado el fuego de su cola.

Me fui al baño a lavarme y al regresar ya se había ido. Me contaron entonces mis compañeros que Laura es una dama de sociedad, que ensaya el ir a pedir comida, cuando en realidad lo que va a buscar es leche. Cuando ellos la ven venir, saben que viene a pedir su ración de leche, que seguramente su marido no le da.

 


 

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Re: CON LAURA MUCHA LECHITA DE POSTRE (Puntuación 0)
por Anonymous el Domingo, 18 mayo a las 21:56:13
YO me anoto para darle una super cogida..... yo compre cuando era barato,,, todo lo tengo en exceso...


[ Responder a ésto ]

 

 

 

 

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