(Capitulo IV: El protector)
Al llegar a la finca, salió Javier a recibirme.
"Pero chica, donde estabas, estábamos preocupados, sobre todo después
de que llegara "don Jaime".
¡coño con don Jaime!, pensé yo. Y quien se creía
que era el tal don Jaime.
Pronto me iba a enterar.
Cuando entre en el salón lo conocí: era un hombre mayor, alto,
fornido y elegantemente vestido, el pelo entrecano de unos cincuenta y pico
años, no muchos mas del pico.
Me miro.
"¿ así que tu eres anita ?", dijo mientras me observaba
de arriba a abajo, se giro hacia otro lado del salón para coger una copa
de jerez o algo así, de pronto se volvió de nuevo hacia mi:
"¡desnudate!", grito con tono autoritario.
Me quede alucinada y empecé una protesta,"¡oiga quien..."
Me interrumpió acercándose a mi con gesto amenazante:
"¡que te desnudes, coño!"
Me quede parada sin saber que hacer y comencé a quitarme la blusa.
"¡mas deprisa!", me grito.
Me deshice rápidamente de la blusa y de la falda y me quede totalmente
desnuda frente a el.
Yo mido uno setenta y el debía estar cerca del uno noventa, así
que me sentí muy incómoda y trate de cubrirme con las manos.
"¡no te tapes!...y ... ¡ ven aquí !"
Avance unos pasos mientras Pedro y Javier asistían impreterritos a lo
que allí ocurría y yo los miraba en busca de ayuda.
"¡date la vuelta!...¡e inclinate!", volvió a gritarme.
Oí un rudo metálico a mi espalda mientras me inclinaba.
"¡abre las piernas y sepárate bien las nalgas con las manos!...!que
vea yo bien la raja de tu culo !", me grito de nuevo
Estaba pensando que podía suponer el estar en dicha postura, cuando
note como un enorme y palpitante tronco que me perforaba y casi me desgarraba
el culo, y unas poderosas y grandes manos que me sujetaban por las caderas,
mientras aquel duro ariete entraba y salía con una fuerza increíble
de mis entrañas.
Sin duda era "don Jaime" el que me estaba enculando de una forma
bestial, al principio dolorosa, pero ya placentera para mi, mientras me ordenaba
mas que me decía:
"¡escucha pequeña zorra, siempre que venga yo a esta casa
se hace lo que yo diga, y cada vez que te ordene desnudarte, quiero que lo hagas
en décimas de segundo y si te digo...¡te follo!, que te prepares
adecuadamente para ello, y si te digo...¡te doy por culo!, quiero verte
diligente separándote tu misma las nalgas, para que pueda hacerlo sin
problemas !", se paro un momento,"...¿entendido?".
Le conteste con un hilo de voz, debido a que estaba a punto de reventar de
placer en una serie de orgasmos enlazados, que si, pero que quería saber
mas cosas.
"¿cosas..?", dijo mientras me daba otra embestida con la que
estuvo a punto de sacarmela por el ombligo,"¡insisto que aquí
las normas las pongo yo, pues eso es lo que me encargo tu marido, y así
será!".
¿ mi marido ?,no me había hablado de aquel tipo, pero me gustaba
la situación, a pesar de que no sabia que pintaba el en toda la historia.
Como adivinando mis pensamientos me dijo, "yo vendré en principio
a pasar el fin de semana, pero tengo una prerrogativa de tu marido para follarte
o encularte siempre que quiera el resto de la semana,¿ estamos ?".
"Y lo haré sin previo aviso, así que cuando salgas de trabajar,
Pedro ira a buscarte y te traerá a casa directa, si quieres follar tienes
a Pedro y a Javier, y por supuesto a mi,¿ me explico?", y añadió,"
y si te cansas de nosotros yo te diré con quien, cuando, donde y si me
apuras hasta como, y por cuanto...", apostillo.
Empezaba a sentirme como una autentica zorra, con chulo y todo...! incluso
el cobraria por mis servicios...!!!...
Aquel tiarron parecía una maquina, pues su enorme y duro pene no paraba
de salir y entrar mientras el me hablaba, casi como esperando a terminar su
discurso, puesto que casi de inmediato, se corrió de una forma que casi
me llega su semen hasta la boca por dentro.
Después se separo de mi y se volvió hacia los dos chicos, "¡llevarla
arriba y darle un escarmiento!"
¿un escarmiento?, pensé yo.
Pero que era todo aquello. Javier y Pedro me cogieron por los brazos y casi
en volandas me llevaron hasta el dormitorio, mientras allí en medio del
salón con un monumental pene todavía semierecto y aun chorreante,
aquel, en principio, gentil hombre me miraba como el cazador mira a su presa.
Al llegar al dormitorio, Pedro me llevo al cuarto de aseo, donde un espumoso
y caliente baño me esperaba y me sumergió en el comenzando a frotarme
con una esponja, Javier mientras tanto se quedo en el dormitorio.
Pedro no decía nada pero parecía estar tranquilo como si aquello
fuera habitual.
Tras bañarme, me ayudo a secarme y me hizo ponerme un picardías
blanco, mientras me acompañaba al dormitorio. Una vez allí entendí
lo que hacia Javier, que completamente desnudo me esperaba tumbado en la cama.
¡el escarmiento era follar con el!, pues me parecía muy bien. A
mi espalda, Pedro se desnudo también y me empujo a la cama.
Durante las siguientes cuatro o cinco horas, los dos hombres me poseyeron por
todos y cada uno de mis agujeros, hasta dejarme rendida.
¡sin duda aquello era un autentico escarmiento!
Un par de horas mas después me desperté mientras Pedro me presentaba
una bandeja con la cena, un consomé, un filete a la plancha y fruta eran
las viandas que me comí de buena gana.
Cuando termine me dio las buenas noches con un beso en los labios y me quede
dormida.
A la mañana siguiente todo fue normal, dentro de un orden. Volví
a mi trabajo donde todo eran miradas de deseo por parte de los hombres y en
algunos casos de envidia por parte de las mujeres, y susurros y chismes a mi
paso: creo que todos sabían seguro que por el y en su versión,
lo que había hecho la tarde anterior con José Carlos, pero no
pensaba deshacer la versión, allá el y sus cuentos!.
Durante el resto de la semana, mi vida se centro en el trabajo, por cierto
que josé Carlos se mostró muy galante y solicito y firmo el contrato
con la compañía a parte de darme a mi un bonito regalo mientras
me insistió para repetir la experiencia "esta vez", me dijo,"por
el coño".
Yo le dije que de momento no podía pues tenía unos familiares
en casa y no disponía de tardes libres.
Como decía mi vida se centro en el trabajo por la mañana, y en
follar un par de veces por la tarde con Javier y Pedro.
Don Jaime vino a follarme, pues era lo único a lo que venia, un par
de veces entre el martes y el jueves.
El martes me pillo en el baño, lo cual fue hasta divertido, pero el
jueves fue aun mejor.
Había salido por la tarde al supermercado al pueblo y Pedro me había
llevado en el coche.
Íbamos los dos con el carrito, cuando note por detrás que alguien
me ponía la mano en el culo, me volví y era don Jaime, que sin
inmutarse me dijo que me levantara la falda. Le dije que si estaba loco, a lo
cual me respondió que no, pero que me esperaba en el coche.
Cuando llegamos al parquing, me le encontré apoyado en un mercedes con
chofer incluido, me hizo un gesto mientras Pedro metía las cosas en nuestro
coche, para que me acercara.
" sube al coche", me ordeno.
Así lo hice y el subió detrás de mi.
Llevaba yo un pantalón de pitillo, sin bragas por supuesto, y una blusa
y un niki encima. Esta vez si llevaba sujetador.
Nada mas subir al coche le dijo al chofer que arrancara y diera unas vueltas
por carreteras de segundo orden, algo que debía estar estudiado pues
nos metimos literalmente por el campo.
Llegamos a una especie de descampado y allí me hizo bajar del coche,
tras haberme quitado dentro del mismo y el personalmente, toda la ropa. Me inclino
sobre el capo del coche, mirando hacia el parabrisas, donde el chofer miraba
con cara de salido, y me la metió de forma impresionante por el culo.
Fue una enculada corta pero intensa tras la cual, y mientras yo seguía
aun gozando del orgasmo, mando bajar a su chofer del coche y le hizo chuparme
los pechos y el húmedo coño.
Cuando el pobre chico estaba mas cachondo y se disponía a follarme,"
¡por fin una polla de veinte años!", pensé yo, le dijo
que nones, y me hizo mamarsela hasta la ultima gota, "¡algo es algo!",
pensé.
De regreso al llegar a casa, logre decirle al pobre chico que si podía
escaparse me llamara., que teníamos un asunto pendiente... ¡vamos
que quería que me follara!...