(Capitulo VII: Paseando al perro, segunda parte)
Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se
dio por terminada la reunión.
Al terminar el director me dijo que le acompañara a su despacho, cosa
que hice.
Me cedió el paso y tras decir a la secretaria que me miraba con cara
de envidia, que no le molestara nadie, cerro la puerta tras nosotros.
Me indico un como tresillo para sentarme:
"Póngase cómoda Ana...quiere beber algo?"
"No gracias" contesté mientras me sentaba displicente y observaba
como la mirada de mi jefe iba de mis piernas a mis pechos y viceversa.
"Vera Ana" comenzó, "en esta empresa estamos muy contentas
con su trabajo.
"En menos de un mes ha logrado Ud. El mismo numero de cuentas que el resto
de ejecutivos juntos, y la verdad es que estamos sorprendidos. No me negara
que esto puede provocar algunas envidias dentro del departamento, por lo cual,
manteniéndola su sueldo evolutivo, y sus comisiones en función
de las ventas que se hagan desde este momento, quiero proponerla jefe de ejecutivos
y subdirectora de zona, en estrecha colaboración conmigo y con don Manuel
Valiente, que será su inmediato superior después de mi...que me
contesta?"
Me quede alucinada pues no sabia a donde quería llegar, pero el reto,
metida en mis otras historias me gustaba. Seguro que ya no podría llevarme
tantos clientes a la cama, pero podría ser interesante ascender..."tengo
que pensarlo", le conteste.
"Por supuesto...por supuesto...", me respondió sentándose
junto a mi en el sofá, por lo cual mi escotada, y ahora por la postura,
ahuecada blusa le permitía una "bonita" panorámica de
mi pecho derecho.
"Quiero que sepa que han llegado hasta mi rumores de que su trabajo no
sigue unas líneas tan ortodoxas como las que ha expuesto hoy en la reunión,
pero mientras no impliquen a la empresa directamente y tengan ese nivel de contratación,
no me importa saber sus tácticas de venta."
Que cabrón, pensaba yo para mi, no quiere saber si me acuesto o no con
los clientes, pero quiere que lo siga haciendo.
"En su nuevo cargo tendrá Ud. Acceso a personajes muy importantes
e influyentes, por ello le advierto de la discreción, y tacto que deberá
mantener en sus relaciones...", dudo un momento mientras miraba con mas
interés mis pechos,"...profesionales, y por tanto pensar en su propia
imagen y la de la empresa."
"Ya lo creo don José", conteste, "no se preocupe que
si acepto seré consciente de ello."
"Quiere Ud. Decirme algo o hacerme alguna pregunta", me respondió.
"No don José", le conteste.
"Bien, pues entonces voy a pasar a explicarle un delicado asunto",
y mientras me decía esto se revolvió inquieto en el sillón.
ya esta!, pensé yo, quiere acostarse conmigo...
"Ud. dirá don José", le alenté.
"Hay una importante empresa de cosméticos, cuya cuenta seria de
gran nombre y reputación para esta empresa.", y me miro detenidamente,
"y hemos pensado que quizá< debido a sus brillantes logros, deberíamos
dejársela a Ud. Con el fin de captarnos dicha cuenta"., volvió
a hacer una pausa, mientras yo me preguntaba donde estaba el truco, "pero
sucede que hemos comprobado que todas sus nuevas cuentas de un mes a esta parte,
son de empresas dirigidas por hombres...
"Y bien..." le interrumpí.
"Que esta cuenta que quiero que nos consiga es de una empresa dirigida
por una mujer...me entiende?", y me miro de forma picara.
acabáramos!...esa era la trampa, si no podía sacar esa cuenta,
por no poder usar mis encantos, seguro que caería en desgracia y adiós
subdirecciòn...pero este tipo no me conoce a mi cuando me pongo persuasiva
sean hombres o mujeres..."bueno don José, eso no ser< ningún
problema...Ud. míreme"...
El pobre se puso colorado...
"que ve?", le inquirí inclinándome hacia el...seguro
que ahora veía mis dos pechos y quizá< hasta el tanga a través
del escote de mi blusa...insistí, "que ve!"...
Respiro confundido..."...pues no se a que se refiere..."
"pues que soy una mujer moderna, que usa cosméticos y vive al dia,
por tanto se muy bien como abordar a esa señora...Ud. No se preocupe,
déjelo de mi cuenta, y pronto la contaremos entre nuestros clientes...algo
mas?..."
Ante esta ultima pregunta dio un respingo...y advertí que su pudiera
me pediría a gritos que me desnudara allí mismo, pero se controlo..."...bueno,
pues...nada mas, Ana, que tenga suerte y cuando se decida por la otra proposición
que le he hecho, me da Ud. Una respuesta..."
"...que proposición, don José..?", le dije maliciosamente
mientras me ponía en pie, inclinándome ante el, con lo cual esta
vez seguro que a través de mi escote vio hasta la punta de mis zapatos...
"...mujer como es Ud.,... la de la subdirecciòn, evidentemente..."
"evidentemente", respondí yo sonriendo.
"Bien señorita...", me dijo levantándose también,
"...espero pronto tenerla directamente bajo mis ordenes...", se paro
al darse cuenta del sentido doble de la frase,"...profesionales...",
añadió rápidamente, estrechándome la mano mientras
su vista se perdía en mi escote.
"...estaré encantada de poderle satisfacer plenamente...",
le respondí burlonamente.
Se dio cuenta y se revolvió incómodo..."que tenga un buen
dia", me despidió sin mas quizá< para no verse pillado
en el divertido juego de palabras al que le estaba llevando...
"Yo siempre lo tengo...", apostille y salí del despacho.
decidí tomarme el dia libre, hasta las siete en que debía cumplir
mis obligaciones de "perrita guardiana".
Estuve de compras y luego me fui a un restaurante de la plaza mayor.
El dia era espléndido y decidí hacerme pasar por turista.
Tras chapurrearle en un fingido castellano al joven camarero que quería
comer algo típico, me trajo una ración de jamón, una botella
de vino y una tortilla de patatas.
Mientras me servía sonreía y pensando que no le entendía,
se asomaba a mi escote mascullando burradas. "vaya par de tetas!...pero
hija como puedes andar por hay sin que alguien te tumbe...!, o seguro que ya
te han tumbado unos cuantos...!
"Gustoso te arreglaba yo el cuerpo...y habrá que verla entera en
pelotas...para que luego digan...si es que estas tías se merecen que
las follen constantemente...mira por donde voy a tener que ir a pelármela
al servicio...con lo a gusto que se la metería ahora mismo hasta los
cojones!..."
Tras pagar divertida y escuchar algunas burradas mas a lo largo de la comida,
decidí pasar por mi piso de Madrid, para recoger el correo, y ver como
estaba todo.
Al llegar me encontré a unos albañiles que estaban trabajando
en otro piso, al lado del mío.
subí con ellos en el ascensor y el olor de sudor y tabaco de aquellos
hombres, que diré de paso que no cumplían ya los cuarenta, me
excito muchisimo, pero no podía insinuarme, pues bastante tendría
con mi turno de guardias y mi ronda canina.
Llegue y me quite el vestido, tumbándome sobre un sillón aun
cubierto de s<banas, mientras repasaba el abundante correo que se había
amontonado, y tras prepararme un baño.
Vi un sobre dirigido a mi marido sin mas señas ni remite, escrito a
mano, sin duda por una mujer, pero no estaba para celos así que no lo
abrí y lo puse en una bandeja con muchos mas para cuando regresara dentro
de unos días mi marido.
De pronto sonó el timbre de la puerta.
"quien será ?", pensé, mientras me ponía una
toalla por encima de mi desnudo cuerpo.
Mire por la mirilla y vi a los dos albañiles con los que había
subido en el ascensor, me quede sorprendida.
abrí expectante.
"Buenas tardes, que desean?", pregunte mientras observaba sus caras
de sorpresa.
"Vera señorita, es que estamos aquí al lado trabajando y
se nos ha caído una herramienta en su terraza..."se quedaron dudando
un momento, "podemos pasar a buscarla?".
Les mire divertida, "por supuesto!", y les franquee el paso, mientras
sujetaba mi toalla de forma que pudieran verse parte de mis morenas carnes.
cerré la puerta y les vi titubear en el hall.
"Esperen yo paso delante y les enseño… " he hice una
maliciosa pausa…" …el camino", les dije mientras pasaba
delante de ellos con lo cual la toalla que me cubría por delante apenas
lo hacia por detrás y así aquellos hombres podían disfrutar
de una buena vista de mi desnudo culito.
Me volví de pronto y les sorprendí absortos en mis redondeces,
"en que terraza ha caído?"
Se vieron sorprendidos..."pues no se", dijo uno de ellos, "cuantas
terrazas tiene?", pregunto el otro ambos sin mirar mas arriba de mi cuello.
"Veamos", respondí yo divertida, "empezaremos por el
dormitorio", dije mientras ellos me seguían.
Entramos en el, y aun sobre la cama mi vestido y mi ropa interior, de la que
no perdieron detalle.
Se asomaron a la terraza.
"No aquí no esta", dijo uno de ellos.
después fuimos al salón y allí estaba lo que buscaban,
aunque sin duda lo que ellos buscaban era verme desnuda.
"Bien... es todo lo que querían?", les pregunte en tono pícaro.
"Si...si..., muchas gracias señorita y perdone las molestias"
Nos dirigimos hacia la puerta yo delante de ellos, y tras abrirles y ya apunto
de cerrar, deje caer la toalla, con lo cual durante unos segundos pudieron verme
desnuda antes de darles con la puerta en las narices.
Mire por la mirilla y les vi discutir:
"!seguro que quería marcha...!, decía el mas joven de los
dos, de unos cuarenta y pico.
"Tu siempre estas salido..., y si nos metemos en un lío?",
le contestaba el otro.
"Bueno al menos tuvo el detalle de quitarse la toalla...y como esta de
buena!...y que culito...", respondió el primero.
Se perdieron por el pasillo, y yo decidí tumbarme un rato.
Y me quede dormida...